¿Planes?

Desde que soy mamá, he aprendido que no existe el plan perfecto ni aunque sea pensado hasta el más mínimo detalle. Siempre algo sale mal o no sale como lo esperamos, por eso debo entender que es necesario trabajar en mis expectativas, para no llevarme la final una desilusión.

Bueno, resulta que este sería el primer año nuevo de los mellis en la playa. ¿Por qué recién y no el año pasado? Porque simplemente no me imaginaba en la playa con dos bebitos de 4 meses que ni siquiera pueden sentarse por sí solos. A pesar de las insistencias, consejos, tips y hasta críticas “constructivas”, no cambiaba la tranquilidad de estar en casita con los bebes y con mi Bruni tembleque por los coetones.

Pasó el verano y no fuimos a la playa. Yo había empezado un nuevo trabajo y ellos recién empezaban su vida en el mundo y me parecía un poco pronto para bloqueadores, arena y demás. Puede sonar algo neuromamá, pero lo siento mucho, si lo soy, soy neuro y a mucha honra. Pero lo que es yo, no quería estresarme más de lo que ya estaba por la ausencia de leche materna que tenía, la lucha porque ambos tomaran su biberón, las caquitas sueltas de Marcel por la alergia a la proteína de leche de vaca y los pocos gramos que Naelle subía en cada control médico. Por eso decidí no ir en ese año.

Ya hoy, es distinto. Ellos ya están más grandes, caminando solos, y un poco más “independientes” que antes”, pero con ello también llegan otros tipos de retos como: correr tras ellos para que no se tiren por las escaleras, cambiar pañales en pleno movimiento, guerras de comida a la hora del almuerzo, y muchas cosas más que me hacen literalmente sudar “con gotas y todo” de buenas a primeras. Pero con todo y esa complicación, me animé.

El problema ahora era otro. La logística completa empezaba a molestarme y a dejarme noches sin dormir por la larga lista de “cosas por llevar” que tenía: 2 pack and play, 2 coches, un esterilizador, 2 tipos de pañales (uno G y otro XG), biberones, leche, agua de bidón a montón, una bañera, colchones para el P&P, juguetes (esos que nunca deben faltar), y sin mencionar cada prenda que debo llevar (por si se ensucian, si se les pasa la pila, si se mojan, etc, etc etc). Y seguro no terminan de aparecer las cosas por llevar, pero lo cierto es que en mi humilde carro no entraría todo en un solo viaje. Y no hablo de un viaje aquí nomas. Nosotros nos vamos casi por Cerro Azul, casi casi la última playa del sur de Lima.

En fin, el viernes de Navidad nos entró la locura y dijimos “vamos mañana a la playa”. Es hora de que conozcan el mar y la arena, y de paso llevaríamos algunas cosas para “adelantar”. Y nos fuimos… fue bonito, ver la cara de mi chino tocando la arena feliz y llorando porque ya debíamos regresar a la casa; mi china lady sin querer tocar mucho la arena pero igual feliz de ver el “maiiii” como ella le decía al mar, lo compensó todo. Pero lo que pasamos en esas horas fue realmente agotador. Corriendo aquí y allá mientras arreglábamos la casa y donde ellos dormirían, intentar darles de comer en un lugar ajeno al suyo, esperar a que llegue el sueño después de haber dormido en el carro durante el viaje y pasar la noche casi en vela por sus constantes despertadas de madrugada, simplemente nos mató.

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Puedo contar con luje de detalles lo que pasó minuto a minuto, pero realmente me canso de solo acordarme. Es chistoso, y ahora nos reímos de ese día que pasamos por allá, pero en el momento solo pedíamos pausa al tiempo. Creo que ni nos pudimos bañar en la ducha por todo el tiempo que estuvimos detrás de ellos cuidando que no se tropezaran con las gradas de la casa, ni que se metieran a los huecos más desconocidos de sus vidas. Ellos felices, pero nosotros molidos.

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Es así como decidimos, un año más, pasarla en casa, tranquilos los cuatro celebrando y dándole la bienvenida al año como se debe. Creo que aun es un poco complicado salir con “menos” cosas de las que necesito para ellos. Porque bueno, para algunos seré complicada, pero si lo vemos desde los ojos de una mamá de doble yema, estoy segura que no se vería así. Prefiero con calma volver a ir luego de fiestas, todo más tranquilo, relajado y felices todos. Así, ellos y nosotros desfrutaremos más nuestro día off.

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Además, sea donde sea que la pasemos, si estamos juntos los 4 siempre es mejor.

Feliz año nuevo!!!

 

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7 comentarios en “¿Planes?

  1. Yo soy mama de dos gemelos que en enero cumplen dos… Y hasta ahora pienso tres veces antes de mandarme a ir a un restaurante muy formal con ellos o un viaje a la playa… Realmente es agotador! De vez en cuando vale la pena pero tambien es bueno disfrutar con tranquilidad los cuatro en casa (sin terminar exhaustos los papas).

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  2. La logística que se requiere para salir con un bebé es demasiada,
    peor si toman fórmula (siempre existe el riesgo de que le caiga mal),
    pero si son dos los susodichos mejor me quedo en casa.

    Pero, lo hicieron (dale a Lalo lo que le toca) y eso es lo que cuenta.

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  3. feliz año MariT! siempre que te leo te admiro. yo sé que quizá algunas cosas es rutina de mamás melliceras, pero igual. yo ando complicándome con una que es relativamente fácil, y tú haces malabares con los dos, y lo haces genial. a todo esto, qué rica naella en su ropita de playa. qué ricos los dos!

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