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Cansada

Estoy cansada.

Me levanto super temprano y mi día no para incluso hasta mucho después que ustedes ya están dormidos.

Me gusta vivir por ustedes, pero a veces me olvido que yo también tengo sueños y pasatiempos que me gustaría hacer.

El trabajo es intenso y cuando ustedes me hablan mientras estoy en una reunión (que debería ser claro por los grandes audífonos que me pongo) me preguntan cosas, y ahí se quedan mirándome, como esperando o mejor dicho «exigiendo» una inmediata respuesta. Yo los veo de reojo porque no quiero responderles mal, pero ya cuando lo hacen 3 o 4 veces me siento mal. Mal porque no me ven, no pueden entender por más que les he explicado muchas veces en lo que va del día (sin contar los anteriores) que tengo que trabajar y aunque trate de dividirme en dos, no se puede.

Los escucho a lo lejos, mientras avanzo mi día de trabajo, y me acerco a ayudarlos cada vez que puedo. Veo lo que están avanzando en sus clases, y me comienzo a estresar por dentro cuando veo que se han atrasado en alguna tarea (lo que me espera el fin de semana, pienso), pero sigo.

Llega la hora de almuerzo, que quisiera disfrutar cada minuto con ustedes, y Naelle empieza a quejarse de que no quiere comer o quiere dejar la mitad; o Marcel diciendo que se le metió algo verde en su plato. Los minutos vuelan y me toca volver a reunión pero no sin antes pedirle por favor a Naelle que mastique, que no se guarde la comida en el cachete y que por favor no se demore dos horas esta vez.

El tiempo vuela de nuevo y después de las reuniones de la tarde me toca hacerles acordar para hacer ejercicios de escritura. Estar vigilando constantemente que no estén enchufados a la televisión o en aparatos electrónicos me pone los pelos de punta, porque me siento lo que no quiero ser: un sargento. Pero sé que es momento de controlar y ajustar esas pequeñas piezas que aun se están armando en sus cabecitas, aunque tal vez no lo entiendan todavía.

Aquí me preocupo, porque por más que quiera, tampoco puede estar a su lado enseñándoles todo lo que quisiera que aprendan, o que refuercen conmigo. Este año nos toca a nosotros estar en primera línea con el tema de la educación, más si es un año tan importante como el que marca el resto de su vida escolar. Y cómo cuesta….

Llega la hora del baño, y cierro pendientes para al menos ver que se estén bañando correctamente. Independencia, sí, pero con supervisión creo yo. Me siento otra vez a la compu y espero para acompañarlos a comer. Nuevamente la lucha contra el reloj para que Naelle no se demore hasta las 10 de la noche y lavarnos los dientes para estar listos para dormir.

Empieza de nuevo el conflicto. quieren que los acompañe a los dos, llegamos a un acuerdo y dos horas después por fin Naelle se queda dormida. Sí, hasta para dormir se demora. Recién en ese momento que puedo hacer algo para mí me acuerdo de algunas cosas que hay que hacer para el colegio y empieza mi segundo turno de chamba.

No es raro que cuando quiero ver una serie que dejé en pausa desde hace muchos días, sea solo el acelerador para cerrar los ojos y dormir.

Por más que quiera ser la mujer maravilla, no lo soy. Me canso, y también por dentro me siento triste, aunque trate de que ustedes no lo noten, triste porque me frustro, porque no puedo hacer ni ser todo lo que ustedes merecen que sea. Pero sé que ustedes lo saben, y me quieren así. Y yo, por más que esté cansada, tengo siempre grabado en el corazón y en la mente «ojerosa» que ustedes son lo mejor que tengo en la vida.

Y por ustedes, ese cansancio se muda. Promete que no para siempre, pero aquí lo espero para invitarle una taza de café y pasar mejor el rato.

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La salud mental de una madre

A pesar de haber pasado un poco más de 6 años que traje al mundo a mis mellis, tengo grabado el recuerdo de los primeros días de maternidad. No fueron los más hermosos como me lo imaginé, pues el terror me invadió por completo y simplemente empecé a sentir que todo era una amenaza para mis pequeños y prematuros bebitos que tanto le pedí al cielo que se hicieran realidad.

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Durante todo el embarazo trataba de ser positiva, de llenar mi cabeza solamente de positivismo, y cada vez que algún pensamiento negativo se asomaba, trataba de eliminarlo, entonces, sin querer queriendo fui cargándome un poco de estrés por no traer esos pensamientos a mí. Lo hablaba, sí, pero a veces las personas, sin mala intención, no eran tan acertadas y no hacían más que seguir cargándome.

Luego vino la etapa más difícil. Las complicaciones antes de dar a luz y el momento crucial del parto. Con 34 semanas mis bebés llegaron antes de tiempo, más chiquitos de lo normal, y yo sin poder abrazarlos ni pegarlos a mi pecho como lo había «planeado». Me sentía mala mamá, por no «contenerlos» más tiempo en mi panza, tenía terror de la primera noche lejos de mí, terror cuando no podía cargarlos, terror también cuando pude hacerlo ni qué decir cuando los pude llevar a casa a los 5 días gracias a Dios de haber tenido la cesárea. Todo estaba mezclado. La emoción tan grande, el amor que no entraba en el pecho, y las ganas de verlos crecer sanos se mezclaban con el miedo a perderlo todo. Por que sí, ese era mi terror.

Hoy entiendo lo importante que es estar bien mentalmente no solo durante el embarazo, sino también en el tiempo que le sigue al alumbramiento. Pues una mamá parturienta es una bomba de hormonas que puede tener una sobrecarga de sentimientos (positivos y negativos) que finalmente terminan por hacerla pasar un momento difícil y muchas veces además de no saber lo que le pasa, no quiere contarlo por temor o incluso por no exponerse a críticas o comentarios.

La salud mental de las madres es necesaria para el desarrollo y crecimiento de los hijos. Muchas mujeres sufren y experimentan emociones negativas frente a los numerosos cambios vitales del embarazo y el posparto. El 25% de las embarazadas experimenta algún tipo de malestar psíquico significativo.

Sociedad Marcé Española

Este mes, no solo se celebra el día de la madre en el Perú, sino también se celebra el día mundial de la salud mental materna. Y qué importante es entender a consciencia lo que es la salud mental de una madre.

Yo, no conocía de este día especial, pero luego me puse a pensar lo importante que es sensibilizar a las personas en torno a este tema y además dar a conocer que existen trastornos mentales que nacen a partir de que una mamá concibe. Y es que dar vida no es poca cosa no? La responsabilidad que siente una mujer al traer a un ser humano a este mundo es increíblemente abrumadora, y más aún si le sumas el hecho de vivir en una sociedad que no muchas veces se pone en los zapatos del otro.

Por ejemplo, el pedir ayuda es básico y muchas mamás no lo hacen por diversos motivos. Entonces este día es especial para normalizar afirmaciones o enunciados como: «No puedo más»; «Me siento sola»; «No sé que hacer»; «Tengo miedo»; «Todo el día lloro»; «Nadie me entiende»; todo lo anterior, es igual a decir «AYUDAME«.

El Día Mundial de la Salud Mental Materna se lanzó para aumentar la conciencia acerca de los problemas de salud mental materna, con la finalidad de que más mujeres busquen ayuda, reciban tratamiento adecuado y menos sufran. El objetivo común es sensibilizar a la población mundial acerca de la importancia de la salud mental materna y mejorar los recursos destinados por los gobiernos a la prevención, detección y tratamiento de los trastornos mentales durante el embarazo y el primer año tras el nacimiento (trastornos mentales perinatales).

Sociedad Marcé Española
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Nadie dijo que ser mamá fuera fácil, nos enfrentamos a muchas cosas que pueden paralizarnos al inicio y nadie viene al mundo con una manual que te detalla cómo ser mamá, eso se aprende y no hay mejor manera de aprender que en la cancha! Tal vez al inicio no lo entendemos, y los sentimientos nos abruman porque la verdad única y verdadera es que un amor tan grande, como el que se sienten por los hijos y que no entra incluso en el corazón, a veces puede dar miedo. Pero, si saber que tienes un soporte, un piso o simplemente un apoyo del cual sostenerte para no caer, te aclara todo el panorama. Ahí la importancia de pedir ayuda.

Luego, entiendes que no existe en el mundo una mejor mamá para tus hijos que tú. La única que los conoce incluso más que ellos mismos porque tú los tuviste 9 meses (o menos) compartiéndolo todo antes de que llegaran al mundo. Fuiste la única que tuvo su corazón (o corazones) latiendo al mismo ritmo que el tuyo. Y lo más importante, nunca olvides que no eres una mala mamá por alguna vez equivocarte, o tener miedo, o no saber qué hacer, o no poder más y querer pedir ayuda, o no tener leche materna, o haberles dado fórmula, o mil millones de cosas más que podrían entrar en este párrafo… eres madre, y eso es lo más grande que existe en el mundo entero.

Qué lindo es mayo… qué lindo es ser mamá.

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El reflujo y la hiperlaxitud

Esta semana visitamos nuevamente al Gastro pediatra, pues desde que Marcel estaba chiquito sufrió de alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) y visitamos muchos doctores para que nos ayuden a entender bien este tipo de alergia y además, nos orientaran para tener las cosas claras en cuanto a tratamientos, consejos y además, formas de evitar que algún tipo de alimento le cayera mal.

La alergia a la leche de vaca (APLV) es la alergia alimentaria más común en lactantes y niños pequeños, entre un 2% y un 5% de todos los niños padecen esta afección. Se trata de una reacción exagerada del sistema inmunitario ante una o más proteínas que contiene la leche de vaca.

Nutricia – Advanced Medical Nutrition

Tuvimos que hacer muchos ajustes tanto en el tipo de leche que Marcel empezó a consumir y en mi alimentación porque le daba también leche materna (como mi producción fue baja, tenía que complementar con fórmula). Probamos muchos tipos de complementos: hidrolizados, semi hidrolizados, hasta que nos quedamos con la fórmula de leche de arroz porque las anteriores, no le sentaron bien. Pero ese es motivo de otro post completo para hablar de la APLV.

Luego de un año probamos darle leche y la toleró normal, pero cuando fue creciendo cada vez que comía algo con lácteos automáticamente regurgitaba. Algo común en bebes, pero ya cuando el niño va creciendo no es tan «normal» que digamos. Comía y luego de unos minutos inmediatamente se le venía algo del almuerzo. No comía nada, y pasaba lo mismo. Me empecé a preocupar y erradamente buscar en Google. EL ERROR MÁS GRANDE QUE MUCHAS MAMÁS COMETEMOS. Cada cosa que leía me asustaba más, pero puse pausa y decidí escribirle a mi pediatra. Después de tranquilizarme (me conoce desde que los mellis nacieron) me dio la idea de ver nuevamente a quien nos ayudó con el tema de la alergia.

Fue así, cuando en medio de una pandemia, volvimos a visitar al gastro. Un médico ya muy experimentado que con una examinada, y 3 palabras claras siempre da en el clavo con todo diagnóstico y tratamiento. Lo revisó, lo pesó, lo midió nos hizo muchísimas preguntas y además le revisó las extremidades. Sí, las extremidades! Me llamó mucho la atención y aquí aprendí algo nuevo.

ES REFLUJO, me dijo. Debo confesar que escuchar o reafirmar lo que yo en el fondo sabía, me dejó un poco más tranquila. Y luego me dijo, «has escuchado sobre la hiperlaxitud articular?» y sí, yo sabía algo al respecto porque cuando estaba en el colegio, un reumatólogo que me vio por un tema de las articulaciones me comentó que era hiperlaxa.

Cuando hablamos de “hiperlaxitud articular”, nos referimos al aumento exagerado de la movilidad de las articulaciones. Todos conocemos personas que son más “elásticas”, siendo el caso extremo el de los contorsionistas. Los diferentes estudios confirman que es más frecuente la hiperlaxitud en las mujeres que en los varones, oscilando su frecuencia entre un 5-15 % de la población. También sabemos que es mayor en la infancia y disminuye al aumentar la edad.

Inforeuma.com

¿Pero qué relación tiene la hiperlaxitud con el reflujo? Pues, toda relación. Si bien la hiperlaxitud se miden en 9 puntos que ya los detallaré en un momento, ser hiperlaxo es no tener muy fortalecidos los músculos de las extremidades y por ende, otros músculos también. Por ende, los músculos del esófago y de todo el tracto digestivo, lo son también. Es por eso que cuando existe esa condición (que con el tiempo va madurando conforme el niño se va desarrollando) el reflujo es algo común. Pues la comida muchas veces no puede quedarse o seguir su proceso de digestión porque los músculos no son tan fuertes como para cerrar esa especie de «puerta». Así me explicó, como para niño de primaria, y yo lo entendí perfecto.

¿Cómo saber si tengo hiperlaxitud articular? Aquí es donde el doctor examinó 9 puntos en mi chino. Se le conoce como «Maniobras de Beighton» que consiste en realizar 5 posiciones en las que las articulaciones se llevan al límite de rango y se valoran 9 puntos.

Se considera que una persona adulta presenta hiperlaxitud articular o Síndrome de Hipermovilidad Benigno cuando en un adulto es positivo 5 puntos o más sobre un total de 9. Mientras que en caso de los niños, se considerará que existe hipermovilidad articular en el caso de obtener 6 puntos o más sobre el total de 9. Es importante resaltar que estas maniobras deben realizarse de manera bilateral, es decir, en ambos miembros por igual para poder determinar los resultados del test.

FisioOnline
Aquí la valoración
Aquí el detalle de cada punto

¿Qué se recomienda para fortalecer los músculos? Si bien conforme un niño va creciendo esta condición mejora, pero sí es recomendable hacer algunas prácticas para ir mejorando.

  • Los ejercicios de relajación como el yoga son beneficiosos.
  • Evitar deportes extremos o de contacto directo.
  • Estirar la musculatura.
  • Evitar la sobrecarga de las articulaciones.
  • Evitar el sedentarismo.

¿Y qué hacemos con el reflujo? Aquí es muy importante el cambio de hábitos. Si bien mi chino no es gordito, sí tiene alguito de sobrepeso, no mucho, casi nada, pero la recomendación en casos gastro intestinales es siempre bajar un poquito más de peso. Les cuento lo que nos recomendó también el doctor.

  • Evitar acostarse después de las comidas, por lo menos hasta que hayan pasado unas 2 horas.
  • Si el problema persiste en las noches, elevar la cabecera de la cama, unos 10-15 cm.
  • No usar almohadas, porque solamente consiguen flexionar el cuello.
  • No usar prendas ajustadas.
  • No realizar comidas muy abundantes.
  • Comer despacio y masticar bien.
  • No muchas grasas.

Luego de esta primera cita, nos fuimos también con un tratamiento y además estas recomendaciones para seguir a lo largo del tiempo. La semana pasada volvimos para hacer seguimiento, y realmente porque Marcel tuvo un ataque de hipo y una vez más, NEUROMAMÁ se puso modo NEURO EXTREMO y como siempre, el doctor me dejó tranquila con 3 palabras puntuales: «No pasa nada».

Salí del consultorio mucho más tranquila porque los resultados se ven. Fuera de que le dio hipo, y que le duró dos días, el doctor me dijo que vamos por muy buen camino. Mi recomendación es que siempre que tengan alguna duda, temor o inquietud tengan a la mano siempre el teléfono de su doctor o saquen cita con un especialista. Eso es mucho mejor y más seguro que recurrir a «San Google», como decía mi papá.

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Presentes y conscientes

Todos los días que salgo a correr, necesito mis tres indispensables para la situación: mi celular, audífonos y mi canguro. Ni bien abro la puerta busco mi podcast del día y escucho por 5 o 6 minutos el mensaje que toca escuchar. Con esto, he aprendido mucho, desde saber en qué momento debo parar y respirar, hasta técnicas para conectarme con el «hoy» y dejar fluir los pensamientos angustiantes del «mañana» que muchas veces agobian.

Ese es el mundo ideal, vivir el hoy sin pensar en nada más. Conectarse con lo que te rodea para poder vivir plenamente cada minuto del día y hacerlo uno a uno el más productivo de todos. Pero cómo cuesta. Cuesta dejar ir esas preocupaciones que parecen amar nuestra mente, pues se van pero regresan recargadas para taladrar cada rincón posible e inyectar su dosis de estrés. Lo peor aquí es que eso se transmite: en tus gestos, en tu manera de responder, incluso en tu postura. Y los que se dan cuenta de esos detalles, son nuestros hijos que además, lo absorben.

En ese momento que pienso todo lo que pasa por su cabecita cuando pueden verme estresada, quiero conectarme con el presente y simplemente encargarme de una cosa a la vez. Y empiezo a sonreír.

Y todo esto me llevó a pensar que una situación parecida debe pasarles a ellos. Vivir hace más de un año sin mucha libertad, sin ir al colegio ni ver a sus amigos, con restricciones hasta para salir al parque y saludar a la gente que pasa, y muchísimas cosas que hoy cambiaron en medio de una pandemia, debe traer a sus pequeñas mentes muchas preguntas que pueden angustiar y tal vez por qué no, estresarlos.

Entonces descubrí a una maestra en intervención temprana «Amanda Morin» que tiene muchísimos artículos sobre los niños y cómo ayudarnos a crecer y desarrollarse de manera positiva. Ella señala que los niños deben auto cuidarse igual que los adultos, pero no tienen las herramientas que nosotros tenemos porque aun son niños, pero claro que se estresan y tienen ansiedades. Es por ello que debemos enseñarles métodos o ejercicios de autorregulación que los ayuden un poco y de manera divertida y sencilla.

«La autorregulación se trata de tener maneras para mantener la calma en situaciones de estrés y ansiedad. Es una habilidad que se desarrolla con el tiempo y la práctica. Tener la capacidad de calmarse uno mismo es un paso importante para ser más resiliente«.

Amanda Morin

Quiero compartir con ustedes 6 actividades que podemos enseñarles a nuestros hijos para que las practiquen cuando se sientan un poco estresados o ansiosos. Aquí debemos comentarles que ellos mismos deben reconocer cuando esto pasa, y detenerse para pensar y actuar.

  • Respiración de la abeja: Con este ejercicio los niños pueden calmarse concentrándose en su respiración y el sonido que hacen a través de ella. Así liberan tensiones y ansiedades e incluso también el enojo. Solo deben sentarse en un lugar cómodo, cerrar los ojos, taparse los oídos con los dedos índices, inhalar por la nariz y mientras exhalan hacen el zumbido de una abeja. Hacerlo 5 veces y ya está!
  • Método 5-4-3-2-1: Este es mi preferido. Lo hemos hecho regresando de la playa en un largo camino en carro, atracados en el tráfico. Ayuda mucho! Con este ejercicio nos enfocamos en lo que nos rodea y no pensamos en eso que nos pone ansiosos en ese momento. Para poner en práctica el método 5-4-3-2-1, haz una respiración profunda y enfócate en lo que está a tu alrededor. Percibe y nombra:

5 cosas que puedas ver, como una mesa, un reloj o una mancha en la pared. No importa el tamaño de las cosas.

4 cosas que puedas sentir o tocar, como la silla en la que estás sentado, tu camisa o el suelo debajo de tus pies. 

3 cosas que puedas escuchar, como el tictac del reloj o el sonido de tu propia respiración. 

2 cosas que puedas oler, como el olor a jabón o desinfectante en tus manos. 

1 cosa que puedas saborear, como una fruta o un sorbo de agua. 

  • Repetir una afirmación: Este ejercicio consiste en repetir una afirmación común de empoderamiento por ejemplo que nos de fuerzas o energía para poder seguir. Hay frases como «puedo hacerlo mejor», «yo puedo», «yo lo lograré», «confío en mí», aquí podemos ayudarlos a pensar en más frases parecidas.
  • Caminar al aire libre: Siempre es bueno ver la calle y respirar. Si no se puede salir en ese momento, puede ser incluso caminar en el lugar, avanzando y respirando. Permite que pensemos en los pasos que damos o incluso en la respiración que estamos haciendo.
  • Balancearse o mecerse: El sistema nervioso se relaja así. Y si estamos pasando por una situación de sobrecarga sensorial, o también por emociones intensas este es el ejercicio perfecto. Mecerse en una silla mecedora, o girar en una giratoria, incluso rodar sobre el suelo, es lo que recomiendan los expertos.
  • Expresar emociones a través del arte: Conversar o dibujar lo que tiene el niño en la mente, puede ser muy bueno. A veces no se trata de huir a lo que se teme, sino de entender y afrontar la situación. Esto lo hicimos por ejemplo cuando pasamos unos días en el campo y Marcel no estaba muy cómodo, hablamos mucho del tema y si se sentía un poco temeroso cuando me lo contaba porque supongo que estaba pensando en eso, luego se sentía tranquilo.

Es muy importante ayudar a nuestros niños hoy que están aún empezando a caminar por la vida ya siendo más independientes. La autorregulación es muy favorable y más aun si nos encontramos como ya lo comenté, en una situación diferente, y nueva para todos.

Hazlo tú como adulto, y enséñale también a tus hijos.

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La política y los niños

Hace unos meses pasamos por un momento difícil como país. Problemas del entorno político que afectaron el día a día y cargaron las noticias, redes sociales y conversaciones de un poco de miedo, negativismo y frustración. Además de pérdidas humanas y una profunda tristeza que todo esto conllevó. Sí, hablo de Vizcarra, Merino y las inolvidables marchas que no solo sucedieron frente a Palacio, sino que llegaron hasta cada una de las casas y familias que salían por las ventanas a las 8:00 pm a tocar sus cacerolas una y otra vez.

Mientras todo esto pasaba, la angustia fue parte de nuestro desayuno, almuerzo y lonche. Se quedó unos días en nuestras casas y los que sintieron esta visita inesperada además fueron nuestros niños. Algunos con muchísimas ganas de saberlo todo, conocer cada detalle y expresar su curiosidad a través de infinitas preguntas. Tal vez, no lo preguntaban pero nosotros les transmitimos todo a nuestros hijos. TODO. Sentimientos lindos, pero también esos que nos llenan la cabeza de preocupaciones. Entonces, aquí es donde tenemos que pensar y ordenar nuestra mente para tratar de contarles y compartir con ellos lo que está sucediendo. Ellos se lo merecen y entienden más de lo que creemos.

Hoy, es la segunda vez que vivimos una situación similar. Desde el domingo 11 de abril escuchamos y hablamos sobre el tema de las elecciones y es inevitable que ellos escuchen sobre el resultado. Si bien desde antes algunos les explicamos lo que eran las votaciones, y ellos lo entendieron perfecto, hoy el tema no es tan lindo como entender qué son las elecciones. Sino, ellos escuchan, algunos incluso leen, lo que nuestro entorno habla al respecto y es aquí donde hay que intervenir para no cargar esa cabecita y confundirla con frases sesgadas que tal vez, sin conocer realmente el porqué, los hace vivir en angustia y agarrar cierto rechazo a algún nombre famoso en estos tiempos.

Pero, ¿cómo hacer para hablar de un tema tan complejo con ellos? Lo primero que hay que saber aquí, es que nosotros somos los mejores maestros para ellos y lo que necesitan ahora es información, no alguien que les diga qué o cómo pensar. Ellos mismos deben sentirse escuchados, y nosotros absolver dudas y así lograremos que ellos mismos formen sus propia opinión, e incluso, pueden elegir a su candidato favorito y tener sus propias razones.

«María Lucero Ugaz Santiváñez, especialista en educación infantil de la Universidad de Piura, señala que es importante el ejemplo de los padres y sobre todo el establecimiento de un clima actitudinal basado en la confianza, el respeto, la flexibilidad y la objetividad en la familia. Asimismo, desarrollar una comunicación afectiva que permita al niño el diálogo y a distinguir entre lo esencial y lo discutible. Dado que los pequeños aprenden por imitación y acuden principalmente a sus padres con quienes se identifican. Por ello, es el momento de enseñar a pensar y favorecer el hábito de la reflexión».

Bitness.com

Entonces, el respeto y la tolerancia son las dos palabras clave para hablar sobre estos temas, no tan lindos, con nuestros hijos. Respetar y aceptar que el mundo tiene diferentes posturas y puntos de vista los hará crecer en pensamiento crítico. Aquí comparto algunos puntos claves a tener en cuenta al momento de hablar con ellos sobre política:

  1. Hablar siempre desde el respeto y no usar palabras que inciten al racismo o al desprecio hacia personas o situaciones.
  2. Anular explicaciones que fomenten la división o la intolerancia. No debemos generar en ellos sentimientos negativos u hostiles hacia otras personas que opinen diferente a nosotros.
  3. Utilizar siempre un lenguaje positivo, cargado de palabras que transmitan los valores relacionados con la igualdad, respeto, democracia, la paz, la convivencia, la tolerancia y la armonía.
  4. No usar palabras que denoten desprecio, hostilidad, intolerancia o ira. A veces la rabia o angustia que sentimos la expresamos sin darnos cuenta.
  5. Informar a los niños acerca de las distintas alternativas políticas que existen. Explicarles que al igual que existe la diversidad de religiosa o cultural, la diversidad política hace que la sociedad sea más.
  6. Muy importante es NO polarizar, sesgar o radicalizar nuestro mensaje. Somos adultos y es claro que ya tengamos un punto de vista o decisión, pero ellos no. Dejémoslos que tengan libertad de pensamiento.
  7. Ayudarles en la comprensión, explícales sencillo. Existen formas muy creativas para contarles la situación: cuentos, historias, etc. Evita dar detalles excesivos y usar términos poco apropiados para su edad.
  8. Escúchalos. Ellos tienen muchas dudas y están con muchísimas ganas de que tú los escuches. Valida sus sentimientos y sus emociones. Dales tu soporte y absuelve todas sus dudas.

Y algo que prefiero ponerlo a parte, es que tengamos mucho cuidado cuando conversamos por teléfono o los tan acostumbrados audios por WhatsApp; nada de fatalidades ni lamentos delante de ellos. No imaginan cuánto puede hacer un «ya nos fregamos» en la cabecita de un niño. ¿Se imaginan? Yo hasta ahora cuando escucho a mi mamá decir algo así, me asusto, imaginen a alguien que recién tiene solo unos cuantos años en este mundo tan loco y duro a veces.

Ellos son esponjitas. Todo lo que decimos y hacemos, ellos lo copian y lo toman como válido. Entonces, aquí es bueno aplicar lo que siempre digo: «actuemos como si ellos SIEMPRE nos estuvieran viendo».

Vibras… las necesitamos mucho. Piensa bonito, habla bonito. Ellos, nuestro futuro, lo necesitan.

Vamos Perú!

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3 tips para una buena actitud virtual en clases

Cada día busco la manera de hacer cosas diferentes para los chicos. Pues, el tener clases todas las mañanas, hasta la hora del almuerzo es todo un reto que estoy segura llegaremos a superar juntos.

Ya vamos un mes, y como bien lo dije desde el primer día este año es perfecto para celebrarlo todo: un primer día, un mes completo, días especiales, cumpleaños, y todo lo que sea motivo de estar alegres y demostrarlo de muchas maneras.

Confieso que el primer año virtual fue difícil, y lo sigue siendo hasta hoy por varios motivos, entre ellos mi trabajo. Pero como de todo en esta vida se aprende, he encontrado formas de hacer más motivadores los días de clases sobre todo al empezar el día.

Todos los niños son distintos, algunos funcionan de manera visual, otros entienden perfecto y captan mejor las cosas con una buena comunicación, pero aquí el asunto es probar con la manera adecuada de llegar a ellos, y mejorarla cada día.

Por eso, aquí les dejo 3 acciones que pueden poner en práctica para mejorar ese ánimo que tal vez a veces está un poco bajo o necesita ese empujón que solo los papás sabemos darles a nuestros hijos.

  • Tabla de recompensas: esta estrategia es buena para trabajar en modificación de conductas. Aquí hay que tener cuidado con las recompensas, no deben ser materiales en el mayor de los casos y cada acción viene acompañada de una consecuencia (estrella si es positiva y carita triste si es negativa, por ejemplo). Aquí puedes dejar volar tu imaginación para crear tablas divertidas, con stickers, o incluso en la misma computadora. Depende de lo que le guste a tu peque.
Este es un ejemplo de tabla de recompensas super bueno
(Instagram: You Can Do It)
  • Conteo regresivo: Nosotros estamos empleando un horario que forré con papel contact y puse una estrella con limpiatipo para que ellos mismos vayan contando cuántas clases ya van avanzando. El hecho de ver que quedan cada vez menos clases para cerrar el día, los motiva. También cerrar el día con una carita y una frase motivadora, ayuda mucho. Hay niños que buscan aprobación y eso se refuerza mediante comentarios positivos que los impulsen y actúen como un motor. Asimismo, mencionarles cuántos días faltan para el fin de semana es una buena idea también.
Cada estrellita va avanzando conforme avanzan los cursos del día.
  • Actividades post clases: Nos ha funcionado mucho listar algunas actividades para hacer durante la semana cuando acabemos las clases. Puede ser algo simple como salir a dar una vuelta como hacer un keke o galletas. Este tipo de iniciativa mantienen la mente del niño enfocada o motivada pensando en lo divertido que haremos al finalizar las clases, de esta manera se siente con más fuerza y energía para hacerlo.
Aquí haciendo galletas por ejemplo

El truco está en intentar diferentes cosas y finalmente quedarnos con la que nos resulta mejor. Si tienes un hijo al que no le motiva mucho empezar las clases o si tal vez está un poco frustrado por no saber cómo canalizar sus ganas de hablar y no poder, o intervenir y sentir que tienen una traba más que antes incluso porque ahora hay un micrófono que silenciar en el salón, es bueno intentar calmar esa ansiedad por otro lado: actividades al aire libre, manualidades, y muchas cosas más que solo nosotros sabemos que a nuestros hijos motivan.

Tenemos muchos días por delante y las ideas no se acabarán. Somos muchos en esta misma situación y todo lo que hagamos por ellos y darles tranquilidad, vale millones.

¡Vamos por este segundo año virtual.



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Pausas activas para todos

En estos tiempos de virtualidad, tal vez el estar por muchos minutos seguidos sentados frente a una computadora, cansa más de lo normal. Si bien cuando los niños iban a sus clases, tenían recreos en donde gastaban energía, se distraían con sus amigos y volvían a clases con las pilas recargadas. Ahora, podemos tener minutos de descanso, pero no son TAN iguales a lo que era el recreo en el cole.

Pero felizmente, al estar en casa podemos hacer muchas cosas para relajar el ambiente, y además, volver a levantar el ánimo si en algún momento vemos que estamos perdiendo la atención de los peques a la clase.

En nuestro caso, son entre 40 y 45 minutos de clase, para luego tener 15 libres. Aquí las profesoras indican que el que desee puede tomar agua, o comer algo. Nosotros le sacamos el jugo a esos minutos para hacer muchas cosas alejados de la tecnología.

Primero, les cuento nuestras reglas básicas de los descansos:

  • Nada de tele
  • Nada de celular
  • Nada de juegos electrónicos
  • Nada de echarse a dormir

Entonces, con este tipo de indicaciones ya sabemos qué tipo de actividades elegir. He ido aumentando nuestra lista de ideas, algunas son más tranquilas y otras más divertidas, pero todo depende del día que estén pasando los peques.

Aquí les cuento un poco:

  • Gimnasia cerebral: Al estar mucho tiempo en la computadora, es normal que a veces nos sintamos agotados, por eso hacer ejercicios como «tócate la punta de la nariz con la mano derecha y con la izquierda la boca» y así hacerlo algunos minutos ayuda a traerlos de nuevo a la realidad. Lo mismo que «el rey pide» que es un tipo de «Simón dice» pero más enfocado a traer o encontrar lo que el rey pide. Así se activan y también se divierten.
  • Ejercicios: Poner una música alegre y divertida y bailar juntos es muy bonito. Yo los animo a hacerlo ni bien salimos al descanso, les pido que imiten mis movimientos y luego que ellos se inventen algunos pasos. Luego vamos a tomar agua los tres, al baño y regresamos recargados.
  • Dar una mini vuelta a la manzana: A veces cuando los veo cansados en extremo, y sin muchas ganas, le digo que me acompañen a dar una vueltita afuera de la casa. Salimos juntos a dar unos cuantos pasos y regresar. No los estreso con la hora, o al menos trato de no decirles «solo tenemos xx de minutos» sino que cuando estamos ya afuera les digo: «uy ya nos quedan 2 minutos qué rápido se pasó» y así ya están avisados.
  • Comer o tomar algo: No llevarles la lonchera al mismo sitio en donde estudian es bueno. Así aprovechan en estirar las piernas y cambiar de ambiente. Ir a la cocina puede resultar incluso una buena idea para jugar «veo veo» y así también mejorar la atención. Les pides por ejemplo que ubiquen algo rojo, algo redondo, algo blanco y así empiezan a jugar.
  • Meditar: Al inicio pensé que esto no ayudaría pero es muy lindo ver cómo ellos mismos cierran sus ojitos y respiran. Si es motivo para reírse y divertirse también es bueno, porque la idea es que se desconecten y hagan algo en esos minutos libres. Ponerles un audio bonito y ayudarlos a respirar profundo unas cuantas veces ayuda muchísimo.
  • Jugar: Es normal que a veces quieren jugar con sus muñecos y aquí me toca ser un poco dura porque es cierto que los 15 minutos se pasan al toque y cuando llega el momento de volver, se frustran y no quieren hacerlo o lo hacen de mala gana. Entonces les hablo y aplico la psicología inversa sabiamente… 🙂 les digo que es un muy buen momento para ordenar su cuarto. Entonces, ellos como están un poco cansado, no querrán ordenar sus juguetes, por lo tanto, no se acercarán a ellos y por eso no podrán jugar hasta el final de sus clases.

Finalmente, ideas hay miles pero lo principal es hacer que su foco de atención esté en otro lugar alejado de esa computadora que los tiene muchas veces un poco estresados y tratando de concentrarse en algo que puede resultar un poco aburrido, pero es necesario.

Aprovechemos al máximo este tiempo, nadie sabe cuándo volverán ellos al colegio, y nosotros a nuestra vida laboral habitual. Antes, mis pausas activas eran pararme e irme a servir un café y regresar a mi sitio a seguir metiéndole cerebro a mis pendientes. Ahora, son miles de millones de veces mejores, más divertidas y sobre todo, llenas de amor. Nunca imaginé poder compartir espacio tanto tiempo con mis hijos, y sí, es difícil, pero es sin duda lo que hace que nuestras mentes y corazones estén más tranquilos.

Anímate y haz recreos más divertidos con ellos, aprovéchalos tú y dales lo mejor de ti a ellos.

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Día 365

Un 16 de marzo, empezamos una cuarentena que duraría solo 15 días. Estoy segura que más de uno pensó que pasaría rápido, pero el tiempo se encargó de enseñarles que esto sería largo. Como sigue siéndolo hasta hoy, 365 días después.

Nos agarró desprevenidos, aunque se rumoreaba que pronto vendría “el encierro” del que se hablaba por Europa (y antes aún por China), y nos tocó. Suspendieron clases en los colegios y universidades, y el trabajo se empezó a volver poco a poco remoto. La industria paró, negocios cerraron y empezó el pánico. No solo por la posible ausencia de trabajo por las que muchos empezaron a pasar, sino por el terror al contagio. Al inicio incluso todos dudaban de la existencia del terrible virus, pero estoy segura que hoy, 365 más tarde ya a todos nos ha tocado ver al maldito bicho desde cerca.

Mi conteo empezó como algo esperanzador, quería ver cuánto tardábamos en volver a nuestras vidas de antes. Pero llegaron los 50 días y todo parecía igual, solo que nosotros ya estábamos más acostumbrados. Llegó el día 100 y las cosas estaban un poco mejor, pero todo lo parecido a la vida antes del virus aún se veía lejano. Las clases virtuales y el teletrabajo a pesar de ser difícil ya era algo más llevadero. Tuvimos que aprender, y mucho. En el día 200 ya empecé a cuestionarme si seguir o no con el conteo, pero dije “tan lejos he llegado para dejarlo ahí?”. Tengo que reconocer que a mis miles de TOCs no les gustaba esta idea, y decidí seguir porque tantas cosas pasamos en este tiempo que debía recordar cada una en una especie de diario. Quería mirar atrás en algún momento y recordar dónde empezó todo y cómo estamos ahora. Quise hacerle caso a mi interior y seguir “controlando” cada uno de mis días en esta situación descontrolada por todos lados. Y si al año no llegamos a nada, esta pandemia no se va ni absolutamente nada cambia, pues habremos llegado a vivir un año sanos, un año feliz de estar con la familia, un año de aprender a ver más ojos y menos sonrisas, y entender que se puede sonreír solo con una mirada, un año de recordar a los que se fueron, a los que la sufrieron y están aun con nosotros gracias a Dios o al santo en el que más creamos. Pasó un año y aprendimos (algunos antes incluso) a valorar lo que realmente importa, a dejar a un lado el «yo me cuido por mí» y pensar en el «sino te cuidas tú, nos cagamos todos», a entender que estar lejos de los que más queremos es sinónimo de amor infinito y querer ESTAR BIEN, y a enseñar con el ejemplo 24 horas por estar delante de esos pequeñitos que nos enseñan más que nadie a adaptarnos, a aceptar y a seguir creciendo. Nuestros niños.

Un año de cambios y superaciones. Un año entero haciendo que cada día, sea especial. Y lo logramos.

Son 365 días registrando cada momento. Cada día que me ayudó a no perder el rumbo ni las ganas de demostrarle a mis hijos que todo es posible y no hay nada más lindo que estar juntos y con salud. 365 días después, me siento feliz de mirar el día 1 de esta nueva forma de vivir y ver lo mucho que hemos crecido, juntos.

Y así seguiremos, haciendo que cada día sea especial.

Hoy, 365 días después, somos otros. No somos los que éramos hace 365 días. Somos mejores, de lejos, somos mejores.

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El hijo preferido

Muchas veces me preguntan cuál es mi hijo preferido. Es una pregunta un poco incómoda y hasta un poco desubicada. Es algo que cuesta responder porque suena algo duro el tener o no alguna preferencia. Aquí les detallo mi opinión al respecto, no hay una verdad absoluta, solo opiniones.

Una mamá quiere a sus hijos con todo su corazón, alma y cuerpo entero. A todos sus hijos por igual, pero es verdad que cuando alguno necesita mayor atención o dedicación en algunas cosas, está más con uno que con otro. Pueden tener momentos, cada uno puede necesitar más tiempo, cuidados, depende del día o las situaciones.

Creo que todos los que tenemos hermanos alguna vez hemos sentido esa «preferencia» y no hacia nosotros, sino hacia los otros hermanos. Pues, cuando la sentimos nosotros, no nos damos cuenta pero en realidad es que tu mamá o papá está más cerca porque en ese momento no es que te prefiera a ti, pero te da la atención que en ese momento necesitas.

Hace poco leí un artículo interesante, aquí se los comparto:

En alguna ocasión habrás escuchado decir que las mamás quiere más a su hijo hombre. Que las mamás prefieran a sus hijos varones puede ir más allá de un estereotipo, cuando las mamás hablan de sus hijos presumen lo increíblemente divertidos que son, hablan de sus travesuras, y comentan lo graciosos que son.

En cambio, cuando se trata de hablar de las hijas, las madres son más críticas con ellas. Les exigen con ser más serias y las regañan más que a los niños. Un estudio publicado por The British Journal of Psychology,  revela que 88% de las madres admitió tratar diferente a su hijo varón  que a su hija.

Incluso alguna confesaron sentirse mal por eso al darse cuenta. Muchas veces es una preferencia inconsciente. La psicóloga y consejera Chris Duff, comenta que la madre tiene un tipo de enamoramiento inconsciente con el hijo. Otra razón importante es que las mujeres tienden a ser más auto-críticas que los hombres, por eso son más exigentes que con los varones.

Prinsel, creciendo juntos

Es interesante eso del enamoramiento inconsciente, yo le digo a mi chino «mi novio chiquito». Y bueno, mi china es mi espejo, yo me veo tan reflejada en ella que a veces sí siento que soy más dura porque quiero que sea mejor que yo. Cuesta un poco ¿no? Pero lo que creo en realidad, es que las preferencias no existen como tal, pero sí existen los tipos de tratos a cada uno.

Además, como ya lo comenté líneas arriba, es importante estudiar ese momento que podemos catalogar como «preferencia», pues hay mucho en juego y aquí viene el segundo regalo para ustedes:

El hijo predilecto, aquel al que me dedico en cuerpo y alma, es el hijo enfermo, hasta que consigo que se cure.

Es el que está lejos de casa, hasta que vuelve.

Es el que está cansado, hasta que descansa.

El que tiene hambre, hasta que se alimenta.

El que tiene sed, hasta que puede beber.

El que está estudiando, hasta que logra aprender.

El que está desnudo, hasta que encuentra ropa que ponerse.

El que no trabaja, hasta que encuentra un empleo digno.

El que tiene novia, hasta que por fin se casa.

El que se casa, mientras se asienta en la convivencia.

El que ha hecho una promesa, hasta que la cumple.

El que es padre, mientras cría a sus hijos.

El que contrae una deuda, hasta que la salda.

El que llora, hasta que encuentra consuelo.

Y, con un semblante bien diferente a aquella sonrisa, finalizó:

El que ya no está con nosotros, hasta que vuelva a tenerlo ante mí.

Autor Anónimo

Lo leí hace mucho, y me llenó tanto el corazón que nunca lo olvidé y hoy lo comparto con ustedes.

Espero que llene tanto sus corazones como a mí.

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5 tips para el regreso a las clases virtuales

En estos días estoy segura de que muchos tenemos sentimientos encontrados. Volver a empezar el año escolar de manera virtual, no es fácil de digerir. Si bien estamos más preparados esta vez, profesores, papás y niños, sigue siendo una manera atípica de estudiar sobre todo para los niños. Pero, como se dice “no hay que llorar sobre leche derramada” y menos con ellos al frente.

Les tengo 5 consejos para empezar el año virtual con el pie derecho.

  1. Motiva y genera expectativas. La actitud positiva de nosotros como papás es fundamental. Aprovecha cada momento que puedas en contarle las cosas interesantes que hará este año en el colegio, todo lo que aprenderá, amigos nuevos que conocerá y también profesores. Aquí es mejor no hablarles de “cuando vuelvan al colegio” porque eso tal vez les genera expectativas y causa ansiedad por no saber cuándo. Tomemos esto como una realidad y trabajemos sobre ello.
  2. Habla y conversa con ellos. A veces algunos niños pueden sentir angustia por el primer día. Todo es nuevo, y también en su cabecita pasan muchas cosas por esta situación. Entonces, lo mejor es que hablemos con ellos y los ayudemos a poner en palabras esas emociones que pueden estar un poco mezcladas. Valida sus sentimientos, y apóyalo, tenemos que aplicar la empatía a todo nivel. Al comprender cómo se sienten vamos a poder ayudarlos explicándoles con palabras sencillas todo lo lindo que está esperando por ellos.
  3. Anticiparnos es básico. Ya sabemos que tener un ambiente destinado a las clases es importante. Así como también ambientarlo: un horario, un lugar para los colores, plumones y el resto de los útiles que los acompañarán en sus clases. Y aunque no estarán físicamente en sus clases, podemos hacerles una lonchera bonita y rica que los motive también en sus breaks entre clase y clase. Todo involucrándolos en el proceso.
  4. Las rutinas son nuestras amigas. Desde antes que empiecen las clases, acostúmbralos a acostarse y levantarse más temprano, y a seguir los hábitos de aseo de costumbre. Ponle horarios para los dispositivos electrónicos: tele, Tablet, etc en vista que ahora estará más tiempo frente a la compu. Poco a poco, todo se acomoda.
  5. Prohibido palabras negativas. Si estás cansada, estás en todo tu derecho. La angustia también nos pasa factura a nosotros, pero no lo demuestres delante de ellos. Eso se contagia. Dale seguridad y siempre deséale lo mejor en su primer día de clases. Tal cual como si lo estuvieras yendo a dejar en la puerta del cole.

Ya luego de clases, aunque tú lo estés acompañando, pueden conversar a la hora de almorzar sobre las cosas que aprendió o sobre los amigos que está conociendo.

¡Algo más! Si quiere ponerse uniforme el primer día, ¡que se lo ponga! Si eso lo hace feliz, a nosotras también.

¡Vamos que sí se puede! Ya lo hicimos una vez, y super bien. Que esta vez, será incluso mejor.