Contigo

Tú sabes que estas palabras son para ti…

Sin título

Sé que no nos conocemos de toda la vida, tampoco somos las más íntimas del mundo ni conocemos costumbres y manías. Pero desde el primer día que conversamos ese día por mensajes, supe lo especial que eras. Teníamos un título en común, ambas éramos “mamás melliceras”, yo una mamá con bebés en brazos y tú una mamá con dos en camino.

Seguí tu embarazo junto contigo paso a paso, parecía pediatra con todas las preguntas que te hacía. La verdad es que no sé ni la mitad de lo que saben las mamás experimentadas pero si en algo podía contribuir y tal ayudaba a que te sintieras más tranquila, ENHORABUENA! Ese era el objetivo principal, darte y transmitirte paz.

Somos tan inseguras las mamás primerizas que todo nos da vueltas en la cabeza. Y a nosotras, nos rondaban dudas dobles encima: que si están subiendo bien de peso, si uno está comiendo más que otro, que si uno patea cómo sé si el otro sigue pateando, que cómo diferencio las patadas, y los hipos en cadena por todas partes en la panza, que el tema del espacio en la barriga, y miles de cosas más. Yo trataba de responderte con toda tranquilidad y a la vez me alegraba al saber que tus bebitos crecían muy parejos.

Llegaste a las 32 semanas, a duras penas porque la viste difícil con las contracciones y descanso médico absoluto, pero yo te entendía más que nadie. Rogaba todos los días porque llegues a las 38 y puedas tener a tus bebés en perfecto estado ya listos para irse contigo a casa. Quería vivir esa experiencia contigo, y sanarme así de mi trauma de haberlos tenido mucho antes de tiempo. Y es por eso que día a día te preguntaba cómo iba todo! Confieso que cuando estuviste internada dude, dudé y temí por ustedes porque en cualquier momento Bruno y Kiara podían llegar al mundo y sorprendernos a todos.

Gracias a Dios, estabas muy tranquila, y felizmente, a más reposo más crecen los bebes! Y esa era la buena noticia dentro de todo ese momento de dudas y temores. Pasaron dos semanas más y me escribiste: Marité, me operan el jueves (era martes). Y lo primero que hice fue preguntarte por las semanas que tenías. Era el mismo tiempo que yo tenía cuando di a luz, 34 semanas. Te dije lo que me dijeron a mí a ver si lograba darte ánimos: mejor afuera bien cuidados que adentro a ciegas. Fue en ese momento que rogué y pedí por todos y cada uno de los bebitos nacidos y por nacer. Todo tenía que salir bien.

Llegamos al miércoles y me escribiste contándome que ya habían nacido. Es en este momento que te quiero decir que entiendo todo lo que estás sintiendo, esas ganas locas por querer abrazar a tus bebés, esa impotencia de estar separados y no poder tener EL DERECHO que tiene toda madre para cargar y amamantar a sus hijos como le de la gana, y esa emoción de decir ME LO LLEVO A CASA. Lo entiendo, más que nadie en el mundo lo entiendo. Pero solo te digo algo: confía. Confía en que todo esto pasa, y que Dios nos ha dado esa prueba a nosotras porque somos especiales, y somos capaces de aguantar y lo mejor de todo de sacar adelante a nuestros hijos que lucharon por quedarse en este mundo que les dio la bienvenida antes de tiempo. Sé y estoy segura que después de esto podrás CON TODO, que todo lo que venga será sencillo y llevadero porque pasaste la prueba más difícil. Esa prueba que te dice: no podrás tomarte esa foto hermosa con tus hijos al dar a luz, pero sí podrás hacerlo todos y cada uno de los siguientes días a su lado. Y mejor aún! Podrás ver los cambios en sus caritas mes a mes y dirás al mundo que gracias a ti y a tus cuidados tus hijos crecieron sanos y fuertes. Podrás ver con tus propios ojos ese cambio, esa evolución tan poderosa que te sorprende con gratitud al darles la mano cuando un día de repente escuches “mama”. Todo esto pasa, te prometo que pasa.

Hoy solo te puedo decir que siento lo que tú sientes y cada noche cuando pienses en que quieres que llegue el día en que ellos estén a tu lado será una noche menos separada de ellos. Lo mejor está por llegar, ellos aún están creciendo, fuera de ti, pero creciendo como si estuvieran dentro. Eso es lo que ellos necesitan, y qué mejor noticia que esa! Ellos siguen creciendo aquí afuera, ante tus ojos y dentro de poco tiempo ante tus propias manos.

Sin título

 

Este es un pedido especial por todos los niños que necesitan que oremos por ellos: los que aún están por nacer, los que ya nacieron, pidamos hasta por los que aún esperan en el cielo ser llamados para tener una mamá. Es tiempo de unirnos todos aunque sea a la distancia, estoy segura que uno a uno podemos enviar buenos deseos a estos papás que necesitan fuerzas para continuar en la lucha tanto como sus propios bebés.

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3 comentarios en “Contigo

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