Pancita mala, días complicados

A veces los fines de semana no salen como uno los planea. Lo mismo pasa cuando hay feriados largos que pueden ser aprovechados para viajar o salir fuera de la ciudad a respirar otros aires. Nos pasó la semana pasada que celebramos Semana Santa. Pensamos ir a la playa, pero no pudimos hacerlo porque unos días antes Naelle empezó un proceso viral en el estómago que se también hacía que su naricita se cargue bastante. Lo peor fueron las escaldaduras por las veces que hacía caquita, porque por más que la cambiaba al instante, se irritaba. Me partía el alma cambiarla y verla llorar mientras la curaba. Felizmente, los menjunjes que le pongo hacen efecto y salió rápido del tema.

Pero, como tengo dos cachorros, ambos se pasan los bichos aún así los tenga en cuarentena. Fue así como Marcel cayó más o menos el viernes, pero lo de él fue un poco distinto. Hacía más veces que Naelle, pero no tan líquida. Era más bien una consistencia un poco espumosa, cosa que me hizo entrar en pánico porque volví unos meses atrás cuando pasamos por el proceso de la “APLV” (alergia a la proteína de leche de vaca) de la cuál ya hemos hablado en anteriores oportunidades y es mi trauma hiper supremo porque sufrí la vida con eso y mi Marcel chiquitin.

Así que, a pesar que el doctor ya me había dicho que era lo mismo que tenía Naelle, a parte de hacer lo que me recomendó para ella, tomé algunas medidas “extras” que les pongo aquí para cualquier emergencia diarreística que tengan en casa:

  • Dales toda el agua que sea necesaria.
  • Prepara panetela de arroz y úsala hasta para hacer su leche.
  • Si tienes suerte y le gusta el Frutiflex te ganaste. Ofrécele de a pocos.
  • Existen soluciones salinas como: Coleflux o Tiorfan disuelta en agua (una onza y media).
  • Estate pendiente siempre de su temperatura.
  • Si las deposiciones son abundantes, conserva un pañal y llévalo a analizar.
  • Pide en el laboratorios un coprocultivo y un análisis de reacción inflamatoria en heces (te juro que te quedarás más tranquila si lo haces, además te adelantas a lo que te puede pedir el médico).
  • Mantener la dieta común, basada en alimentos que no tengan fibras ni verduras verdes. Si le vas a dar fruta que sea solo cocida.
  • Sólo en infecciones severas ocasionadas por bacterias se recurrirá al uso de antibióticos, y siempre bajo prescripción del pediatra.
  • En caso de que el niño tenga parásitos intestinales o amebas se recurrirá al uso de medicamentos específicos (antihelminticos y antiamebianos, respectivamente).

Creo que cuando recibí el resultado de los análisis, en los que no salía nada malo, me quedé más tranquila, y al día siguiente empezó a hacer deposiciones menos frecuentes y ya no tan espumosas. Todo estaba bien y eso era lo principal, todos tranquilos y felices.

Es que las diarreas y fiebres son las que más detesto. Porque no sabes de qué son, o qué las ocasiona, además que pueden ser peligrosas si no las controlas y tratas a tiempo obviamente. Y bueno, la parte cómica de toda esta novela es que nunca en la vida pensé hablar tanto de “cacas”. Las preguntas clásicas (sobre todo cuando eres una mamá que está lejos y no puede ver los pañales) que siempre te acompañarán son cosas como: cómo era la caca? de qué color? muy aguada? tenía forma? había moco? no había nada parecido a sangre no? olía demasiado fuerte?… y siempre cerrarás la conversación con un: avísame si vuelve hacer. Y ya la rematas con un: si puedes me mandas una foto.

El colmo de los colmos, pero soy así pues. Y qué!

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