Empezó el frío

Podría decir en estos momentos tengo un ojo cerrado y otro abierto. Hace dos días que no duermo más de dos horas, a lo mucho, en toda la noche. Y aunque recién terminó el fin de semana, éste no fue tan “lindo” como todos los demás. Tengo a los dos enfermos en la casa, con una tos que parece romperá sus pequeños pechitos y con la nariz como caño. Para colmo, estos síntomas de agravian por la noche, cuando “intentan dormir”.

Todo empezó el en día del padre. Amanecieron con un poco de moquitos y los llevamos a la clínica para que no pase lo que pasó hace un mes: bronco espasmos. Y bueno, tuvimos la misma “suerte” que tenemos siempre que los llevamos a emergencia. Hasta hoy no encuentro una sola clínica que nos de un buen servicio de emergencia, urgencia o como quieran catalogar lo que sucede con mis hijos. Una vez más, le enviaron el medicamento equivocado a él y a ella. Pues, esa noche fue de terror. Ella parecía que había tomado red bull pero en galonera con una dosis de algo más y él simplemente estaba incómodo en TODAS las posiciones que existen.

A la mañana siguiente, la gota que rebalsó el vaso de agua para decidir llevarlos donde su médico de cabecera fue el pequeño episodio de vómitos de mi chinito bello. Gracias a Dios estuve ahí y pude ayudarlo porque pasó cuando estaba dormido. Eso es sumamente peligroso para cualquier persona. No es muy bonito vomitar, y menos hacerlo cuando estás dormido.

Lo cambié, le puse una casaca más gruesa a Naelle y nos fuimos a la clínica. Al llegar y revisarlos uno por uno me dijo lo que pensé que me dirían el día anterior que no lo hicieron: los dos están con bronco espasmos y la que está peor es ella. Cosa que me dio más gracias aún. Pues la doctora del día anterior me dijo que el que estaba peor era Marcel.

Este clima no está para nada bueno. Además del frío que cada día parece estar más intenso, tenemos los cambios repentinos de frío a calor y viceversa. Esto hace que nos enfermemos más! Y sobretodo los más pequeños que contraen cualquier virus del nido, parque, centro de estimulación, entre otros. Por eso, debemos seguir algunas recomendaciones para llevar bien este invierno que parece ser más fuerte que otros años. Si estamos así en junio, no quiero pensar en cómo será agosto.

  • Vestirlos siempre en capas: es mejor tener varias capas de ropa que nos permiten comprobar su temperatura, ir con el mismo clima por si empieza a hacer más calor o frío. Y además, al cambiarle el pañal no los dejamos completamente desnudos y vamos poco a poco.
  • Medir la temperatura al tacto: los más chiquititos, sobre todo los recién nacidos casi siempre tienen los pies fríos, por eso es bueno tenerlos con mediecitas gruesas. Pero eso no significa que en realidad estén pasando frío. Los lugares más adecuados para saber su temperatura corporal son la nuca, la frente y el cuello. Por eso, solo tienes que tocarles en esas zonas y si están calientes y sudadas o si están fresquitas, actuar para ayudarlos a nivelarse mejor. También hay bebés que se ponen un poco colorados, como mi chino con el calor, hay que estar atentos a sus cachetitos para quitarles alguna prenda si se observa que se están poniendo rojitos.
  • No hacer mucho uso de estufas ni calefacciones: esto puede ser reconfortante pero tiende a resecar las mucosas y la piel. Y si eliges tener uno, es bueno que entonces coloques también un deshumedecedor.
  • Un baño corto: es mejor darles un baño no muy largo en invierno. La temperatura del agua debe estar aproximadamente en 24° y si es posible calienta un poco la toallita y sus pijama para que no choque mucho la temperatura al salir del agua.
  • Dormir con pijama grueso: si tu bebé tiende a moverse mucho durante la noche, es mejor que duerma con interiores de algodón, medias y un pijamita más grueso encima. Pues si es que no se tapan, debe estar abrigado de por sí.
  • Adquiere las prendas necesarias: lo más indicado durante los meses fríos son las prendas que permiten que la piel respire, como el algodón o la lana. Y no hay que olvidarse de los guantecitos o mitones, de las mediecitas gruesas ni del gorro, pues los bebés pierden mucho calor por la cabeza y hay que contar, además, con que aún no tienen mucho pelo. Las bufandas no son una buena idea todavía, ni las prendas con cordones cerca del cuello, porque pueden provocar enganchones y, en el peor de los casos, asfixia.
  • A cuidar su piel: a los niños se les pueden cortar los labios como a los adultos. Para prevenir la sequedad, podemos ponerles un poquito de vaselina neutra antes de salir a la calle. Y al igual que dentro de casa, si su piel está reseca o tiende a estarlo, le aplicaremos una crema hidratante minutos antes de salir de paseo. Es como el bloqueador de invierno.

Con estos tips y algunos otros, podemos proteger a nuestros bebés del frío. Y recuerda mamita, si tú sientes un frío que congela hasta los huesos, no quiere decir que tu pequeño también lo sienta.

*Tengo también preparado un siguiente post sobre las enfermedades comunes en invierno, y los contras de nacer en un mes frío como julio, agosto o septiembre. No por nada yo tuve a los mellis en agosto y por eso soy casi casi graduada en el asunto del frío y los bebés. Dicen que un bebé que nace en invierno, es más propenso a caer en resfriados… es la historia de mi vida.

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