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Leche de mamá

Aún recuerdo cómo me desvivía por llevarles leche a los bebes mientras estaban lejos de mí. Fueron solo tres días, pero desde el número 1 estuve dale y dale con el extractor pegado al cuerpo para sacarme hasta la última gota de calostro, ponerla en sus biberones y darle una toma a uno y a la siguiente al otro. Toda una hazaña para una mamá que lo único que quiere es estar al lado de sus hijos recién nacidos.

Tenía que conformarme con hablarles a través del vidrio durante todo el día 1. Recién operada pero con las pantuflas bien puestas para permanecer parada al lado de cada uno alternando cada 3 minutos. Al siguiente día, día 2, ya pude tocarlos, metía mis manos por las ventanitas de la incubadora y podía sentir su piel. Me recargaba de energía y volvía al cuarto a darle a la máquina. Todo era por ellos. Luego, al día 3, ya pude cargarlos, cantarles canciones, tocar su naricita, manitos, piesitos y todo lo que podía hacer sin molestarlos. Tengo grabada en la mente la forma en que juntos, los 3, mientras su papá hacía papeleos, rezábamos en silencio por los bebitos que estaban al lado, en UCI, chiquititos, indefensos y siempre con su ángel de la guarda al lado (su mamá). Pedíamos por ellos y por sus mamitas, para que les llegue esa fuerza adicional que se necesita para seguir luchando.

Esa misma noche, nos visitaron en el cuarto y fue simplemente mágico. Pude por primera vez sentir su cuerpo sobre el mio con sus manitos en mi pecho alimentándose de mí. Cómo olvidar ese momento feliz. Luego, volvieron para tomar fórmula, pues yo no tuve opción. Al ser prematuros (ya hablaré sobre este tema en otro post) debían alimentarse bien. No podía darme el lujo de pedir lactancia materna exclusiva porque ellos debían ganar peso, mientras yo aumentaba mi producción de leche.

Iba a ser “sencillo” según yo. Al día siguiente nos fuimos a la casa y empezó el verdadero reto. Cada 2.5 horas los bebes debían tomar leche. Es así como empezaba con materna, a la derecha Marcel y a la izquierda Naelle. Ahí como unos 20 minutos hasta que ya les preparaba sus biberones y ya está. Lista su ración de esa hora.

Lo que más deseaba era tener leche para regalar. Imaginaba mi refri llena de bolsitas de leche que solo debía sacar para descongelar. Pero la realidad era otra. Cada día que pasaba llenaba la misma cantidad en los biberones del extractor: máximo llegaba a 4 onzas en total. Eso no era suficiente para mis bebés.

Empecé con agua de cascarilla de cacao, sabía que TODO líquido era bueno para estimular la producción de leche, pero empecé por ahí. Luego decidimos poner un bidón de agua en mi propio cuarto, tomaba y tomaba cada vez que podía. Vino el agua de hinojo, la avena y todos los líquidos existentes en la faz de la tierra. Nada pasaba. Las 4 onzas era el tope máximo al que podía llegar. Además de tener a los bebes prendidos todo el día para “seguir estimulando” cuando hacía la prueba con el extracto por la mañana (después de toda una noche “cargando”), nada. Era muy frustrante.

Me acuerdo un día que se me cayó un biberón cuando recién me había extraído la leche. Lloré a mares mientras limpiaba el piso. Cómo era posible que una mamá que deseaba con toda su alma dar de lactar a sus bebés tuviera tan poca leche? Encima, no podía darse el lujo de hacer lo que muchas “aconsejaban”: deja que tengan hambre hasta tres días, ellos solitos verás como empiezan a jalar con más fuerza y sale más leche. IMPOSIBLE. Mis bebés luchaban día a día por sumar más gramos a su cuerpito y yo lo privaría de leche? No gracias.

Tenía que empezar a aceptarlo para no sufrir más. Era muy triste ver cómo tenía que darle a Naelle un biberón de mi leche y a Marcel fórmula, y a la siguiente toma Marcel uno de mi leche y a Naelle fórmula. No podía darles a los dos mi leche porque no era suficiente, y a eso sumarle el tema de hacer que salgan pronto de la prematuridad, eran temas que estaban acabando con mi sano juicio y salud mental.

Luego vino la alergia de Marcel, para la cual tenía que quitarme todos los lácteos y derivados. Lo hice, pero seguía cayéndole mal. Por eso con todo el dolor de mi corazón, dejé de darle mi leche y solo se la di a Naelle por un tiempo más. Pasaron solo dos meses y lo poco que tenía empezó a irse. Así de triste como suena, se fue sin más. Y me dejó sin una gota para ellos.

La leche materna es vida pura. Es sana y contribuye con la correcta formación del sistema de nuestros bebés, representa un ahorro grande para la economía de los papás, es lo más recomendable en los primeros meses de los bebés… pero no lo es todo. yo sufría por el apego, pensaba que no serían igual conmigo por no haber tomado mi leche, pero nada de eso es cierto. El apego sale del corazón, depende del amor que les desde el día uno que ingresan al mundo, son los valores que les enseñas aunque creas que ellos aún no entienden, es el amor infinito e incondicional que una mamá, con o sin leche, siempre les dará.

Yo estoy a favor de la lactancia materna, pero no estoy en contra de la alimentación con leche artificial. Me ayudó a que mis hijos salgan rápido de la prematuridad, ganen peso sanamente y estén bien nutridos. Así que, mamá que por alguna razón no puedes darle tú leche a tu bebé, ya sea por tener poco, casi nada o tener cantidades industriales pero afectan la pancita de tu bebé a pesar de las dietas extremas que hagas, eres TAN mamá como las que tienen la suerte de producir miles de onzas cada dos horas. Eres igual de superpoderosa. Eres mamá!

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Jugando la pasamos mejor

Mis hijos ya tienen un año y un mes. En esta etapa ya no quieren estar mucho tiempo en brazos, ni sentados sin hacer mucho. Están a punto de soltarse a caminar solos por largo tiempo (ahora dan máximo 10 pasos y de ahí no más) y todo les gusta investigar, meterse a los rincones más escondidos de la casa y recoger todo lo que encuentren. Aman abrir cajones y sacar todo lo que hay dentro (claro sin guardarlo luego), y además, quieren salir al parque todo el día si fuera posible.

Como a veces la mamá no está en casa para salir por ellos al parque, o llega tarde del trabajo y ya no pueden salir por el viento, felizmente hay muchos juegos divertidos para pasarla super dentro de la casa. Solo hace falta un poco de imaginación y muchas, pero muchas ganas de pasarla bien.

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Y bueno, hay que tener en cuenta que todo lo que hacemos ahora con nuestros bebés, estimulan y contribuyen a su buen desarrollo psicomotor, de lenguaje y de relación con su entorno.

Aquí algunas ideas que he podido experimentar con mis chukis:

1. Alfombra mágica: Un juego que desarrolla su balance y estabilidad
¿Qué necesitas? Una alfombra, sábana o trapo grande de tela; un espacio abierto con piso suave o deslizante (no funciona en suelos alfombrados). Mueve los muebles para tener una “pista” más grande y segura, libre de objetos peligrosos como adornos de cristal.
¿Cómo jugar? Sienta al pequeño en la alfombra (o tela), pon un cojín en su espalda, toma una esquina, y muévela suavemente por el suelo. A los bebes les encantan estos paseos en una “alfombra mágica” donde además estarás ayudando a desarrollar su estabilidad. Si tu hijo no es estable al sentarse aún, entonces puedes simplemente acostarlo en la alfombra. Mientras lo paseas puedes ir narrando un cuento imitando sonidos y jugando con voces divertidas.

2. Rompe burbujas: Desarrolla su coordinación
¿Qué necesitas? Un recipiente en donde mezclar agua con shampoo, y un aparato para hacer burbujas.
¿Cómo jugar? Siéntate frente a tu bebé y sopla burbujas cerca de su cara. Verás como trata de tocarlas con sus propias manos. Si tu hijo ya camina, déjalo que se pare y tira burbujas por todos lados para que las siga y las rompa con sus manos. La risa que escucharás será simplemente mágica.

3. Música con ollas: Desarrolla su sentido del ritmo y coordinación
¿Qué necesitas? Elementos de cocina sin filo. Ollas livianas, tapas de ollas, envases de plástico duro y cucharas de palo funcionan muy bien.
¿Cómo jugar? Haz música junto a tu pequeño. Invítalo a que haga sonidos con los distintos elementos, puede usar las cucharas de palo de baquetas y las ollas de batería. Si son un poquito más grandes pueden imitar los sonidos que tu creas, como un “monito mayor” musical.

4. Araña arañita: Desarrolla su motricidad fina
¿Qué necesitas? Mucha imaginación.
¿Cómo jugar? Inventa una canción sobre una aralita (o la clasica ipsy dipsy spider), junta tus manos, y haz que la yema del dedo pulgar de una mano toque la yema del dedo índice de la otra (con las palmas de las manos en direcciones opuestas), luego toca tu otro dedo índice con el dedo pulgar de la otra mano, y así anda intercambiando simulando una escalera. Los pequeños tratarán de imitar este movimiento con sus deditos mientras cantas la canción.

5. Bebés voladores: Desarrolla su sentido del balance
¿Qué necesitas? Solo tus brazos.
¿Cómo jugar? Toma firmemente a tu bebé en brazos y hazlo “volar” con su estómago hacia abajo. Puedes subirlo, bajarlo, acercarlo a objetos y personas; sólo asegúrate de nunca hacer este juego después de una comida o con niños muy pequeños ya que el movimiento puede hacerlos vomitar. Si nunca has hecho este juego tómatelo con calma y parte muy lento. Tú conoces a tu bebé y sabes cuanto movimiento es apropiado para él. A los míos les encanta que los acerque a las hojas de los árboles, se ríen a carcajada limpia!

6. Las manitos. Desarrolla el conocimiento de su cuerpo
¿Qué necesitas? Tus manos.
¿Cómo jugar? Canta la canción “saco mis manitos” siguiendo las “indicaciones” de la canción, moviendo las manos en la primera parte y ocultándolas al decir “las vuelvo a guardar, “saco mis manitos”. Si no sabes la canción la puedes inventar. Es algo así: Saco mis manitos, las hago bailar, las abro y las cierro y las vuelvo a guardar.

7. Congelado: Desarrolla su habilidad de escuchar y relacionar
¿Qué necesitas? Una radio.
¿Cómo jugar? Toma al bebé en tus brazos y baila con la música, luego pausa la canción y deja de moverte. Pon la música de nuevo, baila, pausa y deja de moverte. Poco a poco el bebé va a entender el juego y va a hacer la conexión de que cada vez que la música para ustedes van a dejar de bailar. Este es un gran ejercicio para los padres que además de entretener a sus hijos tendrán una mini clase de cardio, no está de más quemar un poco de calorías, más que nada si sufres de escacez de tiempo para ir al gimnasio, como yo.

8. Camino de obstáculos: Desarrolla su balance y motricidad gruesa
¿Qué necesitas? Cojines, almohadas, elementos blandos.
¿Cómo jugar? Crea un camino de obstáculos con los cojines y luego toma a tu hijo de los brazos (este juego es para niños que ya saben caminar) y ayudalo a pasar de un lado del camino al otro. Puede saltar los cojines o simplemente subir sus piernitas y pararse arriba de ellos. Esta actividad le ayudará a desarrollar los músculos de las piernas y mejorar su balance.

9. Espejito espejito: Desarrolla el conocimiento de su cuerpo
¿Qué necesitas? Un espejo.
¿Cómo jugar? Pon al peque frente a un espejo y mira cómo reacciona enfrentada a su propia imagen; poco a poco irá entendiendo que “la persona” del espejo es él/ella misma. Tómalo en tus brazos y sal del rango del espejo y luego vuelve al espejo para que vea cómo aparece y desaparece. También puedes hacer distintos tipos de caras como cara feliz, cara enojada, cara triste, etc, o apuntar a sus partes del cuerpo mientras dices sus nombres: “Esta es tu nariz”, “estos son tus ojos”, “esta es tu mano”, y así puedes crear y enseñarle lo que quieras. Hasta jugar a las escondidas.

10. Tira la pelota: Desarrolla su sentido de coordinación
¿Qué necesitas? Una pelota blanda.
¿Cómo jugar? Siéntate frente a tu bebe y empuja la pelota hacia él, el fin es que empuje o tire la pelota en tu dirección. Los bebés pueden tomar la pelota, sentir su textura, empujarla y patearla, toma en cuenta que los pequeños son muy curiosos y cualquier tipo de exploración que hagan es beneficiosa, por lo que si tu bebe se pasa más tiempo tocando la pelota que empujándola hacia ti no debes preocuparte. Dale su tiempo y verás como de a poco entiende el juego. Los míos quieren pasarla por encima de su cabeza y hasta se acuestan sobre ella para “rodar”, ahí tienes que tener sumo cuidado porque pueden chocar contra el suelo en unos de esos ruedos divertidos.

Y así como estos juegos existe miles más que puedes ir creando con mucha imaginación y mucho mucho amor. Siempre que se trata de nuestros bebés no hay límites. Nos divertimos en cualquier lado y tratamos siempre de darles lo mejor. Por algo fuimos elegidas como “mamis”.

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La hora de la “papa”

Cuando somos papás conocemos el “temible” y “terrible” momento cuando de la hora de comer se trata, sobre todo si son los inicios. Además, habitualmente hay discusiones con el menú. Es difícil ver que hay distintas cosas que pueden gustarle al pequeño, como no. Solo hay que ir conociendo bien sus gustos. En mi caso, tengo ambos extremos: a uno le encanta todo (salvo algunas cositas) y a la otra casi nada. Es un verdadero calvario pensar qué combinaciones nuevas que sean ricas y a la vez sanas y nutritivas puedo inventar.

Pero tranquilos! No estamos solos en estas lamentaciones. En realidad el 90% de los niños pasa al menos una larga etapa de “mal comedor”.

En su primer año, los bebés crecen más rápidamente que en cualquier otro momento en su vida, así que es relativamente fácil conseguir que coman alimentos nuevos. Pero el segundo año los niños se convierten en seres que empiezan a razonar y a darse cuenta de que negarse a comer es una gran manera de llamar la atención. A prepararse!!!

La buena noticia es que casi todos los niños que previamente han sido “buenos comedores” vuelven a comer bien. La mala noticia sin embargo, es que ésto es por lo general en sus términos y a su manera.

Aquí algunos trucos para que tu bebé coma mejor:

1. SEAMOS POSITIVOS
El momento de la comida debe ser un momento lindo, divertido y entretenido. Trata de hacer de las comidas una experiencia realmente positiva para ambos. Una de las cosas más importantes es tratar de ocultar tu frustración. Felicita al bebe cuando come muy bien, o prueba algo nuevo. Puede que tengas que pasar por alto algunas malas conductas alimentarias para centrar tu atención en el buen comportamiento. Esto puede hacer que la hora de comer sea menos estresante para ti también.

2. DISFRAZA LA COMIDA
Como están muy bebés aún no es momento de inventar palmeras ni caritas bonitas con los alimentos. Pero sí de “encaletar” lo que no les gusta. Puedes hacer un rico puré de papa y ponerle unas cuantas vainitas (si es que descubres que eso no le gusta), el sabor cambia. Además, como el puré es espeso, no se siente lo que decidas poner dentro. Eso sí, cortadito en pedacitos chiquitos es mejor.

3. PRUEBA LO QUE COCINAS
Muchos ven las papillas de los bebes y dicen “uy pobre”, pero al menos lo han probado? Puede que el aspecto no sea el mejor, pero el sabor puede estar de re chupete. Por eso, prueba lo que cocinas y agrégale lo que creas ayudará a mejorar el sabor. El bebe debe comer rico, no solo nutritivo.

4. COMIENZA TAL COMO TE GUSTARÍA QUE CONTINÚE
Inicia a tu bebé en la comida sólida con alimentos frescos en lugar de tarros de comida procesada con una caducidad media de dos años. Si se acostumbran al sabor de los alimentos frescos y variados desde el principio, son mucho menos propensos a convertirse en niños caprichosos cuando los intentemos integrar en las comidas familiares.

5. NO TE ALTERES
Ellos lo captan todo. Si tu bebé se niega a comer gritando, pataleando, escupiendo o llorando, tú sigue paciente. Espera un rato respira, conversa o cántale si quieres, pero no te derrumbes. Pronto se darán cuenta que no tiene mucho sentido una rabieta si no reaccionas a ellas.

6. EL AGUA ES MÁGICA
Cuando empiezan a coger su vasito con sus manos es muy divertido para ellos. Si lo llenas con un poco de agua (solo un poco para no llenar su pancita de líquido) ellos intercalan comida y agua. Si no quieren vaso, una cucharita es ideal. Parece que el agua ayuda a que pasen más rápido los alimentos y al menos los míos, parece que se divierten con ella.

7. MERIENDAS SALUDABLES
Empezar con la fruta y vegetales en trocitos es bueno. Los cogen con sus manos y se lo llevan a la boca para explorar. Juegan ala vez que se divierten y eso es muy bueno. Pueden ser cubitos de manzana, o palitos de zanahoria y pepino con alguna salsa. El pan de pita es bueno también, y muy blandito como para que sus encías no se dañen.

8. TU SIEMPRE SABRÁS QUÉ ES LO MEJOR PARA ELLOS
Olvídate de eso de que nunca se les debe enseñar la tele cuando comen, tampoco poner juguetes en la mesa o imitar un mono y a la gallina pintadita porque los altera. Nada de eso es verdad. Tú y solo tú sabes que si es difícil que tu bebé coma, harás hasta lo imposible para que lo haga FELIZ y no renegando. Y si tirarte al suelo y hacer como Michael Jackson ayuda, entonces hazlo! Ya cuando crezca le contarás todo lo que sufriste para que se alimente bien.

Entonces, a alimentar esas pancitas de la mejor manera mamás!

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Conociendo más sobre la APLV

Últimamente escucho mucha gente que se identifica conmigo por el tema de la alergia a la proteína de leche de vaca (APLV). Mamás que sufren por no poder darle su leche a sus bebés porque a pesar de la dieta, les sigue haciendo daño. Y es que no solo se trata de suprimir los lácteos, es mucho más que eso. Una mamá que quiere limpiar su leche de proteína de leche de vaca debe tener en cuenta muchas cosas, como leer las etiquetas de todo lo que consume y asegurarse que todo vegetal o fruta no contenga ningún compuesto dañino para los alérgicos.

En mi caso, yo lo intenté, pero era tal mi frustración por seguir haciéndole daño a mi bebé, porque luchaba por producir más leche y repartirla para dos boquitas, que decidí solo darle a Naelle y empezar con la leche de arroz para Marcel. Unos días después de decidirlo, todo cambió. Me muero de pena de pensar en eso del “vínculo cuando das de lactar”, y ese era mi principal temor, pero fue lo mejor que pude hacer para él. Y ahora, es el bebé con más mamitis que jamás pude conocer. Así que eso de que cuando una mamá no le da su leche a su bebé es menos mamá, es falso. Pero hoy no hablaremos de eso, sino de lo que una mami debe evitar para no seguir potenciando la alergia en su bebé.

La clave para una dieta libre de alergia es evitar todos los alimentos o productos que contengan el alimento al que el niño es alérgico. Los productos a los que su hijo es alérgico se denominan alergenos.

La alergia a la proteína a la leche de vaca, que es distinto a ser intolerante a la lactosa, es una respuesta anormal del cuerpo frente a las proteínas encontradas en la leche de vaca. Es más común entre los bebés y los niños pequeños. La leche y los productos lácteos se encuentran en muchos alimentos. Algunos de los productos lácteos más fáciles de reconocer son la crema, el queso, la mantequilla, el helado y el yogur. Pero pueden estar también ocultos en los alimentos que comemos normalmente.Con el fin de evitar los alimentos que contienen leche, es importante leer las etiquetas de los alimentos y bueno, trata de investigar qué otros alimentos contienen compuestos que dañan a un alérgico. Por ejempo, y aunque usted no lo crea la fresa, el maní y la aceituna lo tienen.

Información importante para evitar la leche y los productos lácteos:

  • Las palabras “no lácteo” en la etiqueta de un producto indican que este producto no contiene mantequilla, crema o leche. Sin embargo, no necesariamente indican que no contengan otros ingredientes lácteos.
  • Las carnes procesadas, entre ellas, los hot dogs, las salchichas y los fiambres en conserva, frecuentemente contienen leche o se procesan en líneas que contienen leche. Por eso lee cuidadosamente todas las etiquetas de los alimentos.

Cómo leer una etiqueta para una dieta libre de leche:
Asegúrate de evitar los alimentos que contienen cualquiera de los siguientes ingredientes:

  • Aromatizante de mantequilla artificial.
  • Mantequilla, grasa de mantequilla.
  • Caseína.
  • Caseinatos (amonio, calcio, magnesio, potasio, sodio).
  • Queso, requesón, cuajadas.
  • Crema.
  • Natillas, pudín.
  • Ghee.
  • Half and Half™.
  • Hidrolizados (caseína, proteína de la leche, proteína, suero lácteo, proteína del suero lácteo).
  • Lactoalbúmina, fosfato de lactoalbúmina.
  • Lactoglobulina.
  • Lactosa.
  • Leche (derivados, proteína, sólidos, malteada, condensada, evaporada, deshidratada, entera, baja en grasas, sin grasas, desnatada).
  • Turrón.
  • Cuajo de caseína.
  • Crema agria.
  • Sólidos de la crema agria.
  • Suero lácteo (sin lactosa, desmineralizado, concentrado de proteína).
  • Yogur.

Otras fuentes posibles de leche o productos lácteos:

  • Condimento de azúcar morena.
  • Condimento de caramelo.
  • Chocolate.
  • Harina alta en proteína.
  • Margarina.
  • Condimentos naturales.

Ahora, les dejo una tabla que me facilitó mi doctor, que extrajo de “The University of Chicago Medicine”. Algunas cosas no venden aquí, pero podemos ver claramente qué debemos evitar para estar libres de proteína de leche de vaca.

ALIMENTOS PERMITIDOS NO PERMITIDOS
Bebidas Bebidas gaseosas.Café.

Té.

Fórmulas lácteas sustitutas de la soya, agua.

Bebidas de frutas.

Todos los tipos de leche, (entera, baja en grasa, desnatada, kumis, evaporada, condensada, en polvo, chocolate caliente).Yogur, ponche de huevo, batidos de leche, maltas.

Todas las bebidas hechas con leche o productos lácteos.

Panes Panes sin leche.Pan francés. Tostada francesa hecha con leche.

Pan de trigo, blanco, centeno, maíz, harina de trigo sin cernir, gluten y de soya preparados sin leche o productos lácteos. Tostada francesa hecha con leche.

Galletas de trigo sin cernir o galletas de arroz. Tostada francesa hecha con leche.

Pan de trigo, blanco o de centeno. Tostada francesa hecha con leche.Bizcochos, roscas, magdalenas, panqueques, wafles, zwieback, galletas saladas, bizcocho tostado. Tostada francesa hecha con leche.

La mayoría de los panes y bolillos preparados comercialmente contienen leche o productos lácteos. Tostada francesa hecha con leche.

Tostada francesa hecha con leche.

Cereales Cualquier cereal al que no se le haya añadido leche o productos lácteos. Cereales ricos en proteína.Cereales preparados y pre-cocidos con sólidos lácteos, caseína u otros productos lácteos añadidos.
Postres Merengue, gelatina, paleta de helado, paletas de fruta, batido de fruta o torta cabello de ángel.Pasteles, galletas, pasta de hojaldre sin leche o productos lácteos. Pasteles, galletas, natillas, pudín, postres de nata o sorbetes con productos lácteos.

Helado, pastel de crema.

Pasteles pintados con leche, cremas de queso, panecillos.

Huevos Preparados sin leche. Huevos revueltos con leche, huevos cremosos, sustitutos del huevo.
Grasas Aceite vegetal, grasa de la carne, tocino, manteca, salsa sin leche.Mantequilla de maní (hecha sin sólidos lácteos).

Margarina sin sólidos lácteos.

Margarina kosher.

Mantequilla, crema, margarina. Aderezos para ensaladas o mayonesa con leche, sólidos lácteos o productos lácteos.

Algunos sustitutos de la mantequilla y cremas no lácteas.

Frutas Todas las frutas frescas, congeladas, o enlatadas y los jugos de fruta sin leche. Cualquier tipo de fruta servida con leche, mantequilla o crema.
Carnes, Pescado, Aves y Queso. Carne horneada, a la parrilla, hervida, asada o frita: de vaca, ternera, cerdo, pollo, pavo, cordero, pescado, vísceras o tofú (preparado sin leche o productos lácteos).Salchicha, delicatessen, carnes enlatadas o jamón si están hechos sin productos lácteos.

NOTA: Una pequeña cantidad de personas con la alergia de la leche de la vaca pueden desarrollar una reacción a la carne de vaca. Así, ésos con la alergia de la leche de la vaca deben tener cuidados al consumir la carne de vaca o los alimentos que contienen la carne de vaca.

Todos los quesos, requesones, quesos cremaAlgunos tipos de salchicha, embutido de bologna, salchichas de Frankfurt.

Carnes empanadas, rollo de carne molida cocida, croquetas, guisos, hamburguesas (a menos que estén preparadas sin leche).

Platillos preparados comercialmente hechos con leche o sólidos de leche.

Papas y sustitutos Macarrones, fideos, espaguetis, arroz.Papas blancas o dulces preparadas con leche, mantequilla, crema o margarina permitida. Papas gratinadas, con mantequilla, con crema, horneadas o sustitutos.Macarrones con queso.

Puré de papas con leche o mantequilla.

Papas fritas congeladas pulverizadas con lactosa.

Sopas Caldo, sopita, consomé o sopas con una base de caldo o con todos los alimentos permitidos. Cremas, sopas de pescado, sopas de crema.Todas las sopas hechas con leche o productos lácteos.
Dulces Jarabe de maíz, miel, mermelada, jalea.Paletas, dulces hechos sin leche o productos lácteos.

Azúcar granulada, morena o en polvo.

Dulces hechos con leche tales como chocolate, dulce de azúcar y leche (fudge), caramelos suaves, turrón.
Vegetales Todos los vegetales frescos, congelados o enlatados sin leche o productos lácteos añadidos.Todos los jugos vegetales. Los vegetales gratinados, con mantequilla, con crema u horneados.Vegetales rebozados.

Suflé de vegetales.

Varios Salsa de tomate, aceitunas, encurtidos, nueces, hierbas, polvo de chile (ají), sal, especias, condimentos.Cualquier alimento que esté libre de leche, queso, mantequilla y que no contenga leche en polvo o suero de leche. Todos los alimentos con leche, queso, mantequilla, caseína del suero, caseinatos, hidrolizados, lactosa, lactoalbúmina, lactoglobulina o componentes de la leche, aromatizante de la mantequilla artificial.Sustitutos no lácteos que contengan caseinato.
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Esos malditos zancudos

Hace un mes aproximadamente, llegué del trabajo y encontré a Marcel con la manito picoteada. La zona estaba roja, hinchada y caliente, las tres señales de que algo no está bien con una picadura. Esos síntomas se deben tener en cuenta para saber si es que hay una reacción alérgica o no. Le puse una crema que me habían recetado anteriormente (Alergis) pero en unas horas nada pasaba. No bajó ni un poquito y lo llevé al doctor. Así de exagerada como suena, lo llevé. En la clínica me dijeron que no era nada malo, solo una picadura de zancudo y al parece, mi chino es alérgico como su mamá. Nos dejaron antihistamínicos y un poco de cortizona para parar la picazón y molestias. No me gustó eso último y por eso no se lo di, solo aplicamos la crema y gotitas de Hisaler (una por kilo), esto por recomendación de su doctor de cabecera al que llamé para consultarle igual. En unos días, bajó la hinchazón. Ah! Pero ese mismo día lo busqué y lo encontré. Trepado y escondido en la lámpara del techo estaba gordito y llenesito de la sagre de mi bebé. Lo masacré como una asesina. Qué se habrá creído!

No hay un solo día que no les ponga vape (sapolio que es menos fuerte en olor) a mis bebés. Primero, ventilo el cuarto, sacudo y golpeo las esquinas con una almohada siempre viendo muy bien a todos lados por si veo algo volar. Luego prendo el asunto y me voy a bañarlos, etc. Ya cuando duermen, lo apago, pero a media noche lo vuelvo a prender un rato más por si acaso. Tenemos que prevenir porque esos molestos zancudos, aparecen cuando menos lo esperamos. No por nada la semana pasada le picaron otra vez en la punta de la nariz.

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Mi payasito plim plim!

Aquí, algunos consejos útiles para tener en cuenta hoy más que nunca que se acerca el calor y estos malditos empiezan a visitarnos más que antes:

Vape / Sapolio o cualquier dispositivo electrónico espanta mosquitos y zancudos:
Existe un un aparato que supuestamente espanta los mosquitos y zancudos por ultrasonido, haciendo un sonido inaudible para el ser humano, pero molesto para ellos, por lo que se alejan de la zona. El concepto es maravilloso: cero químicos, ecológico, un poco más caro a corto plazo que las típicas tabletas antimosquitos que venden en el supermercado, pero más económico a largo plazo porque no necesitaría repuestos.

No lo venden aquí, hasta ahora no lo he encontrado, PERO el resultado según algunas mamis es que es CERO efectivo. Por eso, consultado con el pediatra y todo el tema, los clásicos Vape y Sapolio no son tóxicos. La mejor manera de ponerlos es antes de que los bebes ingresen al cuarto. Así nos aseguramos que cualquier enemigo haya sido exterminado. No ponerlo muy cerca de ellos, y también asegurarnos que por la mañana el dispositivo haya sido retirado para evitar que el pequeño travieso investigue más allá de la cuenta.

Mallas de tul alrededor de la cuna:
Un tul o las típicas mosquiteras de antaño que colgaban cual cortinas alrededor de las camas suelen ser bastante efectivas. Pero si a media noche nos llaman para consolarlos de un mal sueño, pueden ser un poco molestas.

Limón con clavos de olor:
Este repelente natural parece ser muy efectivo. Solo cortamos un limón por la mitad y le clavamos (valga la redundancia) clavos de olor en el interior. Además que se ve muy bonito y sirve de decoración, espanta a los voladores que nadie invita a casa.

Aceites esenciales como repelente:
Existe una diversidad de aceites esenciales que desagradan a los mosquitos, entre ellos tenemos:

  • Eucalipto
  • Citronella
  • Limón
  • Lavanda
  • Albahaca
  • Árbol de Té
  • Laurel

Pueden diluirse en el aceite o la crema que usemos habitualmente y aplicarse generosamente en la piel. Estos productos son buenísimos y los pueden adquirir con alguna consultora de Just. Yo uso la lavanda y es A1.

Trampa caza mosquitos casera:
Otra alternativa natural e inocua es la de construir trampas para los zancudos y ubicarlos en áreas oscuras de la casa, como por ejemplo detrás de los muebles. Esta trampa también funciona para moscas y debe desecharse y construir una nueva cada 15 días aproximadamente, o cuando notes que disminuye su efectividad. Si tienes estómago para ello, puedes destaparla, vaciar su contenido en el inodoro, preparar de nuevo la solución y cerrarla otra vez.

  • Materiales:
    – Una botella plástica.
    – Un cuchillo o tijeras para recortar la botella
    – Agua tibia (aproximadamente la mitad de lo que cabe en la botella)
    – Cartulina negra suficiente para recubrir por fuera la botella
    – Cinta adhesiva
    – 1 sobre de levadura en polvo
    – 1 cucharada de azúcar
  • Procedimiento:
    – Recortar la botella, de modo que nos queden dos partes, una que parezca un embudo, y otra que parezca un vaso.
    – Girar la parte del embudo al revés e insertarla en la parte que parece un vaso.
    – Fijar los bordes recortados juntos, usando cinta adhesiva.
    – Disolver la levadura y el azúcar en el agua tibia y verterlos en la botella.
    – Recubrir la botella con papel o cartulina oscura.
    – Ubica el recipiente donde solemos ver a esos malditos.

Aquí un video referencial para aprender a preparar esta trampa…

Ahora, cuando ya les han picado alguna parte de su cuerpo, solo nos queda ayudarlos a aliviar la molestia: cremitas como Alergia son buenísimas, y además está el hisaler que es un buen antihistamínico que no causa malestares y más bien les alivia la picazón. Yo, lo que ahora llevo siempre en el maletín es la loción anti mosquitos de Johnsons. Es muy buena y es ritual que recomiendo también antes de ir a la cama! En la pijamita y un poco en la cabecita. Primero nos sobamos las manos y se lo ponemos con suaves toques en toda la ropita. Vamos bien con eso!

Bueno, a ver si hacemos un movimiento contra zancudos no? Esos desgraciados no piensan en los bebés!!!

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Cosas que habitan en la cabeza de mamá

Hace unos días estuve pensando en esas pequeñas cosas que hacen que una mamá se ponga loca con los pelos de punta de solo imaginarlo. Al menos a mí, me pasa todos los días. Y en esas preguntas que se hacen a quien los cuida durante un largo día de trabajo. Jamás pensamos que “hacer caca” fuera una de las más grandes e importantes investigaciones del día, por ejemplo. Además, están esos detalles que solo una mamá puede conocer de su bebé.

Aquí el ranking de preguntas de una típica neuro mamá que debe y necesita saberlo TODO:

1) ¿Se acabaron su comida?
2) ¿Tomaron todo su biberón?
3) ¿Cuántas onzas dejaron?
4) ¿Cuántas se les preparó?
5) ¿Hicieron caca? (una de las más importantes)
6) ¿Cómo era? (detalles de la caca que son importantes, si está suelta hay un problema y si está muy dura, también)
7) ¿Han dormido en el día?
8) ¿Cuánto tiempo durmieron?
9) ¿Han estado renegones y fastidiados? (otra importante, de eso depende cómo cerremos juntos el día)
10) ¿Han dicho nuevas palabras o caminado solos un poco más de 5 pasos? (pregunta que da un poco de pena para una mamá que trabaja todo el día)

Y así podría seguir por una eternidad porque cada pregunta tiene una RE pregunta. Bien ladilla no? Pero bueno, estoy en TODO mi derecho de querer saber todo a detalle y con puntos y comas si es posible. Daría la vida por no perderme ningún detalle, ningún momento (primero) con ellos, pero a veces no se puede elegir lo que alegra el corazón, sino lo que manda la razón. Y si yo estoy lejos, pues es solo por ellos. Porque ellos necesitan lo mejor y de eso solo nos encargaremos su papá y yo.

Nada de eso impide que no esté colgada del teléfono esperando que me envíen las clásicas fotos del día y me tengan a mí llamando (en las horas que sé que duermen o que están menos chukis) para ver si todo sigue en orden. Ya cuando llego, la historia es otra. Ambos corren felices a saludarme y yo, con un esfuerzo un poco más grande que antes, me agacho para cargarlos a la vez y no se peleen ni se quede uno llorando y el otro feliz por estar cargado con mamá.

Otras cosas que son LEY y se deben cumplir en mi ausencia son:

1) Nadie los baña más que la mamá.
2) La mamá le da de comer a uno a partir de las 6 pm y empieza con el otro para luego darle yo al final al otro también.
3) Si no quieren dormir: NO DUERMEN. Es decir, si tienen sueño ellos solitos dormirán, pero de ninguna manera se les HACE dormir a la fuerza (meciéndolos, cantándoles, etc).
4) Si ya son más de las 4:30 pm y no durmieron, NO DUERMEN. Se les hace jugar y se les distrae pero ya no dormir. Eso implicaría una amanecida y un descuadre absoluto de horarios de bebé.
5) Siempre, pero SIEMPRE se le debe estar chequeando el pañal en los dos casos (pila y caca), porque el primero hace que se moje toda su ropa si es que se deja mucho tiempo y el segundo hace que se escalden de una manera brutal (sobre todo mi china).
6) No se les saca al parque sin mi autorización ni la de su abuela que siempre los cuida en la casa también. Y si los llevan, siempre con la abuela.
7) Nunca se les da la leche obligados, siempre deben querer tomar su leche, su almuerzo o postre. Un bebé obligado a comer, es un futuro niño problema.
8) Si uno llora y está fastidiado, odio que lo dejen llorando sin hacerle caso. Y ya me he ganado con algunos pases así y simplemente me vuelvo loca.
9) Los bebés ahora quieren estar más tiempo en el suelo (jugando y caminando). Tratar lo menos posible de cargarlos.
10) Si se caen, golpean o tienen fiebre, llamar de inmediato a sus papás. Quedarse callados aquí no es posible. Esta es la ley número uno (aunque esté ubicada en el puesto 10).

Y nuevamente, aquí puedo seguir y seguir sin parar. Pero ya sería catalogada la neuro mamá más neuro del planeta tierra. Y la verdad es que a veces hay que soltar un poco para poder vivir.

Siempre habrán cosas que me enferman de solo pensarlas pero no vale la pena tener eso en la cabeza todo el tiempo. Si somos precavidos con las esquinas de los muebles, con TODOS los objetos pequeños que puedan haber caído de casualidad en el piso (Naelle detecta hasta la más mínima pelusa), si somos pacientes cuando comen para evitar cualquier tipo de atoro, si somos cuidadosos al cambiarle el pañal y si cuidamos detalles como pasar el bracito por el polo son MUCHA delicadeza para evitar que un dedito de doble (es lo que más me aterra y me estrujo el cerebro de solo pensarlo). Y más cositas por el estilo… sí, soy una loca en extremo, pero qué le puedo hacer!

Se animan a completar la lista de preguntas y LEYES de mamá que no está en casa?

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Ahora que van creciendo…

Hace unos días me acordé de algo que les escribí hace un tiempito. Con casi 6 meses ya tenían rasgos y características que definían su personalidad. Una especie de carta para ustedes cada cierto tiempo sería perfecta para que luego, cuando sepan leer, puedan saber a detalle lo que los ponía a saltar de emoción y todo lo que hacía fruncir la ceja y hacer puchero.

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Hoy, con un año y un mes de hermosa vida en esta tierra puedo decirles muchas cosas más que hace seis meses..

Mi Mashe, así te decía siempre mi pequeño chino renegón. Ambos aprendimos a valorar MUCHO más el tiempo juntos cuando empecé a trabajar. Yo, en mi oficina contaba las horas para llegar a la casa y verte sonreír cuando me asomaba por la puerta y al entrar de sorpresa escuchar tus grititos emocionados con la boca abierta de par en par y “correr” a tu modo para abrazarte a mi pierna era lo mejor que podía pasarme en el día. Siempre fue un poco difícil recibirlos a los dos pero tu buscabas la manera de llegar primero y alzar los brazos gritando emocionado para que pueda cargarte a ti primero. Llegabas a mi hombro y me abrazabas fuerte pegando tu carita hacia mi cuello. Increíble que sin saber hablar aún yo entendía lo que querías decirme, me habías extrañado todo el día, tanto como yo a ti. Íbamos a mi cuarto para cambiarme de ropa mientras tú rebuscabas mi cartera. Todo un investigador detallista abriendo y cerrando los bolsillos, sacando todo lo que había dentro y claro, probándolo todo también. Y además, como buen investigador que eras, te metías en cada rincón que podías, entre las mesas, debajo de los juegos, entre la cama y la mesa de noche, cada espacio era un lugar a investigar para ti. Otra de tus obsesiones era el agua, cuando te daban tus pataletas, esas que muchas veces me hicieron pasar más de un susto tratando de agarrar tu espalda y cabecita para que no te golpearas, cogía tu biberón de agua y se acabó. AMABAS el agua con locura y podías secarte 4 onzas en un segundo si querías. Pero tú la hacías durar y encima te quedabas mordiendo la tetina para jugar. Cuánta ropa mojada te cambiábamos al día por tomar tanta agua. Y se notaba que no era sed lo que tenías, simplemente te gustaba mucho tomar aguita. Aún no sabías hablar como tu hermana, pero nos entendíamos igual. No pasabas de MAMA y PAPA y bueno, de vez en cuando te escuchábamos decir GUA! Cuando querías agua por supuesto. La hora del baño siempre fue la mejor, jugábamos a chapotear, y nos reíamos mucho en la tina, enseñándote tus pies, tus deditos, tu panza, todo era motivo de risa que se transformaba en llanto cuando llegaba la hora de salir. A veces, cuando el día había sido agotador, te ponía en tu cochecito mientras bañaba a tu hermana, y viendo televisión te quedabas dormidito. Pero otras veces te ponías eléctrico. Querías jugar y ya a oscuras “intentando hacerte dormir”, me levantabas el polo y me hacías pedo-panza una y otra vez. No podía aguantar la risa por más que debía quedarme en silencio porque ya era hora de dormir. Sucumbía ante tus juegos y me unía a ti haciéndote lo mismo en la panza y en las piernas. Luego ya te empezabas a sobar los ojitos y te acurrucabas en mi cuello jalándome el pelo despacito. Me echaba a tu lado acariciando tu carita y poco a poco ibas cerrando los ojitos. Esperábamos un rato, juntos y en el oscuro silencio del cuarto te cargaba y te llevaba a tu cuna. Siempre con el chupón a un ladito por si acaso te despertaras en la noche, subía la reja de tu cuna y te daba un besito en la frente. Siempre con tu almohada y tu colchita al lado para pasar una buena noche. Y pobre de aquel zancudo que te molestara, paraba con mi linterna viendo siempre las esquinas, las ventanas y las lámparas para ver si algún desgraciado se escondía. Cuando te picaban se te hacía una alergia tan fea que me daban ganas de aniquilar de la PEOR manera a esos malditos desgraciados. Nuestro próximo encuentro siempre era a las eso de las 10:30 pm con la última leche del día. En esa, rezábamos juntos y en silencio agradeciendo por cada segundo de nuestras vidas. Es que un amor así de grande solo puede venir directamente del cielo. Así, terminábamos el día y empezábamos nuevamente a las 5:30 am con el pañal casi por explotar y la pancita pidiendo leche. Más o menos así eras cuando tenías 13 meses mi pequeño Marcel Chinoco (chino y loco).

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A ti mi china hermosa, mi Naelle preciosa, qué te puedo decir. Mejor dicho, por dónde empiezo a contarte cómo eras al año y un mes de vida. Con seis dientes ya decías muchas cosas: sabías perfectamente qué era un bebé, qué era caca, qué era un pollito (o pio como decías), quien era papá, mamá, Maki y Dani (por tus primas), y también, sabías quienes eran tus tiyas (tías). Tu dedito acusador nos indicaba a dónde querías ir siempre, y si no te llevábamos rápido, pobres tímpanos. Nos metías un grito mirándonos retadoramente y nos pedías ir a donde tú quisieras. La ventana era ideal para ver “titis”, tocabas la luna y gritabas “titi titi titi”, cuando pasaba un carro. Siempre fuiste más independiente que tu hermano, pero cada vez que llegaba del trabajo tu sonrisa iluminaba mi día por más gris que haya sido. Venías gateando hacia mí y yo con Marcel colgado al cuello, me agachaba y me tiraba al suelo para abrazarte muy fuerte e intentar de alguna manera cargarte con el brazo libre. Ir por el suelo viendo cada cosita, papelitos o lo que sea, era tu máxima diversión. Nos dimos varios sustos por cosas que te metías a la boca cuando nadie te veía, pero felizmente salimos bien de cada una de esas travesuras. Cuando te chapábamos con algo en la mano, y veíamos tus intenciones de meterlas a la boca te decíamos con voz firme: Naelle “DAME”, y nos extendías tu manito para entregarnos lo que tuvieras entre los deditos. A partir de ese momento, cuando chapabas algo y te dabas cuenta que estábamos mirando, te acercabas a nosotros y extendías la mano diciendo “mame, mame”. Pero cuando nadie te veía, a la boca! Y luego, venían las consecuencias (lo encontrábamos en el pañal como nos pasó una vez o lo votabas por la boca cuando tomabas tu leche como nos pasó dos veces), un peligro suelto eras chinaza. Aprendiste rápido a distinguir qué comida te gustaba y cuál no, por eso a las 6 de la tarde cuando ya nos alistábamos para comer, decías alegre “papa, papa” porque poníamos el babero o “tete tete” cuando era hora de la leche. Era increíble ver cómo aprendías y relacionabas todo con la palabra. Nos avisabas cuando hacías caquita, cosa que nos ayudará mucho al momento de retirarte el pañal (espero), aunque también engañabas. Amabas jugar a las chapadas y comer pancito en el desayuno. Cuando pasabas un trocito que tenías en la boca decías “MA MA” por que querías comer más. Serás harinera como yo y eso es MALO muuuuy malo para el rollo, pero estás bebé y eres flaca, así que por ahora, pídeme lo que quieras. Nos enfermamos mucho mi china, yo caía enferma con un resfrío horrible y tú lo chapabas al toque de mí. Tu gargantita y tu pechito eran los que más sufrían, por eso nos dejaron inhalador por un tiempito. Otra cosa que tendremos que aprender, es que los juguetes son de los dos. Cuando Marcel estaba jugando con una cosa y tu con otra, te dabas cuenta que él tenía algo en las manitos y corrías a su lado para arrancharlo. El otro lloraba con lagrimones pidiendo ayuda y tú a veces hasta te reías diciendo “bebe”, señalando al hermano llorón. Cuando íbamos a pasear y veías a algunos niños ya grandes, no podíamos aguantar la risa cuando mirabas y gritabas la misma palabra “bebeeeee”. Tú, la más conchuda “bebeabas” a todo el mundo siendo tú tremenda bebota. No dormías casi nada, por eso seguro en cada control médico no crecías mucho como esperábamos. A veces, cuando dormías a las 8:30 pm, ya sabíamos que pronto despertarías y sería una noche “de terror”, cuando despertabas a las 10:00 pm primero pedías tu “tete” y luego nadie te paraba. Querías gatear, saltar, cantar, gritar y hasta reírte cuando te mirábamos. Posabas para las fotos siendo las once de la noche y revoloteabas por todo el cuarto hablando sin parar. Hubieron noches que incluso nos fuimos hasta las 12 y seguías con las pilas bien cargadas. Mi china loca y hermosa, tu risa me vuelve loca y cuando lloras me muero con cada una de tus lágrimas. Las seco siempre y espero estar a tu lado para secar las que vengan más adelante. Porque de verdad, eres parte de mí, y aún me cuesta creer que cada día que pasa te haces más grande. Y así como cada mañana cuando te despiertas y estoy a tu lado te ríes chinita y te vuelves a acurrucar en mi panza, recordando tal vez el inicio de tu vida, cada mañana que preparo tu leche agradezco a la vida por ponerte en mi camino. Tú y tu hermano son la razón de mi vida entera.

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Siempre seguiré acercándome a su cuna durante la noche para ver si están bien. Como una loca (y seguro no soy la única loca) tocaré su pancita a ver si siguen “respirando” y me levantaré de mi cama al menos ruido que escuche. Porque por más que tengas uno o mil años, siempre serán mi bebitos. Esos dos que salieron un día de mi panza y empezaron a hacerse camino en este mundo.

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