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La semana especial de mi chinita

El lunes empezó la semana especial de Naelle. Sé que muchas mamás me dicen que soy una afanosa en esos temas, y es la verdad, me encanta esmerarme para ellos aunque eso implique algunas noches de amanecidas. Todo vale a cambio de esa sonrisa mostrando todos los dientecitos y esos ojos chinitos llenos de felicidad. Además, qué mejor momento que éste! Más adelante ellos no querrán ni que vayamos a su salón a verlos en plena clase.

En algunos nidos solo hacen un día especial, pero en este caso es toda una semana, bueno 4 días porque el viernes no cuenta. No es que hayan actividades todos los días, pero sí cada día se centra en el niño titular de la semana. Es una oportunidad para que se sienta importante y parte principal de un grupo. Es lindo porque de esta manera se refuerza el autoestima y el sentido de pertenencia en el salón. Es esta la razón principal de esta actividad, además que ayuda a que el niño exprese emociones y sentimientos a los compañeros del salón que conocen un poco más de cada uno: a su familia, sus gustos y preferencias. Además, los incentiva a compartir con los demás.

El primer día llevamos una pancarta con fotos de la vida de Naelle. No deben ser muchas para no marear a los niños pero deben contener fotos desde pequeñitos hasta la actualidad. En mi caso, colocamos fotos con la familia completa, con mamá, papá y con el hermano, algunas fotos con amigos y con seres especiales como la abuelita. Como no quisimos hacerla tan sencilla buscamos algunas ideas viendo dibujos en internet de sus personajes favoritos. En esta oportunidad fue Paw Patrol, y para darle el toque femenino, lo hicimos con Skye (la perrita que usa uniforme morado y fucsia). Si están aún pequeñitos, se pueden hacer con otros motivos como estrellitas por ejemplo (así lo hicimos el año pasado). Quisimos imitar la casita de Skye y colocar algunos iconos de la patrulla: huellitas, huesos y el escudo característico de Paw Patrol. Ella, se despertó feliz el lunes y solo quería llegar al nido con su linda pancarta. Llegó diciendo a todos: “miren la carta que hice con mi mamá”. 

El martes mi china tenía que llevar su libro / cuento preferido. A ella le gustan mucho los libros de animales, pero lo más bonito de todo, es que ahora ella entiende los mensajes centrales de los cuentos, por eso llevó uno de un conejito que aprendió a decir por favor y gracias y se lo mostró a todos sus amigos.

El miércoles, debía llevar un juguete especial. Eligió el BiBot que tanto le gusta. Y lo bueno de esta actividad es que en el salón debe compartir con los demás y dejar que cada compañero pruebe su juguete y pase un tiempo con él. Al principio le costó, me comentó la Miss, pero luego, al ver la emoción de sus amigos con un juguete nuevo que no es de ellos ya le empieza a gustar la idea de compartir.

Hoy, fuimos juntas al nido para hacer una actividad especial con sus amigos. Confieso que la vengo planeando hace varios días, unas semanas tal vez, pero quedó linda de verdad. Primero lo que se debe hacer es buscar una idea que a ella le emocione, en este caso como los cachorros de Paw Patrol son perros superhéroes, quisimos hacer orejitas o huesitos, pero luego conversando con algunas amigas me dieron la idea de hacerles capas personalizadas. Y eso hice.

Me fui a Multitop (super dato) y encontré telas de todos los colores, que no se corren al cortarlas y que son delgaditas, su nombre es #Notex, y cuestan S/. 1.20 el metro. Muy económicas la verdad, y tienen colores lindos. Cogí un molde modelo y a cortar se dijo. Mi mamá me ayudó de hecho.

Luego cortamos las iniciales de cada niño de otro color y las pegamos en un círculo de otro color. Hicimos moldes de formas divertidas como corazones, nubes, estrellas, rayos de muchos colores y todo lo llevamos al nido en bolsas separadas para que los mismos niños decoren sus capas. 

Además hice como un backing, con una tela más oscura como si fuera la noche. Corté cartulinas y las pegué como edificios de colores y pinté las lunas de color negro. Corté un círculo blanco y lo pegué como una luna llena. Ese sería el fondo perfecto para una foto de los superhéroes con su capa.

Así, todos se fueron felices con sus capas a sus casas siendo superhéroes. Y yo, me sentí realmente contenta de ver a mi china, un poco engreída y lloroncita porque estuve con ella y luego me tuve que ir (igual mi chino), pero feliz porque celebramos su día e incluso, la miss directora antes de empezar el día (que les habla a todos los salones por altavoz) la saludó por su día y ella no podía más de la emoción porque su mamá la estaba escuchando.

Todo por ti mi china linda…

Y ahora… qué haremos para Marcel????

Así es, todo en mi vida es doble… hasta las chambas para el nido.

 

 

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El famoso “yo no sabo”

Desde hace unos días mi china está un poco emocional, de todo empieza a llorar y como que no quiere saber nada de gente nueva. Sin ir muy lejos, el fin de semana que salió con su papá a Vivanda a comprar algunas cosas para el desayuno del día siguiente, muy enfática ella le dijo: “papá, voy a tener que saludar a alguien? Porque no tengo ganas”. Desde chiquita, ya se va notando la marca, el sello, y esas cejas de cangrejo cuando algo le fastidia, no nacieron de la nada. Ese sello, tiene nombre y apellido de una persona con carácter fuerte: ¿de quién será?.

Esta semana, es su semana especial en el nido, y desde el lunes estamos felices de ir cada día al nido. El lunes llevamos su pancarta de “All about Naelle”, hoy tocó su libro preferido, mañana un juguete y el jueves es su actividad especial con mamá y papá en el nido. Ella y yo estamos emocionadas preparando todo para ese día, pero ayer algo no le gustó.

En la mesa del comedor, con todos los materiales para hacer las prácticas de lo que haremos el jueves, ella no tenía ganas de eso, las ganas de ir al parque y montar en su patineta eran más fuertes que ella y vino el berrinche. Es así como empezó toda nuestra aventura gramatical de “saber” lo que le molesta a mi china.

Como estaba tan desatada y no paraba de gritar y decir que no quería, que ella quería ir al parque y patalear y hasta chorrearse al suelo, me la llevé a su cuarto un poco molesta. Respiré y la senté en su sillita y yo me puse en el suelo frente a ella:
– Hija, no te estás portando bien.
– …silencio y puchero…
– Dime qué es lo que te ha molestado?
– …más puchero…
– Cuéntame para poder entenderte, no te estás portando bien.
– …lágrimas…
– Qué te molesta?
– YO NO SABO MAMÁ…

Luego de eso pensé bien qué responderle, y le dije que yo sabía que algo le había molestado y por eso se sentía frustrada pero que no tenía porqué reaccionar así, que la próxima vez lo piense bien antes de hacer ese berrinche. Se bajó de su banquito y me abrazó diciéndome que ya no lo haría más. Estoy segura que volveremos a tener esa conversación, pero con paciencia poco a poco estaremos mejor.

Y todo eso me llevó a preguntarme por qué los niños usan en algún momento de su vida el “yo no sabo”, y es muy interesante en realidad.

El niño cuando dice “Yo sabo”, ha descubierto una regla gramatical de los verbos terminados en “er” sabe que…

De correr “Yo corro”

De tener “Yo tengo”

De correr “Yo corro”

De saber “Yo sabo”, pero el español es un idioma que tiene verbos irregulares, esto el niño no lo sabe y ahí su error.

Si lo pensamos detenidamente, tiene total sentido, el verbo “er” tiene algunas variantes y los niños aún están empezando a conectar con fluidez y con mayor rapidez y entonces para eso estamos nosotros, para ayudarlos a entender que algunas cosas no se dicen como parecen. Pero dentro de todo el error, es tierno escucharlos decir eso o no?

De aquí sacamos dos lecciones: ayudar a nuestros hijos a entender sus sentimientos cuando algo les molesta o los frustra; y ayudarlos a que cada vez irán hablando de una manera correcta usando verbos y adjetivos adecuados.

Después de todo, yo sí sabo de estas cosas gramaticales, así que será una gran melliaventura para nosotros.

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Algo de catarsis

Como comenté en algunos post’s pasados, mayo fue un mes difícil. Ahora estoy un poco más tranquila y en junio empezaron a suceder cosas lindas como por ejemplo la llegada de mi sobrino, el hijo de mi hermano que acaba de nacer hace solo 3 días y nos llena de emoción y felicidad. Pero de pronto vuelvo a la realidad y es inevitable no sentir esa “preocupación” que me acompaña a diario a pesar que siempre la quiera apartar.

En ese mes del hablo, me quedé sin trabajo. Un fuerte reducción de personal, baja producción y casi nulo movimiento en el mercado, llevaron a que los “altísimos funcionarios” (por favor énfasis en las comillas) de la empresa en la que trabajaba, tomaran la decisión de hacer a un lado a gente que realmente reflotó la empresa hace unos años. No me refiero a mí, sino a otras personas que fueron mis mentores en muchos sentidos profesionales. En fin, y como todo cae en cadena, con ellos salimos más de 15 personas en una sola semana. Pero los tragos amargos hay que pasarlos rápido aunque dejen es sabor en la boca por algún tiempo. Y ahora aquí estoy, tratando de verle el lado positivo a todo: ESTAR MÁS TIEMPO CON MIS HIJOS.

Increíblemente, fue todo lo contrario a lo que pensé, entre llevadas al nido, mis cosas en la mañana, recogidas, llevadas a las terapias y más, se me pasa el día en un abrir y cerrar de ojos. Tengo la agenda más llena que nunca y con los mejores planes de la vida. Obvio, con espacios para buscar trabajo y tratar de recolocarme, pero no será fácil y eso lo tengo claro. Las cosas no están como esperaba que estén y eso me lleva otra vez a pensar que cuando uno necesita un trabajo no hay, y cuando se tiene uno y se está feliz en él, aparecen oportunidades. Es la clásica. Esperemos que nos pase algo parecido en esta oportunidad cuando encuentre al menos un “mientras tanto”.

La verdad es que ahora me despierto feliz de atender a mis hijos desde que abren los ojos. Es lindo verlos despertar cada mañana y ya no solo los fines de semana. Sí que cansa, pero es un trabajo gratificante, un trabajo para ellos y por ellos. Y por más que me haya pasado la mayor parte de su vida en un oficina durante el día, estoy segura que ellos están disfrutando este tiempo tanto como yo. Y juro, que si antes no me alcanzaba el tiempo, ahora curiosamente, me alcanza menos. Mi agenda es un espanto, no hay ni un hueco libre y todos los días siguen saliendo cosas.

Bueno, mientras sean cosas positiva, bienvenido sea!!!

…y ese fue mi post de hoy… algo diferente a los demás, pero siempre con un mensaje de fondo. Aprovecha el tiempo que tienes con tus hijos, cada minuto vale la pena a pesar de los jalones de pelo, de las pataletas, de los berrinches en el parque, las lágrimas que tú misma puedes secar, los almuerzos que preparar y dar en la boca si quieres, las siestas, las tardes de travesuras, todo. Todo vale la pena por ellos.

La imagen puede contener: una persona, sonriendo, sentada y niño(a)

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El calendario de las sorpresas

Soy de esas mamás que siempre quiere llegar a casa aunque sea con un chupete en la cartera para sus hijos. Digo chupete porque a veces imprimo papeles con dibujos que les encanta para pintar, otra veces les hago una mariposa de papel y algunas otras, les doy algún muñequito chiquito que vi de casualidad en algún lugar al que fui durante el día.

Eso no es bueno, porque ellos se acostumbran a siempre recibir algo de mamá o papá cuando llegan del trabajo. Se acostumbran y empiezan con el “y mi sorpresa?” y ya cuando pasan a los llantos pidiendo a grito una sorpresa, esta situación se vuelve insostenible.

Es una etapa difícil por la que estoy pasando con mi china. Cada vez que llego a la casa me recibe feliz y me abraza para luego mirarme y decirme con una gran sonrisa “qué sorpresa me has traído hoy mamá?”, a lo que con gran pena, porque no me gusta desilusionar a mis hijos sea de la manera que sea, le respondí: hoy no hay sorpresa Naelle, la sorpresa es que yo llegué del trabajo y ahora podremos jugar. Lo que vino después fue una lucha por que dejara de renegar y de llorar buscando dentro de mi cartera de manera frustrada la sorpresa que no existía. 

Tenía que encontrar una solución a eso para que pueda aprender a que no todos los días llegaría del trabajo con una sorpresa, hasta que hablando con una amiga me dio una super idea: haríamos el calendario de sorpresas.

Un día llegaría con una flor, recogida de la calle, y se la daría siempre y cuando se haya portado bien en el día. Otra vez, compraría una plancha de stickers y al llegar a la casa le preguntaría si ha sido buena en el nido, si ha comido bien su almuerzo, y si no se ha portado mal en todo el día, de ser así, le pondría un sticker en la frente. Al día siguiente, podríamos ir al parque a pasear a Bruno. Esas serían sus nuevas sorpresas que dentro de todo, estoy segura que le encantarán.

Pero antes, siempre debo asegurarme de hablarle como un adulto pero con lenguaje sencillo. Le explicaré una y otra vez que no todos los días pueden venir con sorpresa. Que eso se da solo si es que los niños se portan bien y hacen todo lo que sus papis les indiquen. Ahora que empezaron el nido, será más fácil relacionarlo con eso: con acostarse temprano, por hacerle caso a la profesora, etc.

Cada día debe ser un reto cumplido para ellos y las sorpresas irán desde una salida al parque, hasta un sticker en la frente o un globo bonito. Siempre enseñando que no todo en esta vida es juguete, juguete y más juguetes.

Para los más grandes, hay muchas ideas de recompensas por buen comportamiento. Se pueden hacer juegos de mesa, un talonario por bonos de buena conducta, cartillas de colores, ufff muchas cosas lindas. Ya hablaremos más adelante de todo eso.

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Música para la panza

Se dice que desde la semana 20 de embarazo, el bebé ya puede oír. Es recomendable hablarle, cantarle, contarle cosas, porque aunque aún no entienda el lenguaje ni lo que se le quiere decir, comprende el lenguaje del amor. El tono y el sentimiento que le dedica la mamá, es su mundo entero.

Pero las palabras no son el único medio que la mamá tiene para comunicarse con el futuro bebé. La música hace mucho por el bebé, permite al niño captar el estado de ánimo de su mamá, contagiarse de su alegría, relajarse, entre muchas cosas más dependiendo del tipo de música que se le ponga. Se dice que el bebé puede recordar hasta el año las melodías que ha escuchado mientras estaba en la panza de su mamá (aunque ayer he probado que no solo es hasta el año).

La música durante el embarazo tiene numerosos beneficios tanto para la madre, como para el bebé: estimula la frecuencia cardíaca en el feto y la producción de endorfinas en la madre. A través del oído, la música actúa sobre todo el ser humano, poniendo en marcha resonancias vibratorias que activan millones de células cerebrales, favoreciendo el desarrollo del cerebro.

Es así como por donde lo veamos, ponerle música al futuro bebé es altamente recomendable. Yo sabía que a partir de las 20 semanas ellos ya podían oír, pero yo les puse música desde la semana 10. Me relajaba a mí y era mi momento mamá y bebes. Les ponía un tipo de música por la mañana y otro tipo de música por la noche.

dia

noche

Recuerdo na canción en especial que me ponía la piel chinita. Buscando música para bebés, encontré una que se llama “BedTime” de un disco titulado “Sleppy Baby”. Traté de buscarla en YouTube y no la encontré nunca, no sé porque. Pero prometo mostrárselas en este post.

Una vez se la enseñé a Lalo y fue inevitable, lloré como loca pensando en mis bebitos formándose en mi panza. Obviamente las hormonas x2 estaban haciendo efecto, pero puedo jurar que hasta el día de hoy esa canción me emociona mucho.

Ya cuando nacieron los bebes, el tipo de canciones que les ponían eran diferentes, pero esa en espcial siempre estuvo guardada solo en mi Tablet porque nunca la encontré en otro lugar y por alguna razón no podía pasar el archivo a otro aparato. Mi Tablet se malogró y la canción se perdió. Hasta el día de ayer que me animé a buscar a un amigo especialista en “chistemas” (sistemas) en mi oficina y me ayudó a recuperarla. Una vez más, lloré cuando la escuché y prometí probarla esa noche con mis chukis.

La rutina para dormir es así: Naelle siempre se queda un rato viendo tele en el cuarto de la abue y yo voy a hacer dormir al más duro de roer (Marcel). Generalmente me toma una hora en que caiga y luego me voy con Naelle que la mayoría de veces se duerme tranquila. Marcel se mueve, se para en la cama, salta, se quiere bajar, empieza a cantar, me pide cuentos, etc. Ayer nos echamos en mi cama, luces apagadas y BedTime on desde mi celular. Al principio se quedó muy quieto, con los ojos bien abiertos. Luego pude ver cómo sus ojitos se iban cerrando y abriendo cada vez más despacio, un suspiro, y se sentó pero para echarse en mi pecho. Tres minutos más tarde, estaba profundamente dormido. Yo lloré otra vez pero de la emoción porque nunca durmió tan fácil y rápido. Antes que terminara la canción, estaba seco.

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Fui por Naelle, y al parecer la música hizo efecto a la distancia, ella también se había quedado dormida. Sería una noche de pelas con papá. Pero, la música también hizo efecto en nosotros y solo vimos 5 minutos de la película. Los cuatro ayer tuvimos una buena noche.

Solo puedo decir que guardaré esa canción en todos mis USBs, mis aparatos tecnológicos y por si acaso en mi memoria externa. Parece que realmente es mágica.

¿Les ha pasado algo así? Cuéntanos qué tipo de música le ponías a tu bebé, tal vez podamos compartir diferentes títulos para intentarlo. Tanto las futuras mamás como las que ya tienen a sus peques en brazos.

*Lo prometido es deuda… les envío el link de la canción que acabo de cargar en Vimeo:

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Sueños locos

Estamos en la etapa “operación pañal” con Marcel. Ya lo logré con Naelle, pero con el niño se me está haciendo un dolor de muelas, espalda y columna juntos. Creo que como yo, tengo una forma distinta de ir al baño, me cuesta un poco enseñarle a él, que tiene otra cuestión, diferente a la mía (literal). Pero ahí vamos. Cada día es mejor, pero tiene altos y bajos y aún sigue mojando de vez en cuanto sus shorts y calzoncillos.

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Con ella fue un éxito, en una semana ya estaba lista y pidiendo “pichi pichi” a cada rato. Luego ya se hizo más espaciado porque ya lograba controlar un poco más y sabía lo que era “esperar y contener un poco”. Fuimos paso a paso y lo logramos. Solo usa pañal de noche porque increíblemente es ahí cuando más pila hacen mis dos hijos. Yo soy igual, me levanto una o dos veces en la madrugada para ir al baño. Espero que algún día vayan solitos, hagan pichi y vuelvan a la cama… algún día… pero por mientras, que usen pañal de noche, ya llegará ese momento… algún día… repito.

Mi chino es un caso. Lo llevamos a su basín de cuando en cuando y cuando hace pila, él mismo dice “feyishitashiones”, yo lo aplaudo y lo lleno de besos. Luego se para y dice, “jala manguera”, se refiere a la bomba-palanca (no vayan a pensar otra cosa malcriadas), y luego él solo agarra papel “se limpia” y lo bota a la basura. Al inicio fue más difícil, se hacía la pila y cuando caía al suelo decía “aguita, aguita” y se ponía a celebrar pisando su propia pichi. Después de unos días entendió que esa aguita salía de él, y fue ahí donde empezó a controlar un poco más. De vez en cuando pide diciendo “quere pichi”, y ahora solo quiere sentarse en el water, nada de basín, sino water como la gente grande. Pero también hay veces que no pide, y como está jugando distraído, no pide y se hace. Eso es lo que debemos mejorar poco a poco.

Pero yo soy loca obsesiones y cuando se me mete algo en la cabeza, no se me sale así de fácil. Por eso todo el día ando preguntando si quiere ir al baño a lo que muchas veces me contesta con un fuerte y rotundo “NOOOOOOOOOOOOOOO QUEREEEEEEEEEEEEEE”. No me queda más que cerrar el pico y esperar un poco. Pero es un sapo, el día de la vacuna, justo antes de que el doctor sacara la bendita cajita me miró, abrió sus ojazos y dijo “Quere pichi, quere caca, vamos”. Ellos saben muy bien lo que hacen. Quieren volvernos un poco más locas, lo sé.

Eso lo comprobé la noche del sábado. Tuve una pesadilla, esas que realmente te asustan y te hacen gritar y despertar llorando. Pero fue tan loca que ahora que lo pienso es tan ilógica que da risa, pero a la vez asusta. Era un día normal, nos despertamos y Marcel me pidió hacer caca, lo llevé al baño y cuando lo senté, empezó a moverse como culebra, quería jugar, coger todo lo que estaba detrás de él y yo lo corregía, le decía que no lo haga porque se iba a caer, hasta que pasó. Se cayó y se empezó a pasar por el water, y yo solo pude cogerlo del pie. Empecé a gritar y gritar para que alguien me ayude porque el water se lo quería comer, literalmente y yo lloraba sin parar. Sentí que Lalo me cogió del hombro y me desperté. “Fue horrible”, solo decía entre sollozos y él me preguntaba qué había soñado, qué era tan grave. Y yo muerta del susto y a la vez de la vergüenza de contar una pesadilla de ese calibre, le conté todo en resumen. Él me miró, y en lugar de decirme que estaba loca, o reírse explosivamente me dijo que hace unos años él también había soñado eso, pero que yo me pasaba por el water y que él había tenido que salir desesperado a la calle para ver a qué buzón había ido a parar. Al parecer, este tipo de sueños sin pies ni cabeza son más comunes de lo que uno cree.

Luego corrí a despertar a mi chino con un abrazo fuertote y le pedí que nunca se pasara por el water por favor.

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**Pueden reírse, está permitido**

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¿Elegir un buen colegio, sin morir en el intento?

Este es un tema que realmente me vuelve loca. Esta vez no voy a hablar de los exorbitantes precios que ahora cobran los colegios particulares del país, tampoco del estrés de buscar un buen colegio que se adapte en TODO sentido a nosotros. Esta vez, trataré de darme ánimos a mí misma para no perder la cabeza en esta carrera que se llama: búsqueda de colegio para mis hijos.

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Hoy en día la oferta educativa es muy amplia. Existen colegios públicos y privados; bilingues y multilingues; públicos y privados; cerca a la casa o con un método especial para los chicos; etc. En fin, hay muchas opciones pero debemos responder algunas preguntas para estar seguros y tranquilos con el colegio que elegiremos para ellos. Recordemos que es ahí donde pasarán la mayor parte del día, y si tu hij@ tiene ya 2 años, es hora de ponerse las pilas.

Preguntas que debes hacerte para elegir colegio:

  1. ¿El colegio tiene un proyecto educativo?: Aquí básicamente se trata de conocer el método de aprendizaje que utilizan. Si usa un método pedagógico alternativo se puede consultar su está certificado por el Ministerio de Educación.
  2. ¿Cuántos alumnos son por clase?: Siempre me han gustado los colegios que reciben a pocos niños por clase porque así la atención será más personalizada. Pero hay colegios que admiten hasta más de 30 alumnos por salón. Es bueno tenerlo en cuenta.
  3. ¿El colegio es cerca o lejos de casa?: Aquí evaluemos que si es necesario un transporte es un costo que suma a la bolsa, además de los horarios. Si es que nosotros debemos llevar o recoger, y trabajamos, será muy estresante y poco sostenible.
  4. ¿Enseñan otros idiomas?: Hoy, hablar inglés es muy importante y es algo que no solo se enseña en colegios privados, es algo ya casi obligatorio en todos los centros. Pero algunos los enseñan con mayor intensidad.
  5. ¿Qué religión enseñan?: Es importante que el colegio que elijamos esté de acuerdo a nuestras creencias. Así se evitan contradicciones y confusiones.
  6. ¿Cómo es el colegio en su día a día?: Solicitar visitas guiadas cuando los niños están en clase es lo mejor. Así ves a los propios niños desenvolverse, a los maestros y también conoces mejor las instalaciones.
  7. ¿Qué actividades extracurriculares ofrecen?: Estas actividades son importantes porque así el niño desarrolla otras competencias y habilidades. Hay actividades deportivas, artísticas, etc. Es importante balancear también las preferencias del niño.
  8. ¿Cuenta con comedor?: Es importante saber si hay servicio de comedor y qué tipo de alimentación ofrecen. Es bueno acostumbrarlos a una dieta sana y equilibrada desde niños. Más aún si en casa es así.
  9. ¿Ofrecen buenas instalaciones?: Aquí hay que tener en cuenta que las herramientas que brinda el colegio son importantes, pues de esto depende el futuro de nuestros niños. Averiguar si cuentan con nuevas tecnologías, pizarras electrónicas, computadoras, etc, es algo vital para entender cómo se desarrolla el centro.
  10. ¿Es un colegio al que podemos acceder económicamente?: Aquí el punto álgido del asunto. Hoy el día parecen no existir los colegios accesibles para el común denominador de las personas. Pero sí los hay, no serán de la socialité pero lo que importa es la buena educación que les puedan dar. Así que a buscar señores!

Y listo, esta es mi contribución para el mundo que está en plena búsqueda. Ahora, existen grupos, páginas, foros y todo para hablar de este tema. Hace unos días conocí “Busco colegio” en Facebook y la verdad es que está bueno.

Es así que estamos en esa etapa agridulce de buscar el mejor colegio para los chukis. Digo agridulce porque a pesar que se estresante, enternece el ver cómo crecen y como van formando su camino ellos solos.

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