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Arrancaron las travesuras

Desde hace ya unos meses que mis chukis se soltaron a caminar solos. Fue en ese momento que todo se puso de cabeza. Y sí, es verdad cuando te dicen «ahora empieza lo bueno», porque realmente empieza aquí. Una mezcla de dolor de espalda, brazos y piernas te invade de buenas a primeras porque paras más tiempo doblada que derecha. Al principio de una manito para que agarre confianza y luego el tema es correr en esa misma posición para que no se escapen.

Las travesuras iniciaron hace tiempo, pues cuando mis hijos apenas se sentaban empezaban a querer hacer de todo con sus propias manos. Ahora que tienen acceso a casi todo (porque llegan a lugares que antes estaban totalmente fuera de su alcance) y visibilidad plena del mundo a un ángulo más bonito, lo agarran todo. Tiran al suelo, lo lanzan a metros de distancia (incluso directo hacia cabezas humanas), rompen lo que puedan romper (como papeles), y siguen teniendo una obsesión extrema por meterse todo lo que quepa en su boca.

Pero este fin de semana me demostraron que ya empiezan las travesuras extremas de las ligas mayores. Esas que duelen y cuestan caro. Esas que dan risa pero a la vez hacen decir «por quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeee». Esas que cuentas con una sonrisa pero un «y ahora qué hago?» en el fondo de tu corazón.

Entonces… me remito a los hechos:

El domingo pasamos un día lindo en familia, de a 4. Lalo y yo terminamos muertos, sin espalda, sin rodillas y como si un camión nos hubiera pasado por encima. Pero el tema es que llegamos a la casa y se los dejé un ratito a mi mamá para terminar de bajar las cosas del carro para acomodarlas, lavar biberones, sacar la ropa sucia, etc, etc, etc. Entonces apenas di unos pasos fuera del cuarto escucho un grito desesperado de mi mamá «Marité, veeeen». Juro que se me salió el alma del cuerpo y me imaginé mil cosas en solo 1 segundo – es increíble pensar en TODO lo que puede pasar por tu mente en unos segundos de pánico – entonces di la media vuelta y corrí al cuarto de mi mamá para encontrarla secando su celular con una toalla.

Naelle había entrado directamente al baño, levantó la tapa del wáter y tiró su celular. Totalmente intencionado y con la cara de haber cometido una travesura salió del baño casi corriendo riéndose como si supiera que había hecho algo malo. A nosotros no nos quedaba más que sorprendernos (con una inevitable sonrisa) y un fuerte dolor en el bolsillo porque, obviamente, tenemos que reponerle el celular a mi mamá. Qué sabrá mi piojo de celulares, qué sabrá ella que esa gracias nos costará caro, ella solo tenía ganas de bañar al celular.

Pensamos que tal vez lo hizo de casualidad, pero al día siguiente le dimos un celular distinto y directamente entró al baño e hizo la misma mecánica, levantó la tapa del wáter y corrimos para agarrar el celular antes de que sea sumergido. Luego le dimos una pelota de plástico chiquita y nada pasó. Es un hecho, ella ama tirar celulares al wáter y se acabó.

Cada vez me convenzo más que tengo dos terremotitos en casa que recién empiezan a agarrarle el truco a la vida.

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Saludemos hoy a esos pequeños guerreros que llegaron al mundo antes de tiempo y demostraron tener la fuerza de un oso y las garras de un tigre. 17 de noviembre, día mundial de los prematuros!

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Pijamas mojadas

¿Les ha pasado que sus bebés amanecen con todo el pijamita mojado? A mí me parte el alma cuando voy a darle su primera leche del día a las 5:30 am y siento todo su interior y pijamita mojados. Voy corriendo a sacar ropa seca del cajón y lo cambio en un segundo. Más me ha pasado con el hombrecito. La mujercita muy pocas veces pero también me lo ha hecho.

Con mucha pena lo cambio y empiezo a pensar qué puedo hacer para que no le pase esto. Bueno, no hay mucho innovador que podamos hacer porque esto siempre nos va a pasar, así que en la maleta nunca debe faltar una muda de ropita extra siempre que salgamos aún así sea a dar una vuelta. Debe ser muy incómodo andar con la ropa mojada no?

Bueno, hay algunas cosas que hice y que podemos hacer para que esto pase con menos frecuencia y tal vez en algunos casos, evitar que suceda:

  1. Revisa bien si el pañal que está usando ya no le queda chico: muchas veces por más que los indicadores de kilos aún no indiquen que deben cambiar de talla, es probable que ya lo necesite. Empieza poniéndole una talla más por las noches (que es donde se mojan más) pero ajústalo super bien a la cintura, eso evita desbordes.
  2. Restringe el consumo de líquidos a partir de la tarde: si tu bebe toma mucha aguita como los míos, que les encanta el agua, es recomendable que a partir de un momento de la tarde empiecen a bajar el consumo hasta que los bañes y les pongas su pijama listos para dormir.
  3. Último cambio del día, último biberón del día: si tu bebé toma su última leche cuando ya está dormidito, un cambio de pañal aunque tenga poca pilita cargada es recomendable. No es necesario limpiarlo con pañitos ni ponerle crema, eso podría despertarlo. De preferencia, como ya está más grandecito, cámbialo luego de la leche.
  4. El doble pañal siempre funciona: aunque sea una salida rústica, arcaica o como lo quieran llamar un doble pañal siempre ayuda. Existen varias formas de colocarlo, uno encima de otro, uno cruzado a la altura de la pancita aunque no llegue a cerrar todo o en la espalda. Esto depende de la forma en que tu bebé suela mojarse más. El mío por ejemplo lo hace de panza.
  5. Ajustar bien los cinturones: las banditas elásticas deben estar bien ajustadas. Si el pañal empieza a quedar apretado es mejor cambiar de talla, sino ambos extremos de pega pega deben por lo menos cruzar sus extremos para asegurar el ajuste.
  6. Alitas protectoras bien colocadas: cuando se pone el pañal siempre hay que chequear que la parte de «calzoncito» esté bien puesta y con las alitas hacia afuera. Si no nos aseguramos esto puede que la pilita se desborde y es ahí donde todo se moja.
  7. Hacia abajo los hombrecitos: el pene del hombrecito debe ir siempre hacia abajo. Asegúrate siempre que esté bien puesto el pañal porque si se para un lado, o lo peor, se va hacia arriba cuando apuradas colocamos un pañal el resultado es de terror. La ropa se moja en un segundo.
  8. Cada bebé tiene su marca: siempre he escuchado que «los mejores son los huggies rojos», pero a mí me pasó que con esos mi Marcel se mojaba enterito, hoy usa pampers y santo remedio. Creo que cada bebé tiene su propio estilo, y por qué no? su propio pañal.

En conclusión, todo bebé se moja la ropita de vez en cuando. Creo que eso nos va entrenando como mamá para cuando pasen a mojar las sábanas y la cama enterita. A ver si ahí es tan sencillo como cambiarse de ropa.

Generalmente, he escuchado más casos de hombrecitos con este problema. Será que son más pilones? Tengo de los dos y es cierto, mi china no se moja tanto como mi gordo, pero ahí vamos. Siempre tratando de hacerlo mejor como mamá primeriza, aprendiz y mellicera.

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La hora de la «papa»

Cuando somos papás conocemos el «temible» y «terrible» momento cuando de la hora de comer se trata, sobre todo si son los inicios. Además, habitualmente hay discusiones con el menú. Es difícil ver que hay distintas cosas que pueden gustarle al pequeño, como no. Solo hay que ir conociendo bien sus gustos. En mi caso, tengo ambos extremos: a uno le encanta todo (salvo algunas cositas) y a la otra casi nada. Es un verdadero calvario pensar qué combinaciones nuevas que sean ricas y a la vez sanas y nutritivas puedo inventar.

Pero tranquilos! No estamos solos en estas lamentaciones. En realidad el 90% de los niños pasa al menos una larga etapa de “mal comedor”.

En su primer año, los bebés crecen más rápidamente que en cualquier otro momento en su vida, así que es relativamente fácil conseguir que coman alimentos nuevos. Pero el segundo año los niños se convierten en seres que empiezan a razonar y a darse cuenta de que negarse a comer es una gran manera de llamar la atención. A prepararse!!!

La buena noticia es que casi todos los niños que previamente han sido “buenos comedores” vuelven a comer bien. La mala noticia sin embargo, es que ésto es por lo general en sus términos y a su manera.

Aquí algunos trucos para que tu bebé coma mejor:

1. SEAMOS POSITIVOS
El momento de la comida debe ser un momento lindo, divertido y entretenido. Trata de hacer de las comidas una experiencia realmente positiva para ambos. Una de las cosas más importantes es tratar de ocultar tu frustración. Felicita al bebe cuando come muy bien, o prueba algo nuevo. Puede que tengas que pasar por alto algunas malas conductas alimentarias para centrar tu atención en el buen comportamiento. Esto puede hacer que la hora de comer sea menos estresante para ti también.

2. DISFRAZA LA COMIDA
Como están muy bebés aún no es momento de inventar palmeras ni caritas bonitas con los alimentos. Pero sí de «encaletar» lo que no les gusta. Puedes hacer un rico puré de papa y ponerle unas cuantas vainitas (si es que descubres que eso no le gusta), el sabor cambia. Además, como el puré es espeso, no se siente lo que decidas poner dentro. Eso sí, cortadito en pedacitos chiquitos es mejor.

3. PRUEBA LO QUE COCINAS
Muchos ven las papillas de los bebes y dicen «uy pobre», pero al menos lo han probado? Puede que el aspecto no sea el mejor, pero el sabor puede estar de re chupete. Por eso, prueba lo que cocinas y agrégale lo que creas ayudará a mejorar el sabor. El bebe debe comer rico, no solo nutritivo.

4. COMIENZA TAL COMO TE GUSTARÍA QUE CONTINÚE
Inicia a tu bebé en la comida sólida con alimentos frescos en lugar de tarros de comida procesada con una caducidad media de dos años. Si se acostumbran al sabor de los alimentos frescos y variados desde el principio, son mucho menos propensos a convertirse en niños caprichosos cuando los intentemos integrar en las comidas familiares.

5. NO TE ALTERES
Ellos lo captan todo. Si tu bebé se niega a comer gritando, pataleando, escupiendo o llorando, tú sigue paciente. Espera un rato respira, conversa o cántale si quieres, pero no te derrumbes. Pronto se darán cuenta que no tiene mucho sentido una rabieta si no reaccionas a ellas.

6. EL AGUA ES MÁGICA
Cuando empiezan a coger su vasito con sus manos es muy divertido para ellos. Si lo llenas con un poco de agua (solo un poco para no llenar su pancita de líquido) ellos intercalan comida y agua. Si no quieren vaso, una cucharita es ideal. Parece que el agua ayuda a que pasen más rápido los alimentos y al menos los míos, parece que se divierten con ella.

7. MERIENDAS SALUDABLES
Empezar con la fruta y vegetales en trocitos es bueno. Los cogen con sus manos y se lo llevan a la boca para explorar. Juegan ala vez que se divierten y eso es muy bueno. Pueden ser cubitos de manzana, o palitos de zanahoria y pepino con alguna salsa. El pan de pita es bueno también, y muy blandito como para que sus encías no se dañen.

8. TU SIEMPRE SABRÁS QUÉ ES LO MEJOR PARA ELLOS
Olvídate de eso de que nunca se les debe enseñar la tele cuando comen, tampoco poner juguetes en la mesa o imitar un mono y a la gallina pintadita porque los altera. Nada de eso es verdad. Tú y solo tú sabes que si es difícil que tu bebé coma, harás hasta lo imposible para que lo haga FELIZ y no renegando. Y si tirarte al suelo y hacer como Michael Jackson ayuda, entonces hazlo! Ya cuando crezca le contarás todo lo que sufriste para que se alimente bien.

Entonces, a alimentar esas pancitas de la mejor manera mamás!

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Cosas que habitan en la cabeza de mamá

Hace unos días estuve pensando en esas pequeñas cosas que hacen que una mamá se ponga loca con los pelos de punta de solo imaginarlo. Al menos a mí, me pasa todos los días. Y en esas preguntas que se hacen a quien los cuida durante un largo día de trabajo. Jamás pensamos que «hacer caca» fuera una de las más grandes e importantes investigaciones del día, por ejemplo. Además, están esos detalles que solo una mamá puede conocer de su bebé.

Aquí el ranking de preguntas de una típica neuro mamá que debe y necesita saberlo TODO:

1) ¿Se acabaron su comida?
2) ¿Tomaron todo su biberón?
3) ¿Cuántas onzas dejaron?
4) ¿Cuántas se les preparó?
5) ¿Hicieron caca? (una de las más importantes)
6) ¿Cómo era? (detalles de la caca que son importantes, si está suelta hay un problema y si está muy dura, también)
7) ¿Han dormido en el día?
8) ¿Cuánto tiempo durmieron?
9) ¿Han estado renegones y fastidiados? (otra importante, de eso depende cómo cerremos juntos el día)
10) ¿Han dicho nuevas palabras o caminado solos un poco más de 5 pasos? (pregunta que da un poco de pena para una mamá que trabaja todo el día)

Y así podría seguir por una eternidad porque cada pregunta tiene una RE pregunta. Bien ladilla no? Pero bueno, estoy en TODO mi derecho de querer saber todo a detalle y con puntos y comas si es posible. Daría la vida por no perderme ningún detalle, ningún momento (primero) con ellos, pero a veces no se puede elegir lo que alegra el corazón, sino lo que manda la razón. Y si yo estoy lejos, pues es solo por ellos. Porque ellos necesitan lo mejor y de eso solo nos encargaremos su papá y yo.

Nada de eso impide que no esté colgada del teléfono esperando que me envíen las clásicas fotos del día y me tengan a mí llamando (en las horas que sé que duermen o que están menos chukis) para ver si todo sigue en orden. Ya cuando llego, la historia es otra. Ambos corren felices a saludarme y yo, con un esfuerzo un poco más grande que antes, me agacho para cargarlos a la vez y no se peleen ni se quede uno llorando y el otro feliz por estar cargado con mamá.

Otras cosas que son LEY y se deben cumplir en mi ausencia son:

1) Nadie los baña más que la mamá.
2) La mamá le da de comer a uno a partir de las 6 pm y empieza con el otro para luego darle yo al final al otro también.
3) Si no quieren dormir: NO DUERMEN. Es decir, si tienen sueño ellos solitos dormirán, pero de ninguna manera se les HACE dormir a la fuerza (meciéndolos, cantándoles, etc).
4) Si ya son más de las 4:30 pm y no durmieron, NO DUERMEN. Se les hace jugar y se les distrae pero ya no dormir. Eso implicaría una amanecida y un descuadre absoluto de horarios de bebé.
5) Siempre, pero SIEMPRE se le debe estar chequeando el pañal en los dos casos (pila y caca), porque el primero hace que se moje toda su ropa si es que se deja mucho tiempo y el segundo hace que se escalden de una manera brutal (sobre todo mi china).
6) No se les saca al parque sin mi autorización ni la de su abuela que siempre los cuida en la casa también. Y si los llevan, siempre con la abuela.
7) Nunca se les da la leche obligados, siempre deben querer tomar su leche, su almuerzo o postre. Un bebé obligado a comer, es un futuro niño problema.
8) Si uno llora y está fastidiado, odio que lo dejen llorando sin hacerle caso. Y ya me he ganado con algunos pases así y simplemente me vuelvo loca.
9) Los bebés ahora quieren estar más tiempo en el suelo (jugando y caminando). Tratar lo menos posible de cargarlos.
10) Si se caen, golpean o tienen fiebre, llamar de inmediato a sus papás. Quedarse callados aquí no es posible. Esta es la ley número uno (aunque esté ubicada en el puesto 10).

Y nuevamente, aquí puedo seguir y seguir sin parar. Pero ya sería catalogada la neuro mamá más neuro del planeta tierra. Y la verdad es que a veces hay que soltar un poco para poder vivir.

Siempre habrán cosas que me enferman de solo pensarlas pero no vale la pena tener eso en la cabeza todo el tiempo. Si somos precavidos con las esquinas de los muebles, con TODOS los objetos pequeños que puedan haber caído de casualidad en el piso (Naelle detecta hasta la más mínima pelusa), si somos pacientes cuando comen para evitar cualquier tipo de atoro, si somos cuidadosos al cambiarle el pañal y si cuidamos detalles como pasar el bracito por el polo son MUCHA delicadeza para evitar que un dedito de doble (es lo que más me aterra y me estrujo el cerebro de solo pensarlo). Y más cositas por el estilo… sí, soy una loca en extremo, pero qué le puedo hacer!

Se animan a completar la lista de preguntas y LEYES de mamá que no está en casa?

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Yo, no soy de acero

Hoy estoy agotada. Quise una vez más levantarme con la misma sonrisa y ganas de siempre. No tuve ganas de darle la leche a los bebes ni tampoco de cambiarles el pañal. Me demoré un poquito en levantarme de la cama cuando escuché un quejido que venía del cuarto de al lado. Pensé por un momento en dormir un poco más de la cuenta. Como si el mundo estuviera detenido.

Hoy me miro al espejo y no me gusta lo que veo. Ojeras hasta el suelo, pelos revueltos (y menos cantidad que antes), y ropa gastada de hace ya un tiempo. Me encuentro con lo que soy ahora y no me agrada. Miro hacia adentro y veo solo preocupaciones, de diferentes dimensiones. Me doy la vuelta y veo lo que he logrado y se me pasa un poco. Solo un poco porque mis ganas de no hacer mucho persisten.

Hoy me faltan fuerzas. Para salir como siempre a la calle y estar pendiente a lo lejos imaginando una fórmula para poder estar en dos lugares a la vez. Estoy segura que mi vida entera cambiaría si inventara algo así, sería todo tan perfecto que ya nadie se preocuparía por la falta de tiempo.

Hoy quisiera poner pausa. Pararme en medio de la nada y poner mi mente en blanco. Lejos de llantos, quejidos, gritos y reniegos. Sin pensar en ropa por cambiar, juguetes que recoger, chupones que lavar y mil cuidados que prever. Simplemente pedir un minuto para escuchar mi respiración y tomar aire profundo.

Hoy me siento cansada. Por un momento me siento mala mamá por haberle pedido, casi rogando, a los bebés anoche que se durmieran de una vez. Aunque luego dormidos, acariciando sus caritas les pedía perdón en silencio. La verdad es que soy de carne y hueso y aunque no quiera, se me acaban las fuerzas y necesito parar para descargar.

Hoy, quiero volver a repetir mi vida tal cual lo es ahora, solo que con un poco más energía para seguir andando.

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Sin dormir

Van tres noches que Naelle se despierta a las 9:30 pm y se queda activa total hasta la media noche. Sí, MEDIA NOCHE! Y a pesar que hacemos de todo porque no duerma durante el día, se recarga con solo media hora de «siesta» cuando debe ya irse hasta el día siguiente y nos fregamos todos.

Como todos sabemos, los bebés cuando crecen van teniendo menos horas de siestas durante el día, más grandes, más activos y menos dormilones. Por eso ya en estos últimos meses las siestas se redujeron a 2 (una de día y una de tarde) y de una duración de 30 a 40 minutos aproximadamente, aunque hay días en que se pasan de la hora porque están cansaditos y yo los dejo. No me gusta despertarlos antes de que ellos mismos quieran hacerlo.

Generalmente la rutina de la noche es así:
– 6:15 pm comen su comida
– 7:30 pm al agua patos (unos buenos 20 minutos en la tina para relajar con un buen masaje con jaboncito de lavanda y ya está)
– 8:30 pm (APROXIMADAMENTE EN UNA BUENA NOCHE) caen como mosquitas a sus cunitas
– 9:30 / 10:00 pm les doy su último biberón del día ya dormiditos (este momento es el mejor porque los miro y los miro y les hablo bajito, les canto y les acaricio la cabecita y es lo mejor de la vida. Uno de los momentos que vale la pena dejar en pausa para siempre en mi mente y corazón.

Ya después de eso bajamos nosotros (los papás) a comer y conversar tranquilos (en una buena noche y en un mundo ideal) porque a veces no se despiertan y a veces sí. Tal vez por un sueño feo o porque sonó algo en la casa del vecino y les molestó y ya. Pero la mayoría de veces eso pasa a partir de las 2:30 am que reclaman que los cargue y los vuelva arrullar. Pero estos días NO. Mi china está loca y quiere jugar en la noche después de haber dormido un ratito.

Hago de todo, al inicio no le hablo, la ignoro y solo la paseo, pero me queda mirando y hace alguna payasada. Me aguanto la risa y la vuelvo a arrullar, con la luz apagada y TODO apagado. Pero me empuja como para librarse de mí y empieza a saltar sentada en la cama. Se agarra la cabeza, dice BEBE???, y todas las palabras que ya aprendió y se ríe sola. Pasa una primera media hora y sigue. Y no solo eso sino que su estado hiperactivo aumenta. Empieza a gritar y a querer que le haga caso. Le empiezo a pedir por favor que se duerma que ya es muy tarde y a la hora de no querer dormir no me queda más que unirme a ella. Nos empezamos a reír juntas, prendo a la tele y le pongo algún video «adormecedor» y ni caso le hace. Un rato después empieza a ponerse de mal humor. Lucha contra el sueño de una manera increíble. Hasta que cae rendida con su trapito en la mano y chupón en la boca.

Sino me creen, estas 20150811_232101 20150811_232134 20150811_232143 20150811_232204fotos hablan por sí solas…

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Cosas que no nos dijeron antes de ser papás #1

Es momento que hacer una nueva sección en el blog: cosas que nadie nos dijo antes de ser papás. Hay tantas cosas que vivimos en el curso que es inevitable pensar por qué nadie nos avisó ni nos contó algo al respecto. Y creo que de eso se trata el aprender a ser padres. A vivir el día a día aprendiendo.

Hoy hablaremos un poco del famosos «horario». Esto es algo fundamental en la vida y relación bebé-papás. Si es que quieres tener algo de vida, y ocuparte de tu propio cuerpo (necesitas bañarte en algún momento no?) debes hacer un horario. Obviamente no estresarte como a muchas veces yo lo hice pensando que la hora era inamovible y tenía que respetarse ni un minuto más ni un minuto menos. Y sumando a eso mi estrés porque se terminaran TODAS las onzas de leche del biberón para que salieran rapidito de la prematuridad, mi poquísimo pelo me recuerda que no fue una buena estrategia.

Al inicio, cuando salimos de la clínica, la consigna era darles leche cada 2.5 horas, hasta 3 máximo. Eso sí lo cumplía al pie de la letra porque si pasan mucho tiempo sin tomar, pero hablamos de muchas horas, pueden deshidratarse. Muchos me preguntaban si entre leche y leche podía dormir. La respuesta es que no. Cuando dormían antes tampoco podía, por qué? Porque aprovechaba en hacer otras cosas como bañarme, a veces lavar biberones y hasta arreglar mis cajones locos. Y por qué no? salir a comprar pan para ver la calle. Eran esos días en que la noche y el día eran iguales, y los lunes y domingos también. La vida caóticamente hermosa de ser mamá había empezado.

Más adelante, cuando ya empezaron a comer alimentos sólidos, dormir menos, gatear más y jugar todo el día el horario cambió: menos tiempos para cosas «extras» y más energía para gastar.

6:00 am primera leche del día
7:30 am (aproximadamente) se despiertan y viene el cambio de pañal y ropa
8:00 am empieza el juego y gateo
9:30 am vitaminas (mucovit y feranin)
10:00 am jugo de frutas
10:30 am siesta (de apenas media hora para luego seguir jugando)
12:00 pm almuerzo y postre
1:00 pm juego y gateo
2:00 pm siesta (de máximo 1 hora)
3:00 pm segunda leche del día
4:00 pm juego, gateo, musica y videos
6:00 pm cena (sin postre)
7:00 pm juego ya tratando de bajar las revoluciones viendo dibujitos
7:30 pm baño e intentar hacerlos dormir por aproximadamente 1 hora (en el mejor de los casos)
9:30 pm última leche del día
(esperar hasta que alguno chille para que corra a ellos para volverlos a dormir y empezar de nuevo el día)

En esos huecos, no me queda espacio ni para dormir en las tardes porque no muchas veces coinciden en las siestas. Cuando estoy con ellos el fin de semana, duermo a uno y al acostarlo y correr a dormir a la otra se despierta cuando la logro acostar a ella. Es así una real vida mellisal. Por eso, si tienes un horario todo se ordena, y tal vez no puedas dormir, pero aunque sea puedes bañarte y hacer lo que tengas que hacer en esos huecos de respiro que nos son mucho al día pero son. Además, quién dice que una «siesta» de 5 minutos en el baño antes de la ducha no es reponedora? Créanme, lo es!!!

Y la verdad de todo, es que una se acostumbra. Es tan grande el amor por los hijos que siempre habrá lugar para una cargadita más, un arrastre por el suelo más, un berrinche más calmado con un paseito en brazos aunque duelan, todo eso y más por ver esa sonrisa hermosa en la carita perfecta de tu hijo. La creación más perfecta. de todas que salió de ti.

Así que, si no te lo dijeron antes, o si te lo dijeron pero no lo creíste, es bueno hacer de un horario una rutina habitual. Además, creamos en nuestro bebés un hábito y aunque parezca increíble, les enseñamos a que todo tiene un orden desde el inicio de sus días.

Una mamá feliz, es una mamá ordenada, con un horario bajo la manga.

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Mamitis

Aún no descubro si es que mis mellis, en especial el hombrecito, tienen mamitis o es solo un poquito de berrinche agudo. Pues hace un tiempo, he notado que cada vez que llego a la casa empiezan los llantos y engreimientos. Y qué dolor para mí no poder tener cuatro brazos para cargarlos y hacerlos jugar (siempre chequeandolo TODO) a los dos a la vez.

Cada día toco el timbre al llegar a casa a las 5:30 pm máximo, a pesar de tener llave. Toco porque es casi ya un ritual para nosotros. Pues me han contado que a esa hora aproximadamente, se ponen algo inquietos esperando «algo» hasta que suena el timbre. Dejan de hacer todo lo que estaban haciendo para esperar atentos. Saludo a Bruno para que luego no quiera meter su ociquito cuando esté con los bebes, jugamos unos segundos y le pido que me acompañe al baño a lavarme las manos. Subo las escaleras y de lejos digo: «hoooooolaaaa???», y casi de inmediato adivino dónde es que están jugando porque escucho sus ruiditos nerviosos y emocionados. Me asomo por la puerta y los veo mirando en dirección a mí y puedo ver el cambio en su carita. Es hermoso ver como se va transformando en una carita iluminada por una tierna y sincera sonrisa acompañada de saltitos, aleteos de bracitos, golpes de manitos en el piso o en donde sea que estén apoyados. Corro, me tiro al suelo y dejo que se trepen por donde sea. Me jalan los pelos, dedo al ojo, lengua en la nariz y hasta algunos lapos de mi china en el cachete me caen como agua fresquita. Sin duda, el mejor momento del día entero.

Pero luego viene lo complicado. Les digo que me iré a poner otra ropa para poder jugar tranquilos tirados en el suelo. Pues una mamá con taco 12 no está tan cómoda para gatear en el suelo y saltar cada cinco segundos a coger algo que se está por caer. Solo basta que diga ahorita vengo para que Marcel empiece su llanto sin lágrimas y su arqueo de espalda versión Linda Blair en El Exorcista. Corro y me cambio en dos segundo para no seguir escuchando sus gritos a lo lejos y vuelvo por él. Se ría de nuevo haciendo sus manitos hacia arriba y me pide UPA. Trato de jugar con su hermana un rato pero él se me trepa hasta a cabeza como llamando mi atención y una vez me separa de ella con quien también debo compartir. Le pido a mi mamá que se quede un rato con él y al dejarlo a su lado empieza el baile poseso una vez más. Imposible, vuelvo con él y lo calmo. Una sonrisa traviesa se asoma por su boca. ¿Sabrá lo que está haciendo? Perfectamente! Es hombre!!! Así son los hombres con sus mamás, según lo que me han dicho.

En la noche, es una historia similar con su papá. Mi china es la que tiene mejores noches porque solo chilla a eso de las 10 pm para que le demos su leche (a veces también me pide a las 2 am pero ya no está pasando eso) y de ahí duerme bien. Pero este chuki hombrecito si pudiera quejarse sin parar TODA la madrugada, lo haría, pero el sueño a veces lo vence. Se revuelca por su cuna, se queja y no para hasta que lleguen a su rescate. Cuando ve que alguien se acerca se va quedando callado, pero cuando ve que quien lo está rescatando es su papá, empieza el sandungueo del bueno. No importa si son las 11, 2 o 3 am él se tira hacia atrás con un fuerte Ñaaaaa, de queja bárbara y no para hasta que llego yo y me alza los brazos al segundo.

Y ahora, cuando a veces le digo que voy a comprar y que ya vengo, al decirle «chau», me mira riéndose y se avienta sobre mí con los brazos arriba. Creo que piensa que «chau» es igual a «vamos». A ver si le cambiamos un poco ese chip para irnos acostumbrando a que la mamá también tiene que estar con la hermana. Aunque me parta el alma tengo que hacerlo porque la mayoría del tiempo estoy con él porque no me deja estar con ella. Y bueno, felizmente que ella es feliz con quien la cargue y la haga reír porque sino, ya mi espalda estaría partida tratando de cargar a los dos a vez.

Pero siendo sincera, qué rico se siente que te quieran de esa manera. Ahora por fin ya me siento un poco más mamá. Pues antes, tenía mis dudas al respecto. Pensaban que tal vez ni ellos mismos sabían que yo era su mamá. Qué tonta, lo sé… pero creo que las mamás primerizas tenemos algo de eso. Miedo al rechazo de nuestros bebés, sea porque no les dimos mucha teta, o porque los tuvimos por cesárea, o porque estuvieron un tiempo en incubadoras. Pero bueno, como todas esas son grandes pelotudeces, ahora me siento más feliz.

A seguir viendo como pasa el tiempo hasta que sean las 5:30 pm nuevamente. Y volvamos a ser felices… como cada día a la misma hora.

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La lista maestra

Cuando nos enteramos que seríamos papás vinieron los meses de felicidad pura y también los de planificación thriller: qué vamos a comprar, cómo haremos el cuarto, cuándo el baby shower, cuándo la pañalada, cotizaciones y miles de listas con «cosas que hacer» invadían mi agenda y mi cuadernito de pendientes.

Mis amigas me enviaban sus cuadros hermosos llenos de detalles por comprar. La mayoría elegía irse de viaje para comprar todo por allá, dicen que es más barato. En mi caso, no pude viajar pero algunas cosas las encargué a personas de confianza que iban de viaje o venían de visita. Digo de confianza porque no son cosas pequeñas, y eso debe ser encargado siempre a personas cercanas con un nivel de confianza mayor. Sino, podemos generarle incomodidades y respuestas positivas solo por compromiso. La idea es hacer de esta momento de «las compras» una de las más lindas experiencias.

Eso sí, siempre de una lista uno debe elegir solo lo que cree necesario, yo por ejemplo, compré algunas cosas y fui nutriendo y actualizando una de mis listas para que sirva luego a otra mamá. Hice mis comentarios melliceros y descarté algunas cositas que tal vez compré por las puras porque hasta hoy, casi un año después, nunca utilicé.

Y hace mucho quería compartir mi lista con ustedes. De hecho como siempre les digo, creen su propia historia y experiencia, pero si pueden usar algunos tips y aceptar consejos de esta humilde y alocada mamá primeriza, pues me parece genial. Solo tienes que abrir el link que adjunto a continuación y descargar el documento. Ojala que sea de mucha utilidad!

Lista-de-Compras-Modificada-Mellis

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Los horarios ajustados

Todas las mamis tenemos métodos y formas de hacer las cosas diferentes. No todas las mamás somos iguales, sino cómo haríamos. Algunas son más relajadas y prácticas (cosa que amo y envidio un poco ) y otras somos un poco parametradas y con horarios bien estructurados.

En mi caso, es más el segundo tipo sin ser el extremo de lo cuadriculado. Entiendo que muchas personas no se hacen bolas en lo más mínimo pero yo si tengo un cierto estrés cuando de horarios se trata. Sí, tengo horarios al menos para la comida. Mis bebitos fueron prematuros, y eso de darles de comer en principio para dos horas se me quedó hasta hoy. No comen cada dos horas pero sí debo respetar su hora de almuerzo y de la cena también.

Hacemos algo así: me despierto a las 5.30 am para darle a Marcel sus 7 onzas de leche, luego las 6 para Naelle y me meto a la ducha. Ya luego, yo afuera, a las 9:30 am aproximadamente toman su jugo (a veces ni ganas tienen y no quieren ni una onza); ya a las 12:00 m les toca almorzar. Ahí si que respetamos el horario para poder luego tener un poco de vida y poder almorzar nosotros. A las 3:00 pm les toca su segundo biberón de leche del día, a veces duermen y a veces no (para eso si no soy tan loca), a las 6:00 pm nuevamente a la silla para comer. Luego del baño rico viene la última leche del día a eso de las 9:30 pm. Obvio todos los horarios son con quince o veinte minutos de prorroga para poder armar y calentar todo. Sin mencionar el ritual de Naelle que más parece una lombriz poseída porque ODIA su sillita.

Claro que entre todo ese horario de comida están muchas horas de juego, de paseos y de caminatas juntos. El fin de semana que a veces salimos, han habido oportunidades que no hemos llegado a las 6:00 pm a la casa entonces ahí si por si acaso tengo en mi maletín mi reserva de biberones de leche. Y eso es lo que no me hace ser una loca enferma de los horarios. Prefiero mil veces darles leche en lugar de su comida (es solo un día no todos) porque llevarles su papilla sería el caos más grande jamás antes visto en la historia humana. He tenido casos en los que les he llevado su comida y todos terminamos con dolor de cabeza. Descartada esa idea.

Por eso a veces, al menos por un tiempo, prefiero salir de paseo y a visitar a las tías y primas en horarios donde solo les toque tomar leche (porque es más manejable). Creo que tener dos hijos es distinto porque requiere otro tipo de logística. Desde un maletín más grande (si no son dos), hasta dos car seats instalados por siempre en la parte de atrás del carro, un coche doble en la maletera, muchos juguetes por si acaso, pañales (el doble de lo que siempre se lleva) y muchas pero muchas babitas.

No digo que sea más difícil, porque mami es mami de uno, dos o tres, pero las mamis que tienen hijos a la vez, sí tienen un gradito más de estrés incluido. Y es que las malas noches que se escuchan en películas y las preguntas típicas como «si uno llora, el otros se contagia?», no es cuento. Todo es verdad y cualquier cosa que se compare, pues no tiene comparación. El tema es así, cuando uno llora el otro está callado, pero cuando el uno se calma y lo devolvemos a su cama, la otra empieza. Y es así y así por el resto de la noche hasta las 5:30 am que todo vuelve a empezar.

Y este es el lema «si no la entiendes, no se lo digas. Si lo dices, corre por tu vida». No es broma. Una mamá múltiple tiene múltiples personalidades cuando de «criticarla» se trata. No seas mal@ y no lo hagas. Únete a ella y acompáñala en su estrés.