Un cuento de terror en días de escasez

Hace ya una semana que venimos apoyando a nuestro Perú ya sean con oraciones, con donativos o voluntariado. Simplemente nunca vi tanta desgracia y unión juntas, y dentro de todo mal siempre hay esperanza y es la esperanza que tenemos como país, como gente. Obvio que dejamos fuera de esta combinación a los malditos que organizan saqueos, o a los oportunistas que solo buscan salir en la foto, fuera de ellos, creo que aún podemos tener fe en la humanidad.

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Recuerdo que el día del primer huaico estaba en la oficina y era cumpleaños de una de mis amigas más cercanas del trabajo. Al salir de la oficina la tarde estaba oscura, no había señal en el teléfono, la gente estaba nerviosa y encima, las noticias y videos más fuertes aparecían en todas partes. Recién estaba empezando. Al recibir el mensaje a mi grupo de mamás del nido, que decía que las clases se suspenderían (en ese entonces solo jueves y viernes) ya empezamos a calcular la magnitud de la etapa que nos tocaba vivir.

Ese día casi nos asaltan a mi amiga y a mí y es que como ella es rubia, de ojos verdes y muy refinada como la “Princesa Sofía” como le diría mi china, (después de esta descripción seguro me cae chancletazo limpio) pensaron que teníamos un botín en la cartera. Gran fiasco se llevarían al abrir nuestras peladas billeteras pero gracias a Dios nos escapamos. Fue un momento de TERROR extremo. Estábamos sentadas en Camino Real, esperando que llegaran algunos otros amigos para poder celebrar el cumple y de la nada un hombre con una bolsa en la mano se para LITERALMENTE frente a nosotras, que mirábamos como dos pavas a nuestros celulares. Solo levanté la cabeza al ver una sombra al frente y dije “Ay Andrea, Dios…”, ella se asustó, sin siquiera saber porqué había dicho eso y se paró cual resorte diciendo “qué qué, mira ahí está Pedro, mira vamos”. Pedro, el novio de la cumpleañera quien ni siquiera había llegado nos salvó imaginariamente. Fue horrible. Quedamos con el corazón a mil por hora. Luego ya en el local, no había agua, y empezó el pánico. Tan grande fue el terror a quedarnos sin agua que una de las invitadas se cayó a la pileta con ropa y todo. Un día raro, por todos lados.

Luego vino el pánico: supermercados desabastecidos de agua y hasta de algunos alimentos no perecibles. Yo tengo filtro de agua en mi casa, entonces, si no hay agua potable, no hay agua en el filtro así que debíamos regresar a los bidones/cajas/botellas, lo que sea que encontráramos al menos para darles leche a los mellis y preparar su comida. Nosotros podríamos hervir el agua que habíamos recolectado pero nada. Así estaban las cosas. Y peor fue cuando llegamos al supermercado: la gente afuera del local con carritos esperando el agua que sacaran del almacén porque dentro ya no había nada. Por más que pedíamos que hagan filas y que por lo menos entreguen un six pack a cada persona nadie hacía caso y empezaron a aplastar cual concierto de 1500 personas para llevarse TODO lo que podían. Realmente no se podía creer, cuánto egoísmo! En fin, pude llevarme al menos un six y algunas botellas sueltas. Duraría hasta el día siguiente sí o sí. Felizmente, parece que la gente entendió porque veo que muchos han donado gran cantidad de agua. Fe en la humanidad, nuevamente!

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Después vinieron las medidas más drásticas para racionar el agua. Empezamos a usar el agua con la que bañábamos a los chicos para pasar el agua del water, o incluso para bañarnos nosotros mismos. Eso duró un par de días felizmente, porque luego pudimos juntar algo más en baldes para poder bañarnos con jarrito, cada baño era un sueño, yo sé la importancia del agua, pero juro que estos días la valoré mucho más. Me acordé del famoso dicho “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, bueno algo así creo que pasó por la mente de varias personas en esta semana.

Es increíble como en una semana uno puede aprender tanto sobre la importancia de cuidar lo que tenemos. Aquí algunos consejos para el uso responsable del agua:

  • Al bañarte o lavarte las manos, cierra la llave mientras te jabonas.
  • Báñate en solo 5 minutos. Te juro que se puede incluso en menos.
  • Lávate los dientes usando un vaso con agua.
  • El agua con la que lavas la ropa o los platos puedes reutilizarla en el inodoro.
  • Instala atomizadores o difusores de agua en los caños.
  • Revisa siempre el buen estado de inodoros, cañerías o tanques para que no hayan fugas.
  • Lava verduras o frutas en un recipiente y luego riega el jardín con esa agua.
  • Usa baldes para lavar tu carro o el jardín.

Se dice que para el 2025 casi todas las poblaciones vivirán con escasez de agua. Podemos revertir esto si la utilizamos de manera adecuada. Ayer se celebró el día mundial del agua, por cierto. Nadie la saludó pero la mejor manera de celebrarla es practicando esto.

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Esos días de terror pasaron para muchos de nosotros, pero aún mucho más personas sufren por lo mismo. Aún podemos ayudar de mil maneras. Tú, ya lo hiciste?

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3 comentarios en “Un cuento de terror en días de escasez

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