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Sueños locos

Estamos en la etapa “operación pañal” con Marcel. Ya lo logré con Naelle, pero con el niño se me está haciendo un dolor de muelas, espalda y columna juntos. Creo que como yo, tengo una forma distinta de ir al baño, me cuesta un poco enseñarle a él, que tiene otra cuestión, diferente a la mía (literal). Pero ahí vamos. Cada día es mejor, pero tiene altos y bajos y aún sigue mojando de vez en cuanto sus shorts y calzoncillos.

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Con ella fue un éxito, en una semana ya estaba lista y pidiendo “pichi pichi” a cada rato. Luego ya se hizo más espaciado porque ya lograba controlar un poco más y sabía lo que era “esperar y contener un poco”. Fuimos paso a paso y lo logramos. Solo usa pañal de noche porque increíblemente es ahí cuando más pila hacen mis dos hijos. Yo soy igual, me levanto una o dos veces en la madrugada para ir al baño. Espero que algún día vayan solitos, hagan pichi y vuelvan a la cama… algún día… pero por mientras, que usen pañal de noche, ya llegará ese momento… algún día… repito.

Mi chino es un caso. Lo llevamos a su basín de cuando en cuando y cuando hace pila, él mismo dice “feyishitashiones”, yo lo aplaudo y lo lleno de besos. Luego se para y dice, “jala manguera”, se refiere a la bomba-palanca (no vayan a pensar otra cosa malcriadas), y luego él solo agarra papel “se limpia” y lo bota a la basura. Al inicio fue más difícil, se hacía la pila y cuando caía al suelo decía “aguita, aguita” y se ponía a celebrar pisando su propia pichi. Después de unos días entendió que esa aguita salía de él, y fue ahí donde empezó a controlar un poco más. De vez en cuando pide diciendo “quere pichi”, y ahora solo quiere sentarse en el water, nada de basín, sino water como la gente grande. Pero también hay veces que no pide, y como está jugando distraído, no pide y se hace. Eso es lo que debemos mejorar poco a poco.

Pero yo soy loca obsesiones y cuando se me mete algo en la cabeza, no se me sale así de fácil. Por eso todo el día ando preguntando si quiere ir al baño a lo que muchas veces me contesta con un fuerte y rotundo “NOOOOOOOOOOOOOOO QUEREEEEEEEEEEEEEE”. No me queda más que cerrar el pico y esperar un poco. Pero es un sapo, el día de la vacuna, justo antes de que el doctor sacara la bendita cajita me miró, abrió sus ojazos y dijo “Quere pichi, quere caca, vamos”. Ellos saben muy bien lo que hacen. Quieren volvernos un poco más locas, lo sé.

Eso lo comprobé la noche del sábado. Tuve una pesadilla, esas que realmente te asustan y te hacen gritar y despertar llorando. Pero fue tan loca que ahora que lo pienso es tan ilógica que da risa, pero a la vez asusta. Era un día normal, nos despertamos y Marcel me pidió hacer caca, lo llevé al baño y cuando lo senté, empezó a moverse como culebra, quería jugar, coger todo lo que estaba detrás de él y yo lo corregía, le decía que no lo haga porque se iba a caer, hasta que pasó. Se cayó y se empezó a pasar por el water, y yo solo pude cogerlo del pie. Empecé a gritar y gritar para que alguien me ayude porque el water se lo quería comer, literalmente y yo lloraba sin parar. Sentí que Lalo me cogió del hombro y me desperté. “Fue horrible”, solo decía entre sollozos y él me preguntaba qué había soñado, qué era tan grave. Y yo muerta del susto y a la vez de la vergüenza de contar una pesadilla de ese calibre, le conté todo en resumen. Él me miró, y en lugar de decirme que estaba loca, o reírse explosivamente me dijo que hace unos años él también había soñado eso, pero que yo me pasaba por el water y que él había tenido que salir desesperado a la calle para ver a qué buzón había ido a parar. Al parecer, este tipo de sueños sin pies ni cabeza son más comunes de lo que uno cree.

Luego corrí a despertar a mi chino con un abrazo fuertote y le pedí que nunca se pasara por el water por favor.

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**Pueden reírse, está permitido**

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¿Qué hacer con tus hijos en caso de terremoto?

Hace unos días vengo sintiendo una de esas angustias extrañas que me caracterizan. No me gusta tenerlas porque casi siempre es cuando pronto hay un temblor o algo parecido. Tanto así que hoy antes de bajarme del carro le dije a Lalo que si pasaba algo en horario de trabajo que no me busque, que vaya directo a la casa. Ese será nuestro punto de encuentro para cualquier cosa.

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Puede que tantas noticias amarillistas o videntes de cualquier esquina hayan hecho que mi ansiedad y angustia sean mucho más fuertes, pero nunca está de más estar preparador. Por ejemplo, tienes ya tu mochila de emergencia? Puede que te preguntes, como yo lo hice alguna vez, para qué necesitamos tener esta bolsa si podemos entrar luego a la casa a extraer lo que necesitamos. Pues no es así, uno no sabe cómo va a terminar su casa, si alguna réplica impedirá que busquemos algunas cosas o si en ese mismo momento necesitaremos cosas que no tenemos a la mano.

Ahora que somos padres, la prioridad está en proteger a nuestros hijos, por eso lo que tenemos que hacer en caso de terremoto está aquí:

-Recorre tu casa buscando objetos que pudiesen caer sobre un niño en el caso de sismo. Sitúa televisores, lámparas, adornos en muebles bajitos, mientras sepas que existe peligro de sismo. Lo importante es mantener la ruta de evacuación despejada.

-Sobre esto último: diseña dos o tres rutas posibles de evacuación de emergencia, mantenla siempre despejada –escaleras, objetos de muro- y ensáyala con tus hijos, para que se la aprendan y si algo obstaculizara la salida, ellos sepan cuales son las otras opciones.

-Refuerza todos los muebles de muro, como bibliotecas, repisas y anaqueles. Procura poner los objetos pesados en la parte baja del mueble.

-Revisa periódicamente el estado del sistema eléctrico, el gas y el agua. Aprende a manejarlos y a cortarlos si existiera una emergencia. No le dejes esa responsabilidad a tu pareja. Puede que el sismo te pille sin él y tendrás que arreglártelas sola.

-En ventanas y ventanales, instala papel transparente o cortina con velo, por si estos se quebraran producto del sismo. No instales las camas de los niños cerca de ninguna ventana, ya que los vidrios pueden caer sobre ellos mientras duermen.

-Elabora un plan de emergencias y enséñaselo a tus hijos. No importa que sean muy pequeños, que te vean ensayándolo una y otra vez. Aun cuando ellos mismos no puedan hacerlo, sabrán mantener la calma cuando te vean haciéndolo, pues será conocido para ellos. Habla con ellos, explícales sobre los desastres naturales y lo que hay que hacer para enfrentarlos con calma.

-Identifiquen juntos las rutas de evacuación, las salidas de emergencias, la ubicación del equipo de primeros auxilios, etc.-

-Si tus hijos son un poco más grandes, enséñales también a cortar los suministros de gas y a usar un extintor, llegada una emergencia.

-Si tus hijos van al colegio, acuerden un punto de encuentro SOS. Recuerda que un sismo puede ocurrir también camino de ida o vuelta a sus escuelas.

-Solicita un plan de emergencia en la escuela o nido de tu hijo y exige que lo ensayen al menos tres veces en el año.

Recuerda que depende de uno mismo guardar la calma y no transmitir pánico a nuestros hijos. Si ellos nos ven calmados, ellos también estarán igual. Y ante una emergencia como esta, es mejor mantener la calma. (Qué sabe el burro de alfajores dirán algunos…) pues yo estoy trabajando en eso porque son la nerviosa número uno si de temblores se trata.

Ahora, esto es lo que debe contener tu mochila de emergencia:

Indeci sacó hace poco un tríptico informativo sobre la mochila de emergencia y la caja de reserva, muy útil para el que quiera hacerlo en casa y tener los objetos más importantes a la mano.

mochila-de-emergencia

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Espero les sea útil y recuerden mantener la calma ante todo.

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Pancita mala, días complicados

A veces los fines de semana no salen como uno los planea. Lo mismo pasa cuando hay feriados largos que pueden ser aprovechados para viajar o salir fuera de la ciudad a respirar otros aires. Nos pasó la semana pasada que celebramos Semana Santa. Pensamos ir a la playa, pero no pudimos hacerlo porque unos días antes Naelle empezó un proceso viral en el estómago que se también hacía que su naricita se cargue bastante. Lo peor fueron las escaldaduras por las veces que hacía caquita, porque por más que la cambiaba al instante, se irritaba. Me partía el alma cambiarla y verla llorar mientras la curaba. Felizmente, los menjunjes que le pongo hacen efecto y salió rápido del tema.

Pero, como tengo dos cachorros, ambos se pasan los bichos aún así los tenga en cuarentena. Fue así como Marcel cayó más o menos el viernes, pero lo de él fue un poco distinto. Hacía más veces que Naelle, pero no tan líquida. Era más bien una consistencia un poco espumosa, cosa que me hizo entrar en pánico porque volví unos meses atrás cuando pasamos por el proceso de la “APLV” (alergia a la proteína de leche de vaca) de la cuál ya hemos hablado en anteriores oportunidades y es mi trauma hiper supremo porque sufrí la vida con eso y mi Marcel chiquitin.

Así que, a pesar que el doctor ya me había dicho que era lo mismo que tenía Naelle, a parte de hacer lo que me recomendó para ella, tomé algunas medidas “extras” que les pongo aquí para cualquier emergencia diarreística que tengan en casa:

  • Dales toda el agua que sea necesaria.
  • Prepara panetela de arroz y úsala hasta para hacer su leche.
  • Si tienes suerte y le gusta el Frutiflex te ganaste. Ofrécele de a pocos.
  • Existen soluciones salinas como: Coleflux o Tiorfan disuelta en agua (una onza y media).
  • Estate pendiente siempre de su temperatura.
  • Si las deposiciones son abundantes, conserva un pañal y llévalo a analizar.
  • Pide en el laboratorios un coprocultivo y un análisis de reacción inflamatoria en heces (te juro que te quedarás más tranquila si lo haces, además te adelantas a lo que te puede pedir el médico).
  • Mantener la dieta común, basada en alimentos que no tengan fibras ni verduras verdes. Si le vas a dar fruta que sea solo cocida.
  • Sólo en infecciones severas ocasionadas por bacterias se recurrirá al uso de antibióticos, y siempre bajo prescripción del pediatra.
  • En caso de que el niño tenga parásitos intestinales o amebas se recurrirá al uso de medicamentos específicos (antihelminticos y antiamebianos, respectivamente).

Creo que cuando recibí el resultado de los análisis, en los que no salía nada malo, me quedé más tranquila, y al día siguiente empezó a hacer deposiciones menos frecuentes y ya no tan espumosas. Todo estaba bien y eso era lo principal, todos tranquilos y felices.

Es que las diarreas y fiebres son las que más detesto. Porque no sabes de qué son, o qué las ocasiona, además que pueden ser peligrosas si no las controlas y tratas a tiempo obviamente. Y bueno, la parte cómica de toda esta novela es que nunca en la vida pensé hablar tanto de “cacas”. Las preguntas clásicas (sobre todo cuando eres una mamá que está lejos y no puede ver los pañales) que siempre te acompañarán son cosas como: cómo era la caca? de qué color? muy aguada? tenía forma? había moco? no había nada parecido a sangre no? olía demasiado fuerte?… y siempre cerrarás la conversación con un: avísame si vuelve hacer. Y ya la rematas con un: si puedes me mandas una foto.

El colmo de los colmos, pero soy así pues. Y qué!

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Un niño mal comedor

La semana pasada colgué en mi Facebook un video de Naelle haciendo rabieta para comer. Mucha gente me daba consejos y comentaba cosas con buena intención pero la verdad es que nadie más que yo, y mi mamá obvio, sabemos lo que es darle de comer a esta niña.

Hemos intentado todo: darle un platito para que juegue con una cuchara (plato y cuchara al suelo); comida trozada para que sienta más las texturas (no la come); papillas semi molidas para que prueba cosas ricas y no tan duras (no la come); la frutita primero antes de lo salado (solo quiere la fruta); arroz con carnecita y también sus verduras al lado (solo quiere la carne); comida encaletada en fruta (no come); aguita alternada con comida (solo quiere agua)… y así podría seguir con una infinidad de intentos pero la verdad es que solo hay que tener paciencia. Al final, elijo un buen video en la tablet, le converso mientras vemos juntas al video y empieza a comer.

Puse el video para todas esas mamis que sufrimos con una hijo mal comedor (el niño malcomedor® se caracteriza principalmente por su mala actitud a la hora de comer), para que vean que no estamos solas en el mundo y somos muchas las que sufrimos a la hora de la comida.

El papá puede ser más relajado y pensar que no pasa nada malo con el niño (porque realmente nada malo les pasa), pero las mamis, algunas no todas, tenemos un chip distinto. Nos preocupa que dejen de comer o que se porten tan mal a la hora de la comida. Nos imaginamos que serán así toda la vida y se desnutrirán y hasta sabe Dios que cosas más.

A veces pensamos que todo está perdido cuando de repente abre grande la boca y aunque solo pida “pollo pollo” o “cane cane”, es un avance y empezamos a ver la luz al final del túnel. Y para nosotras nada está “mal” cuando se trata de verlos comer, es decir: el uso de videos para comer, de juegos en la mesa, y de distintos trucos para distraerlos y hacerlo comer queda totalmente permitido en este campo. Entiendo y respeto a los que tiene una ley de NO VIDEOS para los bebes, pero este caso me lo permito. Todo para que mi hija coma “tranquila”.

La verdad es que como me dijo la miss en el nido “ella es un cascabel” y hasta cuando come quiere hacer show. Algo distinto a su hermano por ejemplo. Que aunque no es que él MUERA por la comida, sí come un poco más tranquilo y acepta probar cosas nuevas. Mastica por horas, pero yo lo entiendo y lo espero. Es mi chino comelón y renegón que tiene que enseñarle a su hermanita a comer rico.

En fin, ya vamos casi casi año y medio luchando juntos con la comida y al principio que luchábamos por la leche y al menos yo lloraba cuando tomaban solo 4 onzas mientras otros niños ya iban por 8 o 9 (jamás compares a tus hijos porque está mal), ahora incluso dormidos me piden sus 10 onzas de leche y se quedan cortos encima. A lo que voy, es que todo cambia e incluso una etapa difícil como la de comer alimentos sólidos, puede cambiar inesperadamente y hasta pueden pedir a gritos sus verduritas sancochadas (sueño con eso).

Al cumplir su primer año, el bebé empieza una nueva etapa en su alimentación. A esta edad el niño ya puede comer todo tipo de alimento, aparte de que podrá adquirir hábitos saludables. Poco a poco, el niño ya podrá masticar alimentos troceados y disfrutar de todo lo que come, compartiendo mesa con los demás de la familia. También podrá experimentar una comida más completa, con un primer plato (puré de verduras, sopas, etc.), un segundo (carnes, huevo, etc.), y un postre (yogur, fruta, etc.)

Las necesidades nutricionales de un niño dependerán de su desarrollo, de su peso y medidas, y también de su grado de actividad, si camina, gatea, etc.

Lo que necesita un bebé al día está aquí:

Calorías – 1.200 a 1300 Kcal/día
Proteínas – 25 a 30 gr/día
Hidratos de carbono – 100 a 160 gr/día
Grasas – 35 a 45 gr/día

Aparte de la leche, es importante ofrecer una variedad de alimentos nuevos al bebé. Se debe vigilar la calidad de los alimentos y no tanto las cantidades. Es importante que los bebés coman diariamente cereales, ya que le provee hierro, coman 2 porciones de vegetales crudos o cocidos, una porción de fruta, 50 a 100 gr de carne, y que se siente en su mesita a comer como grandes. Si puede ser mientras todos comen, mejor.

Eso sí, se debe evitar los alimentos o preparaciones, muy condimentadas, picantes, saladas o azucaradas.

Aquí un ejemplo de menú que encontré en una página que me pareció interesante. Permite que les demos meriendas chicas básicas para que no se llenen mucho y puedan almorzar y cenar bien.

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Ahora sí, el video famoso del que tanto les hablo en este post está aquí. A ver si me dan sus opiniones de mi niña mal comedora que segurito pronto cambia. Paciencia y buen humor!

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Un tema complicado: el estreñimiento

Cuántas veces habré preguntado al llegar a mi casa: ¿ya hizo caca? Casi casi con las manos juntas como rezando para escuchar una respuesta positiva. Antes, cuando eran apenas unos bebitos recién llegaditos al mundo era peor. Y bueno, como toda mamá primeriza, con 1 día sin hacer ya era el caos máximo. Pero poco a poco entendí que el estreñimiento en bebé es más común de lo que creemos. Además, existen secretos caseros que ayudan fácilmente.

Primera lección:
Pensé que al segundo día de no hacer caquita, su pancita estaría super cargada y ellos desesperados por no poder hacer. Al llamar al doctor para preguntarle cómo podría ayudarlos me preguntó cuánto tiempo iba, al escucharme, me dijo que un bebés podía estar así hasta 4 o 5 días, aunque uno no lo crea. Y podían influir varias cosas: cambio de leche, falta de apetito y por ende falta de alimento en la panza, falta de líquido (o sea más leche), etc. Los bebés son así, y no por un día o dos, se puede considerar estreñimiento. Hay otros factores como la consistencia, el color y además el comportamiento del bebé los que señalan si hablamos o no de un bebé estreñido.

Segunda lección:
Un texto que me envió el doctor y hasta hoy lo guardo es el siguiente: “el estreñimiento es un trastorno que se caracteriza por la dificultad o la imposibilidad de evacuar que tenga una persona. Durante los primeros meses de vida de un bebé, tanto la coordinación entre los movimientos de su intestino así como la relajación del esfínter de su ano, no es muy eficiente o no ha madurado lo suficiente”. Entonces, los bebés están aprendiendo a controlar sus intestinos y ellos mismos (los intestinos) se están desarrollando y van tomando forma en el organismo nuevo del bebé.

Tercera lección:
Una reconoce que su bebé está fastidiado por estreñimiento cuando: se muestra molesto, llora con insistencia, levanta sus piernas y se pone rojo de tanto pujar. Estos se pueden considerar algunos de los síntomas del estreñimiento en los bebés.

Cuarta lección:
¿Cuándo se puede decir que un bebé está estreñido?
Se puede decir que un bebé está estreñido cuando el pequeño se vuelve nervioso e intranquilo. Mueve las piernas incesantemente, se pone rojo del esfuerzo, y no hace más que llorar por los gases y cólicos que son inevitables. Además, cuando por fin logra hacer, la consistencia es dura, seca y hasta puede tener un color más oscuro de lo normal.

Quinta lección:
La frecuencia de evacuación se va disminuyendo a medida que los bebés crecen. A partir de los 2 meses de edad generalmente ellos sólo evacuan una o dos veces al día. Pero nada, esto no es una ley porque ya sabemos que cada bebé tiene su propia historia. Todo dependerá del tipo de alimentación que reciba como también de su propia naturaleza, si tiene alergia, si no come mucha fibra, etc.

Sexta lección:
¿Qué hacer para remediar el estreñimiento?
Cuando una se da cuenta que las deposiciones del bebé disminuyen en frecuencia y en cantidad, primero hay que descartar la posibilidad de que esté comiendo lo insuficiente, pues si no come mucho, no es que se estriña sino que no tiene nada que evacuar. En los primeros días de vida, el bebé debe evacuar por lo menos tres veces al día, si no lo hace debe ser porque está recibiendo poca alimentación (esto sucede cuando la mamá solo le da pecho y una no puede calcular la cantidad que está tomando). Si el bebé deja de evacuar en uno o dos días, y cuando vuelva a hacerlo sus heces estén duras y secas, puede que haya dejado de evacuar por estreñimiento. En este caso, se debe comentar al pediatra.

Para aliviar el estreñimiento de los bebés, los padres pueden añadir un poco de agua extra a la fórmula del biberón. El agua ablandará un poco las heces y evitará que sean retenidas en el colon del pequeño. Algunos pediatras, de hecho, recomiendan rebajar los biberones un poco. Si el estreñimiento en el bebé se vuelve persistente, es aconsejable que pida la orientación médica.

Existen en el mercado leches ‘anti-estreñimiento’, adecuadas para aliviar el problema. Otra opción son los baños con agua templada. Un beneficio para tránsito intestinal del bebé. Los masajes también son muy estimulantes para ayudar a evacuar al bebé. Se puede flexionar las piernas del pequeño sobre el abdomen, haciendo movimientos circulares; posicionar la mano sobre la pancita del bebé (a la altura del ombligo), y hacerle un masaje más profundo y en horizontal, con la palma y la base de los dedos. Un masaje en la espalda del bebé, con movimientos de arriba abajo, también puede ayudar.

Aparte de la leche especial, del baño calentito, de los masajes, y del agua, uno de los remedios más utilizados por muchos padres es el supositorio de glicerina, pero en lo personal, no lo recomiendo porque puede volverse una dependencia del bebe para evacuar. Hay padres que optan por introducir la punta del termómetro, conozco muchos que esto resulta una salida genial y exitosa, pero tampoco me gusta mucho. Además, se puede probar el agua con glucomiel, es un estimulante natural porque no es más que agua azucarada.

De todos modos, es bueno que se sepa que el estreñimiento puede dejar de molestar a los bebés a partir del cuarto mes de vida, cuando, por determinación médica, empiezan a alimentarse con compotas, purés, y cremas de frutas y verduras, ricas en fibras.

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Casa a prueba de bebés

Ahora que mis chinos están más grandes, los accidentes en casa están a la vuelta de la esquina. Y como las tentaciones, leyes de murphy o mala suerte, como lo queramos llamar, existe, es mejor prevenir que lamentar.

Qué impotencia tan grande cuando llego de trabajar y veo algún rasguño, raspón o moretón en alguno de mis hijos. Es que nunca nadie los cuidará mejor que su mamá, a todos nos puede pasar, pero el ojo y cuidados de la mamá son ÚNICOS. Y como para una madre “TODOS LOS ACCIDENTES SE PUEDEN EVITAR”, es mejor tener todo a prueba de niños al extremo. Es un estrés y hay que entender que los bebés se van a caer, les va a doler y a nosotras igual (o más). Pero, pasará.

Aquí algunas cosas para tener en cuenta y preparar la casa a prueba de bebés caminadores y chukicientos al cuadrado (y pos partida doble):

Una vez que los bebés caminan, más o menos alrededor del año, las habitaciones más peligrosas son, por lo general:la cocina, el cuarto de baño, la sala de estar y los dormitorios (o sea toda la casa). Mucho cuidado si la casa tiene escaleras, lo mejor entonces es colocar barreras, barandas, rejas o mallas para que no puedan acceder a ellas de ninguna manera. Los andadores están desaconsejados, justamente por el peligro que representan si el niño se cae, además porque los confunde en cuanto a su “área de protección”, luego conversaremos sobre ello porque merece un post completo.

Las ventanas de la casa son también otro tema, puedes evaluar si instalar rejas que se puedan abrir por un adulto en caso de incendio, y aumentar la altura de la barandilla de balcones y terrazas. Y, por supuesto, jamás dejar un mueble –incluido sofá, cama, etcétera– cerca de una ventana al que puedan treparse y abrirla, sobre todo si vives en un piso alto.

Veamos qué cosas debemos tener en cuenta en cada habitación para evitar potenciales peligros:

Cocina:
Cuanto menos entren en ella, mejor. Pero como esto es imposible, por lo menos debemos recordar no dejarlos nunca solos, sobre todo si tenemos enchufado en ese momento algún electrodoméstico o algo en el fuego; si estamos cocinando, que se pongan cuanto más lejos mejor –jamás tenerlo en brazos, por supuesto– y, al salir, debemos acordarnos de cerrar la puerta. Nada de coger con sus manitos las perillas del horno, las hornillas representan un gran peligro.

Cuarto de baño:
Caños que se abren, cremas, frascos, desodorantes, artefactos eléctricos,y todo lo que encuentras ahí es peligro. El cuarto de baño es un imán para los niños, así que es otra habitación que conviene revisar a fondo. Procura mantener el suelo siempre seco para evitar caídas, tener un cuidado extremo con no dejar ningún pequeño aparato –secador, máquina de afeitar enchufado, y colocar cosméticos, productos de higiene y medicamentos lejos del alcance de los niños.

Sala de estar:
Aunque no es la habitación más peligrosa, conviene hacer un repaso de todo lo que tenemos en ella: mesas demasiado bajas, cajones fácilmente accesibles, lámparas a su alcance, objetos decorativos frágiles, esquinas de muebles peligrosas, enchufes enchufes y más enchufes. Tener protectores y tapitas en cada enchufe ayuda mucho.

Habitación infantil:
Lo más recomendable es que esté lo más cerca posible de nuestra habitación, con buena luz y pocos muebles. Además, aseguraos de que éstos sean estables y cumplan estrictamente todas las normas de seguridad, al igual que los juguetes y peluches. Nada tóxico.

Un kit que venden en Infanti (muy recomendable)

Y bueno, nada más importante que la vigilancia extrema. Recuerda siempre los siguiente puntos y todo estará bajo control:

1. Colocar dispositivos de seguridad en los inodoros, puertas, cajones, armarios, en las esquinas de los muebles, etc.

2. Retirar todos los objetos afilados del alcance del bebé: tijeras, pinzas, máquinas de afeitar, cuchillos, etc.

3. Mantener productos como medicamentos, cremas, cosméticos, de limpieza, fuera de la vista de los pequeños.

4. No permitir que el pequeño, durante el baño, juegue con la ducha ni con los grifos. La temperatura del agua debe ser controlada por un adulto.

5. Utilizar antideslizantes en las alfombras de la casa y en los baños, así como en bañeras.

6. Guardar los electrodomésticos (secador de pelo, máquinas de afeitar…) en armarios y alejados del agua.

7. Mantener al bebé alejado de la cocina, así como del tacho de basura y de las escaleras.

8. Al poner el bebé en la sillita de comer, no olvidar de utilizar el cinturón de seguridad.

9. Colocar cubiertas de seguridad sobre los enchufes o tomas de corriente.

10. Evitar poner muebles al lado de las ventanas, para evitar que el pequeño se asome a la ventana.

11. Supervisar y vigilar el bebé por toda la casa. Jamás lo dejes solo.

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El secreto de las hortalizas

De chiquita me acuerdo que detestaba las arvejas, habas, lentejas y todo lo que se parezca. Bueno, hasta el día de hoy confieso que separo con la punta de mi tenedor esas bolitas verdes que arruinan todo mi rico arroz con pollo. Pero desde que nacieron los bebes decidí decir “NO MÁS”, mis hijos comerían todo lo que yo siempre detesté porque es un buen alimento que los ayudará mucho a crecer más sanitos y con mucha fuerza. Yo seguiré separando todo pero sin que ellos me vean, tengo permiso.

Hace algunas semanas hemos ido innovando en las papillas de los bebes. Ya no comen tan licuado todo, bueno nunca les licué del todo sus verduras hasta hacerlo puré. Lo pasaba por el triturador que dejaba siempre algunos pedacitos para que puedan sentir las texturas y así “masticar” con sus encías chimuelas (bueno bimuelas por los dos dientes que ya tienen cada uno). Antes se las hacía con 3 ó 4 verduritas, más pollo o carne, pero ahora ya no le pongo solo esas cantidades sino que las hago más variadas: le agregué trigo, quinoa, arvejas, habas, lentejitas, y un poquito de poro para darle gusto. Así un día le puedo hacer quinoa, con papa, pollo, un poco de poro, espárrago, zanahoria, unas cuantas vainitas y un poquito de acelga por ejemplo. Aceite de oliva, una cucharadita de su leche y ya está. Hasta yo me la quiero comer, porque aunque aún no les ponga nadita de sal sabe buenazo con el aceite de oliva. No es broma, sale muy rico.

O como la de ayer, que fue con habas, espinaca, yuca, un poco de quinoa, zapallito italiano, algo de poro para darle el gusto y vainitas. Salió muy rica y eso que las habas no me encantan. Eso sí, cuando les doy habar, las sancocho super bien y no le pongo mucha cantidad, pues algo fuertecitas y luego les pueden dar gasecitos, igual que las lentejitas, que con cáscara y todo ya empezaron a comer felices. Qué bien!

Después de ver las propiedades de las arvejitas y las habas por ejemplo, me provocó darles eso todos los días, pues son riquísimas en vitaminas y minerales que no todas las otras verduras tienen.

Sin título

Cuento los meses y ya vamos dejando atrás esos días en los que solo la leche era la pesadilla. Varias veces deseé volver a esos tiempos, pues la papilla es otro mundo, pero ahora, que ya entendí que hay días buenos y días malos no lucho contra ellos si no quieren comer. Si no quieren, ya veré la forma de darles leche más tarde pero nunca obligarlos a comer. Eso es peor y trae consecuencias más adelante. Y están también esos días buenos en que me abren la boca como esperando con ansias recibir la siguiente cucharada. Qué rico es comer así! Y luego pienso en que no podemos generalizar y decir: mis hijos comen pésimo, solo porque tuvimos un mal día en que no quisieron, o estaban pesados para sentarse en la silla, o no hicieron más que renegar y retorcerse cada vez que veían aproximarse ese avión imaginario cargado de comida. Todo cambia un buen día que vemos que hay días llenos de color.

Recuerdo cuando en mi afán porque mis chiquitos ganaran más peso y salieran pronto de la prematuridad (de la que están saliendo victoriosamente sin recordar que nacieron a las 34 semana siquiera) lloraba cuando me dejaban una o dos onzas de sus biberones de apenas cuatro. Era muy doloroso, y lloraba cuando nadie me veía pensando que mis hijos jamás comerían con ganas. Odiaban la leche y era lo único que comían, lo único que los alimentaba, sufría por dentro. Pero luego poco a poco, y sin escuchar consejos yo sola entendí que no es malo. Ellos comen lo que quieren y lo que necesitan. Suena fácil, pero en la cabeza de una mamá primeriza nada es fácil, ni siquiera entender que ellos solitos se regulan.

¿Tuve que llegar a darles arvejas y habas para entenderlo? No, pero creo que ya con casi 10 meses de mamá mellicera voy aprendiendo un poquito de ese maravilloso mundo que se llama maternidad. Seguiré haciendo muecas, cantando, bailando, escondiéndome detrás de la silla y demás para hacerlos felices mientras comen. Creo que nadie le gustaría estar encerrado en una silla de esas (a veces pienso que es una tortura sentarlos ahí, pero no hay de otra) que por más que parezcan un avión de cómodas que son, no les gusta sentirse prisioneros más ahora que quieren gatear y agarrarse de cuanta “columna” aparezca en su camino para pararse e intentar dar sus primeros pasos.

…y pensar que los primeros meses fueron tan complicados por el llanto incrontrolable de Marcel…

Todo llega a su tiempo, y todo se calma un buen día. Solo hay que soltar un poco, soltar y respirar.

Ese es mi consejo (sabes que te hablo a ti), te quiero.

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Los horarios ajustados

Todas las mamis tenemos métodos y formas de hacer las cosas diferentes. No todas las mamás somos iguales, sino cómo haríamos. Algunas son más relajadas y prácticas (cosa que amo y envidio un poco ) y otras somos un poco parametradas y con horarios bien estructurados.

En mi caso, es más el segundo tipo sin ser el extremo de lo cuadriculado. Entiendo que muchas personas no se hacen bolas en lo más mínimo pero yo si tengo un cierto estrés cuando de horarios se trata. Sí, tengo horarios al menos para la comida. Mis bebitos fueron prematuros, y eso de darles de comer en principio para dos horas se me quedó hasta hoy. No comen cada dos horas pero sí debo respetar su hora de almuerzo y de la cena también.

Hacemos algo así: me despierto a las 5.30 am para darle a Marcel sus 7 onzas de leche, luego las 6 para Naelle y me meto a la ducha. Ya luego, yo afuera, a las 9:30 am aproximadamente toman su jugo (a veces ni ganas tienen y no quieren ni una onza); ya a las 12:00 m les toca almorzar. Ahí si que respetamos el horario para poder luego tener un poco de vida y poder almorzar nosotros. A las 3:00 pm les toca su segundo biberón de leche del día, a veces duermen y a veces no (para eso si no soy tan loca), a las 6:00 pm nuevamente a la silla para comer. Luego del baño rico viene la última leche del día a eso de las 9:30 pm. Obvio todos los horarios son con quince o veinte minutos de prorroga para poder armar y calentar todo. Sin mencionar el ritual de Naelle que más parece una lombriz poseída porque ODIA su sillita.

Claro que entre todo ese horario de comida están muchas horas de juego, de paseos y de caminatas juntos. El fin de semana que a veces salimos, han habido oportunidades que no hemos llegado a las 6:00 pm a la casa entonces ahí si por si acaso tengo en mi maletín mi reserva de biberones de leche. Y eso es lo que no me hace ser una loca enferma de los horarios. Prefiero mil veces darles leche en lugar de su comida (es solo un día no todos) porque llevarles su papilla sería el caos más grande jamás antes visto en la historia humana. He tenido casos en los que les he llevado su comida y todos terminamos con dolor de cabeza. Descartada esa idea.

Por eso a veces, al menos por un tiempo, prefiero salir de paseo y a visitar a las tías y primas en horarios donde solo les toque tomar leche (porque es más manejable). Creo que tener dos hijos es distinto porque requiere otro tipo de logística. Desde un maletín más grande (si no son dos), hasta dos car seats instalados por siempre en la parte de atrás del carro, un coche doble en la maletera, muchos juguetes por si acaso, pañales (el doble de lo que siempre se lleva) y muchas pero muchas babitas.

No digo que sea más difícil, porque mami es mami de uno, dos o tres, pero las mamis que tienen hijos a la vez, sí tienen un gradito más de estrés incluido. Y es que las malas noches que se escuchan en películas y las preguntas típicas como “si uno llora, el otros se contagia?”, no es cuento. Todo es verdad y cualquier cosa que se compare, pues no tiene comparación. El tema es así, cuando uno llora el otro está callado, pero cuando el uno se calma y lo devolvemos a su cama, la otra empieza. Y es así y así por el resto de la noche hasta las 5:30 am que todo vuelve a empezar.

Y este es el lema “si no la entiendes, no se lo digas. Si lo dices, corre por tu vida”. No es broma. Una mamá múltiple tiene múltiples personalidades cuando de “criticarla” se trata. No seas mal@ y no lo hagas. Únete a ella y acompáñala en su estrés.

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Cuaderno del saber

Soy una neuro mamá y lo digo con el pecho inflado. No me importa mucho que me vean un poco loca del control, pero creo que es parte de toda mamá primeriza. El querer saber TODO y más cuando no una no está las 24 horas en casa. No es algo malo siempre y cuando no nos vayamos al extremo y seamos unas locas estresadas que no respiran y solo controlan y controlan. Eso no es bueno ni sano por ningún lado.

Es cierto que ahora que somos mamás nada nos alegra más que un plato limpio, un biberón seco sin rastro de leche y un pañal llenecito de caquita (creo que nunca he sido tan feliz de ver cacas en mi vida). Todas esas cosas y más alegran nuestros días porque sabemos que se están alimentando bien y no están sufriendo con su estomaguito. Más aún si tienen una mamá que ha sufrido toda su vida de estreñimiento crónico. Me acuerdo cuando recién nacieron le pregunté preocupada al doctor que yo sabía que los bebés comían y hacían todo el día. Me sacó la venda de los ojos en un segundo “no necesariamente Marité. Depende de cada bebé y además, si toman solo leche materna es probable si hagan así pero si toman fórmula a veces pueden estar sin hacer un día completo y eso no quiere decir que estén estreñidos”. Fue en ese momento que comprendí que si la caquita salía formada pero blanda al aplastarla con el mismo pañal, ESO NO ERA ESTREÑIMIENTO. En lugar de eso, si salía más oscurita y dura en forma de bolita, sí era estreñimiento. Tengo algunos tips para este tema tan preocupante para las mamás, lo cuento en otro post de todas maneras.

En fin, todo eso es importante y por ello, TODO lo apunto. He registrado sus días desde que salieron de la clínica y saben una cosa, me encanta! Es un cuadrito simple en donde apunto simplemente las horas del día, qué comieron y cuánto y si hicieron o no hicieron. Así al final del día, cuando sólo tomaban leche sabía cuántas onzas tomaban al día. Como dicen, deberían tomar hasta 25 onzas al día antes de cumplir los 6 meses. No menos de eso y no más de 31 como máximo. Ojo, todo esto es bueno siempre y cuando no nos obsesionemos ni nos jalemos los pelos cuando no lleguemos a la “meta”. Vuelvo a repetir, cada bebito es un mundo único e irrepetible. Tal cual como nosotros.

Además, me sirve porque a veces, en la madrugada cuando tomaban cada 3 horas y me tocaba darle primero a él y luego a ella, con el sueño, la mala noche anterior y el cansancio, luego del chanchito lo echaba en su cunita y al irme a lavar la cara de nuevo, volvía y no me acordaba a quién le había dado. Recurría a mi cuadernito del saber y listo. Igual, si es que le daba vitaminas al que estaba despierto, luego cuando el otro se despertaba y le tocaba, muchas veces pensaba en darle nuevamente al que ya había tomado. Recuerden que una cabeza para dos bebitos es un poco complicado. También me servía para ver si en la anterior toma había dejado la mitad del biberón si lloraba antes de las tres horas ya sabía que era por hambre sí o sí. En realidad era de mucha ayuda.

Ahora, hablemos de mi segundo cuadernito del saber. Es uno chico y delgadito, como un cuaderno de bolsillo que hasta el momento solo tiene unas 3 hojitas llenas. Y espero que se llene poquitito nomas porque es el cuaderno de las enfermedades. Y lo digo con voz de uuuu que miedoooo, por que eso sí me da miedo. Pero, es algo por lo que todas las mamis tenemos que pasar, y muchas veces más cuando empiezan a ir al nido. Ahí apunto detalles de lo que les ha pasado y cómo logré curarlos.

Por ejemplo vayamos con el primer episodio feo de Marcel: su alergia a la proteína de leche de vaca. Lo que apunté fue lo siguiente:
– Fecha:
– Síntomas:
– Diagnóstico:
– Tratamiento:
– Tiempo en el que se le pasó o se le debe pasar: (en este caso el tiempo de esta alergia es entre 6 meses y un año, a veces más. Varía de acuerdo a cada bebé, una vez más).

He apuntado resfriados, y ahora ya sé cómo es el tratamiento y solo vuelvo a hacerlo cuando es necesario y se trata del mismo caso. He apuntado también la eruptiva de Naelle que fue la razón y motivo de mi despelucada del año porque casi me muero viendo sus ronchitas, pero bueno lo que no nos mata nos hace más fuertes. Por eso esperamos con los dedos cruzados para que no pase, la eruptiva contagiada para Marcel, pero gracias a Dios nunca llegó. Y si llegaba, ya sabíamos cómo combatirla!

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Bueno, es así como arreglo mis días lejos de ellos. Para llegar y ver cómo se han portado mis chinitos cuando su mamá estuvo afuera pensando en ellos. Si lo quieres intentar, vas a ver que no te vas a arrepentir!

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La peor pesadilla de Naelle: la leche y la comida!

Hace dos días comenzamos la aventura de las papillas, y puedo decir que realmente es mucho más difícil de lo que imaginé. Mis hijos son un poco complicados para comer en general, si con la leche era un suplicio chino, con la comida es peor. Lo bueno es que por lo menos ya están probando otros sabores.

Naelle antes de comer

Naelle antes de comer

Por donde empiezo? Bueno, empezaré por lo más sencillo, para Marcel tomar la leche ahora en verano es bien complicado, él es muy caluroso y si no me pongo frente a un ventilador sonamos. Pero como todo se trata de ir conociéndonos y entendiéndonos todo se lleva mejor con tiempo y paciencia. Si es que le toca tomar leche y justo a esa misma hora el señor tiene sueño: HUYAN! Es un loco en potencia cuando se le cruza hambre y sueño. Ahí aplico la del chupón el balanceo y tarareo de canciones de cuna dando saltitos en la cama y palmoteos en el pompis y ya está. Cae como mosquita pero con sus renegadas revienta tímpano de cuando en cuando. Solo así consigo que se seque sus 6 o 7 onzas de leche sin problema.

La más difícil de la vida es mi Naelle. Creo que esta bebita nunca jamás en la vida tiene hambre. Es más, una noche pasaron 9 horas y no pedía nada de leche, tuve que darle dormida y aún así no se acabó su biberón. Confieso que este tema es mi principal estrés. Más aún porque ella es la más chiquita, y este último mes solo subió 200 gramos. Qué fea sensación la que siento cuando la pongo en la balanza y veo que los numeritos no suben tanto como lo espero. Por Dios que soy neuro mamá cuando se trata del peso y de la hora de la comida. Antes de este fin de semana cuando solo tomaban leche y yo luchaba en cada toma para que se termine su biberón (5 onzas) fallidamente porque siempre, siempre quedaba media onza o una onza completa. Y por lo menos 1 hora en cada biberón. Es realmente estresante. Pero esta bebita no quiere por nada del mundo, cierra la boca, levanta la lengua para trabar la tetina del biberón, escupe por un lado lo que va succionando y por último se guarda todo en el cachete y lo expulsa cuando le saco el biberón. Es de terror! Pensé que las papillas serían mi salvación para poder estar más tranquila por ese lado, pero no. Es también complicada para comer. No llora ni se queja, pero juega con la comida en su boca. Lo contrario que Marcel, él se incomoda en la silla, y reniega pataleando sin querer comer. Pero siempre, al final encontramos la forma de hacerlo abrir la boca. Con ella es diferente y yo siento que moriré de infarto cerebral.

Yo necesito que coman, sobre todo ella. Y he hecho de todo: intentar darle leche más seguido en menor cantidad (nulo), dejar pasar un poquito más de tiempo para que le de hambre (nulo), ponerle nestum en todos los biberones para que sepa más rico (nulo), cambio de leche (nulo), dibujos, juguetitos, canciones y todo para nada.

Hemos empezado ya con la siguiente rutina que espero funcione:

– 6:00 am leche: Empiezo con Marcel y termino con Naelle. Esta es la leche más pesada de todas y hasta hoy no sé porqué.
– Juegan y duermen
-10:00 am: Jugo de Papaya o Granadilla
– Juegan, los baño y dermen
– 12:00 m: Papilla (estamos empezando con vegetales amarillos y tres días de cada uno solo y luego ya empezamos a combinarlos entre sí, papa amarilla, camote, yuca, zanahoria y zapallo. De postre perita o plátano de la isla.
– 3:00 pm: Leche
– 6:00 pm: Papilla de Nestum con leche
– 9:00 pm: Última leche del día (se las doy a las 11 mas o menos para que aguanten más.

Vamos recién dos días y creo que han comido más de lo que pensé, y aunque la leche es un calvario y castigo cada vez que trato de darles, tengo que sacar fuerzas y paciencia de todas parte para aguantar y cumplir mi principal labor: ser mamá!

Primera papilla!

Primera papilla!

Soy una mamá estresada, lo confieso. Me gustaría ser más relajada y si no comen, pues pensar que a la siguiente comerán más. Pero no puedo. No puedo pensar que no se están alimentando bien y estar tranquila. Que una bebita de 6 meses ya debería estar tomando más de 4 onzas, que debería tener hambre si es que ya pasaron 4 horas desde su última comida… que debería pesar más de lo que pesa ahora. No debería ser así porque le transmito esa tensión a ella, lo sé, pero qué puedo hacer? Dejar que pase un día entero y si no me pide comida no le doy? Soy una mamá primeriza y estresada, lo sé.