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Nos vetaron: los no deseados en la misa

Creo firmemente que así como existen los días malos, pueden venir en racha y no son solo días sueltos, puede ser una semana completa o hasta incluso un mes. Pero todo está en nuestra mente, y este fin de semana lo comprobé yo misma. Es mejor cambiar la actitud que se tiene y cuando estamos a punto de caer en el hoyo agarrarnos con uñas y dientes para salir sin tocar fondo. Todo depende del ánimo y de cómo enfrentemos los baches por más que sean enormes y parezcan no tener fin. Esta es mi versión de lo que sucedió el domingo, día en el que conocí al diablo vestido de vieja en la misa.

Nosotros prometimos ir a misa los domingos en familia. No nos damos latigazos ni tocamos las puertas para tratar de que la gente rece y crea en Dios, pero sí estamos convencidos que existe un Dios y si podemos darle las gracias por todo lo que nos ha dado (lo bueno y lo no tan bueno), lo haremos hasta que nos alcance la vida. Cuando nacieron los bebes dejamos de ir porque era complicado, y hace unos meses lo intentamos de nuevo e íbamos bien. De hecho, es una señora chamba porque los chicos quieren correr, hablar en voz alta, perseguir al padre cuando entra a la iglesia, chismosear lo que hace el de al lado, saltar y hasta incluso comer. Bueno, son niños y por más que les expliquemos que en misa no se habla ni se juega, ellos intentan no aburrirse a su manera. Pero saben que esa es la “casa de Jesucito” y cada vez que pasamos por ahí lo dicen y lo saludan. Con eso me siento tranquila y feliz porque ya saben que hay un Jesús en su vida.

Vemos a varios papás en la misma nota e incluso a veces coincidimos afuera de la iglesia donde a veces los chicos deciden salir a correr a sus anchas mientras, al menos a lo lejos, escuchamos la misa. Nos reímos, nos miramos cómplices por estar en la misma situación, nos prestamos pañitos húmedos y compartimos experiencias. Pero el domingo pasado fue distinto.

Hacía dos fines de semana que no íbamos (uno porque falleció mi abuelita justo un domingo, y el siguiente porque fue mi cumpleaños y la verdad es que no me cambié la pijama temprano y me dio flojera), así que este domingo, como para terminar una semana un poco difícil (ya contaré el por qué en unos días que se calmen las aguas) nos alistamos temprano y fuimos a misa. Como siempre, con el coche cargado de todo lo que podríamos necesitar, llegamos y nos instalamos y listo. Empezamos en el coche, perfecto. Minutos más tarde pidieron bajar, y los ayudamos. Empezó la locura.

La imagen puede contener: una persona, bebé y exterior

Todo iba perfecto y bajo control hasta que una “señora” (que más bien parecía un pequeño diablo regordete y vestido de amarillo) volteó con los ojos de huevo duro y me dijo pelando los dientes: “Señora por favor! El parque está aquí al lado!”. Aunque me costó desviar la mirada, respiré y no respondí. La gente que estaba alrededor la miraba con cara de asco y de incredulidad a la señora, incluso le movían la cabeza en señal de desaprobación por su comentario tan desatinado y hostil. Algunos hasta me miraban y me decían con señas que la viejita estaba loca. Seguí tratando de calmar las ganas de correr de mis hijos y volvió al ataque: “Yo vengo a escuchar misa y no se puede! Es el colmo por Dios! El parque está por allá señora, por favor!”, seguía contando ovejitas en mi cabeza y decía en mi mente “estás en misa, contrólate, aléjate demonio, sal de aquí espíritu maligno”, y la tía dale que dale que el parque, que los niños, que la misa, que no escucho hasta que no aguanté y le clavé la mirada y le dije algo muy malo. Algo que no debí decir. Y menos en misa.

Luego ya me confesé y hasta incluso lloré de impotencia. Poco faltó para que el padre saliera de su casita y me abrazara para llorar juntos. Me dijo que no me ponga así y creo que hasta me dijo que él también le hubiera dicho lo mismo. Y es que cuando se meten con mis hijos me desconozco, y más aún si son niños que no le están haciendo un mal a nadie!

Todo esto me llevó a averiguar qué misas son “kids friendly” y felizmente encontré tres datos que aquí les paso:

  • Iglesia de avanzada católica: Misa de niños – Domingos a las 11:30 am (Dirección: Santorín 258 Urbanización El Derby – Surco).
  • Iglesia Santa Rita de Casia: Misa de niños – Domingos 10:30 am (Dirección: Calle Padre Amelio Plascencia 135 Miraflores).
  • Iglesia Santísimo Nombre de Jesús: Misa de niños – Domingos 9:00 am (Dirección: Calle Chacarilla del Estanque, San Borja).

Así que ya sabemos, cualquiera de estas tres iglesias que visites, te permitirán entrar con tus hijos porque al menos tienen horarios especiales para ellos. La verdad que no me gustó para nada este encuentro cercano del quinto tipo porque en serio me sentí vulnerada y me sacó de mis casillas por más que respiré y le pedí hasta al mismo rey del yoga que me mande algunos tips en ese momento, pero creo que estaba jato porque no me mandó ni un ejercicio de respiración.

Pero luego, cuando ya había desahogado luego del insultillo y la confesión con el padre apliqué la de mi querida amiga Ceci de Sexy Rivers y me dijo a mí misma, y de paso a la vieja: Choromasté para ti.

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Crónica de un asalto a un bacín

Esta es una de esas historias que quedan para siempre grabadas y seguro será contada de generación en generación.

Estábamos jugando a construir cosas con los legos después de almorzar. Había subido con los dos para poder dejar libre el comedor para limpiarlo y recoger los platos, libre de bebés correteando por todos lados. Siempre trato de tener todo a la mano para no correr contra tiempos a última hora: que el pañal, los pañitos, el cambiador, la crema, etc. Pero esta vez, todo pasó demasiado rápido.

Hace un tiempo ya andamos pensando en cómo será la “operación quitada de pañal”, por eso tenemos el bacín de Marcel y el de Naelle a la mano por si algún día ellos solitos empiezan a pedir. Siempre cerca, siempre limpios para cualquier emergencia. Fue uno de esos momentos en los que estamos “menos” preparados para lo que sea, cuando Naelle me miró con una carita de preocupación, se agarró el potito y dijo “caca mamá”. Al parecer intentó hacer pero como no había comido fruta, no estaba tan “facilita”, por decirlo bonito. Me miró de nuevo y dijo “mama caca au”. Y lo mejor que se me ocurrió fue agarrar el bacín que tenía más cerca y le expliqué: vamos a sentarnos aquí para hacer caquita y que no te duela ya?.

Le quité el pantalón y el pañal y me dijo “yiaa” con puchero incluido y se sentó. Marcel me pedía que le alcance su “bishayo” (dinosaurio en su idioma) y yo seguía haciéndole barra a Naelle sin mirarla para que no se sienta cohibida. Creo que a nadie le gusta que lo estén mirando mientras hace caca. Marcel me pedía más cosas del “cajón de las sorpresas” y Naelle seguía diciendo “caca mama”. Yo entré un poco en pánico porque una vez más estaba frente a la simultaneidad típica de una mellicera o mamá de dos o tres. Naelle se paró y salió corriendo para agarrar algún juguete y yo estirada hasta el otro extremo cogiendo a Marcel del polo para que no se trepe a su mecita. Lo bajé, cargué a Naelle con el poto al aire y vi su bacín. “Bravo hijita!!! Qué linda caquita…”, era algo que parecía de adulto (no exagero, era la vida real). Cogí el bacín con la otra mano y lo dejé en el baño. Saqué la cabeza por la escalera y grité: “por favor ayuda con uno! Tengo que cambiar un pañal”. 

Subió Lalo mientras yo hacía malabares para sacar pañal, pañitos, algodón y crema para atender a Naelle. Fue a ver a Marcel que seguía jugando quien salió disparado detrás mio cuando me fui del cuarto. Le dije a Lalo que había dejado el bacín en el baño para que por favor lo limpiara la escena del crimen y elimine al muerto. Típico hombre, escuchó y se olvidó. Bajó nuevamente a la cocina y luego subió mi mamá. Le conté feliz que Naelle por fin había hecho caca solita y se alegró preguntándome dónde había dejado el bacín para limpiarlo y le conté que lo dejé en el baño pero Lalo ya había llevado todo abajo para limpiarlo. Mientras yo hablaba ella caminaba hacia el baño, seguro para comprobar que ya no había nada ahí, y escuché el grito + frase más aterradora de la semana: “NO!!! YA SE LA COMIÓ!!!!!!”.

Confieso que la sangre se me congeló, puse la misma cara de trauma de mi mamá y Naelle que corría feliz frenó el seco y se puso a llorar. Yo no hice más que preguntar asustada “QUÉ!!!! QUIEN SE COMIÓ QUÉ!!!”. Mi mamá cargó a Naelle diciéndole que era mentira que no se asustara, volteó y me dijo: Bruno!!! Ya se comió la caca!!!

¿Quién es Bruno? Mi primogénito, el regalo más lindo que me hizo mi papá (hasta el domingo que fue catalogado como el come caca oficial. Mi perrito que está por cumplir 13 años y que nunca jamás había hecho algo parecido.

Lalo subió corriendo asustado pensando que Naelle se había comido su propia caca. Algo realmente escalofriante de pensar pero creo que fue lo primero que pensé cuando mi mamá gritó. Pensé que uno de los dos se había comido la caca, por eso antes de preguntar  nada miré a mi alrededor a ver si no se me había perdido ningún hijo, y fue cuando los vi a los dos conmigo que pregunté de qué estaba hablando.

Yo había escuchado muchas veces historias parecidas, me reía y me daban arcadas de solo pensarlo. Un perro es un animalito por más civilizado que parezca. Y luego de buscar las razones hay muchas causas por las que un perrito puede llegar a comer caca: busca atención, le falta alguna vitamina que increíblemente se encuentra ahí, especie de protesta, por edad avanzada, a veces cree que es un desecho de su cachorro y por eso lo come (como si Naelle fuera su hija). Dios, lo escribo y no lo creo. No pensé que eso nos fuera a pasar alguna vez a nosotros.

Luego ya nos reímos del tema pero lo sometimos a un riguroso lavado de dientes, le dimos de comer muchas cosas y además, lo bañamos y restregamos. Hasta hoy sigo sin creerlo.

Tengo un perrito come caca.

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El culpable luego del asalto

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Ludotecas en Lima

Todos los fines de semana pensamos en actividades para hacer con los mellis. Ahora que hace más frío, las ludotecas son las preferidas para toda la familia. Pero, ¿qué es una ludoteca?. Pues no es más que un espacio creado para que los niños desarrollen su personalidad a través del juego en libertad. Y aquí en Lima la tendencia a crear nuevos espacios va en crecimiento.

Las preferidas son las que están ubicadas en puntos céntricos de la ciudad, y hoy en día cada uno de estos espacios tienen sedes en diferentes puntos y distritos. Aquí algunos que tal vez pueden interesarte:

SMALL PLACE: Coffee & Fun

Un espacio único, bajo el concepto de eduentretenimiento (educación + entretenimiento) que brinda, fantasía, diversión y sano esparcimiento. Tiene ambientes adecuados diseñados especialmente para el entretenimiento de niños y niñas desde los 6 meses a los 6 años. Además, cuenta con una zona donde los padres pueden descansar y tomar un café, mientras sus hijos se divierten.

Este lugar tiene sedes en: San Miguel, Óvalo Gutiérrez, El Polo II, San Borja y La Molina. El precio por niño es de S/. 30.00 y S/. 15.00 el hermano, y además S/. 5.00 por adulto que los acompaña.

El único contra, al igual que el de todas las demás ludotecas, es que muchas veces se celebran cumpleaños en el local y por ello cierran el establecimiento. Para ello, antes de ir debes consultar su página web, hacer click en calendarios y listo. Consultas si es que todo esta bien y en orden para asistir.

Es un lugar muy lindo y divertido. A mis mellis les encanta y siempre salen felices y agotados cada vez que vamos.

Cualquier información adicional: Aquí está su Facebook y su Web.

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LA PLACITA

Un lugar que partió del concepto de antaño: el juego en las plazas, calles, entre árboles y charcos. Así nace el concepto de La Placita, para revivir esos momentos en un lugar en especial con zonas y espacios pensados para todos los niños de 0 a 10 años.

Con una sola sede, en el CC El Polo, segundo piso frente al gimnasio Bodytech, tiene un costo de ingreso de S/. 30.00 niño y S/. 15.00 el hermano y S/. 5.00 por cada adulto que los acompañe.

Antes de visitar el lugar, es bueno ingresar al Facebook en donde se publican los cumpleaños de la semana y en qué horarios hay disponibilidad para usar el lugar. Tienen paquetes buenos para hacer cumpleaños también.

A mis peques les encanta porque corren libres y juegan sin parar. Más info en su Facebook y Web.

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TEDDY’S CLUB

Este lugar, a parte de ludoteca, es un centro de estimulación temprana. Es relativamente nuevo pero promete porque tiene varios servicios adicionales. Como por ejemplo, el famoso y clásico “Tijeritas” en donde se corta el pelo a los más pequeños.

Tiene espacios al aire libre donde los pequeños pueden correr, trepar, investigar y usar su imaginación sin límites. Sin duda son muy felices en el lugar.

El costo es de S/. 20.00 por niño y S/. 15.00 por hermanos o primos, y S/. 5.00 adulto. Al igual que en los otros lugares es bueno chequear si hay cumpleaños o está libre para visitar.

Para más info está el Facebook y la Web.

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Además, hay otros lugares que al menos nosotros, tenemos pendiente  por visitar. Está Wannabe Perú, que queda en CC La Molina; City Toys que tiene distintos locales en centros comerciales concurridos; y también está YuKids en distintos lugares también.

Ahora bien, hace poco me llegó un dato fresquito de un nuevo lugar para visitar. Es el número 1 en mi lista de pendientes porque creo que es un lugar céntrico y que tiene convenios lindos como por ejemplo con la Miss Rosi. Estamos hablando de Villa Balloon. Es divertido porque hacen actividades con pinturas, juegos didácticos que estimulan la creatividad y a la vez desarrollan el aspecto social en el niño. Para más detalles, puedes entrar a su Fanpage.

Creo que es un lugar en donde los nños pueden hacer “literalmente lo que quieran”, poner de cabeza todo sin alterar a nadie, porque finalmente ES SU ESPACIO, SU MOMENTO.

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Como verán, tenemos muchas opciones para divertirnos con nuestros pequeños.

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Pequeño castor en casa

Hace unos días cuando recogimos a los bebes del nido la miss nos recibió con una de esas frases que hielan la sangre. Con algunas palabras que, en conjunto, suenan a peligro, a terror, a ganas de gritar con cara de angustia diciendo QUÉ HA PASADO!!! La gran frase pronunciada en “slow motion” tal cual, fue: “hoy hubo un incidente con Marcel”.

Cuando me explicaron lo que había pasado pude respirar tranquila. Pues no implicaba ningún accidente, golpe o caída grave. Lo que había pasado era algo que veía venir hace unas semanas. Resulta que desde hace un tiempito Marcel tiene al parecer una “obsesión” con morder. Y no morder juguetes sino dedos, de la mano y del pie, espaldas, ropa que llevo puesta, o cualquier cosa que de la nada él vea apetecible en determinado momento.

A veces estoy en la cama sin zapatos, o mi mamá, y viene corriendo a tocarnos las piernas mientras ve tele y de la nada “juash” un mordisco en el dedo chiquito del pie nos hace gritar. Él nos mira con su sonrisa de bandolero y se va corriendo en un buena caso. También hay veces que lo hace repetidamente y cuando tratamos de alejarlo, él cual zombie, intenta regresar con la boca abierta de par en par por más mordidas.

Me preguntaba si esto era normal y le consulté a varias mamás y también a san google que todo lo sabe y a veces lo inventa. Y sí, es normal y es una etapa que debe ser corregida sutilmente.

La literatura sugiere que la fase de morder puede ser una del desarrollo normal para bebés y niños de hasta dos años de edad, sin casi ninguna importancia duradera en el desarrollo.

Los niños muerden con menos frecuencia a medida que van creciendo, pero a esta edad (de 1 a 3 años), los mordiscos son todavía comunes en situaciones en que hay muchos niños juntos, como el nido o el parque.

Los niños pueden morder si no son capaces de manejar una situación o si se sienten paralizados por el miedo, el enojo o la frustración, por ejemplo. O bien pueden morder porque alguien les mordió a ellos. A esta edad, los mordiscos se suelen producir durante una pelea, cuando se sienten agobiados o cuando temen que les vayan a hacer daño.

Un cambio importante, como un nuevo bebé en la familia o cambiar de casa también puede causar problemas emocionales que desembocan en comportamientos agresivos. A veces, los niños muerden solamente para ver qué efecto tendrá, porque están alborotados o excesivamente estimulados, o como expresión equivocada de amor.

Saber que los mordiscos son algo común no hace que sea más fácil. No sólo porque te disguste el hecho de que tu hijo muerda a alguien, sino porque los padres del otro niño pueden sentirse muy disgustados y la escuela puede tomar medidas disciplinarias.

Lo más importante es saber que los niños no quieren atacar. Prefieren jugar, explorar y disfrutar con sus amigos. Comprender lo que hay detrás de su comportamiento es el primer paso para conseguir que tu hijo lo abandone.

Podemos hablar de algunas causas comunes para atribuir las mordidas de nuestros “angelitos mordedores”. Pero estas líneas son orientativas, ya que no existe estudio alguno. Todo depende de la realidad cotidiana del niño, la relación con el entorno y las circunstancias familiares en las que se encuentra el grupo familiar, pero para saber porqué tu hijo muerde primero debes observar un poco y guiarte por las probables causas que detallaremos a continuación. Estas causas son recopiladas de experiencias y de historias de mamitas como nosotras:

Energía acumulada
Algunos días nuestros pequeños tienen un exceso de energía sin descargar y en ocasiones encuentran en la mordida una forma de liberar ese excedente, suelen estar acompañadas de risas y movimientos pendulares de cabeza y tensión en brazos y cuello.

Encías molestosas
Algunos bebés están molestos por sus encías y necesitan morder para calmarse. Piensa en sus inflamadas encías

Deseos de llamar la atención
A veces quieren hacerse entender y al no contar aún con el lenguaje suficiente, recurren a la mordida para hacerse ” ver ” u “oír” intentan así llamar la atención tanto de un adulto como de otros niños.

Manifestación de amor
También, las mordidas suelen ser manifestaciones de amor y no de agresión y es importante que así se lo tome, ya que las impresiones que recibe de los que lo rodean en relación a sus acciones, le quedan registradas y son las que lo modelan.

Demostración de que es el dueño
A través de la mordida, los niños intentan por lo general apropiarse un poquito de ese otro al que ellos quieren y el impulso por conocer y apropiarse, lo llevan a esta actitud, como cuando comenzaron chupando todo lo que había a su alrededor, ya que la boca es el primer vehículo a través del cual conocen el mundo.

Descargas agresivas
En algunas circunstancias pueden ser descargas agresivas pero bajo circunstancias de mucha tensión para el niño o como acción para repeler u oponerse a alguna situación.

Lo que se debe hacer cuando pasa esto es hablarle. En ningún caso se debe gritar o morder de regreso al niño. Se debe hablar de manera tranquila y calmada explicando que eso no se debe hacer. Con amor, cariño y con ternura podemos hacer que nos entiendan y que esto se corrija de manera progresiva.

Finalmente, en el caso de Marcel y su “incidente en el nido”, fue una mordida. Y la mordida fue a otra niña, esa niña, es mi otra hija, su hermanita, Naelle. La situación fue la siguiente: estaban jugando con globos de agua y de la nada (según la profesora), Marcel dejó su globo y corrió a morder la manito de su hermana. Mi interpretación es la siguiente: él quería jugar con su hermana y de paso quitarle su globo, ella no quiso dárselo y por eso la mordió como reclamo.

Mi pobre china quedó con la manito un poco rojita y decía que tenía una “yaya” pero cuando le preguntábamos quién la había mordido, ella por nada del mundo echaba a su hermano. Solo nos respondía diciendo que había sido “roshi”. Casualidades de la vida, su Miss se llama Rosita. Bien difícil que ella la muerda no? Y además, otras mamás que estuvieron por ahí nos dijeron cómo habían sucedido las cosas.

Por mi parte, tengo tarea en casa con un hijo mordelón.

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Arrancaron las travesuras

Desde hace ya unos meses que mis chukis se soltaron a caminar solos. Fue en ese momento que todo se puso de cabeza. Y sí, es verdad cuando te dicen “ahora empieza lo bueno”, porque realmente empieza aquí. Una mezcla de dolor de espalda, brazos y piernas te invade de buenas a primeras porque paras más tiempo doblada que derecha. Al principio de una manito para que agarre confianza y luego el tema es correr en esa misma posición para que no se escapen.

Las travesuras iniciaron hace tiempo, pues cuando mis hijos apenas se sentaban empezaban a querer hacer de todo con sus propias manos. Ahora que tienen acceso a casi todo (porque llegan a lugares que antes estaban totalmente fuera de su alcance) y visibilidad plena del mundo a un ángulo más bonito, lo agarran todo. Tiran al suelo, lo lanzan a metros de distancia (incluso directo hacia cabezas humanas), rompen lo que puedan romper (como papeles), y siguen teniendo una obsesión extrema por meterse todo lo que quepa en su boca.

Pero este fin de semana me demostraron que ya empiezan las travesuras extremas de las ligas mayores. Esas que duelen y cuestan caro. Esas que dan risa pero a la vez hacen decir “por quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeee”. Esas que cuentas con una sonrisa pero un “y ahora qué hago?” en el fondo de tu corazón.

Entonces… me remito a los hechos:

El domingo pasamos un día lindo en familia, de a 4. Lalo y yo terminamos muertos, sin espalda, sin rodillas y como si un camión nos hubiera pasado por encima. Pero el tema es que llegamos a la casa y se los dejé un ratito a mi mamá para terminar de bajar las cosas del carro para acomodarlas, lavar biberones, sacar la ropa sucia, etc, etc, etc. Entonces apenas di unos pasos fuera del cuarto escucho un grito desesperado de mi mamá “Marité, veeeen”. Juro que se me salió el alma del cuerpo y me imaginé mil cosas en solo 1 segundo – es increíble pensar en TODO lo que puede pasar por tu mente en unos segundos de pánico – entonces di la media vuelta y corrí al cuarto de mi mamá para encontrarla secando su celular con una toalla.

Naelle había entrado directamente al baño, levantó la tapa del wáter y tiró su celular. Totalmente intencionado y con la cara de haber cometido una travesura salió del baño casi corriendo riéndose como si supiera que había hecho algo malo. A nosotros no nos quedaba más que sorprendernos (con una inevitable sonrisa) y un fuerte dolor en el bolsillo porque, obviamente, tenemos que reponerle el celular a mi mamá. Qué sabrá mi piojo de celulares, qué sabrá ella que esa gracias nos costará caro, ella solo tenía ganas de bañar al celular.

Pensamos que tal vez lo hizo de casualidad, pero al día siguiente le dimos un celular distinto y directamente entró al baño e hizo la misma mecánica, levantó la tapa del wáter y corrimos para agarrar el celular antes de que sea sumergido. Luego le dimos una pelota de plástico chiquita y nada pasó. Es un hecho, ella ama tirar celulares al wáter y se acabó.

Cada vez me convenzo más que tengo dos terremotitos en casa que recién empiezan a agarrarle el truco a la vida.

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Saludemos hoy a esos pequeños guerreros que llegaron al mundo antes de tiempo y demostraron tener la fuerza de un oso y las garras de un tigre. 17 de noviembre, día mundial de los prematuros!

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