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Conoces lo que son los verbos mentalistas?

Al principio, cuando escuché de estos verbos, no entendía nada. Pregunté a los especialistas y me lo explicaron pero seguía sin entender a la perfección lo que es un “verbo mental” y para qué sirven.

Es que cuando se trata de entender lo que pasa en la mente de nuestros hijos, y tener todas las herramientas para ayudarlos, creo que la información y TODO lo que podamos aprender, nunca será suficiente. Siempre vamos a buscar más, y si es posible, volvernos expertas en la materia.

Así es como investigué un poco más y descubrí un mundo nuevo. Te comento en cortito y muy fácil:

En la gramática inglesa  y la teoría de los actos de habla , un verbo de estado mental es un  verbo con un significado relacionado con la comprensión, el descubrimiento, la planificación o la decisión. Los verbos de estado mental se refieren a estados cognitivos que generalmente no están disponibles para evaluación externa. También conocido como verbo mental .

William Croft

En el buen cristiano, un verbo mentalista es ese que no puedes “ver” ni “imaginar” cuando lo escuchas. Es decir: conocer, pensar, aprender, comprender, percibir, sentir, adivinar, reconocer, notar, querer, desear, decidir, esperar, preferir, recordar, olvidar, imaginar y creer, son verbos mentalistas. Cosa distinta pasa cuando escuchamos por ejemplo el verbo “correr”, porque estamos viendo en la mente la imagen gráfica de lo que hace un ser humano cuando corre, y eso no podemos hacerlo cuando escuchamos la palabra “pensar” no es así?

Estos verbos se asocian a múltiples sentidos, por eso tal vez es que se hace difícil de entender o de interpretar para algunas personas.

Estos verbos denotan estados mentales internos y son un vínculo importante entre el lenguaje y la habilidad de la Teoría de la Mente como comprensión del estado mental. Aquí, es importante entender cuando hay algún problema en el procesamiento de este tipo de verbos porque puede que más adelante, en la vida adulta, les traiga algún tipo de inconvenientes en el aspecto social.

Hace unos días, leí un resumen de un estudio que tenía como objetivo examinar la capacidad de los adultos para comprender los verbos mentales con los verbos que denotan acciones. Un total de 94 participantes, de 18 a 95 años de edad, fueron examinados usando dos tareas que miden el procesamiento de los verbos. Los resultados indicaron que el proceso de los verbos mentalistas se encuentra en un nivel significativamente más bajo que los de los hechos cognitivos o verbos que denotan acciones.

Pero, será que muchos tenemos problemas de este tipo y nadie nos avisó? Pues cada vez veo o leo mucho más información al respecto que me hace nuevamente pensar en que las “etiquetas” están cada vez más presentes, y fuera de ello, lo que realmente importa es que siempre podemos hacer algo para tratar de ayudar más a nuestros hijos si es que tienen este tipo de deficiencia.

Por ejemplo, la terapia que hoy sigue mi chino es para justamente enseñarle ese tipo de verbos mentalistas que lo ayudarán a ver más allá de lo que muestra una foto, le enseñarán a que cada persona siente y piensa algo que es imposible de descifrar pero sus gestos, actitudes o simples datos que pueden arrojar nos darán pistas de eso que no se ve.

Es un mundo inmenso en el que podemos sumergirnos y entender cada vez más a pesar de no ser expertos. Solo así podremos entender y ver el mundo desde miles de millones de ojos. Y así, estaremos ayudando mucho a quienes tal vez ni siquiera conocemos.

Conciencia, le dicen…

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Descansos mentales para evitar la frustración

En estos tiempos virtuales, en los que las pantallas agotan, la baja interacción social deprime y el tiempo corre sin parar, lo mejor para evitar frustraciones y momentos un poco difíciles de sobrellevar es darnos descansos mentales. Pero, qué es un descanso mental? Te explico y te cuento cómo puedes hacerlo con tus peques para que recarguen energía y continúen con su día de manera positiva.

Un descanso mental es exactamente como suena: un descanso de cualquier cosa en la que los niños estén concentrados. Se ha demostrado que los “descansos mentales” breves proporcionan beneficios. Disminuyen el estrés y la frustración, y mejoran la concentración y la productividad.

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Creo que lo importante es descansar antes de que se experimente el real cansancio o “hartazgo” como se dice, distracción o falta de concentración. No es mucho tiempo el que se necesita, de 3 a 5 minutos después de trabajar durante 10 a 15 minutos para los niños de primaria. Los más grandes pueden trabajar hasta 20 o 30 minutos antes de que necesiten un descanso por ejemplo. Los adultos, bueno ese ya es otro tema.

El objetivo de los descansos mentales es ayudar a los niños a cambiar el foco de atención. A veces eso significa levantarse y moverse, especialmente si el niño ha estado sentado durante mucho tiempo. El ejercicio aumenta el flujo sanguíneo en el cerebro, y por lo tanto ayuda a concentrarse y mantenerse alerta. También reduce el estrés y la ansiedad, y esto facilita la concentración en tareas importantes.

En mi caso, tengo 2 tipos de niños: el que necesita moverse para cambiar la atención y el que más descansa sentado o echado en la cama. Lo que hay que hacer aquí es conocer, o ayudarlos a entender su necesidad y lo que pide su cuerpo. Intentar diferentes maneras ayuda mucho a encontrar el balance y si un día sirvió un método no quiere decir que sirva hacer lo mismo todos los días de la semana. El punto es variar.

La investigación también ha demostrado que los niños aprenden más rápidamente después de haber hecho ejercicio. En un estudio, los niños aprendieron palabras del vocabulario un 20 por ciento más rápido después de haber hecho ejercicio que cuando no se habían ejercitado.

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Un buen descanso

Hay un truco para que un descanso mental realmente funcione, y es que hay que asegurar que sea un verdadero descanso. Pues pasar de una tarea escolar a una actividad que él sienta que es más trabajo no lo ayudará a que permanezca concentrado.

Para los niños que necesitan silencio y tranquilidad, un descanso mental puede ser tan simple como permanecer sentado sin moverse. Mientras lo hacen, también podrían enfocarse en sentir el latido del corazón.

Para los niños que necesitan actividad, un “descanso de baile” es una manera divertida de volver a concentrarse y recargarse de energía.

Por eso que en el cole los profesores intentan de todo y usan diferentes métodos para los niños porque no todos aprenden ni se concentran igual. No te acuerdas que de niño te pedían levantarte y bailar al ritmo de una canción antes de retomar las tareas? Yo sí, y lo veo ahora con mis hijos.

Estos son ejemplos de actividades físicas comunes:

  • Descansos de estiramiento que incluyen posturas de yoga y moverse como diferentes animales
  • Flexiones de brazos contra la pared
  • Actividades con una pelota de ejercicios
  • Abdominales
  • Saltos de tijera
  • Correr en el mismo lugar tan rápido como sea posible
  • Movimientos cruzados (tocar con la mano la rodilla contraria)
  • Saltos libres
  • Ángeles en la nieve en el piso

Cómo planificar los descansos mentales

Las reglas del juego son sencillas: establecer un ritmo y tiempo, porque si les gusta, querrán descansos cada minuto, y tampoco es la idea.

Algunos niños necesitan un descanso mental cuando empiezan a frustrarse o distraerse. En otros, el descanso mental funciona como una recompensa por permanecer concentrados en una tarea durante cierto tiempo. También puede ser un paso en el proceso de lograr una meta mayor. (Por ejemplo, tomar un descanso después de 10 minutos de lectura silenciosa para asegurarse de que su hijo sea capaz de completar 30 minutos de lectura).

También se puede decidir programar los descansos mentales. Según algunos psicólogos recomiendan dos maneras de programar los descansos: por intervalos de tiempo o por cantidad de tareas terminadas.

  • Descansos por intervalos: Los niños más pequeños suelen beneficiarse de tomar descansos a determinados intervalos de tiempo. Por ejemplo, su hijo podría trabajar 5 minutos y luego descansar 2 minutos. Usar un temporizador ayuda a que los niños entiendan cuánto tiempo ha transcurrido y qué pueden hacer en determinado lapso de tiempo. Dé instrucciones específicas sobre cuánto durará el descanso y explique la actividad. Después, inicie el temporizador. El temporizador tiene un mecanismo incorporado que avisa cuando el descanso está por terminar. También es bueno usar recordatorios verbales como: “¿Verdad que fue divertido? ¡Ahora hay que retomar la tarea!”).
  • Descansos por cantidad de tareas terminadas: Los niños más grandes suelen beneficiarse de tomar descansos relacionados con una cierta cantidad de logros. Por ejemplo, su hijo podrá tener un descanso mental de 5 a 10 minutos después de que termine la tarea de matemáticas y antes de empezar la tarea de inglés. O, después de completar 5 de los 10 problemas de matemáticas.

Sea como sea, los descansos mentales son muy buenos para todos. Para los peques porque pueden ayudar a reducir la ansiedad, algo que es común en los niños que piensan y aprenden de manera diferente. Y también para los padres, que realmente nos merecemos un día entero de descansos mentales para ser sinceros 🙂

Además, puede mostrarle a los niños que hay muchas maneras de afrontar los desafíos y mantenerse motivados. Un consejo que les servirá muchísimo en la vida.

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A veces mamá también necesita terapia

Muchas veces cuando escuchamos la palabra “terapia psicológica” lo relacionamos con “locura”. Sí, seamos sinceros, más de una vez nosotros mismos lo hemos pensado. Pero no, esto no tiene nada que ver con estar loco o enfermo. Llevar terapia psicológica es incluso estar un escalón más arriba en el proceso del autoconocimiento y cuidado personal.

Reconozco que al principio me fue difícil decidir empezar a conversar con un psicólogo. Pues, soltarle tu vida a un “extraño” no es sencillo. Y aquí viene el punto de partida: no se trata de soltarlo todo de una, es poco a poco. Es un proceso y un camino largo que si decides emprender, te aseguro que te gustará mucho y ayudará a aliviar lo que sientes (en la mente, el corazón y muy muy adentro tuyo).

Si tú como persona percibes que  las exigencias de tu vida familiar, social, sexual, laboral, de pareja te rebasan y nos sabes cómo acomodarte a sus demandas,  seguro puede ser momento de  iniciar un proceso psicológico. La terapia para adultos te permite desarrollar habilidades emocionales e intelectuales para sintonizarte armónicamente con tu vida diría.

CEEPI

Pero ¿sabes cuáles son algunas razones que evidencian que podrías necesitar iniciar un proceso un proceso psicológico:

  1. Constantes cambios de humor.
  2. Malestar e insatisfacción en tu vida diaria.
  3. Consumes algún tipo de medicamento o drogas.
  4. Presencia constante de enfermedades y síntomas físicos como dolor de cabeza, diarrea.
  5. Tus relaciones interpersonales no funcionan bien.
  6. Tienes algún pendiente o “trauma” del pasado que te preocupa.
  7. Quieres ser una persona más sana que disfruta de la vida cotidiana.

Es importante también saber que no todos los psicólogos serán como nosotros esperamos, por eso la primera cita marca la pauta. Pues, si no hacemos clic, podemos cambiar y así encontrar alguien con quien de verdad hagamos “match” y podamos continuar la relación. Porque sí, es una relación de confianza y esto se logra con tiempo.

Por otro lado, en el mundo de las terapias podemos encontrar también clasificaciones de las mismas.

  • Terapia de orientación conductual: centrada en la observación de las conductas.
  • Terapia cognitiva: pone el énfasis en los pensamientos, ideas o creencias que provocan esas conductas negativas.
  • Terapia cognitiva-conductual: una combinación de ambas.
  • Terapia dinámica: busca analizar los aspectos inconscientes que pueden causar sufrimiento.
  • Terapia sistémica: analiza a la persona dentro de su contexto.

No es magia tampoco. Con esto quiero decir que no por ir a terapia nuestros problemas desaparecerán, ni mucho menos, necesitamos poner de nuestra parte para salir de ese momento difícil. Mucho ánimo y buena disposición para poner en práctica los ejercicios o consejos que el especialista nos mande.

Puede ser desde caminar al menos 30 min al día, hasta meditar (por más que nunca lo hayamos hecho). Y conoces más de esto es super bueno porque te lleva a pensar en muchas cosas y de alguna u otra manera, tu mente sale de ese “hoyo” en el que tal vez estás desde hace ya un tiempo.

Desde este ámbito se pueden tratar varios temas:

  • Problemas personales, como por ejemplo miedos, estrés, ansiedad, etc. Muchas veces, las consultas se deben a una situación puntual que está viviendo el paciente y no sabe cómo gestionar. Generalmente son casos sencillos de tratar, en los que el paciente retoma su vida cotidiana con absoluta normalidad.
  • Falta de habilidades sociales, como por ejemplo la relación con amigos o compañeros del trabajo. Muchas personas encuentran dificultades a la hora de relacionarse con los demás; en la terapia, aprenden a mejorar y desarrollar estas habilidades.
  • Problemas con la pareja o el entorno familiar. Todas las personas vivimos en algún momento dificultades con nuestro entorno más cercano. Aquí, el objetivo de la terapia es conseguir restaurar la armonía en la pareja o la familia.
  • Dificultades en la crianza de los hijos, ya sean niños, jóvenes o adolescentes. Se trata de situaciones comunes en muchas familias, ya que la maduración de los niños no siempre es fácil. La intervención en estos casos suele producirse tanto sobre los hijos como sobre los padres.
  • Desordenes emocionales, como por ejemplo en los casos de baja autoestima o depresión. Este tipo de situaciones puede ser fácil de tratar, pero afectan gravemente la calidad de vida del paciente.
  • Trastornos psicopatológicos, como serían los trastornos de la personalidad, trastornos disociativos, desórdenes de la alimentación, etc. Estos suelen ser los más complejos de tratar, y su gravedad sobre la salud del paciente es muy acusada.

Justamente en estos tiempos, donde todo parece estar de cabeza y tenemos que equilibrar nuestra vida y nuestros tiempos como si fuéramos magos, es cuando más podemos requerir apoyo externo, y solo nosotros somos quienes decidiremos dar ese paso. Nadie más puede hacerlo por nosotros, pero lo que sí debemos tener super claro, es que no somos menos fuertes, ni más “cuerdos” si es que buscamos ayuda. Al contrario, estamos siendo totalmente honestos con nosotros mismos, porque estamos reconociendo que podemos ser mejores.

Recuerda siempre que para estar bien con tu entorno, primero debes estar bien tú. Y tal como he escuchado en varios momentos de mi vida, nadie te conoce mejor q tú mismo y por ende, tú mismo sabes en qué momento parar, pedir ayuda, y seguir avanzando.

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Hablando con mi niña interior

Alguna vez escuché sobre “la niña interior” que todos llevamos -dentro- valga la redundancia. Pero recién hace unas semanas me animé a conocer más a fondo este tema. Y es que cuando algo que sabes que te hará bien, que te ayudará a entender muchas cosas de tu pasado para entender y seguir adelante, bienvenido sea.

Aquí les cuento algunas cosas que aprendí en un mágico taller.

¿Sabes lo que significa cuando te dicen “habla con tu niñ@ interior?

Todos tenemos uno, muy dentro de nosotros. No me refiero a un niño de carne y hueso, sino tu “yo” interior que no ha terminado de crecer del todo. El que es sinónimo de alegría, creatividad, imaginación, pero también de angustias, miedos y confusiones. Este niño crece con nosotros y se refleja en muchos comportamientos que tenemos ya de adultos.

El niño interior es un concepto nacido de la terapia gestalt. Para la gestalt, el niño interior es la estructura psicológica más vulnerable y sensible de nuestro “yo”. Se forma fundamentalmente a partir de las experiencias, tanto positivas como negativas, que tenemos durante los primeros años de la infancia. Dependiendo del tipo de experiencias y de cómo las interiorizamos, el niño interior puede ser una “personita” alegre, optimista y sensible o por el contrario, alguien temeroso de la vida, enfurruñado e irascible.

ElPradoPsicologos.es

A medida que crecemos, este niño se va escondiendo en lo más profundo de nosotros pero se muestra cuando nos enfrentamos a algunas situaciones que tal vez nos marcaron de niños. Puede ser cuando estemos en algo que demande imaginación, o que nos asuste algo que no debería. La mayoría de las personas no se percatan de la existencia de este niño interior, pero lo cierto es que en ocasiones es él quien determina cómo respondemos ante determinadas circunstancias.

Cuando somos niños y pasamos por diferentes momentos y situaciones negativas o positivas, superamos la etapa y fluimos. Pero si no somos capaces de superar el impacto emocional de alguna experiencia negativa, es probable que se generen sentimientos de ira, frustración y tristeza que terminarán afectando a nuestro niño interior.

¿Cómo puedes saber si tu niño interior está herido?

Es muy fácil, y creo que la respuesta está más cerca de lo que creemos. A veces, lo sabemos, pero no queremos pensar para no sentir, y así todo se vuelve un círculo vicioso. Pero lo que he aprendido, es que si tienes miedos irracionales, sientes rencor, odio o tristeza a menudo, respondes de manera desproporcionada ante situaciones que no son realmente tan importantes o como se dice “te metes cabe tu solo” y saboteas tus metas constantemente, es probable que tu niño interior esté dañado. Esto es natural, común y estás arrastrando heridas desde hace mucho, que duelen y pesan, y no terminan de sanar.

¿Sabes cómo sanar a tu niño interior?

Es un largo proceso de autodescubrimiento. Para sanar a tu niño interior primero debes viajar al pasado, y recordar todos esos eventos que pudieron afectarte y que hoy a veces hablan sin que tu te des cuenta porque aparece en ocasiones esporádicas, en donde ese evento se repite proyectado en otras personas o situaciones. A veces este viaje al pasado, puede dolor mucho pero es el inicio de la cicatrización de esa herida. Una cicatriz ya no duele, pero te recuerda lo que un día hubo y por eso es bueno cicatrizar, no dejar la herida abierta.

Lo primero que debes empezar a practicar es a conectarte con ese niñ@, sabes como?

Hay muchas técnicas y ejercicios de meditación pero lo que más me gusta de querer hacer ese puente o lazo con tu lado más frágil y vulnerable, es que no hay una forma correcta ni única, cada uno puede hacer lo que más le guste para conectar y hablar con ese niño.

  • Mira tus fotos cuando eras pequeñito.
  • Escribe todo lo que se te venga a la mente.
  • Háblale a tu niño interior con palabras bonitas (como si fuera un niño de verdad).
  • Juega lo que más te guste, sin importar la edad que tengas.
  • Imagínate que estas frente a tu “YO” de niño y háblale.
  • Baila de la manera que quieras bailar.
  • Apártate del mundo y pon una música linda para recordar.
  • Llora si recuerdas algo que no te gusta y trata de reescribir ese momento.

Y así, hay un millón de maneras de hacer esa conexión.

Lo más importante de esto, es que si empiezas ahora, y aceptas que tal vez hay cosas, (que por más chiquitas que sean) hasta hoy hincan el corazón, no lo repetirás con tus hijos. Muchas veces, y de manera totalmente inconsciente, repetimos patrones con nuestros hijos y podemos cambiarlo para que no tengan las mismas heridas que talvez nosotros tenemos. A pesar de que el corazón se nos salga del pecho por ellos y seríamos incapaces de hacer algo que pueda afectarlos, pasa. Pero lo bueno es que todo se cura, y para empezar a hacerlo solo tenemos que decir: quiero sanar. El resto, cuesta, pero vale la pena.

“Te entiendo y te quiero ver feliz” repítetelo una y otra vez.

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¿Sabes cómo identificar las fortalezas de tus hijos?

En este tiempo que muchos estamos más cerca que antes a nuestros hijos (y me refiero a que hoy en día el colegio está en la casa y nosotros somos parte activa de él) es normal que nos fijemos en su comportamiento más a detalle. Y en estos temas, uno tiende a ver siempre los puntos que debemos reforzar o mejorar. Pero, ¿Qué hay de esos puntos fuertes a rescatar? Es muy importante detenernos a pensar en las fortalezas de nuestros hijos, pues de esa manera ayudamos a desarrollar eso que se llama “autoestima”.

Conocer esas fortalezas le ayuda a desarrollar la autoconciencia y la autoestima de su hijo . También puede usar esas fortalezas para trabajar en áreas desafiantes de maneras que no sean tan frustrantes.

Bob Cunningham, Unders okay

Existen algunas formas de reconocer las fortalezas que tienen nuestros hijos. Pues además de las obvias, como ser bueno en los números, o rápido para aprender, o dibujando y pintando, hay otras que pueden ser un poco más difíciles de notar, como prestar atención en una conversación, trabajar muy bien en equipo, y muchas más.

Entonces, leyendo un poco sobre esto y aprovechando que estamos de vacaciones en el colegio, encontré un artículo en el que mencionan algunos pasos para descubrir las fortalezas en nuestros hijos. Aquí les comento al respecto:

  1. Considerar los diferentes tipos de fortalezas: Como bien lo mencionamos, existen varios tipos de fortalezas, en esta lista encontrarás muchísimos y te sorprenderás de todo lo que reconoces en tus hijos y tal vez no se lo decías.

Fortalezas del carácter

  • Es honesto y digno de confianza
  • Es cariñoso, amable y empático.
  • Ayuda a otros
  • Muestra lealtad
  • Trabaja duro
  • Es resistente
  • Muestra independencia
  • Coopera

Fortalezas sociales

  • Comparte, se turna y puede comprometerse
  • Se esfuerza por hacer amigos y mantenerlos
  • Es un buen oyente
  • Acepta las diferencias de los demás
  • Pide ayuda cuando la necesita
  • Acepta la responsabilidad personal de las acciones (buenas y malas)
  • Dice la verdad y puede disculparse cuando sea necesario
  • Tiene buen sentido del humor

Fortalezas del lenguaje

  • Usa palabras para expresar necesidades, deseos e ideas.
  • Participa en discusiones en casa, en la escuela y con amigos.
  • Puede cambiar el tono de voz cuando cuenta una historia o hace una pregunta.
  • Cuenta historias que tienen un comienzo, un desarrollo y un final claros.
  • Usa muchas palabras y le gusta aprender nuevas palabras.
  • Puede responder preguntas de “quién”, “qué”, “cuándo”, “dónde”, “por qué” y “cómo” en una conversación (o sobre una historia)
  • Entiende bromas, juegos de palabras y sarcasmo.

Fortalezas de la alfabetización

  • Entiende la estructura de los sonidos ; puede hacer tareas como la rima
  • Puede pronunciar palabras desconocidas
  • Reconoce fácilmente palabras reconocibles a la vista
  • Puede recordar detalles y volver a contar historias después de leerlas.
  • Puede hacer predicciones basadas en lo que sucedió hasta ahora en una historia.
  • Lee con expresión, como la forma en que un actor habla en programas de televisión.
  • Establece conexiones entre el material de lectura y las experiencias personales.

Puntos fuertes de las matemáticas y la lógica

  • Tiene un fuerte sentido numérico , como saber cuál es más grande y cuál es más pequeño.
  • Ve y comprende patrones en la naturaleza y en números.
  • Recuerda operaciones matemáticas (como 5 + 4 = 9)
  • Puede hacer cálculos mentales (“en su cabeza”)
  • Usa conceptos matemáticos en el mundo real (como duplicar una receta)
  • Entiende los términos matemáticos que se usan en los problemas verbales.
  • Resuelve acertijos o problemas verbales.

Fortalezas de las habilidades de estudio

  • Entiende y establece metas; puede planificar con anticipación
  • Es un emprendedor
  • Se mantiene concentrado en las tareas.
  • Prueba diferentes enfoques ( pensamiento flexible )
  • Organiza pensamientos y elementos físicos como una mochila.
  • Sigue bien las reglas y rutinas
  • Aprende de los errores y resuelve problemas.

Otras fortalezas y talentos

  • Es creativo / artístico
  • Bailes. actúa, canta o toca un instrumento musical
  • Juega deportes o juegos (incluidos videojuegos)
  • Practica yoga, atención plena o meditación.
  • Cuida de animales y / o niños más pequeños
  • Entretiene a la gente contando chistes o historias.

2. Seguir los intereses el niño: Muchas veces las fortalezas son basadas en sus propios intereses o gustos. Aquí debemos alentarlos a seguir esas pasiones y así descubrir fortalezas en ello. Tal vez no hay fortalezas en ese gusto, pero ahí está el aprendizaje en la “prueba y error”. Además, a veces es bueno descubrir que si aun no es una fortaleza se puede convertir cuando gane experiencia en eso que tanto le gusta o apasiona.

3. Ayudarlo a identificar sus fortalezas: Si lo llevamos al juego es mucho más divertido. Por ejemplo, podemos pegar una foto del niño y hacer que escriba alrededor todas las fortalezas que tiene. Leí también algo sobre una caja de logros, que es muy fácil y es una actividad linda, solo necesitas una cajita y papeles de colores, en ellos escribimos todas las cosas buenas que hemos hecho en el día y las vamos introduciendo en la cajita.

4. Hablar sobre fortalezas: Abrir el dialogo con los hijos es primordial. Siempre que se pueda, en el almuerzo o antes de dormir hablemos sobre lo que nos hace únicos y especiales. Podemos incluso hablar de nosotros mismos cuando éramos niños o de los abuelos, proyectarlo en la familia es de mucha ayuda para sacar también características en ellos mismos.

5. Apuntarlo todo: Obsérvalo y apunta todo. Éxitos, logros, temores superados, todo ayuda para analizarlo y conversarlo luego. Siempre conversar y apoyar lo que decimos con momentos o situaciones concretas es bueno. Por ejemplo si en un día de parque vimos que compartió sus juegos, en la noche conversando le diremos que lo hizo muy bien y lo orgullosos que estamos con esa acción.

Creo que cuando empecé a leer sobre esto, me sentí mucho más motivada y quise empezar a ver más a detalle cada paso de mis hijos. Identificar fortalezas un poco más profundas es esencial y muy inspirador, además es tan importante como ver sus puntos a mejorar pero esto los mueve un poco más, para cada vez hacerlo mejor.

Además, podemos lograr mucho desde casa, así los preparamos de la mejor manera para cuando vuelvan al colegio. Tan confiados, felices y con una autoestima que nada ni nadie podrá derrumbar.

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Como cada 27

Hoy salí a caminar en la mañana como siempre, y mientras miraba al cielo, tapado por las nubes de invierno, pensaba en cuántas cosas podría contarte si estuvieras aquí.

Te diría que sigo siendo tan renegona como antes, y que tu chapa de “polvorita” podría ser usada para mí como si nada. Que me sigue dando miedo extremo los temblores y que tus intentos por controlarme cuando pasan siguen existiendo porque Lalo también lo hace, exactamente como tú lo hacías (con sermones posteriores de lo peligroso que es ponerse así de loca cuando se mueve la tierra). Y también te diría que me sigue gustando hablar por teléfono con mis amigas pero cambió un poco la modalidad porque ahora son video llamadas; es la “nueva normalidad”.

Pasaría bastante tiempo contándote y actualizándote los detalles e hitos importantes en mi vida. Seguí estudiando después de esa licenciatura que tanto te gustó que culminara; que fui creciendo en los trabajos a los que llegaba; que me casé con el chico que me acompañó a la casa esa vez que me llamaste tarde y me dijiste “que tu amigo te acompañe a la casa porque ya es tarde”, sin saber que lo acababa de conocer; que el día de mi matrimonio el padre y yo coordinamos un acto sorpresa en tu nombre y fue el momento más bonito de la misa (además del sí acepto); que por pedirle al cielo con tantas fuerzas ser mamá, me mandó 2 de golpe y que son el mayor regalo que la vida me dio; que soy una eterna aprendiz de mamá que a pesar de los tropiezos y errores, creo que cada vez lo hago mejor.

También te contaría que me siento feliz de haber heredado tus ganas de ayudar a las personas. Que cada vez me sorprendo más cuando recibo comentarios bonitos y muestras de cariño de personas que de alguna manera ayudé pero ya no me acordaba. Sentir que algo sumé en sus vidas, por más chiquito que sea y me lo recuerden, me pone feliz. Así como hasta hoy cuando las personas me hablan de ti con tanto cariño, contándome anécdotas o historias contigo que me hacen sentir más que orgullosa.

Te contaría que cada vez que necesito claridad mental te hablo en mi mente. Te pregunto qué harías tú y muchas veces que me he sentido perdida confieso que he dicho “cómo quisiera que estés aquí” porque las respuestas no llegan de manera fácil.

Te diría también que te extraño como el primer día que te fuiste pero hoy entiendo que los recuerdos son tantos y tan bonitos que ni el tiempo ni la distancia física harán que me olvide de ti. Y hoy, como todos los 27 de cada mes, miro al cielo te recuerdo más que nunca.

Te amo papi.

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Y bien vividos…

En el mundo no existen seres humanos iguales. Puede que físicamente muchos se parezcan, pero el interior, lo que realmente vale, es un mundo diferente.

Cumplo 37 años, y aquí comparto 37 hitos en mi historia que me hacen única y especial.

  1. Nací un lunes 21 de mayo a las 11:00 am
  2. Nunca sé qué signo decir que soy: a veces son géminis y a veces tauro.
  3. Soy la última de 4 hermanos.
  4. No me gusta que me digan engreída por ser la última. Además, todos somos engreídos a veces en la vida.
  5. Antes de cumplir 1 año me fui con toda mi familia a vivir a Rusia por un año por el trabajo de mi papá.
  6. Mi papá fue piloto, siempre mi héroe.
  7. Mi mamá vive conmigo desde que nací hasta hoy.
  8. Estuve en colegio militar: Quiñones, el mejor.
  9. De chiquita hablaba mucho (lo sigo haciendo). Las profesoras les decían a mis papás que si me sentaba en el closet hablaba hasta con las paredes.
  10. Solo 1 vez me suspendieron por tirarle un huevo en la cabeza a una amiga en 5to grado. Era su cumpleaños y no pude esperar hasta la salida; selo tiré en la primera clase.
  11. Las amigas que menos veo las hice en el colegio. Pero son las que más cerca están en todo momento, sobre todo en los importantes.
  12. Salí del colegio a los 16 años.
  13. Estudié comunicaciones, pero también veterinaria por un ciclo (no me podía decidir).
  14. Amo a los perros. Mi primer perro fue un braco enano a los 8 años y desde ahí no he dejado de tener perros hasta hoy.
  15.  Terminé la carrera en 5 años exacto. Ahí ya empezaban los TOCs de que todo sea “exacto”.
  16. Mi primer trabajo fue en una agencia de publicidad.
  17. Ordenaba facturas y hacía trabajo de hormiga, pero era feliz.
  18. Mi primera jefa, se hizo mi amiga y lo sigue siendo hasta hoy solo que vive muy lejos.
  19. Conocí a Lalo, mi esposo, en una discoteca. Pero en realidad ya nos habíamos “visto” en el curso de licenciatura en la universidad hacía un año.
  20. Nos casamos en 2 años y medio (yo tenía 27 y él 32).
  21. Intentamos tener hijos por un tiempo. Según yo era un tiempo largo intentar 6 meses y ya mi cerebro bloqueó y era estéril en la mente.
  22. Busqué ayuda para salir embarazada y aunque el doctor me dijo que no lo necesitaba, insistí. Y por tanto insistir me salieron 2 al primer intento. El mejor regalo de la vida.
  23. Si me preguntan, jamás pensé tener mellizos, y menos que sean hombre y mujer.
  24. Tuve los síntomas más raros que puede tener una embarazada: desde síndrome de túnel carpiano hasta cólico de vesícula.
  25. Mi mayor trauma secreto era que llegara día de dar a luz y que hubiera temblor mientras estaba ahí, con la panza (y lo que hay dentro de ella) al aire.
  26. Naelle se llamaría Cayetana, Valentina o Victoria; pero vimos a una niña en una película, que salió 5 minutos, pero nos encantó el nombre y su significado: triunfante.
  27. Le pusimos Marcel porque en realidad yo quería Marcelo, pero era el BOOOM del momento y quise darle un toque diferente. A parte Naelle y Marcel riman.
  28. Le tuve terror a los primeros días de vida de mis hijos. Eran prematuros y yo una mamá inexperta. Tanta responsabilidad, me abrumó.
  29. “Mamá de doble yema” es mi refugio. Mi lugar para desfogar, compartir y aprender.
  30. Mi primer blog se lo dediqué a mi papá. Se llama “Hasta en el último rincón” y lo empecé como terapia para darme soporte cuando se fue. Aun escribo ahí cuando lo necesito.
  31. Tengo el sueño de escribir un libro. Y secretamente lo empecé hace un tiempo. Pero los sueños cuestan y a veces demoran en cumplirse.
  32. Extraño a mi papá cada día de mi vida y los 27 siempre son días especiales. El día que cumple meses de haberse mudado al cielo.
  33. Me gustan más los días de la madre, y el cumpleaños de mis hijos, que mi propio cumpleaños.
  34. Soy de rutinas. Me gusta planificar mis días, semanas y meses. Me da estabilidad y si puedo tener al menos algo de control sobre el tiempo que vuela, me siento mejor.
  35. Amo leer, y escribir. El primer blog inédito que tuve hace años, fue uno de poemas con unas amigas. Sí, poemas de corazones heridos.
  36. A veces ni yo sé de donde me sale tanta energía. No me canso casi nunca pero cuando lo hago, es intenso el cansancio.
  37. Los números impares me estresan un poco. Por eso esta lista no me encanta, pero son los años que cumplo y esos sí me gustan. Son 37 años de emociones, risas, logros y sobre todo 37 años felices de los que estar agradecida.

Feliz cumpleaños a mí.

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Cansada

Estoy cansada.

Me levanto super temprano y mi día no para incluso hasta mucho después que ustedes ya están dormidos.

Me gusta vivir por ustedes, pero a veces me olvido que yo también tengo sueños y pasatiempos que me gustaría hacer.

El trabajo es intenso y cuando ustedes me hablan mientras estoy en una reunión (que debería ser claro por los grandes audífonos que me pongo) me preguntan cosas, y ahí se quedan mirándome, como esperando o mejor dicho “exigiendo” una inmediata respuesta. Yo los veo de reojo porque no quiero responderles mal, pero ya cuando lo hacen 3 o 4 veces me siento mal. Mal porque no me ven, no pueden entender por más que les he explicado muchas veces en lo que va del día (sin contar los anteriores) que tengo que trabajar y aunque trate de dividirme en dos, no se puede.

Los escucho a lo lejos, mientras avanzo mi día de trabajo, y me acerco a ayudarlos cada vez que puedo. Veo lo que están avanzando en sus clases, y me comienzo a estresar por dentro cuando veo que se han atrasado en alguna tarea (lo que me espera el fin de semana, pienso), pero sigo.

Llega la hora de almuerzo, que quisiera disfrutar cada minuto con ustedes, y Naelle empieza a quejarse de que no quiere comer o quiere dejar la mitad; o Marcel diciendo que se le metió algo verde en su plato. Los minutos vuelan y me toca volver a reunión pero no sin antes pedirle por favor a Naelle que mastique, que no se guarde la comida en el cachete y que por favor no se demore dos horas esta vez.

El tiempo vuela de nuevo y después de las reuniones de la tarde me toca hacerles acordar para hacer ejercicios de escritura. Estar vigilando constantemente que no estén enchufados a la televisión o en aparatos electrónicos me pone los pelos de punta, porque me siento lo que no quiero ser: un sargento. Pero sé que es momento de controlar y ajustar esas pequeñas piezas que aun se están armando en sus cabecitas, aunque tal vez no lo entiendan todavía.

Aquí me preocupo, porque por más que quiera, tampoco puede estar a su lado enseñándoles todo lo que quisiera que aprendan, o que refuercen conmigo. Este año nos toca a nosotros estar en primera línea con el tema de la educación, más si es un año tan importante como el que marca el resto de su vida escolar. Y cómo cuesta….

Llega la hora del baño, y cierro pendientes para al menos ver que se estén bañando correctamente. Independencia, sí, pero con supervisión creo yo. Me siento otra vez a la compu y espero para acompañarlos a comer. Nuevamente la lucha contra el reloj para que Naelle no se demore hasta las 10 de la noche y lavarnos los dientes para estar listos para dormir.

Empieza de nuevo el conflicto. quieren que los acompañe a los dos, llegamos a un acuerdo y dos horas después por fin Naelle se queda dormida. Sí, hasta para dormir se demora. Recién en ese momento que puedo hacer algo para mí me acuerdo de algunas cosas que hay que hacer para el colegio y empieza mi segundo turno de chamba.

No es raro que cuando quiero ver una serie que dejé en pausa desde hace muchos días, sea solo el acelerador para cerrar los ojos y dormir.

Por más que quiera ser la mujer maravilla, no lo soy. Me canso, y también por dentro me siento triste, aunque trate de que ustedes no lo noten, triste porque me frustro, porque no puedo hacer ni ser todo lo que ustedes merecen que sea. Pero sé que ustedes lo saben, y me quieren así. Y yo, por más que esté cansada, tengo siempre grabado en el corazón y en la mente “ojerosa” que ustedes son lo mejor que tengo en la vida.

Y por ustedes, ese cansancio se muda. Promete que no para siempre, pero aquí lo espero para invitarle una taza de café y pasar mejor el rato.

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La salud mental de una madre

A pesar de haber pasado un poco más de 6 años que traje al mundo a mis mellis, tengo grabado el recuerdo de los primeros días de maternidad. No fueron los más hermosos como me lo imaginé, pues el terror me invadió por completo y simplemente empecé a sentir que todo era una amenaza para mis pequeños y prematuros bebitos que tanto le pedí al cielo que se hicieran realidad.

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Durante todo el embarazo trataba de ser positiva, de llenar mi cabeza solamente de positivismo, y cada vez que algún pensamiento negativo se asomaba, trataba de eliminarlo, entonces, sin querer queriendo fui cargándome un poco de estrés por no traer esos pensamientos a mí. Lo hablaba, sí, pero a veces las personas, sin mala intención, no eran tan acertadas y no hacían más que seguir cargándome.

Luego vino la etapa más difícil. Las complicaciones antes de dar a luz y el momento crucial del parto. Con 34 semanas mis bebés llegaron antes de tiempo, más chiquitos de lo normal, y yo sin poder abrazarlos ni pegarlos a mi pecho como lo había “planeado”. Me sentía mala mamá, por no “contenerlos” más tiempo en mi panza, tenía terror de la primera noche lejos de mí, terror cuando no podía cargarlos, terror también cuando pude hacerlo ni qué decir cuando los pude llevar a casa a los 5 días gracias a Dios de haber tenido la cesárea. Todo estaba mezclado. La emoción tan grande, el amor que no entraba en el pecho, y las ganas de verlos crecer sanos se mezclaban con el miedo a perderlo todo. Por que sí, ese era mi terror.

Hoy entiendo lo importante que es estar bien mentalmente no solo durante el embarazo, sino también en el tiempo que le sigue al alumbramiento. Pues una mamá parturienta es una bomba de hormonas que puede tener una sobrecarga de sentimientos (positivos y negativos) que finalmente terminan por hacerla pasar un momento difícil y muchas veces además de no saber lo que le pasa, no quiere contarlo por temor o incluso por no exponerse a críticas o comentarios.

La salud mental de las madres es necesaria para el desarrollo y crecimiento de los hijos. Muchas mujeres sufren y experimentan emociones negativas frente a los numerosos cambios vitales del embarazo y el posparto. El 25% de las embarazadas experimenta algún tipo de malestar psíquico significativo.

Sociedad Marcé Española

Este mes, no solo se celebra el día de la madre en el Perú, sino también se celebra el día mundial de la salud mental materna. Y qué importante es entender a consciencia lo que es la salud mental de una madre.

Yo, no conocía de este día especial, pero luego me puse a pensar lo importante que es sensibilizar a las personas en torno a este tema y además dar a conocer que existen trastornos mentales que nacen a partir de que una mamá concibe. Y es que dar vida no es poca cosa no? La responsabilidad que siente una mujer al traer a un ser humano a este mundo es increíblemente abrumadora, y más aún si le sumas el hecho de vivir en una sociedad que no muchas veces se pone en los zapatos del otro.

Por ejemplo, el pedir ayuda es básico y muchas mamás no lo hacen por diversos motivos. Entonces este día es especial para normalizar afirmaciones o enunciados como: “No puedo más”; “Me siento sola”; “No sé que hacer”; “Tengo miedo”; “Todo el día lloro”; “Nadie me entiende”; todo lo anterior, es igual a decir “AYUDAME“.

El Día Mundial de la Salud Mental Materna se lanzó para aumentar la conciencia acerca de los problemas de salud mental materna, con la finalidad de que más mujeres busquen ayuda, reciban tratamiento adecuado y menos sufran. El objetivo común es sensibilizar a la población mundial acerca de la importancia de la salud mental materna y mejorar los recursos destinados por los gobiernos a la prevención, detección y tratamiento de los trastornos mentales durante el embarazo y el primer año tras el nacimiento (trastornos mentales perinatales).

Sociedad Marcé Española
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Nadie dijo que ser mamá fuera fácil, nos enfrentamos a muchas cosas que pueden paralizarnos al inicio y nadie viene al mundo con una manual que te detalla cómo ser mamá, eso se aprende y no hay mejor manera de aprender que en la cancha! Tal vez al inicio no lo entendemos, y los sentimientos nos abruman porque la verdad única y verdadera es que un amor tan grande, como el que se sienten por los hijos y que no entra incluso en el corazón, a veces puede dar miedo. Pero, si saber que tienes un soporte, un piso o simplemente un apoyo del cual sostenerte para no caer, te aclara todo el panorama. Ahí la importancia de pedir ayuda.

Luego, entiendes que no existe en el mundo una mejor mamá para tus hijos que tú. La única que los conoce incluso más que ellos mismos porque tú los tuviste 9 meses (o menos) compartiéndolo todo antes de que llegaran al mundo. Fuiste la única que tuvo su corazón (o corazones) latiendo al mismo ritmo que el tuyo. Y lo más importante, nunca olvides que no eres una mala mamá por alguna vez equivocarte, o tener miedo, o no saber qué hacer, o no poder más y querer pedir ayuda, o no tener leche materna, o haberles dado fórmula, o mil millones de cosas más que podrían entrar en este párrafo… eres madre, y eso es lo más grande que existe en el mundo entero.

Qué lindo es mayo… qué lindo es ser mamá.

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El reflujo y la hiperlaxitud

Esta semana visitamos nuevamente al Gastro pediatra, pues desde que Marcel estaba chiquito sufrió de alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) y visitamos muchos doctores para que nos ayuden a entender bien este tipo de alergia y además, nos orientaran para tener las cosas claras en cuanto a tratamientos, consejos y además, formas de evitar que algún tipo de alimento le cayera mal.

La alergia a la leche de vaca (APLV) es la alergia alimentaria más común en lactantes y niños pequeños, entre un 2% y un 5% de todos los niños padecen esta afección. Se trata de una reacción exagerada del sistema inmunitario ante una o más proteínas que contiene la leche de vaca.

Nutricia – Advanced Medical Nutrition

Tuvimos que hacer muchos ajustes tanto en el tipo de leche que Marcel empezó a consumir y en mi alimentación porque le daba también leche materna (como mi producción fue baja, tenía que complementar con fórmula). Probamos muchos tipos de complementos: hidrolizados, semi hidrolizados, hasta que nos quedamos con la fórmula de leche de arroz porque las anteriores, no le sentaron bien. Pero ese es motivo de otro post completo para hablar de la APLV.

Luego de un año probamos darle leche y la toleró normal, pero cuando fue creciendo cada vez que comía algo con lácteos automáticamente regurgitaba. Algo común en bebes, pero ya cuando el niño va creciendo no es tan “normal” que digamos. Comía y luego de unos minutos inmediatamente se le venía algo del almuerzo. No comía nada, y pasaba lo mismo. Me empecé a preocupar y erradamente buscar en Google. EL ERROR MÁS GRANDE QUE MUCHAS MAMÁS COMETEMOS. Cada cosa que leía me asustaba más, pero puse pausa y decidí escribirle a mi pediatra. Después de tranquilizarme (me conoce desde que los mellis nacieron) me dio la idea de ver nuevamente a quien nos ayudó con el tema de la alergia.

Fue así, cuando en medio de una pandemia, volvimos a visitar al gastro. Un médico ya muy experimentado que con una examinada, y 3 palabras claras siempre da en el clavo con todo diagnóstico y tratamiento. Lo revisó, lo pesó, lo midió nos hizo muchísimas preguntas y además le revisó las extremidades. Sí, las extremidades! Me llamó mucho la atención y aquí aprendí algo nuevo.

ES REFLUJO, me dijo. Debo confesar que escuchar o reafirmar lo que yo en el fondo sabía, me dejó un poco más tranquila. Y luego me dijo, “has escuchado sobre la hiperlaxitud articular?” y sí, yo sabía algo al respecto porque cuando estaba en el colegio, un reumatólogo que me vio por un tema de las articulaciones me comentó que era hiperlaxa.

Cuando hablamos de “hiperlaxitud articular”, nos referimos al aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones. Todos conocemos personas que son más “elásticas”, siendo el caso extremo el de los contorsionistas. Los diferentes estudios confirman que es más frecuente la hiperlaxitud en las mujeres que en los varones, oscilando su frecuencia entre un 5-15 % de la población. También sabemos que es mayor en la infancia y disminuye al aumentar la edad.

Inforeuma.com

¿Pero qué relación tiene la hiperlaxitud con el reflujo? Pues, toda relación. Si bien la hiperlaxitud se miden en 9 puntos que ya los detallaré en un momento, ser hiperlaxo es no tener muy fortalecidos los músculos de las extremidades y por ende, otros músculos también. Por ende, los músculos del esófago y de todo el tracto digestivo, lo son también. Es por eso que cuando existe esa condición (que con el tiempo va madurando conforme el niño se va desarrollando) el reflujo es algo común. Pues la comida muchas veces no puede quedarse o seguir su proceso de digestión porque los músculos no son tan fuertes como para cerrar esa especie de “puerta”. Así me explicó, como para niño de primaria, y yo lo entendí perfecto.

¿Cómo saber si tengo hiperlaxitud articular? Aquí es donde el doctor examinó 9 puntos en mi chino. Se le conoce como “Maniobras de Beighton” que consiste en realizar 5 posiciones en las que las articulaciones se llevan al límite de rango y se valoran 9 puntos.

Se considera que una persona adulta presenta hiperlaxitud articular o Síndrome de Hipermovilidad Benigno cuando en un adulto es positivo 5 puntos o más sobre un total de 9. Mientras que en caso de los niños, se considerará que existe hipermovilidad articular en el caso de obtener 6 puntos o más sobre el total de 9. Es importante resaltar que estas maniobras deben realizarse de manera bilateral, es decir, en ambos miembros por igual para poder determinar los resultados del test.

FisioOnline
Aquí la valoración
Aquí el detalle de cada punto

¿Qué se recomienda para fortalecer los músculos? Si bien conforme un niño va creciendo esta condición mejora, pero sí es recomendable hacer algunas prácticas para ir mejorando.

  • Los ejercicios de relajación como el yoga son beneficiosos.
  • Evitar deportes extremos o de contacto directo.
  • Estirar la musculatura.
  • Evitar la sobrecarga de las articulaciones.
  • Evitar el sedentarismo.

¿Y qué hacemos con el reflujo? Aquí es muy importante el cambio de hábitos. Si bien mi chino no es gordito, sí tiene alguito de sobrepeso, no mucho, casi nada, pero la recomendación en casos gastro intestinales es siempre bajar un poquito más de peso. Les cuento lo que nos recomendó también el doctor.

  • Evitar acostarse después de las comidas, por lo menos hasta que hayan pasado unas 2 horas.
  • Si el problema persiste en las noches, elevar la cabecera de la cama, unos 10-15 cm.
  • No usar almohadas, porque solamente consiguen flexionar el cuello.
  • No usar prendas ajustadas.
  • No realizar comidas muy abundantes.
  • Comer despacio y masticar bien.
  • No muchas grasas.

Luego de esta primera cita, nos fuimos también con un tratamiento y además estas recomendaciones para seguir a lo largo del tiempo. La semana pasada volvimos para hacer seguimiento, y realmente porque Marcel tuvo un ataque de hipo y una vez más, NEUROMAMÁ se puso modo NEURO EXTREMO y como siempre, el doctor me dejó tranquila con 3 palabras puntuales: “No pasa nada”.

Salí del consultorio mucho más tranquila porque los resultados se ven. Fuera de que le dio hipo, y que le duró dos días, el doctor me dijo que vamos por muy buen camino. Mi recomendación es que siempre que tengan alguna duda, temor o inquietud tengan a la mano siempre el teléfono de su doctor o saquen cita con un especialista. Eso es mucho mejor y más seguro que recurrir a “San Google”, como decía mi papá.