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Los temidos “retrocesos” en niños de 3 años

Este ha sido mi primer mes como mamá con horario de oficina después de un tiempo. Creo que fue incluso más difícil que la primera vez que regresé a trabajar luego de mi post natal. ¿Por qué lo sentí tanto esta vez? La respuesta es sencilla, mis hijos están más grandes y ahora pueden decirme fácilmente “mamá no quiero que te vayas”, lo cual antes no sucedía porque seguro me extrañaban, pero ni siquiera ellos sabían que eso era extrañar.

Ahora que ya vamos un mes, puedo respirar un poco más tranquila porque ya nos estamos adaptando a la nueva rutina. Pero sí que está costando, y confieso que por unas horas pensé en tirar la toalla y volver, estuve preocupada. Los niños a veces muestran su desagrado con alguna situación de maneras que no entendemos, y en esta familia múltiple, el que me hizo tambalear y dudar de mis decisiones fue Marcel. De buenas a primeras empezó a hacer cosas que ya no hacía antes, y yo lo veía como un retroceso, y empecé a pensar lo peor.

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Como siempre, caí en el gravísimo error de consultarle a “San Google” y la verdad que fue 300 veces peor. Por eso siempre recomiendo NO buscar cosas en internet por más que nos estemos desmayando de curiosidad, a la larga terminamos más confundidas de lo que empezamos. Pero bueno, lo hablé con sus misses en el nido y con la terapeuta que le da terapia ocupacional dos veces a la semana y por fin entendí.

¿Cómo es que empecé a notar el cambio? Pues, empezó a hacerse la pila en el pantalón pero, no porque se le escapara, lo hacía adrede y mirándonos a los ojos. Me empecé a dar cuenta que generalmente lo hacía cuando le llamaban la atención: Marcel, hijito no agarres esto; Marcel, por favor no grites; Marcel, por favor juega bien con tu hermana y no la jalonees. Volteaba, clavaba los ojos en su “víctima”, abría la piernas, y empezaba. Pasó de ser preocupante, a preocupante + estresante + desesperante. Me lo hacía en la casa, en el nido, en el centro comercial, en el parque. Fue por eso que consulté y lo que me dijeron cobró totalmente sentido: Marcel estaba manifestando su molestia porque su mamá no estaba en casa de esa manera, para llamar la atención, para decirnos que él estaba molesto por ese cambio. Luego empezó a dormir mal por las noches, e incluso a veces despertaba diciendo: Mamita ayúdame, no me dejes. Esta es la parte más dolora de toda la historia. En sus sueños, él me reclamaba, cosa que no podía hacer cuando estaba despierto. Pero por fin, me lo estaba diciendo, él no quería que yo lo dejara. Y yo, me sentía un poco más mala mamá.

Conversando al respecto con las personas que me ayudaron a aclarar un poco el panorama, me comentaron puntos bien interesantes: Y es que existen muchas razones por las que el niño de repente vuelve a su primera etapa. De repente un día, el niño que ya no usaba chupón lo vuelve a pedir, y puede que los papás se molesten un poco pero esto es un error. El niño lo que está pidiendo muchas veces con esta actitud es más atención por parte de sus padres.

Entre las razones de por qué sucede esto y se produce una regresión en el niño, están:

– La llegada de un hermanito: aparecen los celos y el niño mayor intenta captar la atención de los padres, que en ese momento se están volcando más con el cuidado del recién nacido.

– El miedo a crecer: la regresión se sucede sobre todo entre los 3 y 5 años, momento en el que el niño deja de ser tan niño. Suele coincidir con el comienzo de su etapa en preescolar. De pronto se le exigen una serie de tareas, como a los adultos, y el niño siente temor al fracaso.

– Comienza a ir al colegio: y aparece el miedo a lo desconocido. El mundo de los adultos le asusta y prefiere volver a su primera etapa, cuando era un bebé y apenas se le exigía nada.

– La muerte de un familiar: cuando el niño es muy pequeño, no entiende el significado de la muerte. Si de pronto desaparece de su vida alguien con quien el niño tenía mucha relación, se puede sentir desorientado. La regresión es en este caso una forma de búsqueda de esa persona que acaba de perder.

– Problemas en la relación entre los padres: cuando el niño no encuentra estabilidad en el hogar y presencia constantes peleas, aparece el temor y la inseguridad. Y algunas veces se manifiesta de esta forma, con una marcha atrás del aprendizaje adquirido hasta ese momento.

Las causas pueden ser muchas, todas o ninguna. Puede que tal vez el niño necesite respirar un poco y decir “aguanta que no me quiero estresar”, para luego continuar con su evolución y crecimiento natural. Y lo mejor que podemos hacer para ayudar a un niño que está pasando por esta difícil situación, está aquí:

– Evitar decir frases negativas como ‘pareces un bebé, y tú ya eres mayor para hacer esas tonterías’.

– Jugar más con él. Dedicarle más tiempo. Muchas veces solo es eso lo que quieren, piden y necesitan “más tiempo de sus padres”:

 

– No regañarles ni enfadarse con el niño. Es molesto tener que empezar de nuevo con el control del pis o tener que corregirle de nuevo cada vez que habla como cuando tenía dos años, pero hay que ser paciente.

– No imitarle. No usar las palabras que él usa para sentirse de nuevo ‘bebé’. Corregirle pero sin molestarnos.

Y es así como poco a poco Marcel fue empezando a pedir de nuevo cuando quería ir al baño a hacer “pichi”, felizmente solo pasó con eso y no con la caquita, creo que eso si hubiera sido más difícil. Pero como todo en esta vida, es una etapa, estamos saliendo de ella, y estoy segura que se vienen más retos, pero de hecho, con mucha paciencia, ganas y con la más grande de las fuerzas, saldremos adelante.

Sé que no soy mala mamá, yo trabajo para ellos, para darles lo mejor, pero soy de carne y hueso. A veces me pongo triste y me cuesta un poco ver las cosas desde el lado brillante del arco iris, pero felizmente después todo se ve más claro.

 

 

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Etapas de crecimiento: los terroristas 3

Cuando algunas mamis me preguntan si a los 3 años la cosa se hace “menos difícil”, no sé muy bien cómo enfocar mi respuesta. No es que quiera desanimarlas y decirles que todo se complica, pero sí les quiero ser sincera con todo el corazón. “La cosa no se hace más ni menos difícil, es que cada etapa tiene sus cositas”. Esa es la verdad.

Si bien los primeros meses de vida, el asunto está en agarrar el truco con los horarios y vivir en paralelo tu vida, los días parecen no ser muy diferentes entre ellos: leche, caca, pañales, y siestas. Uno que otro llanto por ahí pero así se pasan por lo menos los primeros 4 meses. Luego, la introducción de la comida. Después llega la etapa del gateo y de la sentadera como porfiados que se caen hacia los lados, luego entramos a los básicos 1, en donde la mayoría se suelta a caminar, hace sus primeros berrinches, y aprende sus primeras palabras pero agárrate con lo de la caminadera porque simplemente se creen chaskis y van por el mundo sin medir los peligros. Pasamos por los terribles 2, que ahora entiendo que se les dice “terribles” porque el niño se cree adulto y empieza a refutar, cuestionar, renegar y trata de hacer valer sus opiniones y gustos a como dé lugar. Está aprendiendo el límite de sus acciones y se sabe YA una personita individual con TODAS las letras. Y ahora en mi caso estamos en los “terroristas 3”, que les digo terroristas porque realmente lo son.

En mi mundo mellicero estamos por esa parte de la vida de los niños en la que solo quieren jugar y hacer lo que se les venga en gana. Aquí ponen a prueba los límites de la paciencia humana para no sucumbir ante ellos y sus “ordenes” de enanos de la vida. Nunca pensé que el mundo se podía acabar a un ser humano simplemente porque le di su comida en el plato de Peppa cuando ellos querían el de Paw Patrol. O nunca imaginé que podía arruinarle el día entero si es que el huevo revuelto salía un poco más amarillo que de costumbre. Historias realmente de terror cobran vida en los terroristas 3.

Pero también es una etapa muy rica. Ellos están aprendiendo todo sobre el mundo y la gente que lo rodea. Se empiezan a cuestionar cosas más profundas y parecen tener hambre de saber. Aquí los papás tenemos todo un reto porque es ahora donde se empieza a formar sólidamente su personalidad. Ellos ya saben que son seres humanos independientes de sus padres, pero es por eso que tenemos que tener más control aún, sobre todo si se trata de algún tipo de peligro que los aceche.

Sin ir muy lejos, ahora ellos saben que pueden correr a la velocidad que ellos mismos se propongan, y sus habilidades motoras lo permitan, meterse por rincones que tal vez imaginen como pasillos secretos, pueden crear y dejar volar su imaginación sin límites. Así como también, conocen la fuerza que tienen y es ahora que nos toca enseñarles cosas tan simples y básicas como: no tirar las cosas, no pegar por ningún motivo, no empujar, no jalar. Y en mi caso, como tengo dos, es una escuelita 24 horas. Entre los dos, se pelean y se aman al segundo entonces hay que tener mucho, pero MUCHISIMO ojo con eso. Sino, nos pasa lo que nos pasó ayer y casi muero de un infarto a las 9 pm.

Antes de dormir, se les ocurrió la brillante idea de curar “al trencito”, y mi china últimamente, ahí flacucha como se le ve, está agarrando una fuerza que nadie entiende, le pidió a su hermano jugar al tren y dar vueltas al rededor de la mesa. Al principio todo bien, pero bastó con que él mirara a otro lado para que ella tratara de enderezar al tren del cuello de su pijama y él, a pesar que estaba riéndose, se tambaleó, y como por azares del destino, se cruzó el perro y Marcel se tropezó cayendo justo de cara a la pata de la silla de madera. Se agarró la carita con un grito y enseguida vino el llanto desconsolado. Corrí como un cuete y lo cargué para examinarle la cara, no dejaba de llorar y juro que vi el preciso instante que una parte de su cachetito (felizmente debajo del ojo y no en él) se fue poniendo moradito y se hinchó un poco. Vi la evolución y yo solo quería salir corriendo a la clínica.

Felizmente papá Lalo estaba, y me pidió al toque que sacara hielo de la heladera y esperamos primero a que se calme un poco, y con algunos jueguitos hicimos que se ponga el hielo por algunos segundos, para descansar un tiempo y otra vez poner el hielo. Es bueno siempre tener una bolsa de gel de agua para cualquier emergencia. Las venden en farmacias.

Luego le puse “hirudoid”, un clásico en cremas que es necesario tener en el botiquín de la casa. Creo que es una crema milagrosa porque lo que tenía moradito mi chino, que pintaba para ponerse verde al día siguiente, realmente no escaló tanto y aunque aún sigue un poco hinchado y de color más oscurito que su piel, no es nada enorme ni que se note a distancia. Gracias a Dios las medidas que tomamos fueron las correctas. Pero es así como pasan los accidentes, por eso tenemos que ponerle 100 ojos a los peques a TODA edad.

En conclusión, cada edad es un mundo de retos, historias y aprendizajes que nos hacen entender un poco más cómo es la vida. Nosotros también pasamos por cada una de esas etapas, nuestras mamás podrán dar fe de ello. Entonces, a lo hecho pecho, apechuguemos y sigamos adelante que salimos de los terroristas 3 y qué viene después… ¿tal vez los terremotos 4? No lo sabemos, pero vamos por más, así es más divertido ¿no?

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Una historia múltiple, con moraleja

Cuando pienso que es realmente difícil criar a dos seres humanos que nacieron a la vez, piden lo mismo, lloran por lo mismo, se pelean por lo mismo, tienen iguales necesidades, y me siento agobiada y cansada al final de algunos días (los que parecen haber tenido nubes negras al menos), me acuerdo de la historia de David y Tracey y se me pasa.

Double trouble: Tracey and Davood Bageban from Gateshead pictured with their twin sons Diego, right, and Armani and twin daughters Elisa, left, and Dolcie. All the children share the same birthday

David y Tracey son padres, ellos tenían dos pares de gemelos, de 7 y 4 años. Comentan que su relación simplemente llegó a ser de peleas puras y discusiones sin sentido. Él trabajaba en un negocio propio al que le dedicaba casi 24 horas por los 7 días de la semana. Ella, dedicada a sus hijos al 100% solo sentía ganas de pelear con su esposo cuando llegaba a la casa y todos ya estaban dormidos. Se sentía sola y con una GRAN responsabilidad sobre sus hombros. Si bien, David traía el sustento a la casa, ella pedía algo de ayuda de vez en cuando.

Tracey cuenta que ya no se trataba de sobrevivir cada día o cada hora, sino que pensaba en cómo sobrevivir cada minuto. Entonces llegaba el pobre David cansado del trabajo y encontraba a Tracey al borde de la locura. La relación se deterioró gravemente.

Ya cuando las gemelas cumplieron 4 años y empezaron a ir los 4 hijos al colegio, ellos empezaron a respirar otros aires. Bromeaban incluso con tener una primera cita romántica en años. Ellos ya no querían más hijos, y estaban convencidos de ello porque simplemente de pensarlo les aterraba entrar nuevamente en ese espiral sin salida. Pero unas semanas más tarde Tracey tuvo que quitarse el DIU por una recomendación médica y se cuidaban con preservativos. Luego de 10 semanas, la pareja se enteró que esperaban su tercer par de gemelos.

David with his three sets of twins

El pánico se apoderó de ellos pero ninguno de los dos sabía que este nuevo par de hijos sería la salvación de su matrimonio. David decidió buscar un trabajo con horario regular y tener más tiempo para su familia. Él llegaba a casa para estar con los gemelos más grandes y ella pudiera lidiar con las molestias del embarazo y luego con los nuevos bebés. Ella afirma que algo cambió en él y que ese cambio fue lo que empujó a todo lo positivo que vino después.

Creo que cada vez que pienso en esta historia, me deja una enseñanza nueva pero siempre bajo la misma premisa: no se trata de ver la magnitud del reto que nos toca vivir, sino cómo nos enfrentamos a este reto por más gigante que sea.

Entonces, a trabajar en encontrar la mejor manera de superar nuestros retos, se ha dicho!

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Personajes de cuento

Recuerdo que en una conversación entre amigas salió ese término, se quedó grabado en mi memoria porque simplemente existen muchos y de todas las edades. ¿Alguna vez han escuchado sobre los “constantes inconformes”? Me gusta llamarlos así porque es una forma más sutil y “graciosa” de referirnos a ellos. Son personas que siempre tienen una pregunta escondida bajo la manga. Y justamente les digo así porque parecen nunca estar conformes con nada.

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Si estamos con pareja desde hace un tiempo ya, la pregunta clásica es: ¿… y cuándo te casas? Cuando ya nos casamos, la pregunta cambia a: ¿… y para cuando los hijos? Y cuando ya tenemos un hijo, viene el famoso: ¿… y para cuando el segundo?

Yo la verdad que estoy TAN acostumbrada a ese tipo de preguntas que ya hasta me da risa. Pues incluso cuando estaba embarazada las preguntas eran más o menos así: ¿… y ahí nomás te quedas? ¿… y has pensado en un tercero? ¿… cómo harás si quieres tener uno más?

Al inicio confieso que era un poco incómodo porque aún ni había dado a luz y ya todas esas preguntas me caían como petardos por donde sea que fuera. Además de las clásicas preguntas sobre cómo es que esperaba mellizos: si habían sido por tratamiento, si tenía familiares con mellizos o gemelos, si había intentado por mucho tiempo, y muchas cosas más. Pero esas clásicas preguntas son motivo de otro post, porque aquí el tema son los constantes inconformes.

El truco en ver a estos personajes de manera positiva (sin que se nos cruce un pensamiento fugaz de aniquilamiento extremo instantáneo) es verlo todo de manera chistosa. Podemos responder a cada una de las clásicas preguntas con cosas “graciosas” (por no decir cagonas) para que poco a poco estas personas se den cuenta que ya sus preguntas son en extremo a veces un tanto redundantes, aburridas, pesadas, inoportunas y más. Como por ejemplo, si preguntan por los hijos cuando te has casado ayer: “Pienso seguir de luna de miel hasta que se me acabe la plata, ahí ya te pido prestado para poder tener hijos pues! Es una gran idea!”. Y esto queda incluso mejor si las preguntas vienen de la misma persona reiteradas veces. Respuesta con clase!

Y algo que tenemos que tener súper en cuenta es que estas preguntas no son para nada “malas” ni para querer hacernos algún daño. A veces la gente es curiosa, o simplemente quiere hacer un tema de conversación y no sabe cómo empezar. Por eso, hay que ponernos siempre en el lugar del otro antes de juzgar. Pero si por casualidad nos agarran en #ModoHulk, perdieron. Por otro lado, las personas no conocemos por completo todo lo que pasan los demás, y qué tal si la persona a la que preguntamos cuándo tendrá hijos, ya está intentando hace tiempo y aún no lo logra. Puede pasar mucho en la vida de alguien, por eso lo mejor es ver todo de manera positiva y si no nos cuentan en qué andan en su vida, pues conformarnos con lo que nos cuentan. Y todos lindos y felices.

No nos adelantemos y pensemos que hay gente mala vibra que pregunta con alguna intención. No siempre es así. Todos tenemos el bichito chismoson, es verdad, así que a pensar bien antes de hablar y responder con clase para reírnos todos.

Así que bueno, y tú… ¿¿¿ya sabes si vas a tener más hijos???
😉

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La ansiedad en los niños de 3 años

Mis hijos ya no son bebés. Tienen ya 3 años y aunque me cueste aceptarlo, se están haciendo grandes. De hecho, necesitan de nuestra guía y apoyo para seguir caminando por un buen camino, pero ya se van dando cuenta que son seres independientes con gustos, preferencias, manías y miedos propios de un ser individual. Miedos, así como lo escribo, es en este momento de mayor consciencia en donde aparecen con fuerza los diferentes miedos, uno de ellos, y tal vez el más fuerte, la separación.

Desde que nacen, viven casi pegados a la mamá, saben que ella es su máxima protectora, y la necesitan para sobrevivir, es instinto puro. Cuando crecen, entienden que los padres a veces se deben alejar (trabajo, reuniones, compras, etc) y es aquí donde empieza la ansiedad y miedo por la separación. Es normal, y se conoce que afecta al 4% aproximadamente de la población infantil.

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Las causas que provocan la ansiedad de separación en el niño de 36 meses son diversas aunque normalmente este comportamiento se ha asociado con un estilo educativo sobreprotector. En estos casos, los padres suelen mantenerse muy atentos al niño y cortan su libertad, por lo que terminan generando una gran inseguridad. Como resultado, el pequeño se suele sentir indefenso e incapaz de hacer las cosas sin la ayuda de los padres, le atemoriza quedarse solo y experimenta una gran ansiedad cuando no tiene cerca la figura que le transmite confianza.

Es por esa razón que no debemos excedernos tanto en la parte sobre protectora. Hoy en día, la sobre protección se considera como “maltrato” y no porque se abuse del niño en forma física, sino porque se le priva al niño de cosas naturales que le toca vivir. Por ejemplo, si es que nunca los hemos llevado a la piscina por miedo a que les pase algo (lo que sea por más loco que suene, las mamás tenemos esa manía de inventarnos cosas en la cabeza) y un día les toca ir de paseo con amigos, todos ingresan al agua menos él/ella quien se queda mirando triste porque no sabe nadar y le da miedo. Es un ejemplo que me puso una psicóloga hace un tiempo. Pues soy una de esas mamás con miedos locos que a veces ni los cuenta porque la encerrarían en el Larco Herrera.

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Un niño con ansiedad a la separación de los padres se agita cuando estos se van, irrumpe en llanto, corre al lugar donde usualmente se encuentran sus padres y hasta incluso puede llegar a temblar. El cuidador a cargo muchas veces no puede calmarlo. Tenemos que entenderlos y ponernos en su lugar, pues a los 36 meses el pensamiento mágico está en increíble crecimiento y simplemente imaginan cosas relacionadas a la desaparición de los padres, y eso asusta. Por eso, en cuanto escuches algo que suena a invento, deben intervenir inmediatamente para que esas cosas no sigan creciendo en su creativa cabecita.

Sin ir muy lejos, hace unos días que me fui a una reunión, mi china “se inventó” que su papá la había gritado y la lanzó por la ventana para que la chancaran los carros. ¿Eso suena lógico? Para nada, entonces yo sabía que seguro él le habría llamado la atención por alguna travesura, y ella al buscarme y no encontrarme se puso a llorar y papá trató de calmarla, pero ella en su cabeza necesitaba mi protección porque sino, podrían pasar esas cosas (aunque sabemos que eso JAMÁS pasaría). el pobre #PapáLalo cuando le conté solo me dijo “cómo haría eso por favor!”.

Este temor no es exclusivo de esta edad, puede aparecer antes o incluso cuando son mucho más grandes. Lo bueno, es que a los 3 años ya nos entienden un poco mejor y podemos explicarles las cosas con mayor “facilidad”.

Aquí tenemos algunas estrategias para luchar con el problemilla de manera sencilla:

  • Explícale que será algo temporal:Cuéntale que regresarás lo más pronto posible a buscarlo. Explícale que tienes que salir y que aunque quieras mucho estar con él/ella no te puede acompañar esta vez.
  • Practica en casa: Si tienes mucho tiempo en la casa, prueba dejarlo jugando y tú anda a la cocina a preparar algo, al baño o al comedor a prender tu computadora (eso hago por ejemplo casi siempre).
  • Antes de irte asegúrate que haya comido y esté tranquilo: Cuando ellos están irritados no atan ni desatan por un tiempo. Entonces, si es que no han comido estarán más irritables aún y no probarán ni una cucharada. Planifica tu horario.
  • Cuando te separes, hazlo tranquila: si te muestras ansiosa es peor. Ellos lo detectan todo y si estás ansiosa y dudando si hacerlo o no, perdiste. Es importante hacerlo rápido y en “zaz”, bajas, cierras y te vas. Sin mirar atrás.
  • Encuentra estrategias para que esté contento antes de irte: Debes encontrar una motivación que le cause menos estrés para afrontar que te irás por unas horas. Un juego o tal vez el hecho de decirle que solo los campeones y valientes se quedan tranquilos cuando sus papás salen.

Así como hay estos tips básicos, cada una seguro tendrá trucos sencillos para estos momentos. Sería buenísimo compartirlos para otras mamis que pasan por estos problemas.

Felizmente, el nido ayuda mucho y contrariamente a lo que siempre pensé, cuando los dejo me dan un beso y me dicen: “chau mamá, vuelves más tarde por nosotros”, y se quedan felices jugando con los amigos. Eso me emociona mucho.

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La semana especial de mi chinita

El lunes empezó la semana especial de Naelle. Sé que muchas mamás me dicen que soy una afanosa en esos temas, y es la verdad, me encanta esmerarme para ellos aunque eso implique algunas noches de amanecidas. Todo vale a cambio de esa sonrisa mostrando todos los dientecitos y esos ojos chinitos llenos de felicidad. Además, qué mejor momento que éste! Más adelante ellos no querrán ni que vayamos a su salón a verlos en plena clase.

En algunos nidos solo hacen un día especial, pero en este caso es toda una semana, bueno 4 días porque el viernes no cuenta. No es que hayan actividades todos los días, pero sí cada día se centra en el niño titular de la semana. Es una oportunidad para que se sienta importante y parte principal de un grupo. Es lindo porque de esta manera se refuerza el autoestima y el sentido de pertenencia en el salón. Es esta la razón principal de esta actividad, además que ayuda a que el niño exprese emociones y sentimientos a los compañeros del salón que conocen un poco más de cada uno: a su familia, sus gustos y preferencias. Además, los incentiva a compartir con los demás.

El primer día llevamos una pancarta con fotos de la vida de Naelle. No deben ser muchas para no marear a los niños pero deben contener fotos desde pequeñitos hasta la actualidad. En mi caso, colocamos fotos con la familia completa, con mamá, papá y con el hermano, algunas fotos con amigos y con seres especiales como la abuelita. Como no quisimos hacerla tan sencilla buscamos algunas ideas viendo dibujos en internet de sus personajes favoritos. En esta oportunidad fue Paw Patrol, y para darle el toque femenino, lo hicimos con Skye (la perrita que usa uniforme morado y fucsia). Si están aún pequeñitos, se pueden hacer con otros motivos como estrellitas por ejemplo (así lo hicimos el año pasado). Quisimos imitar la casita de Skye y colocar algunos iconos de la patrulla: huellitas, huesos y el escudo característico de Paw Patrol. Ella, se despertó feliz el lunes y solo quería llegar al nido con su linda pancarta. Llegó diciendo a todos: “miren la carta que hice con mi mamá”. 

El martes mi china tenía que llevar su libro / cuento preferido. A ella le gustan mucho los libros de animales, pero lo más bonito de todo, es que ahora ella entiende los mensajes centrales de los cuentos, por eso llevó uno de un conejito que aprendió a decir por favor y gracias y se lo mostró a todos sus amigos.

El miércoles, debía llevar un juguete especial. Eligió el BiBot que tanto le gusta. Y lo bueno de esta actividad es que en el salón debe compartir con los demás y dejar que cada compañero pruebe su juguete y pase un tiempo con él. Al principio le costó, me comentó la Miss, pero luego, al ver la emoción de sus amigos con un juguete nuevo que no es de ellos ya le empieza a gustar la idea de compartir.

Hoy, fuimos juntas al nido para hacer una actividad especial con sus amigos. Confieso que la vengo planeando hace varios días, unas semanas tal vez, pero quedó linda de verdad. Primero lo que se debe hacer es buscar una idea que a ella le emocione, en este caso como los cachorros de Paw Patrol son perros superhéroes, quisimos hacer orejitas o huesitos, pero luego conversando con algunas amigas me dieron la idea de hacerles capas personalizadas. Y eso hice.

Me fui a Multitop (super dato) y encontré telas de todos los colores, que no se corren al cortarlas y que son delgaditas, su nombre es #Notex, y cuestan S/. 1.20 el metro. Muy económicas la verdad, y tienen colores lindos. Cogí un molde modelo y a cortar se dijo. Mi mamá me ayudó de hecho.

Luego cortamos las iniciales de cada niño de otro color y las pegamos en un círculo de otro color. Hicimos moldes de formas divertidas como corazones, nubes, estrellas, rayos de muchos colores y todo lo llevamos al nido en bolsas separadas para que los mismos niños decoren sus capas. 

Además hice como un backing, con una tela más oscura como si fuera la noche. Corté cartulinas y las pegué como edificios de colores y pinté las lunas de color negro. Corté un círculo blanco y lo pegué como una luna llena. Ese sería el fondo perfecto para una foto de los superhéroes con su capa.

Así, todos se fueron felices con sus capas a sus casas siendo superhéroes. Y yo, me sentí realmente contenta de ver a mi china, un poco engreída y lloroncita porque estuve con ella y luego me tuve que ir (igual mi chino), pero feliz porque celebramos su día e incluso, la miss directora antes de empezar el día (que les habla a todos los salones por altavoz) la saludó por su día y ella no podía más de la emoción porque su mamá la estaba escuchando.

Todo por ti mi china linda…

Y ahora… qué haremos para Marcel????

Así es, todo en mi vida es doble… hasta las chambas para el nido.

 

 

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El famoso “yo no sabo”

Desde hace unos días mi china está un poco emocional, de todo empieza a llorar y como que no quiere saber nada de gente nueva. Sin ir muy lejos, el fin de semana que salió con su papá a Vivanda a comprar algunas cosas para el desayuno del día siguiente, muy enfática ella le dijo: “papá, voy a tener que saludar a alguien? Porque no tengo ganas”. Desde chiquita, ya se va notando la marca, el sello, y esas cejas de cangrejo cuando algo le fastidia, no nacieron de la nada. Ese sello, tiene nombre y apellido de una persona con carácter fuerte: ¿de quién será?.

Esta semana, es su semana especial en el nido, y desde el lunes estamos felices de ir cada día al nido. El lunes llevamos su pancarta de “All about Naelle”, hoy tocó su libro preferido, mañana un juguete y el jueves es su actividad especial con mamá y papá en el nido. Ella y yo estamos emocionadas preparando todo para ese día, pero ayer algo no le gustó.

En la mesa del comedor, con todos los materiales para hacer las prácticas de lo que haremos el jueves, ella no tenía ganas de eso, las ganas de ir al parque y montar en su patineta eran más fuertes que ella y vino el berrinche. Es así como empezó toda nuestra aventura gramatical de “saber” lo que le molesta a mi china.

Como estaba tan desatada y no paraba de gritar y decir que no quería, que ella quería ir al parque y patalear y hasta chorrearse al suelo, me la llevé a su cuarto un poco molesta. Respiré y la senté en su sillita y yo me puse en el suelo frente a ella:
– Hija, no te estás portando bien.
– …silencio y puchero…
– Dime qué es lo que te ha molestado?
– …más puchero…
– Cuéntame para poder entenderte, no te estás portando bien.
– …lágrimas…
– Qué te molesta?
– YO NO SABO MAMÁ…

Luego de eso pensé bien qué responderle, y le dije que yo sabía que algo le había molestado y por eso se sentía frustrada pero que no tenía porqué reaccionar así, que la próxima vez lo piense bien antes de hacer ese berrinche. Se bajó de su banquito y me abrazó diciéndome que ya no lo haría más. Estoy segura que volveremos a tener esa conversación, pero con paciencia poco a poco estaremos mejor.

Y todo eso me llevó a preguntarme por qué los niños usan en algún momento de su vida el “yo no sabo”, y es muy interesante en realidad.

El niño cuando dice “Yo sabo”, ha descubierto una regla gramatical de los verbos terminados en “er” sabe que…

De correr “Yo corro”

De tener “Yo tengo”

De correr “Yo corro”

De saber “Yo sabo”, pero el español es un idioma que tiene verbos irregulares, esto el niño no lo sabe y ahí su error.

Si lo pensamos detenidamente, tiene total sentido, el verbo “er” tiene algunas variantes y los niños aún están empezando a conectar con fluidez y con mayor rapidez y entonces para eso estamos nosotros, para ayudarlos a entender que algunas cosas no se dicen como parecen. Pero dentro de todo el error, es tierno escucharlos decir eso o no?

De aquí sacamos dos lecciones: ayudar a nuestros hijos a entender sus sentimientos cuando algo les molesta o los frustra; y ayudarlos a que cada vez irán hablando de una manera correcta usando verbos y adjetivos adecuados.

Después de todo, yo sí sabo de estas cosas gramaticales, así que será una gran melliaventura para nosotros.