2

Catarsis para cerrar la semana

Esta semana ha sido un poco extraña. Creí que nunca me pasaría algo así pero pasó. Pensé que tenía todas las cosas controladas, como siempre lo he manejado: la casa, el trabajo, mis cosas personales, y bla bla bla. Pero no, abrí los ojos y por fin entendí que olvidarse, confundir fechas, pisar señales ENORMES y tropezarse con una piedra evidente, es normal.

Este es el primer año que tengo a los chicos en salones distintos en el nido, de hecho es mucho mejor porque los ayuda a tener independencia y a entender por fin que por más que hayan nacido a la vez, son seres humanos individuales, únicos y diferentes en este mundo. Con amigos diferentes, gustos distintos, horarios de recreo y tareas totalmente opuestas. Y lo están llevando SUPER, más bien, la que no está cumpliendo bien la tarea, es la mamá. Y creo que es entendible.

En el año confundí muchos cumpleaños, mandé regalos al salón equivocado, vestí con ropa elegante al hijo que debió ir con uniforme o mandé un sobre con la cuota anual al salón al que ya había pagado hacía varias semanas. Un caos chistoso pero caos al final. Y esta semana fue la locura extrema al momento de las coordinaciones para la famosa graduación. Y es que en unas semanas mis chinos ya dejan el nido con toga y birrete para pasar al colegio de grandes. Increíble, pero cierto.

La agenda ha estado llena y seguirá estando así por unas semanas más (y solo hablo de la agenda del nido, no de la mí ni de la chamba, porque esa es OTRA historia): el día del tío, unos cuantos cumpleaños más antes de cerrar el año, toma de fotos con toga, toma de foto de la promo, ceremonia de graduación, semana especial de Naelle, actuación de fin de año, pago de la actuación de fin de año, fiestita de Navidad, visita de Papa Noel…. y si sigo me quedo calva de solo escribirlo.

Tengo que reconocer que las mamás de los dos salones me han ayudado UN MONTÓN, paciencia infinita conmigo y mis miles de preguntas. Porque seguir los grupos en Whatsapp es una maratón 45K y con ojos cerrados. A veces solo llego al final y simplemente no entiendo nada.

Y para rematar la semana, voy a hacer las compras en la noche y cuando dejo las bolsas en la malerera, la cierro con mis llaves a adentro. Eso solo me puede pasar a mí!

Felizmente mañana es sábado y volvemos a empezar.

Todo sea por estos chinos locos que me hacen reír a pesar de las ojeras y los 4 pelos que me quedan en la cabeza.

Anuncios
2

Una historia múltiple, con moraleja

Cuando pienso que es realmente difícil criar a dos seres humanos que nacieron a la vez, piden lo mismo, lloran por lo mismo, se pelean por lo mismo, tienen iguales necesidades, y me siento agobiada y cansada al final de algunos días (los que parecen haber tenido nubes negras al menos), me acuerdo de la historia de David y Tracey y se me pasa.

Double trouble: Tracey and Davood Bageban from Gateshead pictured with their twin sons Diego, right, and Armani and twin daughters Elisa, left, and Dolcie. All the children share the same birthday

David y Tracey son padres, ellos tenían dos pares de gemelos, de 7 y 4 años. Comentan que su relación simplemente llegó a ser de peleas puras y discusiones sin sentido. Él trabajaba en un negocio propio al que le dedicaba casi 24 horas por los 7 días de la semana. Ella, dedicada a sus hijos al 100% solo sentía ganas de pelear con su esposo cuando llegaba a la casa y todos ya estaban dormidos. Se sentía sola y con una GRAN responsabilidad sobre sus hombros. Si bien, David traía el sustento a la casa, ella pedía algo de ayuda de vez en cuando.

Tracey cuenta que ya no se trataba de sobrevivir cada día o cada hora, sino que pensaba en cómo sobrevivir cada minuto. Entonces llegaba el pobre David cansado del trabajo y encontraba a Tracey al borde de la locura. La relación se deterioró gravemente.

Ya cuando las gemelas cumplieron 4 años y empezaron a ir los 4 hijos al colegio, ellos empezaron a respirar otros aires. Bromeaban incluso con tener una primera cita romántica en años. Ellos ya no querían más hijos, y estaban convencidos de ello porque simplemente de pensarlo les aterraba entrar nuevamente en ese espiral sin salida. Pero unas semanas más tarde Tracey tuvo que quitarse el DIU por una recomendación médica y se cuidaban con preservativos. Luego de 10 semanas, la pareja se enteró que esperaban su tercer par de gemelos.

David with his three sets of twins

El pánico se apoderó de ellos pero ninguno de los dos sabía que este nuevo par de hijos sería la salvación de su matrimonio. David decidió buscar un trabajo con horario regular y tener más tiempo para su familia. Él llegaba a casa para estar con los gemelos más grandes y ella pudiera lidiar con las molestias del embarazo y luego con los nuevos bebés. Ella afirma que algo cambió en él y que ese cambio fue lo que empujó a todo lo positivo que vino después.

Creo que cada vez que pienso en esta historia, me deja una enseñanza nueva pero siempre bajo la misma premisa: no se trata de ver la magnitud del reto que nos toca vivir, sino cómo nos enfrentamos a este reto por más gigante que sea.

Entonces, a trabajar en encontrar la mejor manera de superar nuestros retos, se ha dicho!