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¿Separar a los mellizos en el cole?

Muchas veces me preguntan si los mellis están en el mismo salón o separados. Y esto me lleva 4 años atrás, cuando Naelle y Marcel tenían solo 2 años y ya me sugerían en el nido que los separe. Confieso que me estresé un poco, pues no tenía idea de lo que implicaba separarlos y me lo imaginaba todo: los dos extrañándose mucho y llorando por estar juntos era lo que más rondaba en mi mente. Luego también vinieron las preguntas básicas “¿Y si necesitan independencia?“.

No existe ¡ningún estudio científico que demuestre que separar a los gemelos conduzca a una mayor identidad! Todos los estudios concluyen que los gemelos que comparten clase no tienen problemas en la formación de su identidad. En ellos influyen otros factores, como sus caracteres, la educación que reciben en casa, sus experiencias, etc.

Coks Feenstra (Psicóloga Infantil)

Averigué un poco sobre los beneficios de que cada uno tenga un salón individual, y también los contras que esto conllevaba. Y me quedé con mi propia opinión: los tuve en el mismo salón los dos primeros años en el nido. Luego de ello, estuvieron 1 año en salones separados para prepararlos para su primer año en el colegio.

Ese primer año separados no fue del todo malo, sí tomaron más autonomía el uno del otro y era lindo ver cómo en la casa se buscaban como para recuperar el tiempo que estuvieron separados. Las profesoras me comentaban que se buscaban en el recreo pero solo para ver y “cerciorarse” de que el otro estaba bien. Lo que sí costó, fue acostumbrarme a los dobles chats del nido, dos profesoras, dos tareas, y todo doble y en distinto momento. Me acuerdo un día que tenía que llevar a uno disfrazado y llevé al mellizo del salón equivocado con su disfraz. Felizmente, mis amigas me ayudaban a no perder la calma en esos días de confusión.

Ese fue mi caso, pero también hay casos en los que la separación no es buena. Y depende de la necesidad de los niños en cuestión. Cada uno es un mundo, y cada par de mellizos o gemelos también.

Lucy A. Tully, Terrie E. Moffit y colegas de Kings College en Londres y de la Universidad de Wisconsin en EE UU realizaron en 2004 una investigación a gran escala entre 878 parejas de gemelos, con edades comprendidas entre los cinco y los siete años, tanto monozigóticos como dizigóticos, todos del mismo sexo. El inicio de la escolaridad en estos países se da a los cinco años. Se investigaron tres grupos: un grupo de gemelos al que pusieron juntos en clase (61%), the not separated group, (NS); un grupo que se separó a los cinco años, the early separated group (ES) y otro grupo que fue separado a los siete años, the lately separated group (LS). Estos son los resultados más importantes:

– El grupo ES mostraba más problemas conductuales y emocionales, como retraimiento, miedos, inseguridad y tristeza. Este efecto perduró en los monozigóticos en los años siguientes e incluso aumentó; en los dizigóticos desapareció después de un curso.

– El grupo ES tenía más problemas de aprendizaje que el grupo NS. El grupo LS tenía más problemas con la lectura. Y este último grupo también mostró problemas conductuales y emocionales.

El Pais

A esto me refiero con que el separarlos o no, depende mucho de la familia. No es obligación ni está comprobado que los mellizos tienen un mejor desarrollo social si son separados. Tampoco, lo contrario, pero hay que evaluar todo. Si están contentos al final del día, si aprenden de la misma manera, si dependen mucho el uno del otro, son muchos los factores que entran en juicio. En mi caso, yo probé ese año en el nido para ver cómo nos iba, y el resultado fue bueno. Por ello continuamos así en el colegio, pero si alguno de los dos presentaba algún tipo de retraso o problema, el camino a seguir hubiese sido otro.

Creo que aquí los colegios deben respetar lo que los padres decidan. Ese es el gran problema de la educación aquí y tal vez en otros países también, pero no dejan que eso quede en cancha de los padres, sino ellos mismos lo imponen.

Concluyo que los colegios toman una decisión desde el enfoque del mundo no-gemelar. No se tiene en cuenta las necesidades de aquellos niños que nacen como gemelos o trillizos. Ellos conocen el mundo desde antes que nacer desde la perspectiva de nosotros. Desde esta posición llegan a conocer el yo, pero a un ritmo más lento y de un modo siempre distinto al no-gemelo. Existe un déficit de conocimiento sobre su mundo y se toman decisiones erróneas.

Coks Feenstra (psicóloga infantil especializada en gemelos, mellizos y trillizos. Autora del libro El Gran Libro de los Gemelos, Ediciones Médici).

Si bien es cierto que yo creo que darles un trato individual a cada uno es bueno, y busco momentos únicos con Naelle y otros con Marcel, también creo en eso de que “es cosa de mellizos”. Me explico: la conexión que tienen dos o tres seres humanos que se crearon exactamente a la vez de un mismo lugar (monocigóticos: gemelos o mellizos monocigóticos que salieron de un solo óvulo y un espermatozoide); o que fueron creados individualmente pero a la vez (dicigóticos o gemélos no idénticos o mellizos), debe ser una conexión de OTRO mundo. Yo no puedo decirlo porque no tengo un mellizo ni una gemela, pero conozco muchos casos en que la conexión es inexplicable y además que la veo día a día con mis hijos.

Entonces, lo que yo creo en base a este tema tan amplio y controversial como lo es si separar o no separar a los mellizos o gemelos en el nido o en el cole, es que solo una mamá y un papá, saben lo que es mejor para sus hijos. Y la clave está en intentar, prueba y error, solo así se aprende y se crece.

Ese es el truco.

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El mundo de las terapias

Empezar a hablar de las terapias de Marcel es un poco extenso, pues desde inicios del 2017 que mi chino está en algún tipo de terapia. Al principio, en ocupacionales, para poder regular el tema sensorial que tiene, y luego de lenguaje. Cabe señalar que no quiere decir que un niño que habla NO necesita terapias; lo mismo con uno que NO habla. Es todo un mundo que estoy feliz de empezar a contar de a pocos.

Primero, empecemos conociendo lo que es un niño que tiene algún desorden sensorial. ¿Suena sencillo no? Sensorial, viene de “sentidos” y desorden, es que algo no está en orden (valga la redundancia) pero si juntas ambos términos es donde se pone complicado.

Las dificultades del procesamiento sensorial son problemas con la organización y para responder a la información captada por los sentidos. Los niños pueden ser demasiado sensibles a la información sensorial, poco sensibles o ambas cosas.

Understood Org

En buen cristiano, es cuando un niño no puede recibir los estímulos externos de manera adecuada. Puede que le disgusten los sonidos fuertes, o puede que le encanten; puede que no le gusten algunas texturas, o puede que busque la exposición a diferentes tipos de texturas para sentirse bien o “regulado” como se dice. Y así, podemos hablar de muchos ejemplos más. Pero hay algo muy loco dentro de todo este tema, ¿quién no ha sentido en algún momento que tiene “rechazo” o especial “predilección” por algo en específico? yo por ejemplo, soy extremadamente sensible a los sonidos, no sonidos del ambiente ni tampoco los sonidos fuertes, sino TODO TIPO de sonidos. Me desesperan por ejemplo los sonidos de la gente cuando mastica, o cuando toma agua, o incluso cuando tocen con mucha insistencia. Yo sé, puede sonar neurótico, o hasta pueden creerme algo safada, pero así soy y nunca nadie me dijo que tengo algún tipo de transtorno o desorden sensorial. Y es que hace algunos años, no habían tantos estudios que se dedicaran a este tema, y por decirlo de alguna manera, tampoco existían las etiquetas.

Lo bueno de todo esto, es que gracias a esas etiquetas podemos darles a nuestros hijos lo que realmente necesitan para seguir desarrollándose de la mejor manera y por un camino sólido. No para que socialmente sean catalogados de alguna manera u otra, sino simplemente para marcar la dirección por la que debemos ir juntos.

La integración sensorial es un proceso neurológico que organiza las sensaciones del propio cuerpo y las del ambiente, y hace posible utilizar el cuerpo de forma efectiva en el ambiente que se encuentra. Con la integración sensorial se asimila y se da sentido a la información que nos proporcionan todas las sensaciones que vienen del cuerpo y del mundo exterior y que es captada a través de los órganos de los sentidos. Para algunos niños la integración sensorial no se desarrolla tan eficientemente como debiera y perciben las sensaciones de manera confusa impactando en el nivel de alerta y atención, la autorregulación y la organización para los desafíos del medio.

Fundación CDAH

Se dice que este tipo de desorden o como se le conoce en el mundo de la psicología pura, el Transtorno del Procesamiento Sensorial (TPS) afecta más o menos al 3% de niños y puede darse en conjunto con otros diagnósticos como autismo, TDA o TDAH (trastorno por déficit de atención/hiperactividad) o simplemente en niños neurotípicos (que es la persona sin ninguna alteración en el neuro desarrollo) de manera aislada y única.

Pero, ¿cómo darse cuenta si el niño puede tener TPS y qué hacer? En primer lugar, nadie mejor que tú como mamá para darte cuenta que algo no está del todo bien con tu hijo. Algunas tratamos primero que no pensar en negativo y seguir, y eso esta bien siempre y cuando sepamos bien cuándo levantar la mano, quitarnos la venda y hacer algo al respecto.

En mi caso, yo me di cuenta porque Marcel desde muy pequeñito me hacía rabietas sin fundamento, fue lo primero que llamó mi atención junto con el llanto a veces exhesivo. Puede que el niño también tenga problemas para agarrar o manipular objetos por ejemplo (no fue el caso de Marcel pero luego lo fui aprendiendo), estos síntomas varían de acuerdo al grado y al niño del que estemos hablando.

Los siguientes comportamientos pueden indicar la existencia de problemas de procesamiento sensorial:

– El niño es desorganizado

– El niño tiene dificultad para concentrase en una actividad.

– El niño choca dentro de su ambiente.

– El niño es torpe o tiene mal equilibrio o tiende a tener accidentes.

– El niño mira desde un lado y con miedo cuando se realiza actividades.

– El niño evita de forma constante cierto tipo de experiencia sensorial (ruidos fuertes, olores, texturas suaves-ásperas, etc.)

Si estos comportamientos interfieren en la capacidad del niño de tener relaciones significativas con los demás, es posible, que necesite ser evaluado para saber si tiene TPS. El profesional que mejor puede realizar un diagnostico – después de realizar una evaluación exhaustiva – es un terapeuta ocupacional con una formación amplia en integración sensorial.

Fundación CDAH

Entonces, es aquí donde se solicita una evaluación para los niños, solo para determinar si es que tiene este tipo de desorden y ver la mejor manera de ayudarlo. Por ejemplo, se recomienda en estos casos la conocida Terapia Ocupacional, la cual es un tratamiento para mejorar las habilidades motoras, el equilibrio y la coordinación.

Mi chino presentó desorden sensorial a nivel vestibular y propioceptivo, que son los 2 sentidos adicionales a los 5 que todos conocemos.

Los niños con dificultades del procesamiento sensorial tienen problemas para organizar la información que el cerebro recibe de los sentidos. Cuando hablamos de sentidos, usualmente nos referimos a los cinco tradicionales: la vista, el olfato, la audición, el gusto y el tacto. Pero de hecho, hay otros dos sentidos. El sexto y el séptimo sentido controlan la conciencia corporal (propiocepción), el equilibrio o balance y la orientación espacial (sentido vestibular).

Understood Org

Las dos palabras son un poco locas y a mí me costó algo de tiempo entenderlo. La primera (la propiocepción) es en relación a nuestro cuerpo y cada parte que lo conforma, por ejemplo si levanto el brazo por encima de mi cabeza, yo sé que más arriba está mi mano, sin embargo, un niño con problemas en este nivel tiene que pensar un poco o detenerse en un espejo para ver cuál es el trayecto que sigue mi brazo para ver porqué está más arriba de mi cabeza; y el segundo (el vestibular) controla el cuerpo en el espacio, es decir el equilibrio del cuerpo en medio de un lugar o la orientación espacial, puede que el niño con esta limitación sea más propenso a la laxitud y problemas motores. Todo dependiendo del nivel de TPS que se tenga.

Este tipo de terapias son las que no se pueden llevar de manera virtual por ejemplo, porque implica mucho contacto con materiales, experiencias tactiles y algunas de relación directa con la terapeuta. Por eso que con esta nueva normalidad, esas terapias tienen que ser especiales o transformadas a una experiencia mixta, siempre con los papás al lado para poder hacer lo que la terapeuta indique.

Es todo un mundo el tema de las terapias, y lo que yo sé no es ni la mitad de lo que saben o conocen las terapeutas profesionales en estos temas. Pero lo que sí sé, y estoy convencida es que mi chino me enseña cada día algo nuevo. Tengo mucha suerte 🙂