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Presentes y conscientes

Todos los días que salgo a correr, necesito mis tres indispensables para la situación: mi celular, audífonos y mi canguro. Ni bien abro la puerta busco mi podcast del día y escucho por 5 o 6 minutos el mensaje que toca escuchar. Con esto, he aprendido mucho, desde saber en qué momento debo parar y respirar, hasta técnicas para conectarme con el “hoy” y dejar fluir los pensamientos angustiantes del “mañana” que muchas veces agobian.

Ese es el mundo ideal, vivir el hoy sin pensar en nada más. Conectarse con lo que te rodea para poder vivir plenamente cada minuto del día y hacerlo uno a uno el más productivo de todos. Pero cómo cuesta. Cuesta dejar ir esas preocupaciones que parecen amar nuestra mente, pues se van pero regresan recargadas para taladrar cada rincón posible e inyectar su dosis de estrés. Lo peor aquí es que eso se transmite: en tus gestos, en tu manera de responder, incluso en tu postura. Y los que se dan cuenta de esos detalles, son nuestros hijos que además, lo absorben.

En ese momento que pienso todo lo que pasa por su cabecita cuando pueden verme estresada, quiero conectarme con el presente y simplemente encargarme de una cosa a la vez. Y empiezo a sonreír.

Y todo esto me llevó a pensar que una situación parecida debe pasarles a ellos. Vivir hace más de un año sin mucha libertad, sin ir al colegio ni ver a sus amigos, con restricciones hasta para salir al parque y saludar a la gente que pasa, y muchísimas cosas que hoy cambiaron en medio de una pandemia, debe traer a sus pequeñas mentes muchas preguntas que pueden angustiar y tal vez por qué no, estresarlos.

Entonces descubrí a una maestra en intervención temprana “Amanda Morin” que tiene muchísimos artículos sobre los niños y cómo ayudarnos a crecer y desarrollarse de manera positiva. Ella señala que los niños deben auto cuidarse igual que los adultos, pero no tienen las herramientas que nosotros tenemos porque aun son niños, pero claro que se estresan y tienen ansiedades. Es por ello que debemos enseñarles métodos o ejercicios de autorregulación que los ayuden un poco y de manera divertida y sencilla.

La autorregulación se trata de tener maneras para mantener la calma en situaciones de estrés y ansiedad. Es una habilidad que se desarrolla con el tiempo y la práctica. Tener la capacidad de calmarse uno mismo es un paso importante para ser más resiliente“.

Amanda Morin

Quiero compartir con ustedes 6 actividades que podemos enseñarles a nuestros hijos para que las practiquen cuando se sientan un poco estresados o ansiosos. Aquí debemos comentarles que ellos mismos deben reconocer cuando esto pasa, y detenerse para pensar y actuar.

  • Respiración de la abeja: Con este ejercicio los niños pueden calmarse concentrándose en su respiración y el sonido que hacen a través de ella. Así liberan tensiones y ansiedades e incluso también el enojo. Solo deben sentarse en un lugar cómodo, cerrar los ojos, taparse los oídos con los dedos índices, inhalar por la nariz y mientras exhalan hacen el zumbido de una abeja. Hacerlo 5 veces y ya está!
  • Método 5-4-3-2-1: Este es mi preferido. Lo hemos hecho regresando de la playa en un largo camino en carro, atracados en el tráfico. Ayuda mucho! Con este ejercicio nos enfocamos en lo que nos rodea y no pensamos en eso que nos pone ansiosos en ese momento. Para poner en práctica el método 5-4-3-2-1, haz una respiración profunda y enfócate en lo que está a tu alrededor. Percibe y nombra:

5 cosas que puedas ver, como una mesa, un reloj o una mancha en la pared. No importa el tamaño de las cosas.

4 cosas que puedas sentir o tocar, como la silla en la que estás sentado, tu camisa o el suelo debajo de tus pies. 

3 cosas que puedas escuchar, como el tictac del reloj o el sonido de tu propia respiración. 

2 cosas que puedas oler, como el olor a jabón o desinfectante en tus manos. 

1 cosa que puedas saborear, como una fruta o un sorbo de agua. 

  • Repetir una afirmación: Este ejercicio consiste en repetir una afirmación común de empoderamiento por ejemplo que nos de fuerzas o energía para poder seguir. Hay frases como “puedo hacerlo mejor”, “yo puedo”, “yo lo lograré”, “confío en mí”, aquí podemos ayudarlos a pensar en más frases parecidas.
  • Caminar al aire libre: Siempre es bueno ver la calle y respirar. Si no se puede salir en ese momento, puede ser incluso caminar en el lugar, avanzando y respirando. Permite que pensemos en los pasos que damos o incluso en la respiración que estamos haciendo.
  • Balancearse o mecerse: El sistema nervioso se relaja así. Y si estamos pasando por una situación de sobrecarga sensorial, o también por emociones intensas este es el ejercicio perfecto. Mecerse en una silla mecedora, o girar en una giratoria, incluso rodar sobre el suelo, es lo que recomiendan los expertos.
  • Expresar emociones a través del arte: Conversar o dibujar lo que tiene el niño en la mente, puede ser muy bueno. A veces no se trata de huir a lo que se teme, sino de entender y afrontar la situación. Esto lo hicimos por ejemplo cuando pasamos unos días en el campo y Marcel no estaba muy cómodo, hablamos mucho del tema y si se sentía un poco temeroso cuando me lo contaba porque supongo que estaba pensando en eso, luego se sentía tranquilo.

Es muy importante ayudar a nuestros niños hoy que están aún empezando a caminar por la vida ya siendo más independientes. La autorregulación es muy favorable y más aun si nos encontramos como ya lo comenté, en una situación diferente, y nueva para todos.

Hazlo tú como adulto, y enséñale también a tus hijos.

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La política y los niños

Hace unos meses pasamos por un momento difícil como país. Problemas del entorno político que afectaron el día a día y cargaron las noticias, redes sociales y conversaciones de un poco de miedo, negativismo y frustración. Además de pérdidas humanas y una profunda tristeza que todo esto conllevó. Sí, hablo de Vizcarra, Merino y las inolvidables marchas que no solo sucedieron frente a Palacio, sino que llegaron hasta cada una de las casas y familias que salían por las ventanas a las 8:00 pm a tocar sus cacerolas una y otra vez.

Mientras todo esto pasaba, la angustia fue parte de nuestro desayuno, almuerzo y lonche. Se quedó unos días en nuestras casas y los que sintieron esta visita inesperada además fueron nuestros niños. Algunos con muchísimas ganas de saberlo todo, conocer cada detalle y expresar su curiosidad a través de infinitas preguntas. Tal vez, no lo preguntaban pero nosotros les transmitimos todo a nuestros hijos. TODO. Sentimientos lindos, pero también esos que nos llenan la cabeza de preocupaciones. Entonces, aquí es donde tenemos que pensar y ordenar nuestra mente para tratar de contarles y compartir con ellos lo que está sucediendo. Ellos se lo merecen y entienden más de lo que creemos.

Hoy, es la segunda vez que vivimos una situación similar. Desde el domingo 11 de abril escuchamos y hablamos sobre el tema de las elecciones y es inevitable que ellos escuchen sobre el resultado. Si bien desde antes algunos les explicamos lo que eran las votaciones, y ellos lo entendieron perfecto, hoy el tema no es tan lindo como entender qué son las elecciones. Sino, ellos escuchan, algunos incluso leen, lo que nuestro entorno habla al respecto y es aquí donde hay que intervenir para no cargar esa cabecita y confundirla con frases sesgadas que tal vez, sin conocer realmente el porqué, los hace vivir en angustia y agarrar cierto rechazo a algún nombre famoso en estos tiempos.

Pero, ¿cómo hacer para hablar de un tema tan complejo con ellos? Lo primero que hay que saber aquí, es que nosotros somos los mejores maestros para ellos y lo que necesitan ahora es información, no alguien que les diga qué o cómo pensar. Ellos mismos deben sentirse escuchados, y nosotros absolver dudas y así lograremos que ellos mismos formen sus propia opinión, e incluso, pueden elegir a su candidato favorito y tener sus propias razones.

“María Lucero Ugaz Santiváñez, especialista en educación infantil de la Universidad de Piura, señala que es importante el ejemplo de los padres y sobre todo el establecimiento de un clima actitudinal basado en la confianza, el respeto, la flexibilidad y la objetividad en la familia. Asimismo, desarrollar una comunicación afectiva que permita al niño el diálogo y a distinguir entre lo esencial y lo discutible. Dado que los pequeños aprenden por imitación y acuden principalmente a sus padres con quienes se identifican. Por ello, es el momento de enseñar a pensar y favorecer el hábito de la reflexión”.

Bitness.com

Entonces, el respeto y la tolerancia son las dos palabras clave para hablar sobre estos temas, no tan lindos, con nuestros hijos. Respetar y aceptar que el mundo tiene diferentes posturas y puntos de vista los hará crecer en pensamiento crítico. Aquí comparto algunos puntos claves a tener en cuenta al momento de hablar con ellos sobre política:

  1. Hablar siempre desde el respeto y no usar palabras que inciten al racismo o al desprecio hacia personas o situaciones.
  2. Anular explicaciones que fomenten la división o la intolerancia. No debemos generar en ellos sentimientos negativos u hostiles hacia otras personas que opinen diferente a nosotros.
  3. Utilizar siempre un lenguaje positivo, cargado de palabras que transmitan los valores relacionados con la igualdad, respeto, democracia, la paz, la convivencia, la tolerancia y la armonía.
  4. No usar palabras que denoten desprecio, hostilidad, intolerancia o ira. A veces la rabia o angustia que sentimos la expresamos sin darnos cuenta.
  5. Informar a los niños acerca de las distintas alternativas políticas que existen. Explicarles que al igual que existe la diversidad de religiosa o cultural, la diversidad política hace que la sociedad sea más.
  6. Muy importante es NO polarizar, sesgar o radicalizar nuestro mensaje. Somos adultos y es claro que ya tengamos un punto de vista o decisión, pero ellos no. Dejémoslos que tengan libertad de pensamiento.
  7. Ayudarles en la comprensión, explícales sencillo. Existen formas muy creativas para contarles la situación: cuentos, historias, etc. Evita dar detalles excesivos y usar términos poco apropiados para su edad.
  8. Escúchalos. Ellos tienen muchas dudas y están con muchísimas ganas de que tú los escuches. Valida sus sentimientos y sus emociones. Dales tu soporte y absuelve todas sus dudas.

Y algo que prefiero ponerlo a parte, es que tengamos mucho cuidado cuando conversamos por teléfono o los tan acostumbrados audios por WhatsApp; nada de fatalidades ni lamentos delante de ellos. No imaginan cuánto puede hacer un “ya nos fregamos” en la cabecita de un niño. ¿Se imaginan? Yo hasta ahora cuando escucho a mi mamá decir algo así, me asusto, imaginen a alguien que recién tiene solo unos cuantos años en este mundo tan loco y duro a veces.

Ellos son esponjitas. Todo lo que decimos y hacemos, ellos lo copian y lo toman como válido. Entonces, aquí es bueno aplicar lo que siempre digo: “actuemos como si ellos SIEMPRE nos estuvieran viendo”.

Vibras… las necesitamos mucho. Piensa bonito, habla bonito. Ellos, nuestro futuro, lo necesitan.

Vamos Perú!

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3 tips para una buena actitud virtual en clases

Cada día busco la manera de hacer cosas diferentes para los chicos. Pues, el tener clases todas las mañanas, hasta la hora del almuerzo es todo un reto que estoy segura llegaremos a superar juntos.

Ya vamos un mes, y como bien lo dije desde el primer día este año es perfecto para celebrarlo todo: un primer día, un mes completo, días especiales, cumpleaños, y todo lo que sea motivo de estar alegres y demostrarlo de muchas maneras.

Confieso que el primer año virtual fue difícil, y lo sigue siendo hasta hoy por varios motivos, entre ellos mi trabajo. Pero como de todo en esta vida se aprende, he encontrado formas de hacer más motivadores los días de clases sobre todo al empezar el día.

Todos los niños son distintos, algunos funcionan de manera visual, otros entienden perfecto y captan mejor las cosas con una buena comunicación, pero aquí el asunto es probar con la manera adecuada de llegar a ellos, y mejorarla cada día.

Por eso, aquí les dejo 3 acciones que pueden poner en práctica para mejorar ese ánimo que tal vez a veces está un poco bajo o necesita ese empujón que solo los papás sabemos darles a nuestros hijos.

  • Tabla de recompensas: esta estrategia es buena para trabajar en modificación de conductas. Aquí hay que tener cuidado con las recompensas, no deben ser materiales en el mayor de los casos y cada acción viene acompañada de una consecuencia (estrella si es positiva y carita triste si es negativa, por ejemplo). Aquí puedes dejar volar tu imaginación para crear tablas divertidas, con stickers, o incluso en la misma computadora. Depende de lo que le guste a tu peque.
Este es un ejemplo de tabla de recompensas super bueno
(Instagram: You Can Do It)
  • Conteo regresivo: Nosotros estamos empleando un horario que forré con papel contact y puse una estrella con limpiatipo para que ellos mismos vayan contando cuántas clases ya van avanzando. El hecho de ver que quedan cada vez menos clases para cerrar el día, los motiva. También cerrar el día con una carita y una frase motivadora, ayuda mucho. Hay niños que buscan aprobación y eso se refuerza mediante comentarios positivos que los impulsen y actúen como un motor. Asimismo, mencionarles cuántos días faltan para el fin de semana es una buena idea también.
Cada estrellita va avanzando conforme avanzan los cursos del día.
  • Actividades post clases: Nos ha funcionado mucho listar algunas actividades para hacer durante la semana cuando acabemos las clases. Puede ser algo simple como salir a dar una vuelta como hacer un keke o galletas. Este tipo de iniciativa mantienen la mente del niño enfocada o motivada pensando en lo divertido que haremos al finalizar las clases, de esta manera se siente con más fuerza y energía para hacerlo.
Aquí haciendo galletas por ejemplo

El truco está en intentar diferentes cosas y finalmente quedarnos con la que nos resulta mejor. Si tienes un hijo al que no le motiva mucho empezar las clases o si tal vez está un poco frustrado por no saber cómo canalizar sus ganas de hablar y no poder, o intervenir y sentir que tienen una traba más que antes incluso porque ahora hay un micrófono que silenciar en el salón, es bueno intentar calmar esa ansiedad por otro lado: actividades al aire libre, manualidades, y muchas cosas más que solo nosotros sabemos que a nuestros hijos motivan.

Tenemos muchos días por delante y las ideas no se acabarán. Somos muchos en esta misma situación y todo lo que hagamos por ellos y darles tranquilidad, vale millones.

¡Vamos por este segundo año virtual.



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Pausas activas para todos

En estos tiempos de virtualidad, tal vez el estar por muchos minutos seguidos sentados frente a una computadora, cansa más de lo normal. Si bien cuando los niños iban a sus clases, tenían recreos en donde gastaban energía, se distraían con sus amigos y volvían a clases con las pilas recargadas. Ahora, podemos tener minutos de descanso, pero no son TAN iguales a lo que era el recreo en el cole.

Pero felizmente, al estar en casa podemos hacer muchas cosas para relajar el ambiente, y además, volver a levantar el ánimo si en algún momento vemos que estamos perdiendo la atención de los peques a la clase.

En nuestro caso, son entre 40 y 45 minutos de clase, para luego tener 15 libres. Aquí las profesoras indican que el que desee puede tomar agua, o comer algo. Nosotros le sacamos el jugo a esos minutos para hacer muchas cosas alejados de la tecnología.

Primero, les cuento nuestras reglas básicas de los descansos:

  • Nada de tele
  • Nada de celular
  • Nada de juegos electrónicos
  • Nada de echarse a dormir

Entonces, con este tipo de indicaciones ya sabemos qué tipo de actividades elegir. He ido aumentando nuestra lista de ideas, algunas son más tranquilas y otras más divertidas, pero todo depende del día que estén pasando los peques.

Aquí les cuento un poco:

  • Gimnasia cerebral: Al estar mucho tiempo en la computadora, es normal que a veces nos sintamos agotados, por eso hacer ejercicios como “tócate la punta de la nariz con la mano derecha y con la izquierda la boca” y así hacerlo algunos minutos ayuda a traerlos de nuevo a la realidad. Lo mismo que “el rey pide” que es un tipo de “Simón dice” pero más enfocado a traer o encontrar lo que el rey pide. Así se activan y también se divierten.
  • Ejercicios: Poner una música alegre y divertida y bailar juntos es muy bonito. Yo los animo a hacerlo ni bien salimos al descanso, les pido que imiten mis movimientos y luego que ellos se inventen algunos pasos. Luego vamos a tomar agua los tres, al baño y regresamos recargados.
  • Dar una mini vuelta a la manzana: A veces cuando los veo cansados en extremo, y sin muchas ganas, le digo que me acompañen a dar una vueltita afuera de la casa. Salimos juntos a dar unos cuantos pasos y regresar. No los estreso con la hora, o al menos trato de no decirles “solo tenemos xx de minutos” sino que cuando estamos ya afuera les digo: “uy ya nos quedan 2 minutos qué rápido se pasó” y así ya están avisados.
  • Comer o tomar algo: No llevarles la lonchera al mismo sitio en donde estudian es bueno. Así aprovechan en estirar las piernas y cambiar de ambiente. Ir a la cocina puede resultar incluso una buena idea para jugar “veo veo” y así también mejorar la atención. Les pides por ejemplo que ubiquen algo rojo, algo redondo, algo blanco y así empiezan a jugar.
  • Meditar: Al inicio pensé que esto no ayudaría pero es muy lindo ver cómo ellos mismos cierran sus ojitos y respiran. Si es motivo para reírse y divertirse también es bueno, porque la idea es que se desconecten y hagan algo en esos minutos libres. Ponerles un audio bonito y ayudarlos a respirar profundo unas cuantas veces ayuda muchísimo.
  • Jugar: Es normal que a veces quieren jugar con sus muñecos y aquí me toca ser un poco dura porque es cierto que los 15 minutos se pasan al toque y cuando llega el momento de volver, se frustran y no quieren hacerlo o lo hacen de mala gana. Entonces les hablo y aplico la psicología inversa sabiamente… 🙂 les digo que es un muy buen momento para ordenar su cuarto. Entonces, ellos como están un poco cansado, no querrán ordenar sus juguetes, por lo tanto, no se acercarán a ellos y por eso no podrán jugar hasta el final de sus clases.

Finalmente, ideas hay miles pero lo principal es hacer que su foco de atención esté en otro lugar alejado de esa computadora que los tiene muchas veces un poco estresados y tratando de concentrarse en algo que puede resultar un poco aburrido, pero es necesario.

Aprovechemos al máximo este tiempo, nadie sabe cuándo volverán ellos al colegio, y nosotros a nuestra vida laboral habitual. Antes, mis pausas activas eran pararme e irme a servir un café y regresar a mi sitio a seguir metiéndole cerebro a mis pendientes. Ahora, son miles de millones de veces mejores, más divertidas y sobre todo, llenas de amor. Nunca imaginé poder compartir espacio tanto tiempo con mis hijos, y sí, es difícil, pero es sin duda lo que hace que nuestras mentes y corazones estén más tranquilos.

Anímate y haz recreos más divertidos con ellos, aprovéchalos tú y dales lo mejor de ti a ellos.

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Día 365

Un 16 de marzo, empezamos una cuarentena que duraría solo 15 días. Estoy segura que más de uno pensó que pasaría rápido, pero el tiempo se encargó de enseñarles que esto sería largo. Como sigue siéndolo hasta hoy, 365 días después.

Nos agarró desprevenidos, aunque se rumoreaba que pronto vendría “el encierro” del que se hablaba por Europa (y antes aún por China), y nos tocó. Suspendieron clases en los colegios y universidades, y el trabajo se empezó a volver poco a poco remoto. La industria paró, negocios cerraron y empezó el pánico. No solo por la posible ausencia de trabajo por las que muchos empezaron a pasar, sino por el terror al contagio. Al inicio incluso todos dudaban de la existencia del terrible virus, pero estoy segura que hoy, 365 más tarde ya a todos nos ha tocado ver al maldito bicho desde cerca.

Mi conteo empezó como algo esperanzador, quería ver cuánto tardábamos en volver a nuestras vidas de antes. Pero llegaron los 50 días y todo parecía igual, solo que nosotros ya estábamos más acostumbrados. Llegó el día 100 y las cosas estaban un poco mejor, pero todo lo parecido a la vida antes del virus aún se veía lejano. Las clases virtuales y el teletrabajo a pesar de ser difícil ya era algo más llevadero. Tuvimos que aprender, y mucho. En el día 200 ya empecé a cuestionarme si seguir o no con el conteo, pero dije “tan lejos he llegado para dejarlo ahí?”. Tengo que reconocer que a mis miles de TOCs no les gustaba esta idea, y decidí seguir porque tantas cosas pasamos en este tiempo que debía recordar cada una en una especie de diario. Quería mirar atrás en algún momento y recordar dónde empezó todo y cómo estamos ahora. Quise hacerle caso a mi interior y seguir “controlando” cada uno de mis días en esta situación descontrolada por todos lados. Y si al año no llegamos a nada, esta pandemia no se va ni absolutamente nada cambia, pues habremos llegado a vivir un año sanos, un año feliz de estar con la familia, un año de aprender a ver más ojos y menos sonrisas, y entender que se puede sonreír solo con una mirada, un año de recordar a los que se fueron, a los que la sufrieron y están aun con nosotros gracias a Dios o al santo en el que más creamos. Pasó un año y aprendimos (algunos antes incluso) a valorar lo que realmente importa, a dejar a un lado el “yo me cuido por mí” y pensar en el “sino te cuidas tú, nos cagamos todos”, a entender que estar lejos de los que más queremos es sinónimo de amor infinito y querer ESTAR BIEN, y a enseñar con el ejemplo 24 horas por estar delante de esos pequeñitos que nos enseñan más que nadie a adaptarnos, a aceptar y a seguir creciendo. Nuestros niños.

Un año de cambios y superaciones. Un año entero haciendo que cada día, sea especial. Y lo logramos.

Son 365 días registrando cada momento. Cada día que me ayudó a no perder el rumbo ni las ganas de demostrarle a mis hijos que todo es posible y no hay nada más lindo que estar juntos y con salud. 365 días después, me siento feliz de mirar el día 1 de esta nueva forma de vivir y ver lo mucho que hemos crecido, juntos.

Y así seguiremos, haciendo que cada día sea especial.

Hoy, 365 días después, somos otros. No somos los que éramos hace 365 días. Somos mejores, de lejos, somos mejores.

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El hijo preferido

Muchas veces me preguntan cuál es mi hijo preferido. Es una pregunta un poco incómoda y hasta un poco desubicada. Es algo que cuesta responder porque suena algo duro el tener o no alguna preferencia. Aquí les detallo mi opinión al respecto, no hay una verdad absoluta, solo opiniones.

Una mamá quiere a sus hijos con todo su corazón, alma y cuerpo entero. A todos sus hijos por igual, pero es verdad que cuando alguno necesita mayor atención o dedicación en algunas cosas, está más con uno que con otro. Pueden tener momentos, cada uno puede necesitar más tiempo, cuidados, depende del día o las situaciones.

Creo que todos los que tenemos hermanos alguna vez hemos sentido esa “preferencia” y no hacia nosotros, sino hacia los otros hermanos. Pues, cuando la sentimos nosotros, no nos damos cuenta pero en realidad es que tu mamá o papá está más cerca porque en ese momento no es que te prefiera a ti, pero te da la atención que en ese momento necesitas.

Hace poco leí un artículo interesante, aquí se los comparto:

En alguna ocasión habrás escuchado decir que las mamás quiere más a su hijo hombre. Que las mamás prefieran a sus hijos varones puede ir más allá de un estereotipo, cuando las mamás hablan de sus hijos presumen lo increíblemente divertidos que son, hablan de sus travesuras, y comentan lo graciosos que son.

En cambio, cuando se trata de hablar de las hijas, las madres son más críticas con ellas. Les exigen con ser más serias y las regañan más que a los niños. Un estudio publicado por The British Journal of Psychology,  revela que 88% de las madres admitió tratar diferente a su hijo varón  que a su hija.

Incluso alguna confesaron sentirse mal por eso al darse cuenta. Muchas veces es una preferencia inconsciente. La psicóloga y consejera Chris Duff, comenta que la madre tiene un tipo de enamoramiento inconsciente con el hijo. Otra razón importante es que las mujeres tienden a ser más auto-críticas que los hombres, por eso son más exigentes que con los varones.

Prinsel, creciendo juntos

Es interesante eso del enamoramiento inconsciente, yo le digo a mi chino “mi novio chiquito”. Y bueno, mi china es mi espejo, yo me veo tan reflejada en ella que a veces sí siento que soy más dura porque quiero que sea mejor que yo. Cuesta un poco ¿no? Pero lo que creo en realidad, es que las preferencias no existen como tal, pero sí existen los tipos de tratos a cada uno.

Además, como ya lo comenté líneas arriba, es importante estudiar ese momento que podemos catalogar como “preferencia”, pues hay mucho en juego y aquí viene el segundo regalo para ustedes:

El hijo predilecto, aquel al que me dedico en cuerpo y alma, es el hijo enfermo, hasta que consigo que se cure.

Es el que está lejos de casa, hasta que vuelve.

Es el que está cansado, hasta que descansa.

El que tiene hambre, hasta que se alimenta.

El que tiene sed, hasta que puede beber.

El que está estudiando, hasta que logra aprender.

El que está desnudo, hasta que encuentra ropa que ponerse.

El que no trabaja, hasta que encuentra un empleo digno.

El que tiene novia, hasta que por fin se casa.

El que se casa, mientras se asienta en la convivencia.

El que ha hecho una promesa, hasta que la cumple.

El que es padre, mientras cría a sus hijos.

El que contrae una deuda, hasta que la salda.

El que llora, hasta que encuentra consuelo.

Y, con un semblante bien diferente a aquella sonrisa, finalizó:

El que ya no está con nosotros, hasta que vuelva a tenerlo ante mí.

Autor Anónimo

Lo leí hace mucho, y me llenó tanto el corazón que nunca lo olvidé y hoy lo comparto con ustedes.

Espero que llene tanto sus corazones como a mí.

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5 tips para el regreso a las clases virtuales

En estos días estoy segura de que muchos tenemos sentimientos encontrados. Volver a empezar el año escolar de manera virtual, no es fácil de digerir. Si bien estamos más preparados esta vez, profesores, papás y niños, sigue siendo una manera atípica de estudiar sobre todo para los niños. Pero, como se dice “no hay que llorar sobre leche derramada” y menos con ellos al frente.

Les tengo 5 consejos para empezar el año virtual con el pie derecho.

  1. Motiva y genera expectativas. La actitud positiva de nosotros como papás es fundamental. Aprovecha cada momento que puedas en contarle las cosas interesantes que hará este año en el colegio, todo lo que aprenderá, amigos nuevos que conocerá y también profesores. Aquí es mejor no hablarles de “cuando vuelvan al colegio” porque eso tal vez les genera expectativas y causa ansiedad por no saber cuándo. Tomemos esto como una realidad y trabajemos sobre ello.
  2. Habla y conversa con ellos. A veces algunos niños pueden sentir angustia por el primer día. Todo es nuevo, y también en su cabecita pasan muchas cosas por esta situación. Entonces, lo mejor es que hablemos con ellos y los ayudemos a poner en palabras esas emociones que pueden estar un poco mezcladas. Valida sus sentimientos, y apóyalo, tenemos que aplicar la empatía a todo nivel. Al comprender cómo se sienten vamos a poder ayudarlos explicándoles con palabras sencillas todo lo lindo que está esperando por ellos.
  3. Anticiparnos es básico. Ya sabemos que tener un ambiente destinado a las clases es importante. Así como también ambientarlo: un horario, un lugar para los colores, plumones y el resto de los útiles que los acompañarán en sus clases. Y aunque no estarán físicamente en sus clases, podemos hacerles una lonchera bonita y rica que los motive también en sus breaks entre clase y clase. Todo involucrándolos en el proceso.
  4. Las rutinas son nuestras amigas. Desde antes que empiecen las clases, acostúmbralos a acostarse y levantarse más temprano, y a seguir los hábitos de aseo de costumbre. Ponle horarios para los dispositivos electrónicos: tele, Tablet, etc en vista que ahora estará más tiempo frente a la compu. Poco a poco, todo se acomoda.
  5. Prohibido palabras negativas. Si estás cansada, estás en todo tu derecho. La angustia también nos pasa factura a nosotros, pero no lo demuestres delante de ellos. Eso se contagia. Dale seguridad y siempre deséale lo mejor en su primer día de clases. Tal cual como si lo estuvieras yendo a dejar en la puerta del cole.

Ya luego de clases, aunque tú lo estés acompañando, pueden conversar a la hora de almorzar sobre las cosas que aprendió o sobre los amigos que está conociendo.

¡Algo más! Si quiere ponerse uniforme el primer día, ¡que se lo ponga! Si eso lo hace feliz, a nosotras también.

¡Vamos que sí se puede! Ya lo hicimos una vez, y super bien. Que esta vez, será incluso mejor.

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¿Separar a los mellizos en el cole?

Muchas veces me preguntan si los mellis están en el mismo salón o separados. Y esto me lleva 4 años atrás, cuando Naelle y Marcel tenían solo 2 años y ya me sugerían en el nido que los separe. Confieso que me estresé un poco, pues no tenía idea de lo que implicaba separarlos y me lo imaginaba todo: los dos extrañándose mucho y llorando por estar juntos era lo que más rondaba en mi mente. Luego también vinieron las preguntas básicas “¿Y si necesitan independencia?“.

No existe ¡ningún estudio científico que demuestre que separar a los gemelos conduzca a una mayor identidad! Todos los estudios concluyen que los gemelos que comparten clase no tienen problemas en la formación de su identidad. En ellos influyen otros factores, como sus caracteres, la educación que reciben en casa, sus experiencias, etc.

Coks Feenstra (Psicóloga Infantil)

Averigué un poco sobre los beneficios de que cada uno tenga un salón individual, y también los contras que esto conllevaba. Y me quedé con mi propia opinión: los tuve en el mismo salón los dos primeros años en el nido. Luego de ello, estuvieron 1 año en salones separados para prepararlos para su primer año en el colegio.

Ese primer año separados no fue del todo malo, sí tomaron más autonomía el uno del otro y era lindo ver cómo en la casa se buscaban como para recuperar el tiempo que estuvieron separados. Las profesoras me comentaban que se buscaban en el recreo pero solo para ver y “cerciorarse” de que el otro estaba bien. Lo que sí costó, fue acostumbrarme a los dobles chats del nido, dos profesoras, dos tareas, y todo doble y en distinto momento. Me acuerdo un día que tenía que llevar a uno disfrazado y llevé al mellizo del salón equivocado con su disfraz. Felizmente, mis amigas me ayudaban a no perder la calma en esos días de confusión.

Ese fue mi caso, pero también hay casos en los que la separación no es buena. Y depende de la necesidad de los niños en cuestión. Cada uno es un mundo, y cada par de mellizos o gemelos también.

Lucy A. Tully, Terrie E. Moffit y colegas de Kings College en Londres y de la Universidad de Wisconsin en EE UU realizaron en 2004 una investigación a gran escala entre 878 parejas de gemelos, con edades comprendidas entre los cinco y los siete años, tanto monozigóticos como dizigóticos, todos del mismo sexo. El inicio de la escolaridad en estos países se da a los cinco años. Se investigaron tres grupos: un grupo de gemelos al que pusieron juntos en clase (61%), the not separated group, (NS); un grupo que se separó a los cinco años, the early separated group (ES) y otro grupo que fue separado a los siete años, the lately separated group (LS). Estos son los resultados más importantes:

– El grupo ES mostraba más problemas conductuales y emocionales, como retraimiento, miedos, inseguridad y tristeza. Este efecto perduró en los monozigóticos en los años siguientes e incluso aumentó; en los dizigóticos desapareció después de un curso.

– El grupo ES tenía más problemas de aprendizaje que el grupo NS. El grupo LS tenía más problemas con la lectura. Y este último grupo también mostró problemas conductuales y emocionales.

El Pais

A esto me refiero con que el separarlos o no, depende mucho de la familia. No es obligación ni está comprobado que los mellizos tienen un mejor desarrollo social si son separados. Tampoco, lo contrario, pero hay que evaluar todo. Si están contentos al final del día, si aprenden de la misma manera, si dependen mucho el uno del otro, son muchos los factores que entran en juicio. En mi caso, yo probé ese año en el nido para ver cómo nos iba, y el resultado fue bueno. Por ello continuamos así en el colegio, pero si alguno de los dos presentaba algún tipo de retraso o problema, el camino a seguir hubiese sido otro.

Creo que aquí los colegios deben respetar lo que los padres decidan. Ese es el gran problema de la educación aquí y tal vez en otros países también, pero no dejan que eso quede en cancha de los padres, sino ellos mismos lo imponen.

Concluyo que los colegios toman una decisión desde el enfoque del mundo no-gemelar. No se tiene en cuenta las necesidades de aquellos niños que nacen como gemelos o trillizos. Ellos conocen el mundo desde antes que nacer desde la perspectiva de nosotros. Desde esta posición llegan a conocer el yo, pero a un ritmo más lento y de un modo siempre distinto al no-gemelo. Existe un déficit de conocimiento sobre su mundo y se toman decisiones erróneas.

Coks Feenstra (psicóloga infantil especializada en gemelos, mellizos y trillizos. Autora del libro El Gran Libro de los Gemelos, Ediciones Médici).

Si bien es cierto que yo creo que darles un trato individual a cada uno es bueno, y busco momentos únicos con Naelle y otros con Marcel, también creo en eso de que “es cosa de mellizos”. Me explico: la conexión que tienen dos o tres seres humanos que se crearon exactamente a la vez de un mismo lugar (monocigóticos: gemelos o mellizos monocigóticos que salieron de un solo óvulo y un espermatozoide); o que fueron creados individualmente pero a la vez (dicigóticos o gemélos no idénticos o mellizos), debe ser una conexión de OTRO mundo. Yo no puedo decirlo porque no tengo un mellizo ni una gemela, pero conozco muchos casos en que la conexión es inexplicable y además que la veo día a día con mis hijos.

Entonces, lo que yo creo en base a este tema tan amplio y controversial como lo es si separar o no separar a los mellizos o gemelos en el nido o en el cole, es que solo una mamá y un papá, saben lo que es mejor para sus hijos. Y la clave está en intentar, prueba y error, solo así se aprende y se crece.

Ese es el truco.

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El mundo de las terapias

Empezar a hablar de las terapias de Marcel es un poco extenso, pues desde inicios del 2017 que mi chino está en algún tipo de terapia. Al principio, en ocupacionales, para poder regular el tema sensorial que tiene, y luego de lenguaje. Cabe señalar que no quiere decir que un niño que habla NO necesita terapias; lo mismo con uno que NO habla. Es todo un mundo que estoy feliz de empezar a contar de a pocos.

Primero, empecemos conociendo lo que es un niño que tiene algún desorden sensorial. ¿Suena sencillo no? Sensorial, viene de “sentidos” y desorden, es que algo no está en orden (valga la redundancia) pero si juntas ambos términos es donde se pone complicado.

Las dificultades del procesamiento sensorial son problemas con la organización y para responder a la información captada por los sentidos. Los niños pueden ser demasiado sensibles a la información sensorial, poco sensibles o ambas cosas.

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En buen cristiano, es cuando un niño no puede recibir los estímulos externos de manera adecuada. Puede que le disgusten los sonidos fuertes, o puede que le encanten; puede que no le gusten algunas texturas, o puede que busque la exposición a diferentes tipos de texturas para sentirse bien o “regulado” como se dice. Y así, podemos hablar de muchos ejemplos más. Pero hay algo muy loco dentro de todo este tema, ¿quién no ha sentido en algún momento que tiene “rechazo” o especial “predilección” por algo en específico? yo por ejemplo, soy extremadamente sensible a los sonidos, no sonidos del ambiente ni tampoco los sonidos fuertes, sino TODO TIPO de sonidos. Me desesperan por ejemplo los sonidos de la gente cuando mastica, o cuando toma agua, o incluso cuando tocen con mucha insistencia. Yo sé, puede sonar neurótico, o hasta pueden creerme algo safada, pero así soy y nunca nadie me dijo que tengo algún tipo de transtorno o desorden sensorial. Y es que hace algunos años, no habían tantos estudios que se dedicaran a este tema, y por decirlo de alguna manera, tampoco existían las etiquetas.

Lo bueno de todo esto, es que gracias a esas etiquetas podemos darles a nuestros hijos lo que realmente necesitan para seguir desarrollándose de la mejor manera y por un camino sólido. No para que socialmente sean catalogados de alguna manera u otra, sino simplemente para marcar la dirección por la que debemos ir juntos.

La integración sensorial es un proceso neurológico que organiza las sensaciones del propio cuerpo y las del ambiente, y hace posible utilizar el cuerpo de forma efectiva en el ambiente que se encuentra. Con la integración sensorial se asimila y se da sentido a la información que nos proporcionan todas las sensaciones que vienen del cuerpo y del mundo exterior y que es captada a través de los órganos de los sentidos. Para algunos niños la integración sensorial no se desarrolla tan eficientemente como debiera y perciben las sensaciones de manera confusa impactando en el nivel de alerta y atención, la autorregulación y la organización para los desafíos del medio.

Fundación CDAH

Se dice que este tipo de desorden o como se le conoce en el mundo de la psicología pura, el Transtorno del Procesamiento Sensorial (TPS) afecta más o menos al 3% de niños y puede darse en conjunto con otros diagnósticos como autismo, TDA o TDAH (trastorno por déficit de atención/hiperactividad) o simplemente en niños neurotípicos (que es la persona sin ninguna alteración en el neuro desarrollo) de manera aislada y única.

Pero, ¿cómo darse cuenta si el niño puede tener TPS y qué hacer? En primer lugar, nadie mejor que tú como mamá para darte cuenta que algo no está del todo bien con tu hijo. Algunas tratamos primero que no pensar en negativo y seguir, y eso esta bien siempre y cuando sepamos bien cuándo levantar la mano, quitarnos la venda y hacer algo al respecto.

En mi caso, yo me di cuenta porque Marcel desde muy pequeñito me hacía rabietas sin fundamento, fue lo primero que llamó mi atención junto con el llanto a veces exhesivo. Puede que el niño también tenga problemas para agarrar o manipular objetos por ejemplo (no fue el caso de Marcel pero luego lo fui aprendiendo), estos síntomas varían de acuerdo al grado y al niño del que estemos hablando.

Los siguientes comportamientos pueden indicar la existencia de problemas de procesamiento sensorial:

– El niño es desorganizado

– El niño tiene dificultad para concentrase en una actividad.

– El niño choca dentro de su ambiente.

– El niño es torpe o tiene mal equilibrio o tiende a tener accidentes.

– El niño mira desde un lado y con miedo cuando se realiza actividades.

– El niño evita de forma constante cierto tipo de experiencia sensorial (ruidos fuertes, olores, texturas suaves-ásperas, etc.)

Si estos comportamientos interfieren en la capacidad del niño de tener relaciones significativas con los demás, es posible, que necesite ser evaluado para saber si tiene TPS. El profesional que mejor puede realizar un diagnostico – después de realizar una evaluación exhaustiva – es un terapeuta ocupacional con una formación amplia en integración sensorial.

Fundación CDAH

Entonces, es aquí donde se solicita una evaluación para los niños, solo para determinar si es que tiene este tipo de desorden y ver la mejor manera de ayudarlo. Por ejemplo, se recomienda en estos casos la conocida Terapia Ocupacional, la cual es un tratamiento para mejorar las habilidades motoras, el equilibrio y la coordinación.

Mi chino presentó desorden sensorial a nivel vestibular y propioceptivo, que son los 2 sentidos adicionales a los 5 que todos conocemos.

Los niños con dificultades del procesamiento sensorial tienen problemas para organizar la información que el cerebro recibe de los sentidos. Cuando hablamos de sentidos, usualmente nos referimos a los cinco tradicionales: la vista, el olfato, la audición, el gusto y el tacto. Pero de hecho, hay otros dos sentidos. El sexto y el séptimo sentido controlan la conciencia corporal (propiocepción), el equilibrio o balance y la orientación espacial (sentido vestibular).

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Las dos palabras son un poco locas y a mí me costó algo de tiempo entenderlo. La primera (la propiocepción) es en relación a nuestro cuerpo y cada parte que lo conforma, por ejemplo si levanto el brazo por encima de mi cabeza, yo sé que más arriba está mi mano, sin embargo, un niño con problemas en este nivel tiene que pensar un poco o detenerse en un espejo para ver cuál es el trayecto que sigue mi brazo para ver porqué está más arriba de mi cabeza; y el segundo (el vestibular) controla el cuerpo en el espacio, es decir el equilibrio del cuerpo en medio de un lugar o la orientación espacial, puede que el niño con esta limitación sea más propenso a la laxitud y problemas motores. Todo dependiendo del nivel de TPS que se tenga.

Este tipo de terapias son las que no se pueden llevar de manera virtual por ejemplo, porque implica mucho contacto con materiales, experiencias tactiles y algunas de relación directa con la terapeuta. Por eso que con esta nueva normalidad, esas terapias tienen que ser especiales o transformadas a una experiencia mixta, siempre con los papás al lado para poder hacer lo que la terapeuta indique.

Es todo un mundo el tema de las terapias, y lo que yo sé no es ni la mitad de lo que saben o conocen las terapeutas profesionales en estos temas. Pero lo que sí sé, y estoy convencida es que mi chino me enseña cada día algo nuevo. Tengo mucha suerte 🙂

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Lo que siempre escucha una mamá mellicera

Hace mucho escribí un post acerca de las frases más comunes que se le dicen a una mamá de mellizos. Y es que la verdad, cada vez es más común conocer a alguien que tiene mellizos o que tiene un familiar con esta doble bendición ♥ De hecho las preguntas van cambiando conforme los mellizos van creciendo, al principio puede que hayan resultado un poco incómodas porque al inicio, con las hormonas revueltas y los nervios de mamá primeriza a flor de piel, todo juega en contra, y escuchar preguntas como ¿y cómo así mellizos? duele un poco. Después, aprendes a bañarte en aceite, que todo resbale y contestar de la manera más relax y educada posible. Pues NADIE en el mundo hace ese tipo de preguntas solo por poner incómodo al otro, sino por simple curiosidad o incluso, porque quieren consejos.

Bueno, y a los 5 años de ser mamá mellicera puedo mencionar claramente algunas de las frases más comunes que conforman el top 5 de mi larga lista. Aquí van:

  1. ¿Tienes familia con mellizos?: Esta pregunta puede tener variaciones. Desde un “cómo así tuviste mellizos?” hasta un directo “y fueron naturales o por tratamiento?”. De hecho como mencioné antes, esto al inicio me costaba un poco porque no es tan sencillo explicar cuando una mamá que por fin lo logra estuvo en una lucha (sea larga o corta, con uno o mil intentos) por quedar embarazada. Pero con el tiempo lo aceptas y estás más que agradecida con la vida por darte esa suerte. Y lo compartes, para que de esta manera le des tranquilidad a más personas que tal vez están en tu misma situación. Por eso, cada vez que me lo preguntan ahora, ahondo en el tema si es que la otra persona me lo permite. Más de una vez he dado recomendaciones, hemos continuado con las conversaciones hasta incluso enterarme del futuro nacimiento de uno o más bebes. Eso me llena de felicidad máxima.
  2. Pero mejor! Dos de golpe: LA clásica de clásicas es esta. Siempre comentan que es “mejor” tener dos hijos de golpe. Pero, sigo sin entender a qué se refieren con MEJOR. Si es porque piensan que es más fácil o tal vez por algo que mencionaré en la #3, no creo que sea más fácil. Pues todo, tener uno, dos, tres o más hijos es complicado sobre todo si eres mamá por primera vez. También debe ser complicado el tener dos de distintas edades, son necesidades distintas en los mismos momentos. Pero cada cosa tiene su grado de complejidad. Ahora, si el MEJOR viene por el hecho de tener un solo “parto” y una sola recuperación, puede ser que sea cierto. Pero la panza es el doble de grande  también.
  3. Lo bueno es que es un solo gasto: Aquí sí que se equivocan tantito. Pues a menos que tengas LA chamba y LA liquidez y LOS ahorros, podrías estar tranquilo. Todo cuando son dos hijos desde el día 0, desde la panza, cuesta el doble. No es que sea 2×1, todo es dos veces el mismo precio y la verdad es que a veces eso a mí en lo particular, me preocupa hasta el punto de no poder dormir y proyectarme hasta “cómo haré para pagar dos universidades si en colegio la estoy sufriendo”. Lo mismo con los cumpleaños, en el cole estando en dos salones distintos de 18 niños cada uno son 36 cumples al año, por ende 36 regalos, jajaja una locura. Y si decidimos hacerles un cumple bonito, son más invitados también. Aunque suene grinch, es la verdad… pero en el fondo, me da un poco de risa como suena.
  4. Siempre quise tener mellizos: Me llena de alegría escuchar esta típica frase que me han dicho muchas veces, pero a veces siento que la dicen sin saber lo que significa realmente tener mellizos. Es lindo, es lo mejor que me ha pasado en la vida, pero no es nada fácil. En mi caso, que los tengo, también podría decir que me muero por saber lo que es tener un solo bebe, darle todo tu tiempo solo a uno y tener ese espacio especial de conexión especial al momento de dar la teta y hasta incluso cambiar un pañal. Pero me tocaron dos y esas cosillas no eran tan “disfrutables” porque todo era a la vez. Pero no me quejo, amo tener dos y haber aprendido tanto en el camino.
  5. Eres una super mamá, cómo haces con dos!: Si bien lo de “Super Mamá” va por el lado de que la gente no entiende cómo hago para tener tanta energía, para multiplicarme por mil y estar en todas partes, creo que todas tenemos algo de super mamás. Tengamos uno, dos o más hijos, todas hemos dado vida, y eso ya es un SUPER PODER. Me falta mucho para ser una super mamá, como la que quiero ser, pues tengo un largo camino por recorrer, pero trato siempre de ser la mejor versión para ellos. Son ellos los que me enseñan a serlo, son mis mejores maestros y yo solo puedo darles las gracias eternas por haberme elegido como su mamá.

Algo más que siempre me repiten es que tengo mucha suerte, su sí, cuando lo escucho no puedo más que sentirme orgullos y hasta me dan ganas de llorar (soy llorona además de todo) porque es cierto, soy la más suertuda del mundo por tener a par en mi vida. No hay día que no agradezca por esto.

Tengo una lista larga como ya lo mencioné, están las frases de los comparadores, que preguntan quién hizo qué primero o quién es de alguna manera y el otro no; están los especialistas en control de natalidad, que mencionan si es que me animaré por un tercero por ejemplo, eso es casi como cuando aún no tienes hijos y te preguntan que ya para cuándo (y el hijo pa’ cuando?); los sexistas, que te aplauden y te revientan “cuetes” por haber tenido hombre y mujer y se la pasan preguntando que cómo lo logré (aquí me paso de vueltas un poco porque creo que quieren que les explique si fueron in vitro o cómo…) y la verdad es que todo en mi caso fue porque el destino lo quiso así.

Soy una mamá suertuda, sí. Tengo a dos terremotos que alegran mis días y son los protagonistas de estas historias. Nuestras historias….