0

La salud mental de una madre

A pesar de haber pasado un poco más de 6 años que traje al mundo a mis mellis, tengo grabado el recuerdo de los primeros días de maternidad. No fueron los más hermosos como me lo imaginé, pues el terror me invadió por completo y simplemente empecé a sentir que todo era una amenaza para mis pequeños y prematuros bebitos que tanto le pedí al cielo que se hicieran realidad.

Puede ser una imagen de 4 personas

Durante todo el embarazo trataba de ser positiva, de llenar mi cabeza solamente de positivismo, y cada vez que algún pensamiento negativo se asomaba, trataba de eliminarlo, entonces, sin querer queriendo fui cargándome un poco de estrés por no traer esos pensamientos a mí. Lo hablaba, sí, pero a veces las personas, sin mala intención, no eran tan acertadas y no hacían más que seguir cargándome.

Luego vino la etapa más difícil. Las complicaciones antes de dar a luz y el momento crucial del parto. Con 34 semanas mis bebés llegaron antes de tiempo, más chiquitos de lo normal, y yo sin poder abrazarlos ni pegarlos a mi pecho como lo había “planeado”. Me sentía mala mamá, por no “contenerlos” más tiempo en mi panza, tenía terror de la primera noche lejos de mí, terror cuando no podía cargarlos, terror también cuando pude hacerlo ni qué decir cuando los pude llevar a casa a los 5 días gracias a Dios de haber tenido la cesárea. Todo estaba mezclado. La emoción tan grande, el amor que no entraba en el pecho, y las ganas de verlos crecer sanos se mezclaban con el miedo a perderlo todo. Por que sí, ese era mi terror.

Hoy entiendo lo importante que es estar bien mentalmente no solo durante el embarazo, sino también en el tiempo que le sigue al alumbramiento. Pues una mamá parturienta es una bomba de hormonas que puede tener una sobrecarga de sentimientos (positivos y negativos) que finalmente terminan por hacerla pasar un momento difícil y muchas veces además de no saber lo que le pasa, no quiere contarlo por temor o incluso por no exponerse a críticas o comentarios.

La salud mental de las madres es necesaria para el desarrollo y crecimiento de los hijos. Muchas mujeres sufren y experimentan emociones negativas frente a los numerosos cambios vitales del embarazo y el posparto. El 25% de las embarazadas experimenta algún tipo de malestar psíquico significativo.

Sociedad Marcé Española

Este mes, no solo se celebra el día de la madre en el Perú, sino también se celebra el día mundial de la salud mental materna. Y qué importante es entender a consciencia lo que es la salud mental de una madre.

Yo, no conocía de este día especial, pero luego me puse a pensar lo importante que es sensibilizar a las personas en torno a este tema y además dar a conocer que existen trastornos mentales que nacen a partir de que una mamá concibe. Y es que dar vida no es poca cosa no? La responsabilidad que siente una mujer al traer a un ser humano a este mundo es increíblemente abrumadora, y más aún si le sumas el hecho de vivir en una sociedad que no muchas veces se pone en los zapatos del otro.

Por ejemplo, el pedir ayuda es básico y muchas mamás no lo hacen por diversos motivos. Entonces este día es especial para normalizar afirmaciones o enunciados como: “No puedo más”; “Me siento sola”; “No sé que hacer”; “Tengo miedo”; “Todo el día lloro”; “Nadie me entiende”; todo lo anterior, es igual a decir “AYUDAME“.

El Día Mundial de la Salud Mental Materna se lanzó para aumentar la conciencia acerca de los problemas de salud mental materna, con la finalidad de que más mujeres busquen ayuda, reciban tratamiento adecuado y menos sufran. El objetivo común es sensibilizar a la población mundial acerca de la importancia de la salud mental materna y mejorar los recursos destinados por los gobiernos a la prevención, detección y tratamiento de los trastornos mentales durante el embarazo y el primer año tras el nacimiento (trastornos mentales perinatales).

Sociedad Marcé Española
Participa - WMMH Day

Nadie dijo que ser mamá fuera fácil, nos enfrentamos a muchas cosas que pueden paralizarnos al inicio y nadie viene al mundo con una manual que te detalla cómo ser mamá, eso se aprende y no hay mejor manera de aprender que en la cancha! Tal vez al inicio no lo entendemos, y los sentimientos nos abruman porque la verdad única y verdadera es que un amor tan grande, como el que se sienten por los hijos y que no entra incluso en el corazón, a veces puede dar miedo. Pero, si saber que tienes un soporte, un piso o simplemente un apoyo del cual sostenerte para no caer, te aclara todo el panorama. Ahí la importancia de pedir ayuda.

Luego, entiendes que no existe en el mundo una mejor mamá para tus hijos que tú. La única que los conoce incluso más que ellos mismos porque tú los tuviste 9 meses (o menos) compartiéndolo todo antes de que llegaran al mundo. Fuiste la única que tuvo su corazón (o corazones) latiendo al mismo ritmo que el tuyo. Y lo más importante, nunca olvides que no eres una mala mamá por alguna vez equivocarte, o tener miedo, o no saber qué hacer, o no poder más y querer pedir ayuda, o no tener leche materna, o haberles dado fórmula, o mil millones de cosas más que podrían entrar en este párrafo… eres madre, y eso es lo más grande que existe en el mundo entero.

Qué lindo es mayo… qué lindo es ser mamá.

0

El reflujo y la hiperlaxitud

Esta semana visitamos nuevamente al Gastro pediatra, pues desde que Marcel estaba chiquito sufrió de alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) y visitamos muchos doctores para que nos ayuden a entender bien este tipo de alergia y además, nos orientaran para tener las cosas claras en cuanto a tratamientos, consejos y además, formas de evitar que algún tipo de alimento le cayera mal.

La alergia a la leche de vaca (APLV) es la alergia alimentaria más común en lactantes y niños pequeños, entre un 2% y un 5% de todos los niños padecen esta afección. Se trata de una reacción exagerada del sistema inmunitario ante una o más proteínas que contiene la leche de vaca.

Nutricia – Advanced Medical Nutrition

Tuvimos que hacer muchos ajustes tanto en el tipo de leche que Marcel empezó a consumir y en mi alimentación porque le daba también leche materna (como mi producción fue baja, tenía que complementar con fórmula). Probamos muchos tipos de complementos: hidrolizados, semi hidrolizados, hasta que nos quedamos con la fórmula de leche de arroz porque las anteriores, no le sentaron bien. Pero ese es motivo de otro post completo para hablar de la APLV.

Luego de un año probamos darle leche y la toleró normal, pero cuando fue creciendo cada vez que comía algo con lácteos automáticamente regurgitaba. Algo común en bebes, pero ya cuando el niño va creciendo no es tan “normal” que digamos. Comía y luego de unos minutos inmediatamente se le venía algo del almuerzo. No comía nada, y pasaba lo mismo. Me empecé a preocupar y erradamente buscar en Google. EL ERROR MÁS GRANDE QUE MUCHAS MAMÁS COMETEMOS. Cada cosa que leía me asustaba más, pero puse pausa y decidí escribirle a mi pediatra. Después de tranquilizarme (me conoce desde que los mellis nacieron) me dio la idea de ver nuevamente a quien nos ayudó con el tema de la alergia.

Fue así, cuando en medio de una pandemia, volvimos a visitar al gastro. Un médico ya muy experimentado que con una examinada, y 3 palabras claras siempre da en el clavo con todo diagnóstico y tratamiento. Lo revisó, lo pesó, lo midió nos hizo muchísimas preguntas y además le revisó las extremidades. Sí, las extremidades! Me llamó mucho la atención y aquí aprendí algo nuevo.

ES REFLUJO, me dijo. Debo confesar que escuchar o reafirmar lo que yo en el fondo sabía, me dejó un poco más tranquila. Y luego me dijo, “has escuchado sobre la hiperlaxitud articular?” y sí, yo sabía algo al respecto porque cuando estaba en el colegio, un reumatólogo que me vio por un tema de las articulaciones me comentó que era hiperlaxa.

Cuando hablamos de “hiperlaxitud articular”, nos referimos al aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones. Todos conocemos personas que son más “elásticas”, siendo el caso extremo el de los contorsionistas. Los diferentes estudios confirman que es más frecuente la hiperlaxitud en las mujeres que en los varones, oscilando su frecuencia entre un 5-15 % de la población. También sabemos que es mayor en la infancia y disminuye al aumentar la edad.

Inforeuma.com

¿Pero qué relación tiene la hiperlaxitud con el reflujo? Pues, toda relación. Si bien la hiperlaxitud se miden en 9 puntos que ya los detallaré en un momento, ser hiperlaxo es no tener muy fortalecidos los músculos de las extremidades y por ende, otros músculos también. Por ende, los músculos del esófago y de todo el tracto digestivo, lo son también. Es por eso que cuando existe esa condición (que con el tiempo va madurando conforme el niño se va desarrollando) el reflujo es algo común. Pues la comida muchas veces no puede quedarse o seguir su proceso de digestión porque los músculos no son tan fuertes como para cerrar esa especie de “puerta”. Así me explicó, como para niño de primaria, y yo lo entendí perfecto.

¿Cómo saber si tengo hiperlaxitud articular? Aquí es donde el doctor examinó 9 puntos en mi chino. Se le conoce como “Maniobras de Beighton” que consiste en realizar 5 posiciones en las que las articulaciones se llevan al límite de rango y se valoran 9 puntos.

Se considera que una persona adulta presenta hiperlaxitud articular o Síndrome de Hipermovilidad Benigno cuando en un adulto es positivo 5 puntos o más sobre un total de 9. Mientras que en caso de los niños, se considerará que existe hipermovilidad articular en el caso de obtener 6 puntos o más sobre el total de 9. Es importante resaltar que estas maniobras deben realizarse de manera bilateral, es decir, en ambos miembros por igual para poder determinar los resultados del test.

FisioOnline
Aquí la valoración
Aquí el detalle de cada punto

¿Qué se recomienda para fortalecer los músculos? Si bien conforme un niño va creciendo esta condición mejora, pero sí es recomendable hacer algunas prácticas para ir mejorando.

  • Los ejercicios de relajación como el yoga son beneficiosos.
  • Evitar deportes extremos o de contacto directo.
  • Estirar la musculatura.
  • Evitar la sobrecarga de las articulaciones.
  • Evitar el sedentarismo.

¿Y qué hacemos con el reflujo? Aquí es muy importante el cambio de hábitos. Si bien mi chino no es gordito, sí tiene alguito de sobrepeso, no mucho, casi nada, pero la recomendación en casos gastro intestinales es siempre bajar un poquito más de peso. Les cuento lo que nos recomendó también el doctor.

  • Evitar acostarse después de las comidas, por lo menos hasta que hayan pasado unas 2 horas.
  • Si el problema persiste en las noches, elevar la cabecera de la cama, unos 10-15 cm.
  • No usar almohadas, porque solamente consiguen flexionar el cuello.
  • No usar prendas ajustadas.
  • No realizar comidas muy abundantes.
  • Comer despacio y masticar bien.
  • No muchas grasas.

Luego de esta primera cita, nos fuimos también con un tratamiento y además estas recomendaciones para seguir a lo largo del tiempo. La semana pasada volvimos para hacer seguimiento, y realmente porque Marcel tuvo un ataque de hipo y una vez más, NEUROMAMÁ se puso modo NEURO EXTREMO y como siempre, el doctor me dejó tranquila con 3 palabras puntuales: “No pasa nada”.

Salí del consultorio mucho más tranquila porque los resultados se ven. Fuera de que le dio hipo, y que le duró dos días, el doctor me dijo que vamos por muy buen camino. Mi recomendación es que siempre que tengan alguna duda, temor o inquietud tengan a la mano siempre el teléfono de su doctor o saquen cita con un especialista. Eso es mucho mejor y más seguro que recurrir a “San Google”, como decía mi papá.

0

Presentes y conscientes

Todos los días que salgo a correr, necesito mis tres indispensables para la situación: mi celular, audífonos y mi canguro. Ni bien abro la puerta busco mi podcast del día y escucho por 5 o 6 minutos el mensaje que toca escuchar. Con esto, he aprendido mucho, desde saber en qué momento debo parar y respirar, hasta técnicas para conectarme con el “hoy” y dejar fluir los pensamientos angustiantes del “mañana” que muchas veces agobian.

Ese es el mundo ideal, vivir el hoy sin pensar en nada más. Conectarse con lo que te rodea para poder vivir plenamente cada minuto del día y hacerlo uno a uno el más productivo de todos. Pero cómo cuesta. Cuesta dejar ir esas preocupaciones que parecen amar nuestra mente, pues se van pero regresan recargadas para taladrar cada rincón posible e inyectar su dosis de estrés. Lo peor aquí es que eso se transmite: en tus gestos, en tu manera de responder, incluso en tu postura. Y los que se dan cuenta de esos detalles, son nuestros hijos que además, lo absorben.

En ese momento que pienso todo lo que pasa por su cabecita cuando pueden verme estresada, quiero conectarme con el presente y simplemente encargarme de una cosa a la vez. Y empiezo a sonreír.

Y todo esto me llevó a pensar que una situación parecida debe pasarles a ellos. Vivir hace más de un año sin mucha libertad, sin ir al colegio ni ver a sus amigos, con restricciones hasta para salir al parque y saludar a la gente que pasa, y muchísimas cosas que hoy cambiaron en medio de una pandemia, debe traer a sus pequeñas mentes muchas preguntas que pueden angustiar y tal vez por qué no, estresarlos.

Entonces descubrí a una maestra en intervención temprana “Amanda Morin” que tiene muchísimos artículos sobre los niños y cómo ayudarnos a crecer y desarrollarse de manera positiva. Ella señala que los niños deben auto cuidarse igual que los adultos, pero no tienen las herramientas que nosotros tenemos porque aun son niños, pero claro que se estresan y tienen ansiedades. Es por ello que debemos enseñarles métodos o ejercicios de autorregulación que los ayuden un poco y de manera divertida y sencilla.

La autorregulación se trata de tener maneras para mantener la calma en situaciones de estrés y ansiedad. Es una habilidad que se desarrolla con el tiempo y la práctica. Tener la capacidad de calmarse uno mismo es un paso importante para ser más resiliente“.

Amanda Morin

Quiero compartir con ustedes 6 actividades que podemos enseñarles a nuestros hijos para que las practiquen cuando se sientan un poco estresados o ansiosos. Aquí debemos comentarles que ellos mismos deben reconocer cuando esto pasa, y detenerse para pensar y actuar.

  • Respiración de la abeja: Con este ejercicio los niños pueden calmarse concentrándose en su respiración y el sonido que hacen a través de ella. Así liberan tensiones y ansiedades e incluso también el enojo. Solo deben sentarse en un lugar cómodo, cerrar los ojos, taparse los oídos con los dedos índices, inhalar por la nariz y mientras exhalan hacen el zumbido de una abeja. Hacerlo 5 veces y ya está!
  • Método 5-4-3-2-1: Este es mi preferido. Lo hemos hecho regresando de la playa en un largo camino en carro, atracados en el tráfico. Ayuda mucho! Con este ejercicio nos enfocamos en lo que nos rodea y no pensamos en eso que nos pone ansiosos en ese momento. Para poner en práctica el método 5-4-3-2-1, haz una respiración profunda y enfócate en lo que está a tu alrededor. Percibe y nombra:

5 cosas que puedas ver, como una mesa, un reloj o una mancha en la pared. No importa el tamaño de las cosas.

4 cosas que puedas sentir o tocar, como la silla en la que estás sentado, tu camisa o el suelo debajo de tus pies. 

3 cosas que puedas escuchar, como el tictac del reloj o el sonido de tu propia respiración. 

2 cosas que puedas oler, como el olor a jabón o desinfectante en tus manos. 

1 cosa que puedas saborear, como una fruta o un sorbo de agua. 

  • Repetir una afirmación: Este ejercicio consiste en repetir una afirmación común de empoderamiento por ejemplo que nos de fuerzas o energía para poder seguir. Hay frases como “puedo hacerlo mejor”, “yo puedo”, “yo lo lograré”, “confío en mí”, aquí podemos ayudarlos a pensar en más frases parecidas.
  • Caminar al aire libre: Siempre es bueno ver la calle y respirar. Si no se puede salir en ese momento, puede ser incluso caminar en el lugar, avanzando y respirando. Permite que pensemos en los pasos que damos o incluso en la respiración que estamos haciendo.
  • Balancearse o mecerse: El sistema nervioso se relaja así. Y si estamos pasando por una situación de sobrecarga sensorial, o también por emociones intensas este es el ejercicio perfecto. Mecerse en una silla mecedora, o girar en una giratoria, incluso rodar sobre el suelo, es lo que recomiendan los expertos.
  • Expresar emociones a través del arte: Conversar o dibujar lo que tiene el niño en la mente, puede ser muy bueno. A veces no se trata de huir a lo que se teme, sino de entender y afrontar la situación. Esto lo hicimos por ejemplo cuando pasamos unos días en el campo y Marcel no estaba muy cómodo, hablamos mucho del tema y si se sentía un poco temeroso cuando me lo contaba porque supongo que estaba pensando en eso, luego se sentía tranquilo.

Es muy importante ayudar a nuestros niños hoy que están aún empezando a caminar por la vida ya siendo más independientes. La autorregulación es muy favorable y más aun si nos encontramos como ya lo comenté, en una situación diferente, y nueva para todos.

Hazlo tú como adulto, y enséñale también a tus hijos.

0

La política y los niños

Hace unos meses pasamos por un momento difícil como país. Problemas del entorno político que afectaron el día a día y cargaron las noticias, redes sociales y conversaciones de un poco de miedo, negativismo y frustración. Además de pérdidas humanas y una profunda tristeza que todo esto conllevó. Sí, hablo de Vizcarra, Merino y las inolvidables marchas que no solo sucedieron frente a Palacio, sino que llegaron hasta cada una de las casas y familias que salían por las ventanas a las 8:00 pm a tocar sus cacerolas una y otra vez.

Mientras todo esto pasaba, la angustia fue parte de nuestro desayuno, almuerzo y lonche. Se quedó unos días en nuestras casas y los que sintieron esta visita inesperada además fueron nuestros niños. Algunos con muchísimas ganas de saberlo todo, conocer cada detalle y expresar su curiosidad a través de infinitas preguntas. Tal vez, no lo preguntaban pero nosotros les transmitimos todo a nuestros hijos. TODO. Sentimientos lindos, pero también esos que nos llenan la cabeza de preocupaciones. Entonces, aquí es donde tenemos que pensar y ordenar nuestra mente para tratar de contarles y compartir con ellos lo que está sucediendo. Ellos se lo merecen y entienden más de lo que creemos.

Hoy, es la segunda vez que vivimos una situación similar. Desde el domingo 11 de abril escuchamos y hablamos sobre el tema de las elecciones y es inevitable que ellos escuchen sobre el resultado. Si bien desde antes algunos les explicamos lo que eran las votaciones, y ellos lo entendieron perfecto, hoy el tema no es tan lindo como entender qué son las elecciones. Sino, ellos escuchan, algunos incluso leen, lo que nuestro entorno habla al respecto y es aquí donde hay que intervenir para no cargar esa cabecita y confundirla con frases sesgadas que tal vez, sin conocer realmente el porqué, los hace vivir en angustia y agarrar cierto rechazo a algún nombre famoso en estos tiempos.

Pero, ¿cómo hacer para hablar de un tema tan complejo con ellos? Lo primero que hay que saber aquí, es que nosotros somos los mejores maestros para ellos y lo que necesitan ahora es información, no alguien que les diga qué o cómo pensar. Ellos mismos deben sentirse escuchados, y nosotros absolver dudas y así lograremos que ellos mismos formen sus propia opinión, e incluso, pueden elegir a su candidato favorito y tener sus propias razones.

“María Lucero Ugaz Santiváñez, especialista en educación infantil de la Universidad de Piura, señala que es importante el ejemplo de los padres y sobre todo el establecimiento de un clima actitudinal basado en la confianza, el respeto, la flexibilidad y la objetividad en la familia. Asimismo, desarrollar una comunicación afectiva que permita al niño el diálogo y a distinguir entre lo esencial y lo discutible. Dado que los pequeños aprenden por imitación y acuden principalmente a sus padres con quienes se identifican. Por ello, es el momento de enseñar a pensar y favorecer el hábito de la reflexión”.

Bitness.com

Entonces, el respeto y la tolerancia son las dos palabras clave para hablar sobre estos temas, no tan lindos, con nuestros hijos. Respetar y aceptar que el mundo tiene diferentes posturas y puntos de vista los hará crecer en pensamiento crítico. Aquí comparto algunos puntos claves a tener en cuenta al momento de hablar con ellos sobre política:

  1. Hablar siempre desde el respeto y no usar palabras que inciten al racismo o al desprecio hacia personas o situaciones.
  2. Anular explicaciones que fomenten la división o la intolerancia. No debemos generar en ellos sentimientos negativos u hostiles hacia otras personas que opinen diferente a nosotros.
  3. Utilizar siempre un lenguaje positivo, cargado de palabras que transmitan los valores relacionados con la igualdad, respeto, democracia, la paz, la convivencia, la tolerancia y la armonía.
  4. No usar palabras que denoten desprecio, hostilidad, intolerancia o ira. A veces la rabia o angustia que sentimos la expresamos sin darnos cuenta.
  5. Informar a los niños acerca de las distintas alternativas políticas que existen. Explicarles que al igual que existe la diversidad de religiosa o cultural, la diversidad política hace que la sociedad sea más.
  6. Muy importante es NO polarizar, sesgar o radicalizar nuestro mensaje. Somos adultos y es claro que ya tengamos un punto de vista o decisión, pero ellos no. Dejémoslos que tengan libertad de pensamiento.
  7. Ayudarles en la comprensión, explícales sencillo. Existen formas muy creativas para contarles la situación: cuentos, historias, etc. Evita dar detalles excesivos y usar términos poco apropiados para su edad.
  8. Escúchalos. Ellos tienen muchas dudas y están con muchísimas ganas de que tú los escuches. Valida sus sentimientos y sus emociones. Dales tu soporte y absuelve todas sus dudas.

Y algo que prefiero ponerlo a parte, es que tengamos mucho cuidado cuando conversamos por teléfono o los tan acostumbrados audios por WhatsApp; nada de fatalidades ni lamentos delante de ellos. No imaginan cuánto puede hacer un “ya nos fregamos” en la cabecita de un niño. ¿Se imaginan? Yo hasta ahora cuando escucho a mi mamá decir algo así, me asusto, imaginen a alguien que recién tiene solo unos cuantos años en este mundo tan loco y duro a veces.

Ellos son esponjitas. Todo lo que decimos y hacemos, ellos lo copian y lo toman como válido. Entonces, aquí es bueno aplicar lo que siempre digo: “actuemos como si ellos SIEMPRE nos estuvieran viendo”.

Vibras… las necesitamos mucho. Piensa bonito, habla bonito. Ellos, nuestro futuro, lo necesitan.

Vamos Perú!

0

3 tips para una buena actitud virtual en clases

Cada día busco la manera de hacer cosas diferentes para los chicos. Pues, el tener clases todas las mañanas, hasta la hora del almuerzo es todo un reto que estoy segura llegaremos a superar juntos.

Ya vamos un mes, y como bien lo dije desde el primer día este año es perfecto para celebrarlo todo: un primer día, un mes completo, días especiales, cumpleaños, y todo lo que sea motivo de estar alegres y demostrarlo de muchas maneras.

Confieso que el primer año virtual fue difícil, y lo sigue siendo hasta hoy por varios motivos, entre ellos mi trabajo. Pero como de todo en esta vida se aprende, he encontrado formas de hacer más motivadores los días de clases sobre todo al empezar el día.

Todos los niños son distintos, algunos funcionan de manera visual, otros entienden perfecto y captan mejor las cosas con una buena comunicación, pero aquí el asunto es probar con la manera adecuada de llegar a ellos, y mejorarla cada día.

Por eso, aquí les dejo 3 acciones que pueden poner en práctica para mejorar ese ánimo que tal vez a veces está un poco bajo o necesita ese empujón que solo los papás sabemos darles a nuestros hijos.

  • Tabla de recompensas: esta estrategia es buena para trabajar en modificación de conductas. Aquí hay que tener cuidado con las recompensas, no deben ser materiales en el mayor de los casos y cada acción viene acompañada de una consecuencia (estrella si es positiva y carita triste si es negativa, por ejemplo). Aquí puedes dejar volar tu imaginación para crear tablas divertidas, con stickers, o incluso en la misma computadora. Depende de lo que le guste a tu peque.
Este es un ejemplo de tabla de recompensas super bueno
(Instagram: You Can Do It)
  • Conteo regresivo: Nosotros estamos empleando un horario que forré con papel contact y puse una estrella con limpiatipo para que ellos mismos vayan contando cuántas clases ya van avanzando. El hecho de ver que quedan cada vez menos clases para cerrar el día, los motiva. También cerrar el día con una carita y una frase motivadora, ayuda mucho. Hay niños que buscan aprobación y eso se refuerza mediante comentarios positivos que los impulsen y actúen como un motor. Asimismo, mencionarles cuántos días faltan para el fin de semana es una buena idea también.
Cada estrellita va avanzando conforme avanzan los cursos del día.
  • Actividades post clases: Nos ha funcionado mucho listar algunas actividades para hacer durante la semana cuando acabemos las clases. Puede ser algo simple como salir a dar una vuelta como hacer un keke o galletas. Este tipo de iniciativa mantienen la mente del niño enfocada o motivada pensando en lo divertido que haremos al finalizar las clases, de esta manera se siente con más fuerza y energía para hacerlo.
Aquí haciendo galletas por ejemplo

El truco está en intentar diferentes cosas y finalmente quedarnos con la que nos resulta mejor. Si tienes un hijo al que no le motiva mucho empezar las clases o si tal vez está un poco frustrado por no saber cómo canalizar sus ganas de hablar y no poder, o intervenir y sentir que tienen una traba más que antes incluso porque ahora hay un micrófono que silenciar en el salón, es bueno intentar calmar esa ansiedad por otro lado: actividades al aire libre, manualidades, y muchas cosas más que solo nosotros sabemos que a nuestros hijos motivan.

Tenemos muchos días por delante y las ideas no se acabarán. Somos muchos en esta misma situación y todo lo que hagamos por ellos y darles tranquilidad, vale millones.

¡Vamos por este segundo año virtual.



0

Pausas activas para todos

En estos tiempos de virtualidad, tal vez el estar por muchos minutos seguidos sentados frente a una computadora, cansa más de lo normal. Si bien cuando los niños iban a sus clases, tenían recreos en donde gastaban energía, se distraían con sus amigos y volvían a clases con las pilas recargadas. Ahora, podemos tener minutos de descanso, pero no son TAN iguales a lo que era el recreo en el cole.

Pero felizmente, al estar en casa podemos hacer muchas cosas para relajar el ambiente, y además, volver a levantar el ánimo si en algún momento vemos que estamos perdiendo la atención de los peques a la clase.

En nuestro caso, son entre 40 y 45 minutos de clase, para luego tener 15 libres. Aquí las profesoras indican que el que desee puede tomar agua, o comer algo. Nosotros le sacamos el jugo a esos minutos para hacer muchas cosas alejados de la tecnología.

Primero, les cuento nuestras reglas básicas de los descansos:

  • Nada de tele
  • Nada de celular
  • Nada de juegos electrónicos
  • Nada de echarse a dormir

Entonces, con este tipo de indicaciones ya sabemos qué tipo de actividades elegir. He ido aumentando nuestra lista de ideas, algunas son más tranquilas y otras más divertidas, pero todo depende del día que estén pasando los peques.

Aquí les cuento un poco:

  • Gimnasia cerebral: Al estar mucho tiempo en la computadora, es normal que a veces nos sintamos agotados, por eso hacer ejercicios como “tócate la punta de la nariz con la mano derecha y con la izquierda la boca” y así hacerlo algunos minutos ayuda a traerlos de nuevo a la realidad. Lo mismo que “el rey pide” que es un tipo de “Simón dice” pero más enfocado a traer o encontrar lo que el rey pide. Así se activan y también se divierten.
  • Ejercicios: Poner una música alegre y divertida y bailar juntos es muy bonito. Yo los animo a hacerlo ni bien salimos al descanso, les pido que imiten mis movimientos y luego que ellos se inventen algunos pasos. Luego vamos a tomar agua los tres, al baño y regresamos recargados.
  • Dar una mini vuelta a la manzana: A veces cuando los veo cansados en extremo, y sin muchas ganas, le digo que me acompañen a dar una vueltita afuera de la casa. Salimos juntos a dar unos cuantos pasos y regresar. No los estreso con la hora, o al menos trato de no decirles “solo tenemos xx de minutos” sino que cuando estamos ya afuera les digo: “uy ya nos quedan 2 minutos qué rápido se pasó” y así ya están avisados.
  • Comer o tomar algo: No llevarles la lonchera al mismo sitio en donde estudian es bueno. Así aprovechan en estirar las piernas y cambiar de ambiente. Ir a la cocina puede resultar incluso una buena idea para jugar “veo veo” y así también mejorar la atención. Les pides por ejemplo que ubiquen algo rojo, algo redondo, algo blanco y así empiezan a jugar.
  • Meditar: Al inicio pensé que esto no ayudaría pero es muy lindo ver cómo ellos mismos cierran sus ojitos y respiran. Si es motivo para reírse y divertirse también es bueno, porque la idea es que se desconecten y hagan algo en esos minutos libres. Ponerles un audio bonito y ayudarlos a respirar profundo unas cuantas veces ayuda muchísimo.
  • Jugar: Es normal que a veces quieren jugar con sus muñecos y aquí me toca ser un poco dura porque es cierto que los 15 minutos se pasan al toque y cuando llega el momento de volver, se frustran y no quieren hacerlo o lo hacen de mala gana. Entonces les hablo y aplico la psicología inversa sabiamente… 🙂 les digo que es un muy buen momento para ordenar su cuarto. Entonces, ellos como están un poco cansado, no querrán ordenar sus juguetes, por lo tanto, no se acercarán a ellos y por eso no podrán jugar hasta el final de sus clases.

Finalmente, ideas hay miles pero lo principal es hacer que su foco de atención esté en otro lugar alejado de esa computadora que los tiene muchas veces un poco estresados y tratando de concentrarse en algo que puede resultar un poco aburrido, pero es necesario.

Aprovechemos al máximo este tiempo, nadie sabe cuándo volverán ellos al colegio, y nosotros a nuestra vida laboral habitual. Antes, mis pausas activas eran pararme e irme a servir un café y regresar a mi sitio a seguir metiéndole cerebro a mis pendientes. Ahora, son miles de millones de veces mejores, más divertidas y sobre todo, llenas de amor. Nunca imaginé poder compartir espacio tanto tiempo con mis hijos, y sí, es difícil, pero es sin duda lo que hace que nuestras mentes y corazones estén más tranquilos.

Anímate y haz recreos más divertidos con ellos, aprovéchalos tú y dales lo mejor de ti a ellos.

0

Día 365

Un 16 de marzo, empezamos una cuarentena que duraría solo 15 días. Estoy segura que más de uno pensó que pasaría rápido, pero el tiempo se encargó de enseñarles que esto sería largo. Como sigue siéndolo hasta hoy, 365 días después.

Nos agarró desprevenidos, aunque se rumoreaba que pronto vendría “el encierro” del que se hablaba por Europa (y antes aún por China), y nos tocó. Suspendieron clases en los colegios y universidades, y el trabajo se empezó a volver poco a poco remoto. La industria paró, negocios cerraron y empezó el pánico. No solo por la posible ausencia de trabajo por las que muchos empezaron a pasar, sino por el terror al contagio. Al inicio incluso todos dudaban de la existencia del terrible virus, pero estoy segura que hoy, 365 más tarde ya a todos nos ha tocado ver al maldito bicho desde cerca.

Mi conteo empezó como algo esperanzador, quería ver cuánto tardábamos en volver a nuestras vidas de antes. Pero llegaron los 50 días y todo parecía igual, solo que nosotros ya estábamos más acostumbrados. Llegó el día 100 y las cosas estaban un poco mejor, pero todo lo parecido a la vida antes del virus aún se veía lejano. Las clases virtuales y el teletrabajo a pesar de ser difícil ya era algo más llevadero. Tuvimos que aprender, y mucho. En el día 200 ya empecé a cuestionarme si seguir o no con el conteo, pero dije “tan lejos he llegado para dejarlo ahí?”. Tengo que reconocer que a mis miles de TOCs no les gustaba esta idea, y decidí seguir porque tantas cosas pasamos en este tiempo que debía recordar cada una en una especie de diario. Quería mirar atrás en algún momento y recordar dónde empezó todo y cómo estamos ahora. Quise hacerle caso a mi interior y seguir “controlando” cada uno de mis días en esta situación descontrolada por todos lados. Y si al año no llegamos a nada, esta pandemia no se va ni absolutamente nada cambia, pues habremos llegado a vivir un año sanos, un año feliz de estar con la familia, un año de aprender a ver más ojos y menos sonrisas, y entender que se puede sonreír solo con una mirada, un año de recordar a los que se fueron, a los que la sufrieron y están aun con nosotros gracias a Dios o al santo en el que más creamos. Pasó un año y aprendimos (algunos antes incluso) a valorar lo que realmente importa, a dejar a un lado el “yo me cuido por mí” y pensar en el “sino te cuidas tú, nos cagamos todos”, a entender que estar lejos de los que más queremos es sinónimo de amor infinito y querer ESTAR BIEN, y a enseñar con el ejemplo 24 horas por estar delante de esos pequeñitos que nos enseñan más que nadie a adaptarnos, a aceptar y a seguir creciendo. Nuestros niños.

Un año de cambios y superaciones. Un año entero haciendo que cada día, sea especial. Y lo logramos.

Son 365 días registrando cada momento. Cada día que me ayudó a no perder el rumbo ni las ganas de demostrarle a mis hijos que todo es posible y no hay nada más lindo que estar juntos y con salud. 365 días después, me siento feliz de mirar el día 1 de esta nueva forma de vivir y ver lo mucho que hemos crecido, juntos.

Y así seguiremos, haciendo que cada día sea especial.

Hoy, 365 días después, somos otros. No somos los que éramos hace 365 días. Somos mejores, de lejos, somos mejores.

0

El hijo preferido

Muchas veces me preguntan cuál es mi hijo preferido. Es una pregunta un poco incómoda y hasta un poco desubicada. Es algo que cuesta responder porque suena algo duro el tener o no alguna preferencia. Aquí les detallo mi opinión al respecto, no hay una verdad absoluta, solo opiniones.

Una mamá quiere a sus hijos con todo su corazón, alma y cuerpo entero. A todos sus hijos por igual, pero es verdad que cuando alguno necesita mayor atención o dedicación en algunas cosas, está más con uno que con otro. Pueden tener momentos, cada uno puede necesitar más tiempo, cuidados, depende del día o las situaciones.

Creo que todos los que tenemos hermanos alguna vez hemos sentido esa “preferencia” y no hacia nosotros, sino hacia los otros hermanos. Pues, cuando la sentimos nosotros, no nos damos cuenta pero en realidad es que tu mamá o papá está más cerca porque en ese momento no es que te prefiera a ti, pero te da la atención que en ese momento necesitas.

Hace poco leí un artículo interesante, aquí se los comparto:

En alguna ocasión habrás escuchado decir que las mamás quiere más a su hijo hombre. Que las mamás prefieran a sus hijos varones puede ir más allá de un estereotipo, cuando las mamás hablan de sus hijos presumen lo increíblemente divertidos que son, hablan de sus travesuras, y comentan lo graciosos que son.

En cambio, cuando se trata de hablar de las hijas, las madres son más críticas con ellas. Les exigen con ser más serias y las regañan más que a los niños. Un estudio publicado por The British Journal of Psychology,  revela que 88% de las madres admitió tratar diferente a su hijo varón  que a su hija.

Incluso alguna confesaron sentirse mal por eso al darse cuenta. Muchas veces es una preferencia inconsciente. La psicóloga y consejera Chris Duff, comenta que la madre tiene un tipo de enamoramiento inconsciente con el hijo. Otra razón importante es que las mujeres tienden a ser más auto-críticas que los hombres, por eso son más exigentes que con los varones.

Prinsel, creciendo juntos

Es interesante eso del enamoramiento inconsciente, yo le digo a mi chino “mi novio chiquito”. Y bueno, mi china es mi espejo, yo me veo tan reflejada en ella que a veces sí siento que soy más dura porque quiero que sea mejor que yo. Cuesta un poco ¿no? Pero lo que creo en realidad, es que las preferencias no existen como tal, pero sí existen los tipos de tratos a cada uno.

Además, como ya lo comenté líneas arriba, es importante estudiar ese momento que podemos catalogar como “preferencia”, pues hay mucho en juego y aquí viene el segundo regalo para ustedes:

El hijo predilecto, aquel al que me dedico en cuerpo y alma, es el hijo enfermo, hasta que consigo que se cure.

Es el que está lejos de casa, hasta que vuelve.

Es el que está cansado, hasta que descansa.

El que tiene hambre, hasta que se alimenta.

El que tiene sed, hasta que puede beber.

El que está estudiando, hasta que logra aprender.

El que está desnudo, hasta que encuentra ropa que ponerse.

El que no trabaja, hasta que encuentra un empleo digno.

El que tiene novia, hasta que por fin se casa.

El que se casa, mientras se asienta en la convivencia.

El que ha hecho una promesa, hasta que la cumple.

El que es padre, mientras cría a sus hijos.

El que contrae una deuda, hasta que la salda.

El que llora, hasta que encuentra consuelo.

Y, con un semblante bien diferente a aquella sonrisa, finalizó:

El que ya no está con nosotros, hasta que vuelva a tenerlo ante mí.

Autor Anónimo

Lo leí hace mucho, y me llenó tanto el corazón que nunca lo olvidé y hoy lo comparto con ustedes.

Espero que llene tanto sus corazones como a mí.

0

5 tips para el regreso a las clases virtuales

En estos días estoy segura de que muchos tenemos sentimientos encontrados. Volver a empezar el año escolar de manera virtual, no es fácil de digerir. Si bien estamos más preparados esta vez, profesores, papás y niños, sigue siendo una manera atípica de estudiar sobre todo para los niños. Pero, como se dice “no hay que llorar sobre leche derramada” y menos con ellos al frente.

Les tengo 5 consejos para empezar el año virtual con el pie derecho.

  1. Motiva y genera expectativas. La actitud positiva de nosotros como papás es fundamental. Aprovecha cada momento que puedas en contarle las cosas interesantes que hará este año en el colegio, todo lo que aprenderá, amigos nuevos que conocerá y también profesores. Aquí es mejor no hablarles de “cuando vuelvan al colegio” porque eso tal vez les genera expectativas y causa ansiedad por no saber cuándo. Tomemos esto como una realidad y trabajemos sobre ello.
  2. Habla y conversa con ellos. A veces algunos niños pueden sentir angustia por el primer día. Todo es nuevo, y también en su cabecita pasan muchas cosas por esta situación. Entonces, lo mejor es que hablemos con ellos y los ayudemos a poner en palabras esas emociones que pueden estar un poco mezcladas. Valida sus sentimientos, y apóyalo, tenemos que aplicar la empatía a todo nivel. Al comprender cómo se sienten vamos a poder ayudarlos explicándoles con palabras sencillas todo lo lindo que está esperando por ellos.
  3. Anticiparnos es básico. Ya sabemos que tener un ambiente destinado a las clases es importante. Así como también ambientarlo: un horario, un lugar para los colores, plumones y el resto de los útiles que los acompañarán en sus clases. Y aunque no estarán físicamente en sus clases, podemos hacerles una lonchera bonita y rica que los motive también en sus breaks entre clase y clase. Todo involucrándolos en el proceso.
  4. Las rutinas son nuestras amigas. Desde antes que empiecen las clases, acostúmbralos a acostarse y levantarse más temprano, y a seguir los hábitos de aseo de costumbre. Ponle horarios para los dispositivos electrónicos: tele, Tablet, etc en vista que ahora estará más tiempo frente a la compu. Poco a poco, todo se acomoda.
  5. Prohibido palabras negativas. Si estás cansada, estás en todo tu derecho. La angustia también nos pasa factura a nosotros, pero no lo demuestres delante de ellos. Eso se contagia. Dale seguridad y siempre deséale lo mejor en su primer día de clases. Tal cual como si lo estuvieras yendo a dejar en la puerta del cole.

Ya luego de clases, aunque tú lo estés acompañando, pueden conversar a la hora de almorzar sobre las cosas que aprendió o sobre los amigos que está conociendo.

¡Algo más! Si quiere ponerse uniforme el primer día, ¡que se lo ponga! Si eso lo hace feliz, a nosotras también.

¡Vamos que sí se puede! Ya lo hicimos una vez, y super bien. Que esta vez, será incluso mejor.

0

¿Separar a los mellizos en el cole?

Muchas veces me preguntan si los mellis están en el mismo salón o separados. Y esto me lleva 4 años atrás, cuando Naelle y Marcel tenían solo 2 años y ya me sugerían en el nido que los separe. Confieso que me estresé un poco, pues no tenía idea de lo que implicaba separarlos y me lo imaginaba todo: los dos extrañándose mucho y llorando por estar juntos era lo que más rondaba en mi mente. Luego también vinieron las preguntas básicas “¿Y si necesitan independencia?“.

No existe ¡ningún estudio científico que demuestre que separar a los gemelos conduzca a una mayor identidad! Todos los estudios concluyen que los gemelos que comparten clase no tienen problemas en la formación de su identidad. En ellos influyen otros factores, como sus caracteres, la educación que reciben en casa, sus experiencias, etc.

Coks Feenstra (Psicóloga Infantil)

Averigué un poco sobre los beneficios de que cada uno tenga un salón individual, y también los contras que esto conllevaba. Y me quedé con mi propia opinión: los tuve en el mismo salón los dos primeros años en el nido. Luego de ello, estuvieron 1 año en salones separados para prepararlos para su primer año en el colegio.

Ese primer año separados no fue del todo malo, sí tomaron más autonomía el uno del otro y era lindo ver cómo en la casa se buscaban como para recuperar el tiempo que estuvieron separados. Las profesoras me comentaban que se buscaban en el recreo pero solo para ver y “cerciorarse” de que el otro estaba bien. Lo que sí costó, fue acostumbrarme a los dobles chats del nido, dos profesoras, dos tareas, y todo doble y en distinto momento. Me acuerdo un día que tenía que llevar a uno disfrazado y llevé al mellizo del salón equivocado con su disfraz. Felizmente, mis amigas me ayudaban a no perder la calma en esos días de confusión.

Ese fue mi caso, pero también hay casos en los que la separación no es buena. Y depende de la necesidad de los niños en cuestión. Cada uno es un mundo, y cada par de mellizos o gemelos también.

Lucy A. Tully, Terrie E. Moffit y colegas de Kings College en Londres y de la Universidad de Wisconsin en EE UU realizaron en 2004 una investigación a gran escala entre 878 parejas de gemelos, con edades comprendidas entre los cinco y los siete años, tanto monozigóticos como dizigóticos, todos del mismo sexo. El inicio de la escolaridad en estos países se da a los cinco años. Se investigaron tres grupos: un grupo de gemelos al que pusieron juntos en clase (61%), the not separated group, (NS); un grupo que se separó a los cinco años, the early separated group (ES) y otro grupo que fue separado a los siete años, the lately separated group (LS). Estos son los resultados más importantes:

– El grupo ES mostraba más problemas conductuales y emocionales, como retraimiento, miedos, inseguridad y tristeza. Este efecto perduró en los monozigóticos en los años siguientes e incluso aumentó; en los dizigóticos desapareció después de un curso.

– El grupo ES tenía más problemas de aprendizaje que el grupo NS. El grupo LS tenía más problemas con la lectura. Y este último grupo también mostró problemas conductuales y emocionales.

El Pais

A esto me refiero con que el separarlos o no, depende mucho de la familia. No es obligación ni está comprobado que los mellizos tienen un mejor desarrollo social si son separados. Tampoco, lo contrario, pero hay que evaluar todo. Si están contentos al final del día, si aprenden de la misma manera, si dependen mucho el uno del otro, son muchos los factores que entran en juicio. En mi caso, yo probé ese año en el nido para ver cómo nos iba, y el resultado fue bueno. Por ello continuamos así en el colegio, pero si alguno de los dos presentaba algún tipo de retraso o problema, el camino a seguir hubiese sido otro.

Creo que aquí los colegios deben respetar lo que los padres decidan. Ese es el gran problema de la educación aquí y tal vez en otros países también, pero no dejan que eso quede en cancha de los padres, sino ellos mismos lo imponen.

Concluyo que los colegios toman una decisión desde el enfoque del mundo no-gemelar. No se tiene en cuenta las necesidades de aquellos niños que nacen como gemelos o trillizos. Ellos conocen el mundo desde antes que nacer desde la perspectiva de nosotros. Desde esta posición llegan a conocer el yo, pero a un ritmo más lento y de un modo siempre distinto al no-gemelo. Existe un déficit de conocimiento sobre su mundo y se toman decisiones erróneas.

Coks Feenstra (psicóloga infantil especializada en gemelos, mellizos y trillizos. Autora del libro El Gran Libro de los Gemelos, Ediciones Médici).

Si bien es cierto que yo creo que darles un trato individual a cada uno es bueno, y busco momentos únicos con Naelle y otros con Marcel, también creo en eso de que “es cosa de mellizos”. Me explico: la conexión que tienen dos o tres seres humanos que se crearon exactamente a la vez de un mismo lugar (monocigóticos: gemelos o mellizos monocigóticos que salieron de un solo óvulo y un espermatozoide); o que fueron creados individualmente pero a la vez (dicigóticos o gemélos no idénticos o mellizos), debe ser una conexión de OTRO mundo. Yo no puedo decirlo porque no tengo un mellizo ni una gemela, pero conozco muchos casos en que la conexión es inexplicable y además que la veo día a día con mis hijos.

Entonces, lo que yo creo en base a este tema tan amplio y controversial como lo es si separar o no separar a los mellizos o gemelos en el nido o en el cole, es que solo una mamá y un papá, saben lo que es mejor para sus hijos. Y la clave está en intentar, prueba y error, solo así se aprende y se crece.

Ese es el truco.