Mamitis

Aún no descubro si es que mis mellis, en especial el hombrecito, tienen mamitis o es solo un poquito de berrinche agudo. Pues hace un tiempo, he notado que cada vez que llego a la casa empiezan los llantos y engreimientos. Y qué dolor para mí no poder tener cuatro brazos para cargarlos y hacerlos jugar (siempre chequeandolo TODO) a los dos a la vez.

Cada día toco el timbre al llegar a casa a las 5:30 pm máximo, a pesar de tener llave. Toco porque es casi ya un ritual para nosotros. Pues me han contado que a esa hora aproximadamente, se ponen algo inquietos esperando “algo” hasta que suena el timbre. Dejan de hacer todo lo que estaban haciendo para esperar atentos. Saludo a Bruno para que luego no quiera meter su ociquito cuando esté con los bebes, jugamos unos segundos y le pido que me acompañe al baño a lavarme las manos. Subo las escaleras y de lejos digo: “hoooooolaaaa???”, y casi de inmediato adivino dónde es que están jugando porque escucho sus ruiditos nerviosos y emocionados. Me asomo por la puerta y los veo mirando en dirección a mí y puedo ver el cambio en su carita. Es hermoso ver como se va transformando en una carita iluminada por una tierna y sincera sonrisa acompañada de saltitos, aleteos de bracitos, golpes de manitos en el piso o en donde sea que estén apoyados. Corro, me tiro al suelo y dejo que se trepen por donde sea. Me jalan los pelos, dedo al ojo, lengua en la nariz y hasta algunos lapos de mi china en el cachete me caen como agua fresquita. Sin duda, el mejor momento del día entero.

Pero luego viene lo complicado. Les digo que me iré a poner otra ropa para poder jugar tranquilos tirados en el suelo. Pues una mamá con taco 12 no está tan cómoda para gatear en el suelo y saltar cada cinco segundos a coger algo que se está por caer. Solo basta que diga ahorita vengo para que Marcel empiece su llanto sin lágrimas y su arqueo de espalda versión Linda Blair en El Exorcista. Corro y me cambio en dos segundo para no seguir escuchando sus gritos a lo lejos y vuelvo por él. Se ría de nuevo haciendo sus manitos hacia arriba y me pide UPA. Trato de jugar con su hermana un rato pero él se me trepa hasta a cabeza como llamando mi atención y una vez me separa de ella con quien también debo compartir. Le pido a mi mamá que se quede un rato con él y al dejarlo a su lado empieza el baile poseso una vez más. Imposible, vuelvo con él y lo calmo. Una sonrisa traviesa se asoma por su boca. ¿Sabrá lo que está haciendo? Perfectamente! Es hombre!!! Así son los hombres con sus mamás, según lo que me han dicho.

En la noche, es una historia similar con su papá. Mi china es la que tiene mejores noches porque solo chilla a eso de las 10 pm para que le demos su leche (a veces también me pide a las 2 am pero ya no está pasando eso) y de ahí duerme bien. Pero este chuki hombrecito si pudiera quejarse sin parar TODA la madrugada, lo haría, pero el sueño a veces lo vence. Se revuelca por su cuna, se queja y no para hasta que lleguen a su rescate. Cuando ve que alguien se acerca se va quedando callado, pero cuando ve que quien lo está rescatando es su papá, empieza el sandungueo del bueno. No importa si son las 11, 2 o 3 am él se tira hacia atrás con un fuerte Ñaaaaa, de queja bárbara y no para hasta que llego yo y me alza los brazos al segundo.

Y ahora, cuando a veces le digo que voy a comprar y que ya vengo, al decirle “chau”, me mira riéndose y se avienta sobre mí con los brazos arriba. Creo que piensa que “chau” es igual a “vamos”. A ver si le cambiamos un poco ese chip para irnos acostumbrando a que la mamá también tiene que estar con la hermana. Aunque me parta el alma tengo que hacerlo porque la mayoría del tiempo estoy con él porque no me deja estar con ella. Y bueno, felizmente que ella es feliz con quien la cargue y la haga reír porque sino, ya mi espalda estaría partida tratando de cargar a los dos a vez.

Pero siendo sincera, qué rico se siente que te quieran de esa manera. Ahora por fin ya me siento un poco más mamá. Pues antes, tenía mis dudas al respecto. Pensaban que tal vez ni ellos mismos sabían que yo era su mamá. Qué tonta, lo sé… pero creo que las mamás primerizas tenemos algo de eso. Miedo al rechazo de nuestros bebés, sea porque no les dimos mucha teta, o porque los tuvimos por cesárea, o porque estuvieron un tiempo en incubadoras. Pero bueno, como todas esas son grandes pelotudeces, ahora me siento más feliz.

A seguir viendo como pasa el tiempo hasta que sean las 5:30 pm nuevamente. Y volvamos a ser felices… como cada día a la misma hora.

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4 comentarios en “Mamitis

  1. Marite querida, me encanta leer tu blog, es como si contaras mi historia. Me pasa exactamente lo mismo pero con Cata ya que mi gordo es feliz todo el tiempo y se vaalos brazos de todos, duerme placidamente de largo desde las 9pm hasta las 7am rara vez despierta. Cata ni bien entro (tocando el timbre igual que tu) suelta su llanto-risa y no para hasta que la cargo. En las noches, tiene que despertarse unas 3 veces minimo, es una bandida, parece que la mamitis es eterna jajajajaj……pero como lo disfruto!!!!!!

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