Algún día o él día

Hace un mes empecé un taller de escritura. En realidad hace 1 mes mi vida dio un giro de 180° porque decidí renunciar a un trabajo estable pero que no me llenaba lo suficiente y tampoco sentía que estaba aportando ni yo en él ni él en mí. De hecho, al no estar en esa situación nunca antes, el miedo me embargó pero finalmente me lancé a la piscina. Hoy, estoy haciéndome cargo de muchas cosas que por falta de tiempo no podía hacer y por fin siento que mi vida tiene un rumbo bonito, claro y con propósito: mí propósito.

Es así como vi un anuncio de un taller para escribir «como me daba la gana», literal, ese era el nombre. Entonces dije: ¿por qué no? y así cada miércoles en la noche, me encerraba 3 horas a escribir sin parar sobre mucho temas, incluso uno de los ejercicio era escribir sobre todo lo que tengamos en la cabeza, TODO hasta incluso un sincero «no sé qué escribir».

Cada ejercicio tenía un propósito: recordar una etapa de tu infancia, escribir desde el punto de vista de un animal, inventar una historia sobre un mounstruo bajo tu cama, y muchas cosas más.

Hoy, quiero compartir uno de los ejercicios, ficción o no, ya ustedes opinarán, pero es realmente mágico poder dar rienda suelta a tus pensamientos y poder plasmarlos en una hoja en blanco escuchando solo las teclas que se mueven sin parar sobre el teclado.

Aquí va, de mí para el mundo:

Una noche inolvidable

Fue una noche inolvidable para Emma porque conoció al que sería su esposo 3 años más tarde. 

Esa noche salió con Majo, su mejor amiga, a tomar unos tragos. Las dos solas porque justo ese día ambas sufrieron una decepción amorosa. Ambas habían conocido a dos chicos que aparentemente eran “los elegidos” para empezar a salir seriamente. Pero resultaron tener otras intenciones nada bonitas en ese entonces. 

Ella conoció a Majo en el trabajo. Hicieron click al toque, y es que ninguna cree en las coincidencias y el primer día que se cruzaron en el trabajo descubrieron que estudiaron lo mismo, empezaron el mismo día a trabajar en Arcos Dorados, tenían una pareja hace más de 5 años y por si fuera poco, cumplían años el mismo día: el 31 de mayo.

Dos meses después de conocerse, terminaron con sus parejas y entraron en depresión juntas. Es ahí donde prometieron acompañarse por el resto de sus vidas. 

-Vamonos solas por un trago.

-Sí! y si se nos acerca alguien lo votamos. 

-Fuera huevón. No necesitamos a nadie!

Fue así como agarraron las llaves del carro y empezaron la aventura. 

El destino sería, Dolce Vita, un bar de Miraflores del que ahora solo quedan ruinas porque ya no existe. Era cálido, buena música y tenía una barra muy cómoda para sentarse y conversar por horas. Se pidieron dos pisco sours y listo. La noche estaba escrita, o al menos eso pensaron. 

Pasaron unos minutos y sienten que alguien se les acerca por el lado derecho:

-Hola, ¿me prestas encendedor?

Ambas blanquearon los ojos y pensaron que el tipo solo quería meterles letra y empezar su floro cochino y barato. 

-Toma, y quédatelo si quieres. Tengo dos – Menciona Majo

El chico se fue con su amigo y no pasaron ni dos minutos para que Emma comentara: 

-Oye, ese otro chico me parece conocido. Creo que estudió el curso de licenciatura conmigo en la universidad. 

Ya no empieces ah! Dijimos que nada de hombres – Dijo Majo.

Luego de una media hora se acercó el mismo sujeto y dijo con voz de seductor: 

-Toma gracias. Déjenme invitarles un trago por la molestia al menos. 

Ambas se miraron, y se acordaron que solo habían llevado 20 soles cada una en la billetera. Misias pero bien contentas siempre. 

Se codeaban para ver qué hacer como si la telepatía fuera fácil, cuando una le dijo a la otra al oído “no tenemos plata, unito y ya, los expectoramos”.

Así, pasaron algunas horas y ya conocían más de sus vidas: Eduardo, el chico tímido, estudió administración y tenía 5 años más que ellas; mientras Braulio, el seductor macho latino con pelo en pecho, era algo parecido a Wicho Dominguez. 

Conversaron mucho más, se rieron y hasta bailaron en la calle porque el bar cerraba y aún no se acababa la botella de pisco. 

Quién diría que el amigo seductor saldría por 9 meses con Majo; y Emma, tres años más tarde se casaría con el amigo más tímido, que justo en esa noche reveló que tenía enamorada. No estaba soltero como al principio parecía. 

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Real? o Ficción?

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