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Operación DES conexión

Desde hace un tiempo se vienen escuchando cosas sobre los daños que causan los dispositivos electrónicos en la gente. Si hacemos énfasis en lo que causa en los niños, es aún más preocupante. Circulan videos, audios, notas en medios sobre los peligros y descubrimientos nefastos que conlleva el uso de celulares, tablets, computadoras, antenas de wifi, etc, y la verdad, no los he visto todos porque esas cosas me trauman. Y la verdad es que todo en esta vida hace daño y la solución sería mudarnos a una cueva y volvernos hombres de las cavernas para vivir por más tiempo.

Pero si de mejorar la salud de mis hijos se trata, y contribuir a un mejor desarrollo de su cerebro aún en formación, pues bienvenidos los consejos. Entonces, la pregunta fue, ¿qué puedo quitar de su rutina, o mejorar para poder contribuir a este objetivo? NO puedo destruir la antena que hace un año pusieron en el parque frente a mi casa (aunque ganas no me faltaron cuando la estaban colocando, hasta firma de vecinos hicimos pero nada pudo con la GRAN CORPORACIÓN detrás de esto), pero sí puedo reemplazar el uso de las tablets a la hora de la comida por algo más sano y divertido. Paso a paso fuimos quitando esta mala manía adquirida hace unos meses.

Todo empezó cuando no querían comer, y se aburrían al toque, la solución fue el mágico YouTube primero desde mi Tablet para los dos al centro de la mesa. De hecho era una batalla campal para elegir EL dibujo que querían ver, pero luego, las ofertas llegaron y compramos dos mini tablets, una para cada uno y que no hayan peleas. Santo remedio, todo era paz a la hora de la comida. Salvo que notamos que no se concentraban mucho en comer, y lo hacían más lento, pero ahí íbamos. Confieso que nunca me gustó del todo esta modalidad, pero era lo más sencillo, y me resultó cómodo. Un día una de las tablets se malogró y fue como un empujón a tomar la decisión del cambio.

Optamos por los cuentos. Realmente fue, y sigue siendo un momento mágico la hora de la comida con cuentos. Teníamos algunos y primero usamos esos, pedían que les cuente cuentos mientras comían, y como es un poco difícil leerlos, me inventaba a veces las historia por las imágenes que íbamos viendo, y ellos felices. Tanto que he llegado a contar el mismo cuento ya 4 veces seguidas porque les gustó tanto que al final dicen “otra vez”! Siento una gran emoción porque es un GRAN hábito y además, una meta que logramos en poco tiempo. Pensé que nunca se DES acostumbrarían a comer sin videos! Y era una pesadilla porque en el fondo NUNCA me gustó del todo hacerlo. Confieso que a veces en algún restaurante sí les he dado mi celular para que estén un rato tranquilos, sino es UN CAOS.

En estas semanas he ido comprando libros y cuentos en ofertas en Crisol por ejemplo, y también en Wong y Tottus, hay cuentos muy lindo a S/.14 o algunos un poco más de S/. 18 pero super didácticos. La idea es tener variedad para que ellos mismo elijan a la hora de comer y agarren el gusto por la lectura.

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Estos están de oferta en Crisol!

Este pack de libros viene en maletita y hay de distintos personajes

Este tipo de libros vienen con texturas para que ellos mismos experimenten

Estos libros están cerca de S/. 7 en Wong!

Los libros de las hermanas Paz son lindos y tienen muchas enseñanzas

Obviamente esto es como quitarle un balde de arena a la playa, porque estamos plagados de dispositivos y redes inalámbricas y antenas, y miles de cosas más que finalmente nos pueden estar haciendo un daño silencioso sin que nadie lo note, pero al menos algo es algo. Además, estoy cargando mi celular AFUERA de nuestro cuarto y apagado; en las noches cuando ya todos duermen, apago el wifi hasta el día siguiente y tratamos de calentar todo en la cocina para no usar el microondas que ese sí creo que es un aniquilador de los más aniquiladores.

En fin, algo es algo y si todos nos ponemos en el plan “por una vida menos electrónica” creo que estaremos haciendo un GRAN aporte a nuestros niños. Para que mañana no todo sea tecnológico y cada vez volvamos a lo que antes estuvo de moda.

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Personajes de cuento

Recuerdo que en una conversación entre amigas salió ese término, se quedó grabado en mi memoria porque simplemente existen muchos y de todas las edades. ¿Alguna vez han escuchado sobre los “constantes inconformes”? Me gusta llamarlos así porque es una forma más sutil y “graciosa” de referirnos a ellos. Son personas que siempre tienen una pregunta escondida bajo la manga. Y justamente les digo así porque parecen nunca estar conformes con nada.

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Si estamos con pareja desde hace un tiempo ya, la pregunta clásica es: ¿… y cuándo te casas? Cuando ya nos casamos, la pregunta cambia a: ¿… y para cuando los hijos? Y cuando ya tenemos un hijo, viene el famoso: ¿… y para cuando el segundo?

Yo la verdad que estoy TAN acostumbrada a ese tipo de preguntas que ya hasta me da risa. Pues incluso cuando estaba embarazada las preguntas eran más o menos así: ¿… y ahí nomás te quedas? ¿… y has pensado en un tercero? ¿… cómo harás si quieres tener uno más?

Al inicio confieso que era un poco incómodo porque aún ni había dado a luz y ya todas esas preguntas me caían como petardos por donde sea que fuera. Además de las clásicas preguntas sobre cómo es que esperaba mellizos: si habían sido por tratamiento, si tenía familiares con mellizos o gemelos, si había intentado por mucho tiempo, y muchas cosas más. Pero esas clásicas preguntas son motivo de otro post, porque aquí el tema son los constantes inconformes.

El truco en ver a estos personajes de manera positiva (sin que se nos cruce un pensamiento fugaz de aniquilamiento extremo instantáneo) es verlo todo de manera chistosa. Podemos responder a cada una de las clásicas preguntas con cosas “graciosas” (por no decir cagonas) para que poco a poco estas personas se den cuenta que ya sus preguntas son en extremo a veces un tanto redundantes, aburridas, pesadas, inoportunas y más. Como por ejemplo, si preguntan por los hijos cuando te has casado ayer: “Pienso seguir de luna de miel hasta que se me acabe la plata, ahí ya te pido prestado para poder tener hijos pues! Es una gran idea!”. Y esto queda incluso mejor si las preguntas vienen de la misma persona reiteradas veces. Respuesta con clase!

Y algo que tenemos que tener súper en cuenta es que estas preguntas no son para nada “malas” ni para querer hacernos algún daño. A veces la gente es curiosa, o simplemente quiere hacer un tema de conversación y no sabe cómo empezar. Por eso, hay que ponernos siempre en el lugar del otro antes de juzgar. Pero si por casualidad nos agarran en #ModoHulk, perdieron. Por otro lado, las personas no conocemos por completo todo lo que pasan los demás, y qué tal si la persona a la que preguntamos cuándo tendrá hijos, ya está intentando hace tiempo y aún no lo logra. Puede pasar mucho en la vida de alguien, por eso lo mejor es ver todo de manera positiva y si no nos cuentan en qué andan en su vida, pues conformarnos con lo que nos cuentan. Y todos lindos y felices.

No nos adelantemos y pensemos que hay gente mala vibra que pregunta con alguna intención. No siempre es así. Todos tenemos el bichito chismoson, es verdad, así que a pensar bien antes de hablar y responder con clase para reírnos todos.

Así que bueno, y tú… ¿¿¿ya sabes si vas a tener más hijos???
😉

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La ansiedad en los niños de 3 años

Mis hijos ya no son bebés. Tienen ya 3 años y aunque me cueste aceptarlo, se están haciendo grandes. De hecho, necesitan de nuestra guía y apoyo para seguir caminando por un buen camino, pero ya se van dando cuenta que son seres independientes con gustos, preferencias, manías y miedos propios de un ser individual. Miedos, así como lo escribo, es en este momento de mayor consciencia en donde aparecen con fuerza los diferentes miedos, uno de ellos, y tal vez el más fuerte, la separación.

Desde que nacen, viven casi pegados a la mamá, saben que ella es su máxima protectora, y la necesitan para sobrevivir, es instinto puro. Cuando crecen, entienden que los padres a veces se deben alejar (trabajo, reuniones, compras, etc) y es aquí donde empieza la ansiedad y miedo por la separación. Es normal, y se conoce que afecta al 4% aproximadamente de la población infantil.

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Las causas que provocan la ansiedad de separación en el niño de 36 meses son diversas aunque normalmente este comportamiento se ha asociado con un estilo educativo sobreprotector. En estos casos, los padres suelen mantenerse muy atentos al niño y cortan su libertad, por lo que terminan generando una gran inseguridad. Como resultado, el pequeño se suele sentir indefenso e incapaz de hacer las cosas sin la ayuda de los padres, le atemoriza quedarse solo y experimenta una gran ansiedad cuando no tiene cerca la figura que le transmite confianza.

Es por esa razón que no debemos excedernos tanto en la parte sobre protectora. Hoy en día, la sobre protección se considera como “maltrato” y no porque se abuse del niño en forma física, sino porque se le priva al niño de cosas naturales que le toca vivir. Por ejemplo, si es que nunca los hemos llevado a la piscina por miedo a que les pase algo (lo que sea por más loco que suene, las mamás tenemos esa manía de inventarnos cosas en la cabeza) y un día les toca ir de paseo con amigos, todos ingresan al agua menos él/ella quien se queda mirando triste porque no sabe nadar y le da miedo. Es un ejemplo que me puso una psicóloga hace un tiempo. Pues soy una de esas mamás con miedos locos que a veces ni los cuenta porque la encerrarían en el Larco Herrera.

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Un niño con ansiedad a la separación de los padres se agita cuando estos se van, irrumpe en llanto, corre al lugar donde usualmente se encuentran sus padres y hasta incluso puede llegar a temblar. El cuidador a cargo muchas veces no puede calmarlo. Tenemos que entenderlos y ponernos en su lugar, pues a los 36 meses el pensamiento mágico está en increíble crecimiento y simplemente imaginan cosas relacionadas a la desaparición de los padres, y eso asusta. Por eso, en cuanto escuches algo que suena a invento, deben intervenir inmediatamente para que esas cosas no sigan creciendo en su creativa cabecita.

Sin ir muy lejos, hace unos días que me fui a una reunión, mi china “se inventó” que su papá la había gritado y la lanzó por la ventana para que la chancaran los carros. ¿Eso suena lógico? Para nada, entonces yo sabía que seguro él le habría llamado la atención por alguna travesura, y ella al buscarme y no encontrarme se puso a llorar y papá trató de calmarla, pero ella en su cabeza necesitaba mi protección porque sino, podrían pasar esas cosas (aunque sabemos que eso JAMÁS pasaría). el pobre #PapáLalo cuando le conté solo me dijo “cómo haría eso por favor!”.

Este temor no es exclusivo de esta edad, puede aparecer antes o incluso cuando son mucho más grandes. Lo bueno, es que a los 3 años ya nos entienden un poco mejor y podemos explicarles las cosas con mayor “facilidad”.

Aquí tenemos algunas estrategias para luchar con el problemilla de manera sencilla:

  • Explícale que será algo temporal:Cuéntale que regresarás lo más pronto posible a buscarlo. Explícale que tienes que salir y que aunque quieras mucho estar con él/ella no te puede acompañar esta vez.
  • Practica en casa: Si tienes mucho tiempo en la casa, prueba dejarlo jugando y tú anda a la cocina a preparar algo, al baño o al comedor a prender tu computadora (eso hago por ejemplo casi siempre).
  • Antes de irte asegúrate que haya comido y esté tranquilo: Cuando ellos están irritados no atan ni desatan por un tiempo. Entonces, si es que no han comido estarán más irritables aún y no probarán ni una cucharada. Planifica tu horario.
  • Cuando te separes, hazlo tranquila: si te muestras ansiosa es peor. Ellos lo detectan todo y si estás ansiosa y dudando si hacerlo o no, perdiste. Es importante hacerlo rápido y en “zaz”, bajas, cierras y te vas. Sin mirar atrás.
  • Encuentra estrategias para que esté contento antes de irte: Debes encontrar una motivación que le cause menos estrés para afrontar que te irás por unas horas. Un juego o tal vez el hecho de decirle que solo los campeones y valientes se quedan tranquilos cuando sus papás salen.

Así como hay estos tips básicos, cada una seguro tendrá trucos sencillos para estos momentos. Sería buenísimo compartirlos para otras mamis que pasan por estos problemas.

Felizmente, el nido ayuda mucho y contrariamente a lo que siempre pensé, cuando los dejo me dan un beso y me dicen: “chau mamá, vuelves más tarde por nosotros”, y se quedan felices jugando con los amigos. Eso me emociona mucho.

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La mellifiesta #3

Como todos los años, el 4 de agosto celebramos el melli cumple con mucho entusiasmo y preparación. El primer año elegimos como personaje principal a la famosa “Gallina Pintadita” que en ese entonces no tenía muchos fans por aquí y tuvimos que arreglárnoslas para poder encontrar cosas de la señora. Luego vinieron los dos años con “Plim Plim”, que tampoco tenía muchos seguidores pero a los míos le encantaba por los colores y canciones divertidas, igual nos las arreglamos, y esta vez, el galardón por los tres años se lo llevó “Masha y el Oso”. Este dibujo es perfecto porque puede ser usado tanto en fiestas de niñas como de niños, y en mi caso siempre debo pensar en ese detalle, obvio que ellos eligen al final pero hasta ahora nos ha ido bien porque a los dos les encanta.

Y como todos los años, aquí un resumen de cómo hice el cumple, los proveedores que contacte (que son los mismos de todos los años porque simplemente son un éxito y de TOTAL confianza), y todo lo que hice para hacer un cumple lindo y que no escape tanto de mi presupuesto.

Los pasos generales antes de empezar con la organización y a tener en cuenta son los siguientes:

  1. Elegir el personaje que le guste al niño, niña o ambos (como en mi caso).
  2. Elegir fecha y decidir si lo quieres hacer el mismo día de su cumple u otro.
  3. Lista de invitados por grupos para que no se te escapen algunos (por ejemplo familia, amigos, nido, etc).
  4. Elegir un lugar que se acomode a ti y a la cantidad de invitados.
  5. Crear el evento en Facebook para no imprimir las invitaciones.
  6. Contactar a los proveedores y separar fecha.
  7. Comprar golosinas y todo lo que utilizarás.
  8. Definir las sorpresas y los empaques.
  9. Decidir si habrá algún tipo de show.
  10. Respirar y empezar!

En nuestro caso fue así:

  • Personaje: Hay muchas opciones para elegir si es niño o niña. Lo difícil está en elegir uno que vaya con ambos. Felizmente a los dos les gusta Masha y el Oso así que decidimos hacerlo con ellos. Y justo, salieron a la venta los personajes en Ripley y los compramos para decorar la mesa también. Luego elegimos los colores centrales para que no sea fucsia como la ropa de Masha. Con estos colores podríamos jugar con manteles, stickers, tapitas de botellas, globos. Nos quedamos con el verde agua, marrón, blanco y rosa bajito.
  • Fecha: A mí siempre me ha gustado celebrar el mismo día del cumpleaños, y justo este año cayó viernes. Fue una fecha perfecta pero sabía que no todos podrían ir por tener papis que trabajan con horario de oficina.
  • Lista de invitados: Cree un evento en Facebook y empecé a invitar a todos al evento. Antes, diseñé la invitación en “Picsart” en el celular. Facilísimo y rápido. Y lo mejor de todo, no cuesta! Ya luego le escribí a casi todos para confirmar que recibieron la invitación. Igual, días antes del evento volví a escribir en el evento y a cada uno por separado.
  • Lugar: En los años anteriores lo he hecho en mi casa. Abríamos las puertas y teníamos un patio delante y otro atrás para que los niños estén libres y jugando felices. Pero el año pasado, quedó un poco chica mi casa. Tengo familia grande y muchos amigos cercanos con hijos. Entonces, decidimos hacerlo en un parque. Este punto es MUY importante porque cada parque pertenece a un distrito y cada distrito tiene una municipalidad. Entonces hay que averiguar, dependiendo de cada municipalidad, cómo es el proceso para pedir permisos en sus parques. En Surco por ejemplo, donde yo lo hice, solo piden que no se ponga música ni tampoco escenarios en el jardín, además se debe dejar todo limpio a la hora de retirarse del lugar. Esto lo averigué con dos meses de anticipación más o menos. Además, se debe conversar con los vecinos (si es un parque dentro de un condominio por ejemplo como lo hice yo) para que no coincida ningún otro cumpleaños ese día. De lo contrario, se cambia de fecha. Otro tip importante, nosotros conversamos mucho con el señor de Serenazgo que tenía a su cargo ese parque y fue un invitado más a la fiesta. Le dimos sorpresa para su hijo y torta también. Ahora! Otro punto importante es el clima, de hecho agosto es un mes frío y nos corrimos el riesgo de que llueva, pero decidí un poco no estresarme con eso y dejárselo a Dios, y salió lindo! La moraleja: hagas lo que hagas hazlo y espéralo con amor y saldrá perfecto. Los abrigué bien, pedí que trajeran a sus hijos abrigados y la pasaron genial.

Proveedores: Son parte esencial del cumple. Yo tengo la suerte de haber contado con los mejores desde el año 1 y no los cambio por nada! Son de confianza totalmente y cada año me ayudan y asesoran con lo mejor y nuevo que les llega. Lo máximo. Les cuento quienes son por separado con los links a sus fanpages y los teléfonos de contacto por si acaso!
– Mesas: El Señor Eduardo Condezzo me ayudó con las mesas, sillas y manteles. Le dije que sería un picnic y que necesitaba un mantel de yute y un caminito de cuadritos. Me consiguió todo perfecto. Y a pedido de mi mamá, le pedí sillas de madera porque con plástico en el parque no va. Quedó muy bonito y cada uno decidió donde sentarse. Las dejé recogidas en el tronco de un árbol y listo.– Juegos: A pesar que el parque tenía ya juegos, quise agregar una cama saltarina y algunos otros juegos para más pequeños como un balancín y un Coaster (esos carritos que se empujan como por un riel). Hubiera amado poner un inflable pero el parque es complicado por el tema de puntos de electricidad y eso. Aquí mi contacto fue Fiore de Little Big Party, tienen todo tipo de juegos, son super cumplidos y están a la hora para recoger todo.  – Stickers personalizados: Aquí me ayudaron LA VIDA porque simplemente estaba perdida y no sabía cómo hacer con la elección de colores y diseños. Mariel, de Pinktando, una mamá alocada de 3 fue mi salvación. Además de hacer este tipo de etiquetas para todo lo de la mesa, hace decoración, y enseña a armar abanicos, pompones y muchas otras cosas lindas. Dicta talleres y este mes justo tiene uno buenazo.

Banderines para la mesa principal

Etiquetas para armar bolsitas de dulces

Stickers para paletas

Stickers para golosinas variadas

Etiquetas para las bolsas de sorpresas

Stickers para botellas de agua o gaseosa

Adornos para decorar

– Galletas: Me encanta cómo se ve una mesa con Cupcakes, Cakepops y galletas. Sobretodo si son galletas personalizadas que saben buenazo. No es la primera vez que contrato a Ursula, de Ursula Galletas & Más, porque realmente son lindas y demasiado ricas. Volaron y no pude comer ni una sola, pero al día siguiente fue cumple del papá Lalo así que le pedí otras para pasar el mal rato de no haber probado nada. El pedido se debe hacer con mínimo 3 días de anticipación, y ella te las deja donde tú le indiques. Realmente son bellas hechas con mucho cariño y quedan lindo en la mesa.– Torta: Como todos los años, le hice unos de mis locos pedidos a Nella, de Cakerella, y me dijo “hagámoslo”. Eso es lo que más me gusta de ella, que no hay imposibles. Tenía una torta en la mente y quería que sea doble, como en el primer año, y le quedó hermosa. Además que todos los invitados me comentaron que estaba super rica y suave. Ella no pega el pastillaje así nomás, tiene un truco que te provoca comerte hasta el mismo pastillaje que es lo que casi la mayoría de personas deja en el plato.

– Show con MissJohanna: En los años anteriores no les había hecho ningún tipo de show, pero este año quise que sea distinto. Ellos ya viven su cumple, y lo celebran desde días atrás, entonces si lo van a disfrutar, bienvenido sea. No quise que sea algo que les aburra, aún están chicos, sino algo bonito, entretenido y para su edad. Por eso llamamos a la MissJohanna que se encargó de tocar la guitarra y cantarles canciones que cantaban a viva voz mientras sacaba de su maleta mágica a varios personajes divertidos. Hasta ahora no me borro de la mente esas sonrisas. Lo valieron todo. – Decoración: Fui a varios lugares a comprar cosas para la decoración. Por ejemplo, en Caminos de Inca, está Home & Hobby Perú, ahí compré la mini escalera con tres canastitas en las que puse las botellas de gaseosa. Además, también unas bandejitas y algunas canastitas donde puse la canchita. Venden cosas bellas la verdad, quería llevarme todo, pero mi billetera no me dejó. Los dulces los compré en Villarán, y algunos en el Centro de Lima al igual que las botellas, tubitos para las lentejitas y las envolturas para canchita y besos de moza.  – Mantas para el suelo: Quise que sea todo como un picnic, y no podían faltar las mantas para le suelo. Por eso me fui a Multitop y me compré varios metros de tela Notex. Es una tela un poco dura pero resistente y era ideal para el jardín, compré en tonos marrones y las puse en un árbol dobladas con algunas papitas que a los niños les encanta. Se usaron también para el momento del show. Quedó muy bonito.

Y así fue la melli fiesta este año. La pasamos lindo y nos fuimos felices a la casa con los regalos que con tanto cariño nos regalaron todos nuestros amigos y familia.

Y la buena noticia que tengo para ustedes es que si llaman o escriben a los proveedores que yo contacté y les dicen que llaman de parte de Mamá de Doble Yema, ya que están en modo cumple, les harán un descuento especial!

Si quieren saber algo más que se me pasó, por favor no duden en escribirme y yo feliz de ayudarlas! Me encantan los cumples!

Feliz cumple mis pequeños mellis. Bienvenidos a los “terroristas 3”, veremos cómo nos va este año!

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Sentimientos de una mamá de 3 años

Hoy es un día especial porque por fin, luego de 3 largas semanas puedo sentarme a escribir tranquila en mi blog. Con una taza de café al lado, sin bulla y sin desorden, miro mi computadora y pienso en ellos. Y es que así somos las mamás, con sentimientos cruzados y contrariedades de la vida. Tanto quise que llegara el primer día de nido luego de las vacaciones, que ahora solo miro el reloj para ir a recogerlos lo más pronto posible. Ay las mamás.

Agosto es un mes lindo, el más bonito de todo el año realmente. Celebro la llegada de mis hijos al mundo con una gran emoción y una vez más, con sentimientos encontrados, me da la llorona días antes y días después del evento. Y no es porque sea de esas mamis que lloran porque sus hijos se hacen grandes e imaginan el día que se gradúen de la universidad y se vayan a vivir solos cuando solo han cumplido 3 años. Sino, creo que me siento demasiado sensible y emocionada en extremos por el simple hecho que cumplir un año más juntos. Un año más de celebrar la vida de mis 2 creaciones perfectas para mí. Un año más de retos cumplidos y escalones superados. Un año más de paciencia, creatividad, malabarismo, atención, cuidado, protección, preocupación, y mucho más. Es como llegar a una mini meta dentro de una gran meta que es su vida misma. Eso, me emociona mucho porque nunca creí que me dieran esa bendición tan grande de ser una mamá de mellizos. Y el hecho de cumplir un año más, con una sonrisa en sus caritas, es que debo estar haciendo algo bien.

Recuerdo que hace 3 años fui a la clínica solo por mi control de las 34 semanas. Mi corazón me decía que algo no estaba saliendo como yo pensaba (imaginaba llegar por lo menos a la semana 38 porque le tenía TERROR a la prematuridad), pero no lo escuché y seguí pensando así. Cómo me molestaba cuando la gente me decía “no llegas ni a la 36 te apuesto”, me dolía un poco de verdad, porque era una de esas frases que uno prefiere guardar en el último cajón de sus necesidades porque no suman, solo desmotivan y desestabilizan. Pero así fue, no llegué ni a la 36, ni a la 35… ese mismo día de mi control, me operaron. Los bebes ya habían ocupado todo el espacio existente en mi cuerpo, tanto así que tenía la vesícula casi en la espalda, debajo de la axila. Y la frase que lo cambió todo fue la que me dijo el doctor al terminar la ecografía: “Listo, en dos horas conocerás a tus bebés”. 

Me quedé helada por unos segundos, sin reacción, solo miraba a Lalo y las lágrimas salían de mis ojos. Tantas preguntas, pensamientos y dudas juntas me dejaron congelada. ¿Cuánto iban a pesar? ¿Cómo iban a estar? ¿Necesitarían incubadora? ¿Y si no tengo leche para ellos? ¿Si ellos aún no estaban preparados? ¿Estaba yo preparada? ¿Mi maletín? ¿El cordón umbilical? ¿El cuarto de la casa? ¿Mi mamá? De pronto empezó a suceder. Mi mamá me trajo el maletín, aún sin preparar y yo entré a un cuarto para que empezaran a prepararme y el tiempo corrió demasiado rápido.

Dieron las 2 de la tarde y entré a la sala. Me despedí de mi mamá y le dije a Lalo, “te veo adentro”. Nunca imaginé que me tocaría recibir a mis bebé a mi sola, sin su papá a mi lado. Pero así fue, luego ya el doctor nos contó que al ser un parto de emergencia y múltiple, yo perdería mucha sangre y los bebes nacerían pequeños, que podía ser una impresión muy fuerte para el padre y no podría atender a dos adultos a la vez (a la que estaba pariendo y al desmayado). Gracias a Dios, tengo un ángel en el cielo (mi papá) quien estoy segura que me acompañó todo el tiempo. Y estoy segura porque en un momento, cuando entendí que Lalo no entraría cuando sentí el primer corte, cerré los ojos y le pedí a mi papá que me diera la mano. En ese momento sentí una mano sobre la mía y abrí los ojos en el instante para ver quién me estaba agarrando, y no había nadie. Era él, sin duda alguna.

El primero en salir fue Marcel, a las 2:35 pm con 2.480 kg y 47 cm. y luego Naelle, a las 2:38 pm con 2.020 kg y 44 cm. Los dos demoraron un poco en llorar, pues hay nacimientos más complicados que otros y en este casi, los latidos de Naelle dentro de mi panza ya estaban bajando un poco. Es decir, empezó a hacer sufrimiento fetal pero salió a tiempo gracias a Dios. Al segundo que salieron y no escuchar sus llantos me desesperé, grité “por qué no lloran!!!” y me los enseñaron por unos segundos, ya llorando, pero se los llevaron al toque a sus cunetas para subirlos a la sala de bebes, revisarlos y regularlos. Su papá, afuera, los vio salir en el carrito cuando aún esperaba entrar conmigo para ver el nacimiento, ahí se enteró que no entraría. Sería muy chistoso conocer ese lado de la historia. Algún día le pediré que lo escriba.

Ese fue el día más feliz-angustiante de mi vida. Feliz porque nacieron las dos razones de mi vida, y angustiante porque es duro no tenerlos al lado cuando recién llegan al mundo. Estuvieron en incubadora dos días y el primer contacto que tuve con ellos fue al día siguiente y a través de un vidrio. Es triste, y hasta hoy se me llenan los ojos de lágrimas al recordarlo. Pero hoy, agradezco desde lo más profundo de mi alma a la vida por haberme dado esa oportunidad, de ser mamá de dos, a la vez; de probar mis fuerzas, coraje, valentía y empeño por luchar junto a ellos para salir rápido de una prematuridad, que felizmente, no fue extrema.

Por eso, este tercer año juntos recuerdo y celebro cada talla de pañal que aumetábamos juntos, cada talla de ropa que dejaban por quedar chica, cada onza de leche aumentada, cada gramo subido y cada felicitación al ir a los controles mensuales con el pediatra. Celebro eso y mucho más. Celebro sus mágicas vidas en mí vida.

Creo que no me alcanzará esta vida para agradecer por ustedes… los amo infinito!

*Pensé hacer el post cumpleañero, pero creo que tenía tan guardado esto de mis sentimientos encontrados que lo escribí. Ya viene el post con los tips y detalles por los 3 años melliceros de Masha y el Oso.

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Una lactancia mellicera complicada

Era hermoso tener a mis hijos en mi pecho. Los dos a la vez luchando por quién se llevaba la mejor parte de la comida. Los veía, tocaba suavemente sus cabecitas y podía sentir ese lazo fuerte del que todas las madres hablan. Fue un mágico momento. Pero fue muy corto, y duro.

Recuerdo que antes de dar a luz me proyectaba visualizando la refrigeradora llena de bolsas de leche congelada, para darles a los mellis cuando yo volviera a trabajar. Me veía como una real vaca lechera entrando al lactario del trabajo varias veces al día para descargar leche con mi potente extractor de cientos de soles que me compró mi esposo. Y nada salió como yo esperaba.

Mis hijos nacieron de 34 semanas, obviamente no pudieron ponerlos en mi pecho ni bien nacieron porque se fueron corriendo a la incubadora a hacerse las pruebas respectivas cuando un bebé nace prematuro. Por ende, tuvieron que darles fórmula y no me opuse. ¿Por qué? Porque al estar bajos de peso lo primero que tienen que hacer es recuperarse para salir de alta e irse a casa conmigo. ¿Fue difícil? Una de las cosas más difíciles de mi vida podría decir. Me sacaba el calostro con el extractor y  las pocas gotas que salían iban directamente para ellos. Yo estaba feliz con cada gota. “Ya saldrá más”, me decían todos, “solo tienes que seguir estimulando, y cuando ellos lacten, será mejor”. La esperanza y la fe es lo último que se pierde después de todo. Yo seguía positiva.

Llegué a casa con ellos en brazos y empezamos con la práctica. Simplemente no dormía nada, me los ponía en el pecho y luego me ponía el extractor. Cada 2 horas era lo mismo, sin parar. Mañana y noche. No podía parar hasta que mi producción aumentara. Era una obsesión, miraba onza a onza cómo iban llenando los biberones lentamente y sufría con cada succionada furiosa de mis hijos al no obtener la cantidad de leche que ellos querían. Por eso, siempre después de la lactada, venía la fórmula. Nunca me opuse a ella, porque mi objetivo era que salgan pronto de la prematuridad.

Nunca faltaron los “sabios consejos”: “Déjalos con hambre unos días, ellos solos van hacer que aumente tu producción, no les des nada de fórmula, solo lo que te salga por más que sea casi nada”; “Toma esto, toma lo otro, párate de cabeza, te aseguro que así sale más”; “Pásate un peine por el seno”; “Toma cerveza”; “Relájate”. Eso último era lo peor. Cómo relajarme si tenía estos consejos como pan de cada día.

Yo lo intenté todo: tomé cascarilla de cacao; hinojo y algunas otras hierbas; Luego me dijeron que no importaba qué tomara, la cosa es que sea líquido, entonces instalé un bidón en mi cuarto y simplemente tomaba y tomaba agua; También me dijeron que descanse que eso ayudaba en la producción (esto sí que no pude hacer); Que deje correr el agua caliente en el pecho por varios minutos; y así muchas cosas locas que iba a escuchando pero no ayudaron mucho. Deben existir miles de tips para mejorar la producción, pero cuando no hay, pues no hay. Qué le vamos a hacer.

Una vez me dijeron que si no les daba de lactar a mis hijos, jamás sabría lo que era esa mágica conexión con ellos, que además la fórmula hacía mucho daño, que no había nada como la leche materna para que sean sanos al 100%. Todas esas ideas me enfermaron, me mandaron al hoyo y no hacía más que obsesionarme con el tema, mis hijos no podían tener una mamá que sea menos mamá por no darles la teta. Sufrí. Lloré mucho. Hasta que dije no más. No puedo dejarme comer la cabeza por todos esos comentarios que si bien tienen mucho de cierto, yo no seré menos madre por alimentar a mis hijos con fórmula. Yo tenía un objetivo, que mis hijos subieran rápido de peso y puedan salir de la prematuridad pronto, y si yo no podía contribuir a eso bueno pues, sería con fórmula sin roche. Basta de miedos, de vergüenzas y de ideas locas. Sería una mamá de fórmula que tendría la mejor conexión con ellos con el biberón de por medio.

Respeto mucho y admiro a las mamás que dan de lactar a sus hijos, tienen una gran suerte la verdad. Pero sería lo mejor que no se juzgue tan fácil a las mamás que por más que intentan no pueden, que por uno u otro motivo deben cortarse la leche si la tuvieran, que decidieron no dar de lactar a sus hijos por la razón que sea. Uno nunca sabe lo de nadie, y eso es lo que vale al final del cuento. Ambas son madres, dieron vida a un ser humano y no hay milagro más grande que ese.

Existe un mundo detrás de una decisión tan dura: dejar de darle el pecho a tu hijo. Puede verse como la “salida más fácil” el hecho de dar fórmula pero, no todas las historias son como uno cree. Una mamá de fórmula que dio todo de sí misma y al final tuvo que aceptar que no será mamá de pecho debe sentirse igual de orgullosa que las que dan de lactar por más de un año a sus hijos. Ambas son ganadoras de una gran lucha, porque es la verdad. La maternidad no es fácil.

Somos madres. Todas por igual, sean mamás de pecho o mamás de fórmula.

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Virus de invierno

La semana pasada no pudimos escribir y me sentí vacía. Soy de esas personas que tiene “sus días y horarios” para todo: día de posteo, día de sorteos, día de memes, día de películas, y ni qué decir con los horarios fijos de los chicos (hora de comer, de dormir, de lavarse las manos y los dientes, y mucho más). Con eso no digo que soy una persona cuadriculada ni parametrada, porque si algún día eso varía, sé que el mundo no se acaba, solo siento que no cumplí con mi rutina para ser un poco más feliz (o menos loca si lo quieren ver así).

Pero las razones por las que no pude postear nada fueron duras. Estuvimos con un fuerte virus en casa que aún deja sentir algunos rezagos en lo que sucumbimos ante él. Puede que el clima no esté ayudando a que pasemos un invierno feliz y libre de contagios, y es que uno nunca sabe cuándo saldrá sol y cuándo de pronto empiece a llover. Vivimos en un tiempo y espacio que solo se entiende con los locos y los precavidos que llevan ropa para todo (delgada, gruesa, mudas extras, etc). Y aunque se recomiende vestir en capas para ir des-abrigando o abrigando de cuando en cuando, eso enferma por los cambios bruscos de temperatura corporal.

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Esta vez, el que cayó primero fue Marcel, mi chino con fiebre rebelde. Siempre que le da fiebre es elevada y difícil de bajar. Yo me pongo muy nerviosa cuando de fiebre se trata y aunque me lo han dicho de mil maneras, no entiendo que la fiebre es un buen indicador de que el cuerpo está combatiendo un mal. Para mí, es fiebre y punto.

Muchas veces, incluso muchos doctores me han dicho que cuando hay fiebre solo se debe controlar pero sin perder la calma. Les he preguntado hasta por la famosa meningitis y me responden sabiamente que “la fiebre no DA meningitis, sino la fiebre es uno de los síntomas que da la meningitis”. Entonces no porque el niño tenga fiebrones de 39.5 quiera decir que se vaya a dar esa enfermedad tan temida. ¿Debí quedarme tranquila? Sí, es correcto, pero mi loca y cansada cabeza nunca descansa. Entonces, era motivo de preocuparse que con antalgina la fiebre no le bajara en 2 o 3 horas.

Utilicé mucho lo medios físicos y naturales para tratar de bajar la fiebre, pero se nos hacía difícil. Marcel temblaba de frío antes de que le fuera a subir la fiebre, lloraba cuando lo metíamos al agus y yo sufría de solo verlo. Lo abrazaba fuere pidiéndole que esté tranquilo para que todo pasara, le pedía a Dios que me dieran a mí esos horribles escalofríos pero que lo liberaran a él. Mientras pedía también que no vaya a caer mi china. Y a pesar que les parezca tonto tengo FE en que en algunos resfrios, gripes o virus, no se llegarán a contagiar los dos. ¿Ilusa? No, positiva y mamá que sufre doble cada vez que un virus toca la puerta.

Yo no soy muy fan de las medicinas, pero como mi trauma es la fiebre, aplico Panadol, Doloral e incluso Antalgina si la fiebre no baja y sigue subiendo. Lo que sí hago, es que cada vez que les doy uno de esos remedios trato que sean cada 6 horas y si durante ese tiempo siguen con la fiebre, aplico los medios físicos y naturales como los siguientes:

1- Poner ropa ligera aunque haya frío, siempre cuidando y evitando las corrientes de aire. El material justo para esto es, preferiblemente el algodón. Si es un bebé, el pañal ya será suficiente.

2- Los espacios deben estar abiertos, iluminados y ventilados. No es recomendable estar en una madriguera ni hibernar. Es mejor que entre la luz del día y las ventanas estén abiertas para que el aire circule, eso sí, cuida siempre que no entren corrientes de aire que pongan en peor estado al pequeño.

3- Meterlos al agua. Si tienes tina es mejor aún porque sumerges todo el cuerpo a la vez. La temperatura debe ser tibia, no fría ni caliente porque esto podría aumentar aún más la fiebre. Mantenlo ahí por unos 15 o 20 minutos. Mientras más aguante, mejor.

4- Aplicar compresas frías con un paño húmedo, limpio y fresco, sobre la frente, la parte posterior del cuello y las muñecas del niño. Eso le hará sentir más aliviado. La temperatura del paño debe ser más fría de lo que está su cuerpo, su se lo pones más calentito se sentirá mejor pero retendrá la fiebre.

5- Ofrecer una dieta líquida al niño para compensar las pérdidas generadas por el sudor y evitar la deshidratación. Es aconsejable que el niño tome agua mineral, jugos de fruta, gelatinas y sopitas ligeras. El suero también es indicado principalmente para los bebés.

6- Evitar que el niño se mueva. Un niño con fiebre debe descansar para ayudar a que la temperatura de su cuerpo baje. Aunque un buen indicador es el estado de ánimo, mientras esté activo y con ganas de jugar MEJOR!

7- Preparar una infusión de girasol hecha con los pétalos secos de esta flor. Dejarlas en reposo por 10 minutos en agua hirviendo, luego filtrar y añadir miel o azúcar. El niño debe beber de 2 a 3 cucharadas, a cada 8 horas. Me encanta esto porque es super natural, lo probé esta vez y nos fue bien.

8- Rodajas de papa cruda en la planta de los pies. Cuando estén calientes, deben ser cambiadas (igual que los pañitos). Algunos también recomiendan ponerlas detrás de las rodillas y de los codos.

9- Preparar té de pasas. Coloca 1 taza de pasas y 7 de agua a hervir en una ollita. Cuando hierva, cocinar a fuego lento hasta que el líquido se reduzca a un tercio. Apagar el fuego, dejar enfriar y beber media taza varias veces al día.

10- Yo uso siempre los productos Just, y en este caso la crema y esencia de menta ayuda mucho a bajar la fiebre. Además, la crema de lavanda los ayuda a mantenerse tranquilos y relajados. Me encantan además porque huelen buenazo.

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Ahora, los mejores termómetros son los de mercurio clásicos. Son lo más exactos y no son difíciles de usar. Tengo también los digitales, los de chupón, los que laser, todos! Pero nunca me han funcionado tan bien como los clásicos. Solo hay que tener cuidado con romperlos porque es un poco peligroso que estén expuestos a los niños. Además, muy difíciles de limpiar. Por si te pasa solo tienes que ventilar el lugar, usar guantes desechables, recoger las bolitas de mercurio con papel o cinta adhesiva, no uses productos de limpieza, y bótalo en un taper con tapa.

Bueno, yo igual llamé a mi pediatra unas 5 veces al día y además tuve 3 opiniones distintas porque la fiebre persistió más de 3 días. Y siempre he escuchado que cuando es más de 3 días ya se debe dar antibiótico porque puede haber infección, pero todos los doctores opinaban que solo era un fuerte resfrío con bronco espasmos. A tomar remedios para la tos y tratar que ese moco salga lo más pronto posible con vaporizaciones por ejemplo. Por eso me acompañó a la ducha todos los días y así respiraba puro vapor. Ideal tener un vaporizador, averiguaré precios y lugares de venta. En nuestro clima tan húmedo, es una buena idea tenerlo en casa.

Luego de mi chino me empezó a mí la fiebre, luego mi mamá y al final mi china. Aún seguimos luchando por salir de esta, felizmente Papá Lalo solo cayó con algo de resfrío, pero igual seguimos y ya casi pasamos la semana y media.

Paciencia nomás, es lo que nos toca vivir. Y justo a puertas delas vacaciones de medio año.

¿Ya tienen planes?