Crónica de un asalto a un bacín

Esta es una de esas historias que quedan para siempre grabadas y seguro será contada de generación en generación.

Estábamos jugando a construir cosas con los legos después de almorzar. Había subido con los dos para poder dejar libre el comedor para limpiarlo y recoger los platos, libre de bebés correteando por todos lados. Siempre trato de tener todo a la mano para no correr contra tiempos a última hora: que el pañal, los pañitos, el cambiador, la crema, etc. Pero esta vez, todo pasó demasiado rápido.

Hace un tiempo ya andamos pensando en cómo será la “operación quitada de pañal”, por eso tenemos el bacín de Marcel y el de Naelle a la mano por si algún día ellos solitos empiezan a pedir. Siempre cerca, siempre limpios para cualquier emergencia. Fue uno de esos momentos en los que estamos “menos” preparados para lo que sea, cuando Naelle me miró con una carita de preocupación, se agarró el potito y dijo “caca mamá”. Al parecer intentó hacer pero como no había comido fruta, no estaba tan “facilita”, por decirlo bonito. Me miró de nuevo y dijo “mama caca au”. Y lo mejor que se me ocurrió fue agarrar el bacín que tenía más cerca y le expliqué: vamos a sentarnos aquí para hacer caquita y que no te duela ya?.

Le quité el pantalón y el pañal y me dijo “yiaa” con puchero incluido y se sentó. Marcel me pedía que le alcance su “bishayo” (dinosaurio en su idioma) y yo seguía haciéndole barra a Naelle sin mirarla para que no se sienta cohibida. Creo que a nadie le gusta que lo estén mirando mientras hace caca. Marcel me pedía más cosas del “cajón de las sorpresas” y Naelle seguía diciendo “caca mama”. Yo entré un poco en pánico porque una vez más estaba frente a la simultaneidad típica de una mellicera o mamá de dos o tres. Naelle se paró y salió corriendo para agarrar algún juguete y yo estirada hasta el otro extremo cogiendo a Marcel del polo para que no se trepe a su mecita. Lo bajé, cargué a Naelle con el poto al aire y vi su bacín. “Bravo hijita!!! Qué linda caquita…”, era algo que parecía de adulto (no exagero, era la vida real). Cogí el bacín con la otra mano y lo dejé en el baño. Saqué la cabeza por la escalera y grité: “por favor ayuda con uno! Tengo que cambiar un pañal”. 

Subió Lalo mientras yo hacía malabares para sacar pañal, pañitos, algodón y crema para atender a Naelle. Fue a ver a Marcel que seguía jugando quien salió disparado detrás mio cuando me fui del cuarto. Le dije a Lalo que había dejado el bacín en el baño para que por favor lo limpiara la escena del crimen y elimine al muerto. Típico hombre, escuchó y se olvidó. Bajó nuevamente a la cocina y luego subió mi mamá. Le conté feliz que Naelle por fin había hecho caca solita y se alegró preguntándome dónde había dejado el bacín para limpiarlo y le conté que lo dejé en el baño pero Lalo ya había llevado todo abajo para limpiarlo. Mientras yo hablaba ella caminaba hacia el baño, seguro para comprobar que ya no había nada ahí, y escuché el grito + frase más aterradora de la semana: “NO!!! YA SE LA COMIÓ!!!!!!”.

Confieso que la sangre se me congeló, puse la misma cara de trauma de mi mamá y Naelle que corría feliz frenó el seco y se puso a llorar. Yo no hice más que preguntar asustada “QUÉ!!!! QUIEN SE COMIÓ QUÉ!!!”. Mi mamá cargó a Naelle diciéndole que era mentira que no se asustara, volteó y me dijo: Bruno!!! Ya se comió la caca!!!

¿Quién es Bruno? Mi primogénito, el regalo más lindo que me hizo mi papá (hasta el domingo que fue catalogado como el come caca oficial. Mi perrito que está por cumplir 13 años y que nunca jamás había hecho algo parecido.

Lalo subió corriendo asustado pensando que Naelle se había comido su propia caca. Algo realmente escalofriante de pensar pero creo que fue lo primero que pensé cuando mi mamá gritó. Pensé que uno de los dos se había comido la caca, por eso antes de preguntar  nada miré a mi alrededor a ver si no se me había perdido ningún hijo, y fue cuando los vi a los dos conmigo que pregunté de qué estaba hablando.

Yo había escuchado muchas veces historias parecidas, me reía y me daban arcadas de solo pensarlo. Un perro es un animalito por más civilizado que parezca. Y luego de buscar las razones hay muchas causas por las que un perrito puede llegar a comer caca: busca atención, le falta alguna vitamina que increíblemente se encuentra ahí, especie de protesta, por edad avanzada, a veces cree que es un desecho de su cachorro y por eso lo come (como si Naelle fuera su hija). Dios, lo escribo y no lo creo. No pensé que eso nos fuera a pasar alguna vez a nosotros.

Luego ya nos reímos del tema pero lo sometimos a un riguroso lavado de dientes, le dimos de comer muchas cosas y además, lo bañamos y restregamos. Hasta hoy sigo sin creerlo.

Tengo un perrito come caca.

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El culpable luego del asalto

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4 comentarios en “Crónica de un asalto a un bacín

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