Fue culpa del huevo duro

El día de ayer, mientras le daba de comer a Naelle, yo estaba comiendo un huevo duro. Como no tenía mucho tiempo, ni manos para cogerlo con tenedor y cuchillo, lo empecé a comer como una manzana. A mi lado estaba Marcel viendo sus dibujos esperándonos para ir a bañarnos y dormir. Pasaron solo unos minutos y cuando le di una segunda o tercera mordida al huevo, me atoré horrible. Me paré, me serví un vaso de agua, levanté los brazos, pero seguía atorada. Tosía una y otra vez y los ojos se me iban llenando de lágrimas y mis dos hijitos me miraban desde sus sillas con cara de susto. Cuando empecé a tomar el agua Naelle me pregunta: qué pasó mamá? Solo pude atinar a decirle que todo estaba bien, y por un rato más seguí tosiendo hasta que fue pasando poco a poco.

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Lo que quiero decir con esto, es que los atragantamientos son comunes en niños y en ancianos, son muy peligrosos y hay que saber cómo actuar para poder ayudarlos a expulsar el alimento u objeto atascado que interrumpe las vías aéreas de buenas a primeras.

Gracias a Dios en este caso fue algo sencillo, luego del agua y de esperar unos segundos todo fue pasando. Pero confieso que en el preciso momento del atoro, pensé que me iba a morir. Y nadie podría ayudarme si es que no se me pasaba y empezaba a respirar con normalidad. Todo esto me llevó a pensar en qué debemos hacer si sufrimos de un atoro y estamos solos con nuestros pequeños que aún no saben cómo socorrernos.

Lee atentamente los siguientes consejos:

  • Si te has atragantado con saliva, un poco de líquido o un cuerpo extraño pequeño, te dará tos. No trates de contenerla, al revés, tose con fuerza sin importar los modales.
  • Si el cuerpo extraño no es pequeño pero está colocado de tal modo que te permite toser, tose inclinándote hacia delante y no dejes que te palmeen la espalda a menos que estés doblado por la cintura e inclinado.
  • Si estás en un lugar con gente que no conoces, no te retires de la vista de las personas que haya alrededor, pues quienes hacen esto por guardar la compostura se encuentran luego sin ayuda si el atragantamiento se agrava, en vez de resolverse.
  • Además, si estás también en un lugar público y no puedes toser, llévate las manos a la garganta para indicar que necesitas ayuda.
  • Si estás solo y sientes que corres peligro de asfixia, es posible hacerse uno mismo la maniobra de Heimlich: coloca el puño sobre la parte superior del abdomen y cúbrelo con la otra mano. Después, busca un apoyo sólido como el borde de una mesa o el respaldo de una silla, y apóyate sobre él de modo que las manos presionen con fuerza y rapidez hacia dentro y hacia arriba.

Aquí también se explica mejor cómo hacer la maniobra. Es importante tenerlo en cuenta siempre, uno nunca sabe cuándo puede pasar por algo parecido o cuándo puede ser de muchísima ayuda.

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