Soplando velitas

Recuerdo que hace un tiempo, cuando llegaba el día el día de mi cumpleaños, siempre al soplar las velas pedía deseos en el momento, lo que se me ocurría o lo que necesitaba. No es que crea que los deseos se cumplen solo con soplar una vela, porque tengo claro que a los deseos cumplidos, se llega con mucho esfuerzo, pero es la cábala la que me impulsa a pedirlos.

Luego esos deseos fueron cambiando junto con el tiempo. Ya no pedía por algunas cosas materiales, sino por más felicidad, salud y amor. Empecé a entender que en la vida las cosas más lindas son las que demandan más esfuerzo y trabajo a todo nivel. Empecé a pensar que sería una buena mamá, y es ahí donde volvieron a cambiar mis deseos. Ahora pedía hijos.

Me quedé un tiempo en el mismo deseo, pues no solo los pedía al soplar las velas sino también cuando salía una sola estrella, cuando se me caía una pestaña, cuando encontraba un trébol de 4 hojas, cuando veía un arco iris y hasta incluso cuando cuando pasaba por una iglesia. Digo que me quedé un tiempo en ese deseo porque no fue tan fácil que me sea concedido, y una vez más entendí que las cosas más lindas y valiosas son las que cuestan más: más lágrimas, más esfuerzo, más dedicación, más positivismo, más todo. Sobretodo, más fe.

Hasta que se me cumplió, y por partida doble. Tanto pedí y tanto lo imaginé que llegaron de a dos, y yo no podía hacer más que agradecer y ser feliz con mi deseo cumplido. Pero creo que de eso se trata, de nunca perder la fe ni las ganas de luchar por lo que uno quiere con el corazón. Me acuerdo que siempre venían las preguntas “y tú para cuándo”, y aunque por dentro quería reventar, solo respondía que cuando llegue el momento, llegará. Se lo dejé al viento y al tiempo, y hoy solo agradezco cada día de mi vida por ello. Porque como dicen, los tiempos de Dios son perfectos. Nadie recibe algo que quiere con ganas ni antes ni después. Aunque no se entienda, los recibe justo a tiempo.

Hoy, mis deseos volvieron a cambiar una vez más. Porque ahora solo pido protección para ellos, y también mucha salud para nosotros sus papás, quienes queremos verlos crecer derechos, y también, verlos pedir sus deseos año a año cuando soplen sus velitas.

Ahora empieza un nuevo año para mí. Lleno de retos y aventuras por vivir. Y ahora que ya soplé las velitas, puedo estar tranquila porque estoy segura que mi deseo se cumplirá, tal como se cumplieron  los que he venido pidiendo cada año.

Vamos por más…

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2 comentarios en “Soplando velitas

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