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Un niño mal comedor

La semana pasada colgué en mi Facebook un video de Naelle haciendo rabieta para comer. Mucha gente me daba consejos y comentaba cosas con buena intención pero la verdad es que nadie más que yo, y mi mamá obvio, sabemos lo que es darle de comer a esta niña.

Hemos intentado todo: darle un platito para que juegue con una cuchara (plato y cuchara al suelo); comida trozada para que sienta más las texturas (no la come); papillas semi molidas para que prueba cosas ricas y no tan duras (no la come); la frutita primero antes de lo salado (solo quiere la fruta); arroz con carnecita y también sus verduras al lado (solo quiere la carne); comida encaletada en fruta (no come); aguita alternada con comida (solo quiere agua)… y así podría seguir con una infinidad de intentos pero la verdad es que solo hay que tener paciencia. Al final, elijo un buen video en la tablet, le converso mientras vemos juntas al video y empieza a comer.

Puse el video para todas esas mamis que sufrimos con una hijo mal comedor (el niño malcomedor® se caracteriza principalmente por su mala actitud a la hora de comer), para que vean que no estamos solas en el mundo y somos muchas las que sufrimos a la hora de la comida.

El papá puede ser más relajado y pensar que no pasa nada malo con el niño (porque realmente nada malo les pasa), pero las mamis, algunas no todas, tenemos un chip distinto. Nos preocupa que dejen de comer o que se porten tan mal a la hora de la comida. Nos imaginamos que serán así toda la vida y se desnutrirán y hasta sabe Dios que cosas más.

A veces pensamos que todo está perdido cuando de repente abre grande la boca y aunque solo pida “pollo pollo” o “cane cane”, es un avance y empezamos a ver la luz al final del túnel. Y para nosotras nada está “mal” cuando se trata de verlos comer, es decir: el uso de videos para comer, de juegos en la mesa, y de distintos trucos para distraerlos y hacerlo comer queda totalmente permitido en este campo. Entiendo y respeto a los que tiene una ley de NO VIDEOS para los bebes, pero este caso me lo permito. Todo para que mi hija coma “tranquila”.

La verdad es que como me dijo la miss en el nido “ella es un cascabel” y hasta cuando come quiere hacer show. Algo distinto a su hermano por ejemplo. Que aunque no es que él MUERA por la comida, sí come un poco más tranquilo y acepta probar cosas nuevas. Mastica por horas, pero yo lo entiendo y lo espero. Es mi chino comelón y renegón que tiene que enseñarle a su hermanita a comer rico.

En fin, ya vamos casi casi año y medio luchando juntos con la comida y al principio que luchábamos por la leche y al menos yo lloraba cuando tomaban solo 4 onzas mientras otros niños ya iban por 8 o 9 (jamás compares a tus hijos porque está mal), ahora incluso dormidos me piden sus 10 onzas de leche y se quedan cortos encima. A lo que voy, es que todo cambia e incluso una etapa difícil como la de comer alimentos sólidos, puede cambiar inesperadamente y hasta pueden pedir a gritos sus verduritas sancochadas (sueño con eso).

Al cumplir su primer año, el bebé empieza una nueva etapa en su alimentación. A esta edad el niño ya puede comer todo tipo de alimento, aparte de que podrá adquirir hábitos saludables. Poco a poco, el niño ya podrá masticar alimentos troceados y disfrutar de todo lo que come, compartiendo mesa con los demás de la familia. También podrá experimentar una comida más completa, con un primer plato (puré de verduras, sopas, etc.), un segundo (carnes, huevo, etc.), y un postre (yogur, fruta, etc.)

Las necesidades nutricionales de un niño dependerán de su desarrollo, de su peso y medidas, y también de su grado de actividad, si camina, gatea, etc.

Lo que necesita un bebé al día está aquí:

Calorías – 1.200 a 1300 Kcal/día
Proteínas – 25 a 30 gr/día
Hidratos de carbono – 100 a 160 gr/día
Grasas – 35 a 45 gr/día

Aparte de la leche, es importante ofrecer una variedad de alimentos nuevos al bebé. Se debe vigilar la calidad de los alimentos y no tanto las cantidades. Es importante que los bebés coman diariamente cereales, ya que le provee hierro, coman 2 porciones de vegetales crudos o cocidos, una porción de fruta, 50 a 100 gr de carne, y que se siente en su mesita a comer como grandes. Si puede ser mientras todos comen, mejor.

Eso sí, se debe evitar los alimentos o preparaciones, muy condimentadas, picantes, saladas o azucaradas.

Aquí un ejemplo de menú que encontré en una página que me pareció interesante. Permite que les demos meriendas chicas básicas para que no se llenen mucho y puedan almorzar y cenar bien.

menu

Ahora sí, el video famoso del que tanto les hablo en este post está aquí. A ver si me dan sus opiniones de mi niña mal comedora que segurito pronto cambia. Paciencia y buen humor!

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Vamos con los 17!

Estamos casi casi terminando enero. El primer mes del año se fue y yo sigo pensando que aún estamos en el 2015, es más aún lo sigo escribiendo como fecha actual. Y bueno, se fue el mes y no hablamos de los 17 meses de los bebés, pero como nunca es tarde, aquí las características de los bebés al año y 5 meses (17 meses).

Motricidad
En esta etapa extrañarás mucho cuando tu bebé se quedaba mirando su gimnasio o los objetos que colgaban de su cuna haciendo ruiditos hermosos y tratando de alcanzarlos con sus manitos. Ahora tu hijo camina cada vez más con mayor seguridad. Intenta patear una pelota y puede sortear obstáculos. Le fascinan las cosas con botones para apretar o perillas para girar. No dejes a su alcance aparatos que tengan este tipo de botones, a excepción de sus propios juguetes. Las puertas pronto serán un problema porque aprenderá a abrirlas y cerrarlas por la misma perilla (no empujándola como hasta hoy). Correr cada vez resulta más fácil y debes hacerlo tras él.

Lenguaje
Puede que ya te responda algunas cosas que le preguntas. Por ejemplo, sabe que NO es NO y que los patos hacen CUAC. Su producción oral ha mejorado notablemente. Puede empezar a pedir algunas cosas por su nombre, aunque sea con monosílabos y se ayude señalando. Intenta que nombre los objetos, como si no entendieras que pide para estimular más su lenguaje. Enséñale figuras de animales, di sus nombres y también imita sus sonidos. Es divertido y a la vez ellos aprenden.

Juegos
Tu hijo comenzará a diferenciar sus juguetes de los demás elementos de su ambiente. Clasifica sus propios juguetes y si le has enseñado los colores puede ser capaz de identificarlos por ese parámetro. Además, le encanta encajar cubos y sacarlos de su lugar, intenta colocar una pelota en un cubo, un pedazo de algodón en otro y una ficha de algún juego especial en otros, luego enséñale otra pelota y que él mismo intenta ubicar en qué cubo debería de ir. Te aseguro que les encanta!

Conducta
Puede manifestar claramente lo que desea y lo que no. Muchas veces confrontará sus deseos con los tuyos. Suelen tener períodos negativos y que a todo la respuesta sea NO. Nota perfectamente el tono de tu voz cuando estás aprobando o no sus acciones y aunque es chiquito aún, mide hasta donde puede imponerse. No viene mal en esta etapa comenzar a utilizar un NO firme, para lo que no debe hacer o lo que no le está permitido. Puede querer objetos y tironear para que se los des, es el momento de enseñar el “Por favor” y el “Gracias”. Cuando quieres que diga gracias intenta decirle: ¿Qué se dice? y tú misma responde, gracias! Así entendió mi Naelle y ahora reparte Gracias por donde va.

Alimentación
Recuerda que el niño debe comer lo mismo que el resto de la familia. Eso le ayudará en el futuro a apreciar la variedad y te dará la posibilidad de que tenga una comida variada. Insiste con las verduras, que son muy nutritivas y además mejoran el transito intestinal. Evita los dulces y las golosinas. Las frutas pueden reemplazar perfectamente un caramelo. Las cremas heladas y los postres para niños son adecuados pues están enriquecidos con vitaminas y minerales. A esta edad ya come practicamente todos los alimentos. Sin embargo, los frutos secos es conveniente no introducirlos en la dieta todavía porque pueden producir alergias. La alimentación del bebé de 17 meses debe incluir 5 comidas: desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde y cena. Ha de tener todos los grupos de alimentos y todavía debe tomar al menos 500 ml de leche al día.

Sueño
Toda la actividad y energía que gastan en el día será recompensada. La actividad hará que necesite dormir su siesta, quizás por la mañana y por la tarde. Muchas veces, estará tan cansado que le costará dormir. Ten paciencia y acompáñalo un ratito hasta conciliar el sueño. Lo necesita. Por la noche, repite la rutina de lectura que has estado aplicando. Si el niño ha aprendido a dormir, se quedará tranquilo con sus juguetes preferidos o su chupón. Intenta acostumbrarlo a dormir a la misma hora todos los días. Las irregularidades pueden hacer que se desvele y no sea una noche tranquila para ti ni para tu pareja.

Control médico
Si todo va bien, no requerirá control médico hasta el próximo mes que llega el año y medio o 18 meses.

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Las muelas!

Pasamos la etapa de los primeros dientes un poco ligera. Les dolía un poco y babeaban en extremo, pero nada fuera de lo común más que algunos reniegos y malos humores. Con Happy Dent (el Orajel peruano) y unos cuantos juguetes para morder con fuerza pasamos esa etapa.

Ahora, estamos con las muelas ya a punto de hacer su entrada y sí que nos está costando “muelas”. Berrinches, rabietas, pataletas, que según yo eran un poco más fuertes de lo normal, incluso le dio fiebre hace unos días a mi chino sin razón aparente. Se meten las manos hasta el fondo, muerden lo que sea (incluso mis dedos), babean y se sienten más que fastidiados. Me di cuenta que eran las muelas cuando en uno de sus berrinches abrieron tanto la boca que le vi el fondo de sus encías bien rojas e hinchadas. No calculo cómo debe picar, arder, doler, etc. A mi chino le está costando un poco más, y lo peor es que aún no revientan. Solo me queda ayudar a calmar su dolor.

Aquí, algunos tips que pueden ayudar en estos casos o cuando salen incluso los primeros dientecitos. Para algunos esos también son molestos.

1. Collares para la dentición
Una vez me presentaron unos collares con piedras lindas. A esas piedras se les conoce como “ámbar”. Cuando la piel del bebé está en contacto con un collar de ámbar, la suave calidez de su cuerpo libera el ácido succínico del ámbar sobre su piel. El ácido succínico es conocido por acelerar la curación de las heridas, aliviar los dolores musculares, reducir la inflamación de la garganta, el oído y el estómago, reduce y previene la enfermedad respiratoria, disminuye los síntomas de cólico, reduce el reflujo ácido, reduce el eczema y mejora la función del corazón, hígado, riñón, e intestino. En Facebook lo venden e incluso puedes elegir lindos modelos y diseños.

2. Esencia de vainilla
La vainilla tiene propiedades calmantes naturales que pueden aliviar la ansiedad asociada con la dentición y aliviar el malestar digestivo. La presión de frotar el líquido en las encías proporciona alivio al bebé.

3. Algo para masticar
Esto implica tantas cosas como alcance tu imaginación, desde el caucho natural o la madera, hasta el dedo de papá o mamá, pasando por los juguetes para la dentición. Los pedazos grandes de verduras refrigeradas o congeladas, como por ejemplo, las zanahorias, o un buen trozo de pan congelado. Una cucharilla fría o una cuchara de madera también pueden ser útiles. Cada bebé tiene sus preferencias.

4. Hielo
Otra solución es enfriar y anestesiar suavemente las encías inflamadas. Puedes utilizar un cubito de hielo que empieza a derretirse para frotar suavemente las encías, o un helado hecho a base de frutas, leche o infusión de manzanilla.

5. Presión
Presionar las encías inflamadas con el dedo limpio y frío, crea presión contra el diente emergente que alivia temporalmente el malestar. Pero ten cuidado, tu dedo puede quedar atrapado y apresado por un cocodrilo bebé. Si ya tiene dientes, PEOR!

6. Homeopatía
Para muchas madres, la dentición de su bebé es su primera introducción a la homeopatía, que actúa estimulando el sistema inmunológico. La manzanilla es el remedio más comúnmente recetado para los síntomas de la inquietud y la mejilla roja. La belladonna puede ser más apropiada cuando hay una cara muy enrojecida y fiebre. La pulsatilla es útil cuando el niño pide brazos constantemente y llora mucho por el malestar. Estos son los tratamientos más comunes, pero es necesario consultar a un homeópata profesional para que nos indique el remedio más apropiado al caso del bebé.

7. Amamantar
Es un hecho demostrado que la lactancia materna y el contacto piel con piel alivian el dolor durante las intervenciones médicas de los bebés y favorecen y refuerzan el sistema inmunológico del pequeño, promoviendo su mejoría. Muchos bebés instintivamente quieren mamar más durante la dentición, ya que el hecho de succionar les relaja el dolor. Algunos pequeños se consuelan con un chupón, pero si tu hijo no lo utiliza, es muy probable que busque el consuelo del pecho de mamá constantemente. Esto suele impresionar a algunas madres, pero la crisis dura solo unos días y el beneficio para el bebé es muy grande.

8. Remedios Florales
Los remedios a base de flores ayudan a controlar los estados emocionales. Son gotitas que solo tienen esencia de flores. Se les conoce como Flores de Bach. Estas se recomiendan cuando el bebé es mayor a un añito.

9. Aplique una barrera
El babeo excesivo causado por la dentición puede causar una erupción irritante alrededor de los labios y la barbilla del bebé. Es recomendable lubricar la piel con un emoliente suave tal como aceite de almendras dulces, aceite de coco, o aceite de cártamo para evitar que la piel se humedezca con la saliva y se irrite.

10. Clavos de olor
El clavo de olor es conocido por su capacidad para aliviar un dolor de muelas. El aceite de clavo es muy potente y debe estar muy diluido antes de aplicarlo sobre las encías del bebé. Se puede diluir en un aceite portador como el aceite de oliva y después se frota sobre la encía.

Estos son solo algunos consejos naturales que ayudan a los bebés a sobrellevar las molestias de la dentición, pero lo más eficaz es el consuelo de los brazos de sus papás y que el bebé esté jugando tan entretenido que no se acuerde mucho de su dolor. Aunque parezca sorprendente, a veces es lo más efectivo cuando los pequeños ya se ponen de pie y corren.

Además, los papás deben llenarse de paciencia. Las pataletas y berrinches duran solo unos días.

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Arrorró mi niño madrugador

Hace varias semanas parece que hemos vuelto a las madrugadas difíciles de los primeros meses. Si bien mis bebés están más grandes, eso no quiere decir que estén durmiendo mejor. Al contrario, creo que ahora se despiertan más veces que antes, y lo peor, es que no es para tomar leche. Sino simplemente se despiertan porque algo les molesta o no les gusta.

Tengo mis teorías, y creo pensar que Marcel al menos, se despierta porque sus muelitas están apareciendo. Pobre, debe doler mucho sin duda. Y Naelle, bueno ella es difícil hasta para caer como papa a la  cama a pesar de haber dormido por la tarde. Y la verdad es que los bebes son impredecibles.

Escucho casos de bebés que duermen 12 horas de corrido sin decir ni una sola palabra durante las noches. A ellos yo les llamo “bebés angelitos”. También están los “bebés comelones”, que ya tienen más de un año y se siguen despertando reclamando su “tete”, y pobre del que no le de su bendito tete, no para de gritar hasta que sale el sol y ahí sí que se cuenta como una real noche en vela. Además, tenemos los bebés “ojo duro”, que duermen tarde y se despiertan temprano, y cuando es fin de semana, hasta más temprano todavía, lo bueno es que este tipo de bebés no suele despertarse tan seguido en la noche, la energía la queman antes de dormir cuando lo único que quieren es correr y jugar. También tenemos los “ligeritos”, que se despiertan con el mínimo ruido dentro o fuera de la casa, son esos bebitos que nos hacen odiar las motos, los carros correlones, los pitos, perros y todo lo demás que suene cualquier día por la calle. Están los “incomprendidos” como los míos, que simplemente se quejan y revolotean en su cuna 100 veces en la noche y de un brinco me hacen saltar de la cama y correr a ver si todo bien. Y puedo seguir con la infinidad de tipologías de bebén en cuanto a sueño se refiere.

Lo cierto es que, no es que los bebés se despierten, es que muchos se quejan y hacen ruidos pero es por dos razones: o porque están soñando, o porque están entran a otro ciclo de sueño (esos ciclos pueden ser: ligero y profundo), en el primero es en donde más se quejan y hacen sonidos. Pero para esto hay una ley:

Si hace ruido pero no llora y tiene los ojos cerrado…

NO HAGAS NADA

Es algo muy interesante porque la verdad peluda es que nosotros muchas veces, en un 99% de casos, somos los que despertamos realmente a nuestros bebés. Al correr a auxiliarlos o ver qué les pasa, estamos contribuyendo a que se despierten completamente. Ya sea porque perdieron su chupón, o porque hace un calor de los mil demonios, debemos dejar que ellos mismos se arrullen solos. Funciona, pero cuando ya se vuelve algo muy fuerte y lo vemos parado samaqueando las maderas de la cuna o sentado con lagrimitas en los ojos, mamá debe correr a salvarlo. Puede haber sido un mal sueño, o cualquier cosa que ronda por su cabecita. Ahí si no hay reglas, si quieres lo llevas a tu cama o haces lo que yo hago: te unes a ellos y te metes a su cuna. Ver su carita de felicidad cuando entro y me echo con él, lo vale todo, las miles de horas sin dormir y las ojeras al día siguientes se ven recompensadas con esa carita.

Si el caso es un bebé pilón, que moja pijamitas y llena pañales muy seguido por las noches, la solución es más sencilla: restringe el consume de líquidos a partir de las 6:00 pm. Es imposible que se deshidrate y de hecho según dicen, alimentarlos dormidos es una de las causas más habituales de que el bebé coma mal despierto. Será? No lo sé, pero si es tu caso, nada pierdes intentándolo.

Yo no me canso de la rutina nocturna y aunque no funcione de maravilla, porque aún se despiertan en la noche, ya me hice la idea de que así será por muchos años. Por eso, cuando me preguntan si ya duermen corrido de noche, respondo que no y que nunca será así. No me canso de pensarlo porque si me tocaron así, pues así serán. Nada de hacerlos llorar y dejarlos privados hasta que se cansen. Si me necesitan ahí estaré. Le moleste a quien le moleste!

Feliz y ojerosa mamá de doble yema.

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En la playa con precaución

Este verano el sol prometió estar más que presente. Y a pesar que estos últimos días no nos acompaña su resplandor que ciega a cualquiera, la radiación está por las nubes (literal). Muchos aman la playa, algunos no mucho pero van por los hijos que disfrutan de la arena y del mar. Es por ellos que debemos tener mucho más cuidado y tomar los siguientes consejos:

 

¿A qué edad puede un bebé ir a la playa?
Un bebé menos de seis meses no debe ser expuesto al sol. Si va a la playa o a la piscina debe permanecer a cubierto, debajo de una sombrilla y preferiblemente vestido con ropita ligera de tejidos naturales como el algodón.

¿Con qué edad puede bañarse?
A partir de los seis meses se puede llevar al bebé a la playa y a la piscina y darse baños sin problemas.

Cremas solares ¿Sí o no?
En bebés muy pequeños, las cremas solares no son recomendables porque les pueden provocar irritaciones y alergias. Además, al llevarse las manos a la boca pueden ingerir el producto. Cuando se use crema solar hay que procurar que sea resistente al agua. Hay que extenderla una media hora antes de acudir al lugar soleado y renovar después de cada baño y/o cada 2-3 horas.

¡Es importante que sean de cobertura total! Es importante aplicar la crema solar en las orejas, el cuello, la nariz y el empeine de los pies.

Fíjate en la fecha de caducidad de las cremas solares porque también caducan. Una vez abierto en envase, el producto se oxida y el filtro va perdiendo eficacia, de manera que sobrepasada la fecha que pone en el envase es probable que la protección no sea tan eficaz. Si observas que los ingredientes están ‘separados’ (aceite por un lado y agua por otro), compactados o cuarteados desecha el producto.

¿Bañarse con ropa?
En bebés son más adecuados los filtros físicos (camisetas, gorros, pañuelos, gafas, sombrillas, toldos…) y toda aquella barrera que se interponga eficazmente entre los rayos ultravioleta y su delicada piel. Existen en el mercado muchas marcas que ofrecen ropa de baño con protección solar.

Existen prendas específicas que protegen la piel del bebé que, además, pueden usarse durante el baño, ya que secan rápidamente. Estas prendas son especialmente útiles en niños más mayorcitos que pasan mucho tiempo jugando en el agua.

Los ojos también cuentan
Ten en cuenta que el agua y la arena reflejan la radiación ultravioleta, de manera que es importante proteger la piel y los ojos del pequeño. Usa gafas con lentes homologadas, con filtros adecuados (no es lo mismo ir a la nieve que a la playa) y que cumplan la normativa vigente en la Unión Europea. A partir de los 18 meses es fácil encontrar gafas de sol para bebés.

Juguetes de la playa
Fíjate bien que todos los productos acuáticos para niños que compres tengan el sello CE que acredite que han cumplido con la normativa de seguridad.

Seguridad también fuera del agua
Vigila en todo momento a tus hijos si no saben nadar y se encuentran cerca del agua.

¿Qué horas debes evitar ir a la playa o piscina con el bebé?
Procura que el niño no esté en la playa o piscina en las horas centrales del día (de 11 a 16 horas, aproximadamente) y presta atención no sólo a si está en sombra o no. Además, hay que tener en cuenta la temperatura. El mecanismo termorregulador de los bebés (la sudoración) no funciona aún correctamente, de manera que puede sufrir un golpe de calor sin que apenas nos demos cuenta. Refréscale con frecuencia y procura ponerlo a la sombra.

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¿Qué se trae el 2016?

Ya estamos casi quincena de enero y yo recién escribiendo mi primer post del año. Y todo se debe a que estuvimos unos días de vacaciones en familia. Vacaciones que prometían ser las mejores de la vida, y terminaron siendo más que complicadas. Como dije en una publicación anterior, a veces los planes no salen como uno lo espera.

Pasamos el año nuevo juntos, fue lindo y tranquilo esperar las 12 conversando simplemente de todo y de nada a la vez. Ellos dormían y nosotros nos quedamos hasta las 4:00 am escuchándonos. Por primera vez en casi año y medio. Los días siguientes iban bien. Salíamos a pasear y a comprar lo que llevaríamos a la playa el domingo. Decidimos ir ese día para evitar tráficos y además para aprovechar mejor la semana. Yo trabajaría por la mañana (tema urgente) y a ya por la tarde saldríamos al sur. Todo estaba planificado y dormimos perfecto el sábado pensando en lo lindo que la pasaríamos.

Al as 5:30 am nos paramos como de costumbre a preparar la leche y al terminar de darle a Naelle, se vino el huayco con furia. Vomitó todo lo que había tomado y más. Yo desesperada (porque no hay cosa que más me asuste que los vómitos, la fiebre y el estómago suelto en mis bebés), y ella seguía vomitando sin parar. Algo le pasaba y empezaba a preocuparme. Nos quedamos tranquilos durante la mañana, pues luego de unas horas tomó su jugo y lo aceptó perfecto. No habían rastros de estómago suelto ni fiebre. Hasta la tarde que luego de su segunda leche del día volvió a vomitar. Fue suficiente para que esta mamá primeriza “amante” de las emergencias en las clínicas saliera volando para que un doctor nos dijera qué le pasaba. En el carro ya la toqué un poco calientita, y efectivamente, al llegar tenía 38,2 de fiebre. El doctor le dio panadol y me pidió bañarla por 20 minutos antes de revisarla. Lo hice y ella estaba tranquila hasta que entró el doctor. Cómo los odia por Dios. La revisó mientras yo le explicaba paso a paso todo lo ocurrido hasta que volteó y me dijo, no es estómago, es faringitis viral. Luego cuando ya me explicó todo entendí mejor. Uno de los síntomas de faringitis pueden ser vómitos e incluso diarrea. En fin, pasamos la noche en Lima. No sería día de playa por ahora, veríamos cómo amanecía al día siguiente.

Todo iba bien, solo botó un poquito de leche pero porque le dio asco su remedio. Así que decidimos salir rumbo al sur. Después de poner todo en la maletera, de cargar el carro como combi en hora punta, y hacer doble check list para no olvidarnos de nada, nos fuimos. El camino fue bueno, ella durmió rico y él vio sus dibujos todo el camino. Felicidad extrema cuando llegamos, porque al ver a la “tita”, abuelita engreidora máxima, casi casi se vuelven locos. La arena les encanta y desde que llegamos pedían ir corriendo a la playa. Todo iba bien. Hasta la noche… les tocó nuevamente su leche y yo, acababa de darle a Naelle en la cama cuando riéndose paró en seco y me dijo “no no”, y botó absolutamente todas las onzas de leche que había tomado. Una pesadilla, otra vez! La cambié y traté de pensar que seguro era la última vez que pasada y ya estaría bien. Una hora más tarde vi su pantalón manchado. Empezó la diarrea y yo me quería morir. Es más, pensé en irme esa misma noche (a solo unas horas de haber llegado), pero la voz de mi conciencia y esposo me puso en mi lugar con 3 palabras directas y claras y decidimos pasar la noche, o al menos intentar pasarla.

Esa noche él cayó cansado relativamente temprano (9:30 pm aprox). Pero ella, parece que se esmeró en llamar la atención y durmió a las 12:30 pm y seguro que no la obligábamos serían las 3:00 am y seguiría más que despierta. Pasamos la noche y al día siguiente fuimos a la playa. Cargando mil cosas, cada integrante de la familia, más a los dos bebés de 12 kilos y casi 10 en brazos, casi casi no llegamos ni al toldo. Es realmente un calvario y parece que caminamos incluso sobre llamas vivas. Yo, tuve que ir en pijama la primera vez porque Naelle estaba desesperada por ir, y no quería ir más que conmigo y no me daba el tiempo de cambiarme. La llevé y luego regresé a cambiarme. Estuvimos un rato, llenos de bloqueador y bajo sobra todo el tiempo cuidando que no coman arena, no se metan al mar como si fuera piscina (porque Marcel parece que conoció el lado que le faltaba para ser feliz: el mar), y mil otras cosas más que hay que tener super en cuenta cuando uno va a la playa con bebés (siguiente post de todas maneras con los “must” para llevar a la playa).

Regresamos a la casa, nos bañamos y tratamos de almorzar. Parece que la playa no les abrió el apetito como pensé, sino al contrario, se lo cerró porque no querían nada. Obvio que a Naelle le hicimos sopita de pollo, pero no quería igual. Comieron galletas, fruta, jugo, yogur, eso sí, pero nada de su comida.

Todo parecía estar mejor y ya encaminado a seguir mejorando. Naelle al día siguiente estaría de mejor humor y sería un mejor día de playa e incluso habíamos pensado irnos un poco más al sur a que los bebes conozcan lugares a los que íbamos antes que ellos llegaran al mundo. Idea que fue destrozada a la 1:00 am con un ataque compulsivo de vómitos que me agarró de la nada. Sí… a mí!

Esa noche fue una pesadilla. Recordé lo que pasé las últimas dos semanas de embarazo y me asusté. Al día siguiente fuimos a la clínica de Asia, me pusieron suero y esperamos resultados. Una infección al parecer, pero aún no sé bien qué pude haber comido. Pues comí igual que los demás! Realmente fue de terror. Y cuando volví a la casa en la playa solo quería mi cama. Y ahí sería imposible. Cuando vas a la playa hay que tener no 2 ojos sobre los bebes, sino más de 4 ojos y por cada uno! O sea imposible. Decidí regresar a Lima aunque aquí tenga menos ayuda. Lalo se molestó, pero yo me sentía realmente mal. Así que volvimos.

No quería arruinar nuestras vacaciones, y todo parecía indicar que lo estaba haciendo. Gracias a Dios al día siguiente me puse las pilas, y aún con malestar, decidí encaletarlo y pasarla bien. Fuimos al zoológico de Huachipa (que pos cierto está muy lindo), al parque, a conocer el nuevo nido donde harán taller de verano los bebes (post adicional sin duda), comimos helados, fuimos a Small Place y lo mejor de todo fue que la pasamos juntos y bien.

Para cerrar con broche de oro, la última noche pudimos ver una película los dos solos. Algo que no hacíamos en mucho tiempo. Duró más de lo que debería durar, por las mil pausas que le dimos por llantos espontáneos y por leches de noche, pero lo logramos.

Esta es la historia de unas vacaciones un poco accidentadas pero que marcaron el inicio de un nuevo año que sin duda será mejor. Lleno de alegrías y de sueños por cumplir, y sobre todo, de lecciones que aprender.

Bienvenido 2016.

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