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Los mágicos 10 meses

Hoy es el cuarto día del mes! Día en que celebramos un mes más de mis yemitas! Y es inevitable decirlo con tanta emoción porque realmente es un mes más de maravillosa vida, lindos momentos, aprendizaje puro (y duro), un día en que recuerdo lo bendecida que estoy por estar en este preciso momento.

Como cada mes tiene sus características especiales. Obvio, cada bebé tiene su tiempo, su momento y su forma de crecer. Tal vez gateó antes, o camino también, tal vez defrente caminó, o quién sabe y ahora ya es todo un orador. Pero hay puntos en común que “generalmente” se desarrollan en este mes. Por eso les traigo algunos adelantos de lo que nos espera durante junio (además de nuestro primer día del padre claro está). Vamos a ver!

La forma de desplazarse

Ahora ya puede gatear libremente con sus manos y rodillas bien plantadas al piso. Al principio el gateo es algo irregular e inseguro pero luego comienza a resultarle más fácil y comienza a gatear firmemente con sus piernas y con la espalda firme. Puede que haya comenzado a gatear antes de los 10 meses, pero es en ésta etapa que perfecciona su técnica y es todo un gateador profesional. Ya no va hacia atrás, o con las piernitas algo de costado y ahora, si se cansa se sienta sin problema a esperar y tomar aire para seguir. Todo un experto!

La postura
En este tiempo ya se sienta con las piernas totalmente extendidas y la espalda recta, manteniendo perfectamente el equilibrio, sin temblar, incluso si se le empuja despacito o se le levantan suavemente las piernas no se caen ni parecen perder estabilidad. Algunos tienen técnicas distintas para mantener el equilibrio (cosa que no está del todo bien pero poco a poco con la ayuda de mamá se pueden corregir), puede poner una piernita hacia atrás doblada y la otra extendida, o las dos muy abiertas. Esto se regula sin problema.
Es lindo ver como si se le toma de sus bracitos puede que intente caminar, pero todavía sus pasos son irregulares e inseguros. O puede que ya se desplace a su manera caminando con la ayuda de algún mueble. Y sí! Ya hacen los famosos “solitos”, es decir, se pueden quedar un tiempito parados solitos sin ayuda. Mientras más se ejercite con esto más rápido comenzará a caminar y así, sálvese quien pueda!

Los movimientos
A tener cuidado con los objetos o partes de juguete chiquititas. Como los dedos de tu bebé se hacen cada vez más ágiles ahora no sólo toma objetos pequeños con sus manos, sino que los retiene flexionando el pulgar y el índice a modo de pinza, pero sin apoyar la muñeca sobre ninguna superficie. Hacen como si estuvieran examinando lo que sus deditos puedes coger, y todo entra a la boca así que mucho ojo con eso. Vigila que sean comestibles (puedes intentar con vainitas, zanahorias, espárragos y demás) y no tan pequeños como para atorarse.
En este mes puede comer solito con la mano, galletitas, queso o cualquier alimento que el bebé pueda aplastar con las encías. Todavía no puedes darle trozos de carne, maníes, uvas, salchichas, vegetales crudos o cualquier alimento duro. También puede beber por su cuenta con un poquito de ayuda. Aman imitar lo que haces así que si tomas agua cuando los tengas cargados ellos abrirán su boquita y se acercarán al vaso impacientes.

El intelecto bebé
Si encuentran algo que les gusta que está amarrado a una pita, o en lo alto de la mesa de noche, ellos ven la forma de llegar a él. Por ejemplo, si ve algo al centro de la mesa, sabe que tirando del mantel lo puede conseguir. Cuidado con eso también!

La personalidad
Ya son lo suficientemente “grandes” para empezar a desarrollar su propia personalidad. Puede ser muy demostrativo, sonriéndole a un desconocido o bien más reservado, poniéndose tímido e incómodo cuando alguien no familiar se le acerca y le esconde su cara. Tengo de los dos y es una diferencia, muuuuy marcada.
A esta edad también se encargan de que quede claro qué no le gusta, sea comenzando a protestar o a cambiar de cara dando manotazos en el aire acompañados de un gritito. En esta etapa su memoria madura cada día más. Por esta razón también recuerda la ubicación de los juguetes que han sido guardados o escondidos.
Utiliza sus propias expresiones vocales o gestos para llamar tu atención, como también te saluda con su manito cuando sales de su habitación, se agarra la cabecita cantando dale a la mocita o hace como indiecito después de ti.

Las emociones
A los 10 meses ya pueden llegar a sentir miedo y asustarse con aquellas cosas que le son desconocidas o que antes no le molestaban, como alguna bocina que proviene de la calle o una puerta que se cierra violentamente por el viento. En estos casos trata de calmarlo diciéndole que lo que sucede es algo normal, que no le pasó nada malo y explícale qué fue lo que lo asustó. Aunque no lo creas, entiende más de lo que crees.

El vocabulario
Ahora, tu bebé comienza a entender el significado de algunas palabras y oraciones, por eso es importante que le hables mucho más. No conviene utilizar un lenguaje infantil sino uno adulto. Cuando tu bebé dice algo, por ejemplo “GUAU-GUAU” cuando ve un perro, contéstale por ejemplo “Sí, que lindo PERRO”, haciendo hincapié en su correcta pronunciación. O sino imita el sonido de los animales diciéndole luego de cuál se trata. “Cómo hace el gato???”, y tú misma respondes luego “miau”.
No hay nada mejor que las conversaciones con tu bebé. Aunque aún no te responda, te sorprenderás con la forma en que te mira atento e intenta con su boquita emitir algún sonido parecido. Tener conversaciones con tu bebé es muy estimulante para su lenguaje, por eso debes interactuar con él y contéstale cuando balbucea o se expresa contigo, tienes que hacerle notar que entiendes todo lo que dice y verás cómo se sonríe y continúa “hablándote”. Si quieres puedes incentivarlo a conversar si le explicas qué es lo que haces, como por ejemplo cuando estás cocinándole o cuando le cambias el pañal. También cuando pasean por el parque, señalas cada detalle y conversas sobre lo que ves. Es muy enriquecedor para ellos!
Practica decirle “bravo” y agitar sus manitos, pronto aplaudirá solito (si ya no lo hace).
Ahora ya dicen MAMA, PAPA, BABA, TETA y muchas cosas más que de seguro no sabes qué significan aún, pero todo vale. Todo!

Todo tiene límites
Ahora de seguro entiende las prohibiciones. Ante la palabra ¡NO! detiene inmediatamente lo que estaba haciendo. Si no es rebelde claro.
Repítele las prohibiciones ya que las olvidan con facilidad, son muy inteligentes.

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El secreto de las hortalizas

De chiquita me acuerdo que detestaba las arvejas, habas, lentejas y todo lo que se parezca. Bueno, hasta el día de hoy confieso que separo con la punta de mi tenedor esas bolitas verdes que arruinan todo mi rico arroz con pollo. Pero desde que nacieron los bebes decidí decir “NO MÁS”, mis hijos comerían todo lo que yo siempre detesté porque es un buen alimento que los ayudará mucho a crecer más sanitos y con mucha fuerza. Yo seguiré separando todo pero sin que ellos me vean, tengo permiso.

Hace algunas semanas hemos ido innovando en las papillas de los bebes. Ya no comen tan licuado todo, bueno nunca les licué del todo sus verduras hasta hacerlo puré. Lo pasaba por el triturador que dejaba siempre algunos pedacitos para que puedan sentir las texturas y así “masticar” con sus encías chimuelas (bueno bimuelas por los dos dientes que ya tienen cada uno). Antes se las hacía con 3 ó 4 verduritas, más pollo o carne, pero ahora ya no le pongo solo esas cantidades sino que las hago más variadas: le agregué trigo, quinoa, arvejas, habas, lentejitas, y un poquito de poro para darle gusto. Así un día le puedo hacer quinoa, con papa, pollo, un poco de poro, espárrago, zanahoria, unas cuantas vainitas y un poquito de acelga por ejemplo. Aceite de oliva, una cucharadita de su leche y ya está. Hasta yo me la quiero comer, porque aunque aún no les ponga nadita de sal sabe buenazo con el aceite de oliva. No es broma, sale muy rico.

O como la de ayer, que fue con habas, espinaca, yuca, un poco de quinoa, zapallito italiano, algo de poro para darle el gusto y vainitas. Salió muy rica y eso que las habas no me encantan. Eso sí, cuando les doy habar, las sancocho super bien y no le pongo mucha cantidad, pues algo fuertecitas y luego les pueden dar gasecitos, igual que las lentejitas, que con cáscara y todo ya empezaron a comer felices. Qué bien!

Después de ver las propiedades de las arvejitas y las habas por ejemplo, me provocó darles eso todos los días, pues son riquísimas en vitaminas y minerales que no todas las otras verduras tienen.

Sin título

Cuento los meses y ya vamos dejando atrás esos días en los que solo la leche era la pesadilla. Varias veces deseé volver a esos tiempos, pues la papilla es otro mundo, pero ahora, que ya entendí que hay días buenos y días malos no lucho contra ellos si no quieren comer. Si no quieren, ya veré la forma de darles leche más tarde pero nunca obligarlos a comer. Eso es peor y trae consecuencias más adelante. Y están también esos días buenos en que me abren la boca como esperando con ansias recibir la siguiente cucharada. Qué rico es comer así! Y luego pienso en que no podemos generalizar y decir: mis hijos comen pésimo, solo porque tuvimos un mal día en que no quisieron, o estaban pesados para sentarse en la silla, o no hicieron más que renegar y retorcerse cada vez que veían aproximarse ese avión imaginario cargado de comida. Todo cambia un buen día que vemos que hay días llenos de color.

Recuerdo cuando en mi afán porque mis chiquitos ganaran más peso y salieran pronto de la prematuridad (de la que están saliendo victoriosamente sin recordar que nacieron a las 34 semana siquiera) lloraba cuando me dejaban una o dos onzas de sus biberones de apenas cuatro. Era muy doloroso, y lloraba cuando nadie me veía pensando que mis hijos jamás comerían con ganas. Odiaban la leche y era lo único que comían, lo único que los alimentaba, sufría por dentro. Pero luego poco a poco, y sin escuchar consejos yo sola entendí que no es malo. Ellos comen lo que quieren y lo que necesitan. Suena fácil, pero en la cabeza de una mamá primeriza nada es fácil, ni siquiera entender que ellos solitos se regulan.

¿Tuve que llegar a darles arvejas y habas para entenderlo? No, pero creo que ya con casi 10 meses de mamá mellicera voy aprendiendo un poquito de ese maravilloso mundo que se llama maternidad. Seguiré haciendo muecas, cantando, bailando, escondiéndome detrás de la silla y demás para hacerlos felices mientras comen. Creo que nadie le gustaría estar encerrado en una silla de esas (a veces pienso que es una tortura sentarlos ahí, pero no hay de otra) que por más que parezcan un avión de cómodas que son, no les gusta sentirse prisioneros más ahora que quieren gatear y agarrarse de cuanta “columna” aparezca en su camino para pararse e intentar dar sus primeros pasos.

…y pensar que los primeros meses fueron tan complicados por el llanto incrontrolable de Marcel…

Todo llega a su tiempo, y todo se calma un buen día. Solo hay que soltar un poco, soltar y respirar.

Ese es mi consejo (sabes que te hablo a ti), te quiero.

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