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El reflujo y la hiperlaxitud

Esta semana visitamos nuevamente al Gastro pediatra, pues desde que Marcel estaba chiquito sufrió de alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) y visitamos muchos doctores para que nos ayuden a entender bien este tipo de alergia y además, nos orientaran para tener las cosas claras en cuanto a tratamientos, consejos y además, formas de evitar que algún tipo de alimento le cayera mal.

La alergia a la leche de vaca (APLV) es la alergia alimentaria más común en lactantes y niños pequeños, entre un 2% y un 5% de todos los niños padecen esta afección. Se trata de una reacción exagerada del sistema inmunitario ante una o más proteínas que contiene la leche de vaca.

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Tuvimos que hacer muchos ajustes tanto en el tipo de leche que Marcel empezó a consumir y en mi alimentación porque le daba también leche materna (como mi producción fue baja, tenía que complementar con fórmula). Probamos muchos tipos de complementos: hidrolizados, semi hidrolizados, hasta que nos quedamos con la fórmula de leche de arroz porque las anteriores, no le sentaron bien. Pero ese es motivo de otro post completo para hablar de la APLV.

Luego de un año probamos darle leche y la toleró normal, pero cuando fue creciendo cada vez que comía algo con lácteos automáticamente regurgitaba. Algo común en bebes, pero ya cuando el niño va creciendo no es tan “normal” que digamos. Comía y luego de unos minutos inmediatamente se le venía algo del almuerzo. No comía nada, y pasaba lo mismo. Me empecé a preocupar y erradamente buscar en Google. EL ERROR MÁS GRANDE QUE MUCHAS MAMÁS COMETEMOS. Cada cosa que leía me asustaba más, pero puse pausa y decidí escribirle a mi pediatra. Después de tranquilizarme (me conoce desde que los mellis nacieron) me dio la idea de ver nuevamente a quien nos ayudó con el tema de la alergia.

Fue así, cuando en medio de una pandemia, volvimos a visitar al gastro. Un médico ya muy experimentado que con una examinada, y 3 palabras claras siempre da en el clavo con todo diagnóstico y tratamiento. Lo revisó, lo pesó, lo midió nos hizo muchísimas preguntas y además le revisó las extremidades. Sí, las extremidades! Me llamó mucho la atención y aquí aprendí algo nuevo.

ES REFLUJO, me dijo. Debo confesar que escuchar o reafirmar lo que yo en el fondo sabía, me dejó un poco más tranquila. Y luego me dijo, “has escuchado sobre la hiperlaxitud articular?” y sí, yo sabía algo al respecto porque cuando estaba en el colegio, un reumatólogo que me vio por un tema de las articulaciones me comentó que era hiperlaxa.

Cuando hablamos de “hiperlaxitud articular”, nos referimos al aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones. Todos conocemos personas que son más “elásticas”, siendo el caso extremo el de los contorsionistas. Los diferentes estudios confirman que es más frecuente la hiperlaxitud en las mujeres que en los varones, oscilando su frecuencia entre un 5-15 % de la población. También sabemos que es mayor en la infancia y disminuye al aumentar la edad.

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¿Pero qué relación tiene la hiperlaxitud con el reflujo? Pues, toda relación. Si bien la hiperlaxitud se miden en 9 puntos que ya los detallaré en un momento, ser hiperlaxo es no tener muy fortalecidos los músculos de las extremidades y por ende, otros músculos también. Por ende, los músculos del esófago y de todo el tracto digestivo, lo son también. Es por eso que cuando existe esa condición (que con el tiempo va madurando conforme el niño se va desarrollando) el reflujo es algo común. Pues la comida muchas veces no puede quedarse o seguir su proceso de digestión porque los músculos no son tan fuertes como para cerrar esa especie de “puerta”. Así me explicó, como para niño de primaria, y yo lo entendí perfecto.

¿Cómo saber si tengo hiperlaxitud articular? Aquí es donde el doctor examinó 9 puntos en mi chino. Se le conoce como “Maniobras de Beighton” que consiste en realizar 5 posiciones en las que las articulaciones se llevan al límite de rango y se valoran 9 puntos.

Se considera que una persona adulta presenta hiperlaxitud articular o Síndrome de Hipermovilidad Benigno cuando en un adulto es positivo 5 puntos o más sobre un total de 9. Mientras que en caso de los niños, se considerará que existe hipermovilidad articular en el caso de obtener 6 puntos o más sobre el total de 9. Es importante resaltar que estas maniobras deben realizarse de manera bilateral, es decir, en ambos miembros por igual para poder determinar los resultados del test.

FisioOnline
Aquí la valoración
Aquí el detalle de cada punto

¿Qué se recomienda para fortalecer los músculos? Si bien conforme un niño va creciendo esta condición mejora, pero sí es recomendable hacer algunas prácticas para ir mejorando.

  • Los ejercicios de relajación como el yoga son beneficiosos.
  • Evitar deportes extremos o de contacto directo.
  • Estirar la musculatura.
  • Evitar la sobrecarga de las articulaciones.
  • Evitar el sedentarismo.

¿Y qué hacemos con el reflujo? Aquí es muy importante el cambio de hábitos. Si bien mi chino no es gordito, sí tiene alguito de sobrepeso, no mucho, casi nada, pero la recomendación en casos gastro intestinales es siempre bajar un poquito más de peso. Les cuento lo que nos recomendó también el doctor.

  • Evitar acostarse después de las comidas, por lo menos hasta que hayan pasado unas 2 horas.
  • Si el problema persiste en las noches, elevar la cabecera de la cama, unos 10-15 cm.
  • No usar almohadas, porque solamente consiguen flexionar el cuello.
  • No usar prendas ajustadas.
  • No realizar comidas muy abundantes.
  • Comer despacio y masticar bien.
  • No muchas grasas.

Luego de esta primera cita, nos fuimos también con un tratamiento y además estas recomendaciones para seguir a lo largo del tiempo. La semana pasada volvimos para hacer seguimiento, y realmente porque Marcel tuvo un ataque de hipo y una vez más, NEUROMAMÁ se puso modo NEURO EXTREMO y como siempre, el doctor me dejó tranquila con 3 palabras puntuales: “No pasa nada”.

Salí del consultorio mucho más tranquila porque los resultados se ven. Fuera de que le dio hipo, y que le duró dos días, el doctor me dijo que vamos por muy buen camino. Mi recomendación es que siempre que tengan alguna duda, temor o inquietud tengan a la mano siempre el teléfono de su doctor o saquen cita con un especialista. Eso es mucho mejor y más seguro que recurrir a “San Google”, como decía mi papá.

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Presentes y conscientes

Todos los días que salgo a correr, necesito mis tres indispensables para la situación: mi celular, audífonos y mi canguro. Ni bien abro la puerta busco mi podcast del día y escucho por 5 o 6 minutos el mensaje que toca escuchar. Con esto, he aprendido mucho, desde saber en qué momento debo parar y respirar, hasta técnicas para conectarme con el “hoy” y dejar fluir los pensamientos angustiantes del “mañana” que muchas veces agobian.

Ese es el mundo ideal, vivir el hoy sin pensar en nada más. Conectarse con lo que te rodea para poder vivir plenamente cada minuto del día y hacerlo uno a uno el más productivo de todos. Pero cómo cuesta. Cuesta dejar ir esas preocupaciones que parecen amar nuestra mente, pues se van pero regresan recargadas para taladrar cada rincón posible e inyectar su dosis de estrés. Lo peor aquí es que eso se transmite: en tus gestos, en tu manera de responder, incluso en tu postura. Y los que se dan cuenta de esos detalles, son nuestros hijos que además, lo absorben.

En ese momento que pienso todo lo que pasa por su cabecita cuando pueden verme estresada, quiero conectarme con el presente y simplemente encargarme de una cosa a la vez. Y empiezo a sonreír.

Y todo esto me llevó a pensar que una situación parecida debe pasarles a ellos. Vivir hace más de un año sin mucha libertad, sin ir al colegio ni ver a sus amigos, con restricciones hasta para salir al parque y saludar a la gente que pasa, y muchísimas cosas que hoy cambiaron en medio de una pandemia, debe traer a sus pequeñas mentes muchas preguntas que pueden angustiar y tal vez por qué no, estresarlos.

Entonces descubrí a una maestra en intervención temprana “Amanda Morin” que tiene muchísimos artículos sobre los niños y cómo ayudarnos a crecer y desarrollarse de manera positiva. Ella señala que los niños deben auto cuidarse igual que los adultos, pero no tienen las herramientas que nosotros tenemos porque aun son niños, pero claro que se estresan y tienen ansiedades. Es por ello que debemos enseñarles métodos o ejercicios de autorregulación que los ayuden un poco y de manera divertida y sencilla.

La autorregulación se trata de tener maneras para mantener la calma en situaciones de estrés y ansiedad. Es una habilidad que se desarrolla con el tiempo y la práctica. Tener la capacidad de calmarse uno mismo es un paso importante para ser más resiliente“.

Amanda Morin

Quiero compartir con ustedes 6 actividades que podemos enseñarles a nuestros hijos para que las practiquen cuando se sientan un poco estresados o ansiosos. Aquí debemos comentarles que ellos mismos deben reconocer cuando esto pasa, y detenerse para pensar y actuar.

  • Respiración de la abeja: Con este ejercicio los niños pueden calmarse concentrándose en su respiración y el sonido que hacen a través de ella. Así liberan tensiones y ansiedades e incluso también el enojo. Solo deben sentarse en un lugar cómodo, cerrar los ojos, taparse los oídos con los dedos índices, inhalar por la nariz y mientras exhalan hacen el zumbido de una abeja. Hacerlo 5 veces y ya está!
  • Método 5-4-3-2-1: Este es mi preferido. Lo hemos hecho regresando de la playa en un largo camino en carro, atracados en el tráfico. Ayuda mucho! Con este ejercicio nos enfocamos en lo que nos rodea y no pensamos en eso que nos pone ansiosos en ese momento. Para poner en práctica el método 5-4-3-2-1, haz una respiración profunda y enfócate en lo que está a tu alrededor. Percibe y nombra:

5 cosas que puedas ver, como una mesa, un reloj o una mancha en la pared. No importa el tamaño de las cosas.

4 cosas que puedas sentir o tocar, como la silla en la que estás sentado, tu camisa o el suelo debajo de tus pies. 

3 cosas que puedas escuchar, como el tictac del reloj o el sonido de tu propia respiración. 

2 cosas que puedas oler, como el olor a jabón o desinfectante en tus manos. 

1 cosa que puedas saborear, como una fruta o un sorbo de agua. 

  • Repetir una afirmación: Este ejercicio consiste en repetir una afirmación común de empoderamiento por ejemplo que nos de fuerzas o energía para poder seguir. Hay frases como “puedo hacerlo mejor”, “yo puedo”, “yo lo lograré”, “confío en mí”, aquí podemos ayudarlos a pensar en más frases parecidas.
  • Caminar al aire libre: Siempre es bueno ver la calle y respirar. Si no se puede salir en ese momento, puede ser incluso caminar en el lugar, avanzando y respirando. Permite que pensemos en los pasos que damos o incluso en la respiración que estamos haciendo.
  • Balancearse o mecerse: El sistema nervioso se relaja así. Y si estamos pasando por una situación de sobrecarga sensorial, o también por emociones intensas este es el ejercicio perfecto. Mecerse en una silla mecedora, o girar en una giratoria, incluso rodar sobre el suelo, es lo que recomiendan los expertos.
  • Expresar emociones a través del arte: Conversar o dibujar lo que tiene el niño en la mente, puede ser muy bueno. A veces no se trata de huir a lo que se teme, sino de entender y afrontar la situación. Esto lo hicimos por ejemplo cuando pasamos unos días en el campo y Marcel no estaba muy cómodo, hablamos mucho del tema y si se sentía un poco temeroso cuando me lo contaba porque supongo que estaba pensando en eso, luego se sentía tranquilo.

Es muy importante ayudar a nuestros niños hoy que están aún empezando a caminar por la vida ya siendo más independientes. La autorregulación es muy favorable y más aun si nos encontramos como ya lo comenté, en una situación diferente, y nueva para todos.

Hazlo tú como adulto, y enséñale también a tus hijos.

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La política y los niños

Hace unos meses pasamos por un momento difícil como país. Problemas del entorno político que afectaron el día a día y cargaron las noticias, redes sociales y conversaciones de un poco de miedo, negativismo y frustración. Además de pérdidas humanas y una profunda tristeza que todo esto conllevó. Sí, hablo de Vizcarra, Merino y las inolvidables marchas que no solo sucedieron frente a Palacio, sino que llegaron hasta cada una de las casas y familias que salían por las ventanas a las 8:00 pm a tocar sus cacerolas una y otra vez.

Mientras todo esto pasaba, la angustia fue parte de nuestro desayuno, almuerzo y lonche. Se quedó unos días en nuestras casas y los que sintieron esta visita inesperada además fueron nuestros niños. Algunos con muchísimas ganas de saberlo todo, conocer cada detalle y expresar su curiosidad a través de infinitas preguntas. Tal vez, no lo preguntaban pero nosotros les transmitimos todo a nuestros hijos. TODO. Sentimientos lindos, pero también esos que nos llenan la cabeza de preocupaciones. Entonces, aquí es donde tenemos que pensar y ordenar nuestra mente para tratar de contarles y compartir con ellos lo que está sucediendo. Ellos se lo merecen y entienden más de lo que creemos.

Hoy, es la segunda vez que vivimos una situación similar. Desde el domingo 11 de abril escuchamos y hablamos sobre el tema de las elecciones y es inevitable que ellos escuchen sobre el resultado. Si bien desde antes algunos les explicamos lo que eran las votaciones, y ellos lo entendieron perfecto, hoy el tema no es tan lindo como entender qué son las elecciones. Sino, ellos escuchan, algunos incluso leen, lo que nuestro entorno habla al respecto y es aquí donde hay que intervenir para no cargar esa cabecita y confundirla con frases sesgadas que tal vez, sin conocer realmente el porqué, los hace vivir en angustia y agarrar cierto rechazo a algún nombre famoso en estos tiempos.

Pero, ¿cómo hacer para hablar de un tema tan complejo con ellos? Lo primero que hay que saber aquí, es que nosotros somos los mejores maestros para ellos y lo que necesitan ahora es información, no alguien que les diga qué o cómo pensar. Ellos mismos deben sentirse escuchados, y nosotros absolver dudas y así lograremos que ellos mismos formen sus propia opinión, e incluso, pueden elegir a su candidato favorito y tener sus propias razones.

“María Lucero Ugaz Santiváñez, especialista en educación infantil de la Universidad de Piura, señala que es importante el ejemplo de los padres y sobre todo el establecimiento de un clima actitudinal basado en la confianza, el respeto, la flexibilidad y la objetividad en la familia. Asimismo, desarrollar una comunicación afectiva que permita al niño el diálogo y a distinguir entre lo esencial y lo discutible. Dado que los pequeños aprenden por imitación y acuden principalmente a sus padres con quienes se identifican. Por ello, es el momento de enseñar a pensar y favorecer el hábito de la reflexión”.

Bitness.com

Entonces, el respeto y la tolerancia son las dos palabras clave para hablar sobre estos temas, no tan lindos, con nuestros hijos. Respetar y aceptar que el mundo tiene diferentes posturas y puntos de vista los hará crecer en pensamiento crítico. Aquí comparto algunos puntos claves a tener en cuenta al momento de hablar con ellos sobre política:

  1. Hablar siempre desde el respeto y no usar palabras que inciten al racismo o al desprecio hacia personas o situaciones.
  2. Anular explicaciones que fomenten la división o la intolerancia. No debemos generar en ellos sentimientos negativos u hostiles hacia otras personas que opinen diferente a nosotros.
  3. Utilizar siempre un lenguaje positivo, cargado de palabras que transmitan los valores relacionados con la igualdad, respeto, democracia, la paz, la convivencia, la tolerancia y la armonía.
  4. No usar palabras que denoten desprecio, hostilidad, intolerancia o ira. A veces la rabia o angustia que sentimos la expresamos sin darnos cuenta.
  5. Informar a los niños acerca de las distintas alternativas políticas que existen. Explicarles que al igual que existe la diversidad de religiosa o cultural, la diversidad política hace que la sociedad sea más.
  6. Muy importante es NO polarizar, sesgar o radicalizar nuestro mensaje. Somos adultos y es claro que ya tengamos un punto de vista o decisión, pero ellos no. Dejémoslos que tengan libertad de pensamiento.
  7. Ayudarles en la comprensión, explícales sencillo. Existen formas muy creativas para contarles la situación: cuentos, historias, etc. Evita dar detalles excesivos y usar términos poco apropiados para su edad.
  8. Escúchalos. Ellos tienen muchas dudas y están con muchísimas ganas de que tú los escuches. Valida sus sentimientos y sus emociones. Dales tu soporte y absuelve todas sus dudas.

Y algo que prefiero ponerlo a parte, es que tengamos mucho cuidado cuando conversamos por teléfono o los tan acostumbrados audios por WhatsApp; nada de fatalidades ni lamentos delante de ellos. No imaginan cuánto puede hacer un “ya nos fregamos” en la cabecita de un niño. ¿Se imaginan? Yo hasta ahora cuando escucho a mi mamá decir algo así, me asusto, imaginen a alguien que recién tiene solo unos cuantos años en este mundo tan loco y duro a veces.

Ellos son esponjitas. Todo lo que decimos y hacemos, ellos lo copian y lo toman como válido. Entonces, aquí es bueno aplicar lo que siempre digo: “actuemos como si ellos SIEMPRE nos estuvieran viendo”.

Vibras… las necesitamos mucho. Piensa bonito, habla bonito. Ellos, nuestro futuro, lo necesitan.

Vamos Perú!