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Mi lado renegón

Hoy es un jueves que parece lunes, pero es raro porque se cierra el mes y a la vez parece que recién empieza, y con ese mismo cierre vienen cuentas por pagar y también, cosas por contar para cerrar «con broche de oro» el mes.

Ha sido un mes un poco complicado, celebramos el día del padre, lindo y bello, pero con los bebes enfermitos. Aún con inhaladores y tratamiento un poco largo para que no recaigan, seguimos de pie en la lucha. Y bueno, cuando uno se enferma, se enferma el otro, y cuando eso pasa una está con la mente divida en mil pedazos. Lejos en el trabajo pero dejando el corazón y el cerebro controlador en casa a través del teléfono.

Para remate, con todo este problema llegó el momento de hablar de un tema que pone los pelos de punta a cualquier persona hoy en día. Un tema del que no quería hablar hace mucho, pero es hora de botarlo todo y desahogar para relajar: LAS NANAS!!!

Por suerte, tengo una buena nana trabajando con nosotros hace ya más de un año, pero no he tenido mucha suerte con la segunda mano. Con la asistente todo servicio que también nos acompaña. La verdad es que he intentado hacer de todo. La mayor combinación posible: nana + chica cama afuera; nana + chica cama adentro; nana + chica por días, y a eso le agregamos a mi mamá y a la chica que trabaja con ella que también ayudan con los bebes. Y además de todo: mañana «libre» porque los bebes ya van a nido. Entonces, ¿por qué tanto rollo en encontrar una chica buena con ganas y pilas de trabajar?

Siempre he tratado con cariño, respeto y consideración al personal que trabaja conmigo. Al final aplico lo que me gustaría que apliquen conmigo en el trabajo, total es también su casa y vive conmigo. Comparte más tiempo con los míos que con su propia familia.

Pasamos días buenos, salimos todos juntos como una familia, la engrío, y le damos la confianza para decirnos lo que necesita directamente. Pero lo peor viene cuando te dan el puñal por la espalda, y a pesar de todo, no les importa nada. Un día a las 11 de la noche escribe diciendo que no podrá llegar el lunes (justo cuando los bebes se enferman), y promete llegar en la tarde, y esa misma tarde espera mi llamado para decirme que no vendrá tampoco en la tarde sino al día siguiente. Eso ya es una falta de consideración.  Luego, un feriado, único día que puedo «dormir al menos una media hora adicional», sube la escaleras como si fueran las 3 de la tarde (siendo aún las 6 am antes de irse a disfrutar su merecido feriado) e irrumpe a mi cuarto sin avisar diciendo a voz en cuello: señora marité, me va a pagar hoy???. Pues 29 de junio no es fin de mes, pero ella tenía un plan ya estructurado. Por eso quería recoger el pago de su primer y único mes trabajando con nosotros.

Un fin de semana antes estuvimos comiendo Bembos todos juntos y ella feliz se reía agradeciendo por el buen momento, y unos días después, llegando el 30 del mes esperando a que esté a punto de subirme al carro para irme a trabajar me dice: señora le quiero decir que solo trabajaré hasta hoy. 

Simplemente, son cosas que NO SE PUEDEN CREER. Esta persona salió de una agencia de empleos, la peor agencia que existe por cierto, que no le interesa el problema en el que se meta el cliente. Pues, cuando le reclamé la forma en la que me estaba avisando su salida (sin darme chance de buscar un reemplazo teniendo en cuenta que soy una mamá que trabaja) me comentó campantemente que la agencia ya sabía eso hace 15 días. Ah sí??? Y ellos mismos le recomendaron que no me dijera nada, por si fuera poco. Por eso ahora no confío ni en las agencias, ni en nadie.

Estoy molesta, y creo que es lógico. Una vez más me fregaron, y una vez más me vieron la cara de tonta.

Qué decepcionante a veces puede ser la vida. A veces das la mano y no se suben hasta el codo, sino que te la tuercen y hacen lo que se les da la gana con ella. Cuánta gente sin valores más podremos conocer a lo largo del tiempo? La verdad es que asusta un poco.

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Crónica de un asalto a un bacín

Esta es una de esas historias que quedan para siempre grabadas y seguro será contada de generación en generación.

Estábamos jugando a construir cosas con los legos después de almorzar. Había subido con los dos para poder dejar libre el comedor para limpiarlo y recoger los platos, libre de bebés correteando por todos lados. Siempre trato de tener todo a la mano para no correr contra tiempos a última hora: que el pañal, los pañitos, el cambiador, la crema, etc. Pero esta vez, todo pasó demasiado rápido.

Hace un tiempo ya andamos pensando en cómo será la «operación quitada de pañal», por eso tenemos el bacín de Marcel y el de Naelle a la mano por si algún día ellos solitos empiezan a pedir. Siempre cerca, siempre limpios para cualquier emergencia. Fue uno de esos momentos en los que estamos «menos» preparados para lo que sea, cuando Naelle me miró con una carita de preocupación, se agarró el potito y dijo «caca mamá». Al parecer intentó hacer pero como no había comido fruta, no estaba tan «facilita», por decirlo bonito. Me miró de nuevo y dijo «mama caca au». Y lo mejor que se me ocurrió fue agarrar el bacín que tenía más cerca y le expliqué: vamos a sentarnos aquí para hacer caquita y que no te duela ya?.

Le quité el pantalón y el pañal y me dijo «yiaa» con puchero incluido y se sentó. Marcel me pedía que le alcance su «bishayo» (dinosaurio en su idioma) y yo seguía haciéndole barra a Naelle sin mirarla para que no se sienta cohibida. Creo que a nadie le gusta que lo estén mirando mientras hace caca. Marcel me pedía más cosas del «cajón de las sorpresas» y Naelle seguía diciendo «caca mama». Yo entré un poco en pánico porque una vez más estaba frente a la simultaneidad típica de una mellicera o mamá de dos o tres. Naelle se paró y salió corriendo para agarrar algún juguete y yo estirada hasta el otro extremo cogiendo a Marcel del polo para que no se trepe a su mecita. Lo bajé, cargué a Naelle con el poto al aire y vi su bacín. «Bravo hijita!!! Qué linda caquita…», era algo que parecía de adulto (no exagero, era la vida real). Cogí el bacín con la otra mano y lo dejé en el baño. Saqué la cabeza por la escalera y grité: «por favor ayuda con uno! Tengo que cambiar un pañal». 

Subió Lalo mientras yo hacía malabares para sacar pañal, pañitos, algodón y crema para atender a Naelle. Fue a ver a Marcel que seguía jugando quien salió disparado detrás mio cuando me fui del cuarto. Le dije a Lalo que había dejado el bacín en el baño para que por favor lo limpiara la escena del crimen y elimine al muerto. Típico hombre, escuchó y se olvidó. Bajó nuevamente a la cocina y luego subió mi mamá. Le conté feliz que Naelle por fin había hecho caca solita y se alegró preguntándome dónde había dejado el bacín para limpiarlo y le conté que lo dejé en el baño pero Lalo ya había llevado todo abajo para limpiarlo. Mientras yo hablaba ella caminaba hacia el baño, seguro para comprobar que ya no había nada ahí, y escuché el grito + frase más aterradora de la semana: «NO!!! YA SE LA COMIÓ!!!!!!».

Confieso que la sangre se me congeló, puse la misma cara de trauma de mi mamá y Naelle que corría feliz frenó el seco y se puso a llorar. Yo no hice más que preguntar asustada «QUÉ!!!! QUIEN SE COMIÓ QUÉ!!!». Mi mamá cargó a Naelle diciéndole que era mentira que no se asustara, volteó y me dijo: Bruno!!! Ya se comió la caca!!!

¿Quién es Bruno? Mi primogénito, el regalo más lindo que me hizo mi papá (hasta el domingo que fue catalogado como el come caca oficial. Mi perrito que está por cumplir 13 años y que nunca jamás había hecho algo parecido.

Lalo subió corriendo asustado pensando que Naelle se había comido su propia caca. Algo realmente escalofriante de pensar pero creo que fue lo primero que pensé cuando mi mamá gritó. Pensé que uno de los dos se había comido la caca, por eso antes de preguntar  nada miré a mi alrededor a ver si no se me había perdido ningún hijo, y fue cuando los vi a los dos conmigo que pregunté de qué estaba hablando.

Yo había escuchado muchas veces historias parecidas, me reía y me daban arcadas de solo pensarlo. Un perro es un animalito por más civilizado que parezca. Y luego de buscar las razones hay muchas causas por las que un perrito puede llegar a comer caca: busca atención, le falta alguna vitamina que increíblemente se encuentra ahí, especie de protesta, por edad avanzada, a veces cree que es un desecho de su cachorro y por eso lo come (como si Naelle fuera su hija). Dios, lo escribo y no lo creo. No pensé que eso nos fuera a pasar alguna vez a nosotros.

Luego ya nos reímos del tema pero lo sometimos a un riguroso lavado de dientes, le dimos de comer muchas cosas y además, lo bañamos y restregamos. Hasta hoy sigo sin creerlo.

Tengo un perrito come caca.

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El culpable luego del asalto

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Empezó el frío

Podría decir en estos momentos tengo un ojo cerrado y otro abierto. Hace dos días que no duermo más de dos horas, a lo mucho, en toda la noche. Y aunque recién terminó el fin de semana, éste no fue tan «lindo» como todos los demás. Tengo a los dos enfermos en la casa, con una tos que parece romperá sus pequeños pechitos y con la nariz como caño. Para colmo, estos síntomas de agravian por la noche, cuando «intentan dormir».

Todo empezó el en día del padre. Amanecieron con un poco de moquitos y los llevamos a la clínica para que no pase lo que pasó hace un mes: bronco espasmos. Y bueno, tuvimos la misma «suerte» que tenemos siempre que los llevamos a emergencia. Hasta hoy no encuentro una sola clínica que nos de un buen servicio de emergencia, urgencia o como quieran catalogar lo que sucede con mis hijos. Una vez más, le enviaron el medicamento equivocado a él y a ella. Pues, esa noche fue de terror. Ella parecía que había tomado red bull pero en galonera con una dosis de algo más y él simplemente estaba incómodo en TODAS las posiciones que existen.

A la mañana siguiente, la gota que rebalsó el vaso de agua para decidir llevarlos donde su médico de cabecera fue el pequeño episodio de vómitos de mi chinito bello. Gracias a Dios estuve ahí y pude ayudarlo porque pasó cuando estaba dormido. Eso es sumamente peligroso para cualquier persona. No es muy bonito vomitar, y menos hacerlo cuando estás dormido.

Lo cambié, le puse una casaca más gruesa a Naelle y nos fuimos a la clínica. Al llegar y revisarlos uno por uno me dijo lo que pensé que me dirían el día anterior que no lo hicieron: los dos están con bronco espasmos y la que está peor es ella. Cosa que me dio más gracias aún. Pues la doctora del día anterior me dijo que el que estaba peor era Marcel.

Este clima no está para nada bueno. Además del frío que cada día parece estar más intenso, tenemos los cambios repentinos de frío a calor y viceversa. Esto hace que nos enfermemos más! Y sobretodo los más pequeños que contraen cualquier virus del nido, parque, centro de estimulación, entre otros. Por eso, debemos seguir algunas recomendaciones para llevar bien este invierno que parece ser más fuerte que otros años. Si estamos así en junio, no quiero pensar en cómo será agosto.

  • Vestirlos siempre en capas: es mejor tener varias capas de ropa que nos permiten comprobar su temperatura, ir con el mismo clima por si empieza a hacer más calor o frío. Y además, al cambiarle el pañal no los dejamos completamente desnudos y vamos poco a poco.
  • Medir la temperatura al tacto: los más chiquititos, sobre todo los recién nacidos casi siempre tienen los pies fríos, por eso es bueno tenerlos con mediecitas gruesas. Pero eso no significa que en realidad estén pasando frío. Los lugares más adecuados para saber su temperatura corporal son la nuca, la frente y el cuello. Por eso, solo tienes que tocarles en esas zonas y si están calientes y sudadas o si están fresquitas, actuar para ayudarlos a nivelarse mejor. También hay bebés que se ponen un poco colorados, como mi chino con el calor, hay que estar atentos a sus cachetitos para quitarles alguna prenda si se observa que se están poniendo rojitos.
  • No hacer mucho uso de estufas ni calefacciones: esto puede ser reconfortante pero tiende a resecar las mucosas y la piel. Y si eliges tener uno, es bueno que entonces coloques también un deshumedecedor.
  • Un baño corto: es mejor darles un baño no muy largo en invierno. La temperatura del agua debe estar aproximadamente en 24° y si es posible calienta un poco la toallita y sus pijama para que no choque mucho la temperatura al salir del agua.
  • Dormir con pijama grueso: si tu bebé tiende a moverse mucho durante la noche, es mejor que duerma con interiores de algodón, medias y un pijamita más grueso encima. Pues si es que no se tapan, debe estar abrigado de por sí.
  • Adquiere las prendas necesarias: lo más indicado durante los meses fríos son las prendas que permiten que la piel respire, como el algodón o la lana. Y no hay que olvidarse de los guantecitos o mitones, de las mediecitas gruesas ni del gorro, pues los bebés pierden mucho calor por la cabeza y hay que contar, además, con que aún no tienen mucho pelo. Las bufandas no son una buena idea todavía, ni las prendas con cordones cerca del cuello, porque pueden provocar enganchones y, en el peor de los casos, asfixia.
  • A cuidar su piel: a los niños se les pueden cortar los labios como a los adultos. Para prevenir la sequedad, podemos ponerles un poquito de vaselina neutra antes de salir a la calle. Y al igual que dentro de casa, si su piel está reseca o tiende a estarlo, le aplicaremos una crema hidratante minutos antes de salir de paseo. Es como el bloqueador de invierno.

Con estos tips y algunos otros, podemos proteger a nuestros bebés del frío. Y recuerda mamita, si tú sientes un frío que congela hasta los huesos, no quiere decir que tu pequeño también lo sienta.

*Tengo también preparado un siguiente post sobre las enfermedades comunes en invierno, y los contras de nacer en un mes frío como julio, agosto o septiembre. No por nada yo tuve a los mellis en agosto y por eso soy casi casi graduada en el asunto del frío y los bebés. Dicen que un bebé que nace en invierno, es más propenso a caer en resfriados… es la historia de mi vida.

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Prevenir, es vivir!

En estos últimos meses se ha escuchado mucho sobre los desastres naturales en el mundo entero. Frases como «el mundo está loco», «qué extraño está el clima», «qué miedo tantos cambios», han sido las protagonistas de un tiempo a esta parte. Tampoco se salvan las frases alarmistas, o pensamientos fatalistas, como pensar que nos estamos salvando por poquito. Ya le tocó a nuestros países vecinos y a nosotros nada. Como si estuviéramos esperando que algo pase.

La verdad, cruda y dura, es que algo tiene que pasar pero nadie, absolutamente nadie, sabe ni cuándo ni cómo ni dónde. Simplemente, vivimos en una zona sísmica que tarde o temprano tiene que temblar. Por eso no podemos hacer más que estar preparados y hacer planes de acción en la casa y con la familia.

  • Involucra siempre a tus hijos. Aunque estén pequeños y no entiendan muy bien, trata de contarles qué es un temblor y los cuidados que deben tener si sucediera uno estés o no estés con ellos.
  • Plan de reunión después de un desastre. Es necesario que estudien como familia qué hacer si es que les toca un desastre si están fuera de casa. Queden en un punto de reunión y respétenlo (nada de ir a buscar al otro primero, se pueden cruzar y nunca se encuentran). El punto de reunión es vital (de preferencia que sea la casa).
  • Lista de contactos y números de emergencia. No siempre es fácil encontrar o recordar números de teléfono importantes cuando se está en una crisis. Incluye en un listado simple los teléfonos de la casa, del trabajo, del celular y el nido o escuela de tus hijos. También el de algunos vecinos, médicos de la familia, bomberos, seguro de salud, hospitales cercanos, policía local, y familiares más cercanos. Procura tener copias de esa lista de contactos junto al teléfono en la casa, en el trabajo, en el carro y en tu billetera. Asegúrate de que tu pareja y las personas que cuidan a tus hijos tengan también copias de la lista donde además es importante que incluyas tu dirección de correo electrónico (puedes guardar esa información en la pañalera o mochila de tu hijo). Recordemos que a veces las líneas no funcionan pero sí el correo electrónico.
  • Prepara una ruta de evacuación en casa. A veces es bueno quedarse inmóvil en un lugar seguro dentro de la casa y luego salir con cuidado y de prisa durante los 60 segundos siguientes al temblor. Practica esta ruta de día y también de noche.
  • Incluye a tus mascotas. Ellos también son parte de tu familia.
  • Prepara tu mochila de emergencia y tenla siempre a la mano:
    • Agua embotellada. Mantén al menos un suministro de agua de tres días para cada miembro de la familia, además de agua para las mascotas.
    • Alimentos no perecederos y utensilios. Un abridor de latas manual (no eléctrico); vasos de papel y utensilios. Empaca un suministro de comida de tres días para cada miembro de la familia, que incluya cosas como leche en polvo o fórmula y fruta, carne, sopa, vegetales y jugo en lata. Comida para bebés y para las mascotas. La fórmula para bebés puede dañarse con el calor o el frío, así que no la guardes a menos que esté protegida de temperaturas extremas.
    • Botiquín de primeros auxilios. Los artículos clave incluyen tela adhesiva estéril y gasa, loción antiséptica, un termómetro, pinzas, guantes de látex y un antiinflamatorio. Además, pide a tu médico o farmacéutico recetas para medicamentos de primera necesidad para guardar entre tus objetos de emergencia. Ten en cuenta que el calor o el frío puede dañar tus objetos de emergencia, así que no los almacenes a menos que estén en un lugar climatizado. Si decides guardar medicamentos de primera necesidad, comprueba las fechas de caducidad cada tantos meses y reemplázalos según lo vayas necesitando. (Comprueba las fechas de caducidad cada seis meses y reemplaza los alimentos según vaya haciendo falta).
    • Una radio a pilas y pilas extra. La necesitarás para poder escuchar en la radio noticias sobre la situación e instrucciones de evacuación.
    • Una linterna y pilas extra. Los cortes de suministro eléctrico suelen ocurrir, sin importar el tipo de catástrofe.
    • Un juego extra de llaves para el auto. Siempre tener un juego de llaves para auto y también de la casa nunca está de más.
    • Dinero en efectivo. No cuentes con poder acceder a un cajero automático. Aunque una tarjeta de crédito debería servir para gastos como gasolina, comida y hospedaje, no funcionará si no hay electricidad. Tener monedas y algo de billetes nunca está demás.
    • Documentos importantes. Ten copias de los DNIs, pasaportes, certificados de nacimiento y de matrimonio, y papeles de seguros, sobre todo si hay un incendio o si necesitas evacuar. Guarda estos documentos en un contenedor a prueba de agua y fuego, que puedas colocar en el maletín.
    • Suministros de higiene personal. Guarda papel higiénico, jabón, cepillos de dientes, desodorante, tampones, compresas, pañales y toallitas húmedas en tu kit. No olvides la crema para bebés.
    • Ropa y saco de dormir. Empaca una muda de ropa y un par de zapatos para cada miembro de la familia junto con un saco de dormir. Mantas y almohadas si es que tienes espacio.
    • Juegos y libros. Si se va la electricidad, no tendrás televisión o computadora para pasar el tiempo. Libros, juegos y juguetes mantendrán la mente de todos ocupada y sin pensar en lo peor. Coloca algunos que crees que puedan entretener a los más pequeños.

No hay nada como estar tranquilos en caso algo suceda. De nada nos sirve vivir atemorizados y alarmados, no se disfruta nada la vida si andamos esperando que «algo malo suceda». Nos encomendamos al de arriba y ya está. Estando juntos, seguros y preparados lo lograremos.

Espero este texto les sea de ayuda y puedan aplicarlo en sus casa y con sus familias.

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Él decidió dejar el chupón

Recuerdo que cuando los bebes tenían solo un mes de nacidos existían momentos en que se fastidiaban y parecían tener hambre pero ni la leche los calmaba. Pensé por un tiempo qué podía hacer e intenté muchas cosas hasta que les presenté el chupón. Sé que muchas mamás están en contra de él, y respeto su punto de vista, pero otras no le ven nada de malo al hecho de usar chupón (siempre y cuando sea de rato en rato y con la promesa de tener claro que en algún momento empezará la guerra por dejarlo).

Algunos bebés no pueden vivir sin su chupón, en el caso de los mellis, cada uno tiene su costumbre y preferencias. Por ejemplo, Marcel lo pedía cuando estaba un poco fastidiado por los dientes, o cuando quería dormir. Y Naelle, decía «popon», cuando quería su chupón y cuando ya lo tenía en la boca decir «pito» porque quería su trapito para tener el paquete completo y poder irse a la camita.

Muchas veces me preguntaron cómo haría para quitarles el chupón y cuándo pensaba hacerlo. Y la verdad es que nunca fue un tema de preocupación para mí. Sé que existen muchas formas para quitar el chupón a un bebé ya sea de manera gradual o repentina, como por ejemplo:

1. Cambia el chupón por vasos con cañitas para sorber. Estos fomentan el desarrollo de la coordinación entre la vista y las manos, y ayudan a poner fin al hábito del chupón.

2. Habla con el niño y recuérdale que ya es mayor, que ya va al nido, sabe caminar solito y que no necesita de un chupón para calmarse.

3. Puedes ponerle metas como por ejemplo, que use el chupón solamente para dormir, y dale un premio por conseguir esas metas.

4. La reafirmación positiva funciona bien con los niños de más de un año. Así que elogia a tu hijo cuando se comporte como un niño mayor.

5. Ten paciencia, mejor ir poco a poco. Elige el mejor momento para él, siempre en una situación tranquila y relajada, que no coincida con cambios importantes en su vida o en la vida familiar que puedan afectarle.

6. Háblale del ratón de los chupones. Es el primo del ratón de los dientes que más adelante lo visitará y ha venido por su chupón.

7. Lee cuentos con tus hijos sobre los chupones. Los cuentos y libros ayudan a lidiar con los cambios importantes en la vida de los niños. Puedes leerle o inventarte cuentos sobre niños o animalitos que dejan el chupón.

8. Dile a tu bebé que otro niño lo necesita más que él. Puede que ya entienda lo que es regalar y quiera dárselo a alguien que lo necesite más.

9. Piérdelo en algún recóndito lugar. A veces los papás también necesitamos una manito para no darle el chupón a los bebés para calmarlos de una pataleta.

10. Malogra el chupón. A veces cuando el chupón pierde su forma (por ejemplo cortarle la punta) ya no es lo mismo para el niño. Así puede que lo deje y no lo quiera usar más.

Consejos válidos TODOS, y seguramente son perfectos y también efectivos. Pero en mi caso esperé y dije «la naturaleza y mis propios bebés querrán dejar el chupón por sí mismos». Y resultó una frase muy cierta, pues uno de mis dos bebés ya no quiere el chupón ni para dormir. Un buen día, antes de dormirse en su coche como todas las noches quise ponerle el chupón y solito con su manito me empujó diciendo «na na na». Pensé que aún no quería dormir y luego de un rato volví a ofrecerle y lo mismo pasó. Esa noche durmió sin su chupón y las noches siguientes, lo tiraba al suelo ni bien se lo ofrecía. Mi bebé decidió no usar chupón de una noche a otra. Y estoy segura que lo mismo pasará con mi Naelle. Solo esperaré a que ella lo decida.

Por lo pronto, en el fondo lloro sola porque mi bebé se hace grande y ya no quiere más su chupón azul. Ese que me ayudó tantas veces a calmar un llanto incomprendido, o un cólico de gases, o un ataque de hipo. Ese que siempre será recordado como el primer «caramelito» de mis bebés. Sí, soy una mamá nostálgica… lo sé.

2015-02-13 12.08.12

De bebe… amaba su chupón azul!!!

Vamos a ves si tenemos la misma suerte con la hermana. ¿Será?

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Terrores nocturnos: noches en vela

Después de investigar en internet y preguntarle también al pediatra, estamos casi seguros que Marcelin sufre de los llamados «terrores nocturnos». Es por eso que algunas noches, cuando todo indica que será una buena noche, empieza de pronto la pataleta, berrinche o posesión satánica que hasta llegué a creer. Y es que empieza a gritar, patalear, renegar, llorar y muchas cosas más por un rato hasta que luego se calma. Era raro, y era casi imposible que fueran simples berrinches, porque él estaba dormido. todo el tiempo.

Así fue que empecé a investigar primero sobre las pataletas, que lo normal es que empiecen a los dos años aproximadamente, pero en el caso de mi chino empezaron un poquito antes. Tal vez porque con su hermana no hay mucha tolerancia y por cualquier cosa explota. Ya estamos trabajando en ello, pero lo de las noches, es otra cosa. Empieza renegando un poquito, y cuando nos acercamos estalla: empieza a gritar, a veces con ojos cerrados y otras abiertos, pero no se calma con nada. Lo que hacíamos nosotros era cargarlo y empezar a hablarle tratando de que se distraiga con algo. Esa no es la mejor forma de ayudarlo según entiendo ahora. Pero en ese momento me asusté, lo confieso. Pensé que algo pasaba y yo me ponía más nerviosa y los dos llorábamos y no sabía ni como ayudarlo. Típica mamá primeriza y asustadiza. Su papá venía y se lo llevaba a otro lado y poco a poco iba pasando. Lo peor era que nos agarraba a todos con sueño por eso no atinábamos bien a qué hacer, solo sacar corriendo a Naelle del cuarto de al lado y llevarla un poco más lejos porque si se despierta ella a la vez: CAOS TOTAL.

Hasta que le conté al doctor, y me dijo que esas no eran pataletas, sino, terrores nocturnos:
Durante una noche típica, el sueño pasa por una serie de fases. Cada una de ellas se asocia a una actividad cerebral particular, y la fase de movimientos oculares rápidos (MOR o REM en inglés) es cuando tienen lugar la mayoría de sueños. Los terrores nocturnos ocurren durante el sueño no REM. A diferencia de las pesadillas (que ocurren durante el sueño REM), un terror nocturno no es un sueño desde el punto de vista técnico, sino más probablemente una súbita reacción de miedo que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra.

Los terrores nocturnos suelen ocurrir de dos a tres horas después de que el niño concilie el sueño, cuando tiene lugar la transición desde la fase de sueño más profunda no REM a la más superficial de sueño REM, la etapa en que se producen los sueños. Por lo general, esta transición sucede con suavidad. Pero en ocasiones el niño se agita y se asusta —y esa reacción de miedo es el terror nocturno.

Durante un terror nocturno, un niño puede incorporarse y sentarse en la cama súbitamente y ponerse a chillar o gritar como si estuviera sumamente angustiado. La respiración y el ritmo cardíaco se le pueden acelerar, puede empezar a sudar, a agitarse y a comportarse como si estuviera sumamente alterado y asustado. Al cabo de unos minutos o algo más, el niño se calma y se vuelve a dormir plácidamente.

A diferencia de las pesadillas, que se suelen recordar, al día siguiente los niños no tienen ningún recuerdo del terror nocturno porque estaban dormidos mientras ocurrió —y no tienen imágenes mentales que evocar.

Se dice que los terrores nocturnos se deben a una hiperactivación del sistema nervioso central (SNC) durante el sueño. Esto puede ocurrir porque el SNC (que regula la actividad cerebral durante el sueño y la vigilia) todavía está madurando. Algunos niños heredan una tendencia a esta hiperactivación; aproximadamente el 80% de los niños que tienen terrores nocturnos tienen un pariente que también los experimentó o bien que sufrió de sonambulismo (un tipo similar de trastorno del sueño) durante la infancia.

Pueden aparecer en niños que:

  • estaban muy cansados, enfermos, estresados o fatigados
  • estaban tomando un medicamento nuevo
  • dormían en un entorno nuevo o lejos de su casa.

Los terrores nocturnos son relativamente poco frecuentes —solamente afectan a entre el 3 y el 6% de los niños, mientras que prácticamente todos los niños tienen alguna pesadilla de vez en cuando. Los terrores nocturnos se suelen dar en niños de entre cuatro y doce años, pero se han descrito en niños de solo 18 meses. Parecen ser un poco más frecuentes en los niños que en las niñas.

Un niño puede tener un episodio de terror nocturno aislado o varios antes de que este tipo de episodios desparezcan por completo. La mayoría de las veces los terrores nocturnos desaparecen solos conforme va madurando el sistema nervioso.

Muchas veces los padres no sabemos cómo reaccionar ante uno de estos episodios en nuestros hijos porque por más que intentamos no logramos consolarlos. Estos terrores nocturnos no tienen tratamiento, pero podemos contribuir a que no sucedan, o al menos con menor frecuencia de la siguiente manera:

  • Reduzca el estrés a que está sometido su hijo.
  • Establezca y mantenga una rutina para antes de acostar a su hijo que sea simple y relajante.
  • Asegúrese de que su hijo descansa lo suficiente.
  • No permita que su hijo se canse demasiado estando levantado hasta tarde.

Creo que es una etapa por la cual algunos niños pasan, y la diferencia entre este tipo de terrores y una pesadilla común es que al día siguiente el señor se despierta feliz y contento como si nada hubiese pasado.

Veamos cómo nos va en estas siguientes noches, tengo fe en que el tiempo nos ayudará y cada vez serán menos noches malas y más noches de dulces sueños.

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Detrás de un gran día

Esta será una semana un poco dura. Primera semana de nido, semana de adaptación, de reglas claras y de siestas por las tardes en lugar de las mañanas. Me toca respirar hondo y tratar de pensar positivo. Imaginar que a la salida irán felices a la casa a almorzar y caerán rendidos de tanto jugar.

Me cuesta mucho no poder estar con ellos en estos días. Para correr a abrazarlos cuando sientan miedo o cuando se caigan corriendo por llegar primero a la casita con resbaladera. Para que Marcel me lleve de la mano diciéndome «VAMO VAMO» a donde quieran ir. O para que mi china me pida ver las «TELLAS» en el cielo aunque sea de día. Es duro, pero todo momento así llega. Y bueno, espero que esto los ayude, sobre todo a mi gordo que tiene una predilección temprana por los berrinches que ya está empezando a hacerse costumbre el hecho de no poder controlarlos. El tiempo ayudará, espero que así sea.

Ayer fue el primer día y confieso que la angustia me acompañó hasta el minuto que llegaron sanos y salvos, de una sola pieza, a la casa. Y eso que como es semana de adaptación (que creo que prolongaré hasta un mes o más), y van con la nana quien está siempre chequeando y en caso de emergencia (o pataleta incontrolada) ella corre para tratar de calmarlo o para que al menos vea una cara conocida.

Luego de dejarlos en el nido llegué a mi oficina y me encontré con una sorpresa que me alegró y me ayudó a pasar más rápido el día. Me habían enviado un desayuno lindo con una notita especial:

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Fue uno de esos detalles que «necesitas» en un día que parece ser complicado. Y tenían toda la razón, era un gran día que había empezado por el progreso de mis bebitos, y ni tiempo había tenido de tomar desayuno y me llevo esta sorpresa al llegar un poco «desmoralizada» pensando en cómo estarían llorando mis bebitos

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Solo quería llegar a mi casa y compartirlo todo con los bebes. Les encanta abrir regalos, ver dentro de las bolsas y puedo vivir la emoción a través de sus ojos. Me tomé el jugo y guardé el pan para llevarlo a la casa, tenía tantos pendientes que se me pasó por completo. Y felizmente lo hice, porque la primera que estuvo encantada fue mi china. Ella que es un poco difícil para comer, estuvo fascinada con el pancito preparado por Bimbo. Y lo mejor es que me regalaron un recetario con algunos tips y recetas para preparar los mejores sánguches de manera facilísima y súper práctica en tiempo.

El que me invitaron llevaba: pollo, apio, mayonesa y unos rodajas de durazno. Descubrimos que la mezcla de sabores dulces y salados le fascinan a mi bebé. Esto me dio muchas ideas para prepararle en casa y por qué no, mandarle en la lonchera al nido.

Pronto compartiré más recetas prácticas y ricas para preparar loncheras saludables que alimentan a la vez. Pueden también encontrarlas en este link: UN GRAN DÍA BIMBO y si se animan a preparar alguno mándenme una fotito para publicarla y así más mamis puedan hacerlas en casa!

Hablando de eso, hace unos minutos llamé al nido a ver cómo iban mis chukis. La secretaria, muy linda y buena gente, conociendo lo neuromamá que soy me pidió unos minutos para ir a verlos. Me dijo que estaban comiendo su lonchera muy tranquilos (aún con la nana dentro del salón). Respiro y me digo a mi misma: poco a poco. Empezarán a volar y siempre estaremos ahí detrás para aguantar cualquier caída.

Lo sé, lo sé, soy una mamá un poquito controladora y con mil traumas. Pero creo que algo de eso tenemos todas las primerizas no? Y si no, que me encierren por loca!

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Que me corten la cabeza: soy estresada

A veces pienso que no es justo para mis hijos tener una mamá tan estresada. Una mamá que no es práctica y se hace bolas por muchos motivos. Una mamá que prefiere llevar un maletín con «lo necesario» y no «lo suficiente». Una mamá que prefiere una tarde tranquila pero divertida en un lugar seguro que exponerlos a lugares que ella «considera» peligrosos. Una mamá que tiene dolores de cabeza continuos pero sabe que no hay nada que una buena pepa no solucione para seguir andando.

Pero cuando lo pienso, también reconozco que esa mamá estresada merece un poco de respeto, pues al final son sus decisiones, sus problemas y sus paltas mentales si así lo quieren llamar. A nadie le hace daño ser un poco más precavida de lo normal, y tampoco a nadie le hace daño si una es «así» o «asá» con sus propios hijos. Además, nadie sabe la historia detrás para entender el nivel de estrés que una mamá le puede poner a sus días.

Mis bebés fueron para mí, un regalo supremo. Lo pedí por tanto tiempo y con TANTAS fuerzas, que al llegar, lo cuidé como un tesoro mega ultra valioso (porque lo son). Más aún cuando el doctor luego de la primera ecografía me dice: a más bebés, más cuidado. Entonces, yo lo tomé al pie de la letra. Algunas cosas que tal vez no se podían hacer a partir de un determinado tiempo, yo no las pude hacer desde antes, y nunca me quejé, lo aceptaba con interés para poder llegar hasta el final. Tal vez muchas mamás son relajadas en su embarazo y la pasan felices, pero yo preferí ser más cuidadosa (pero igualmente de feliz), porque serlo, no significa privarse ni vivir traumada, para nada. Significa que cada día cuenta para esos bebés que se forman dentro de un cuerpo, y si yo podía contribuir a que ese proceso sea más sencillo y óptimo para ellos, pues nada me costaba hacerlo.

Además, cuando hay dos bebitos (o más) el riesgo de prematuridad es alto. Y yo lo viví. Mis bebés nacieron a las 34 semanas y fue una operación de emergencia. Pues a pesar de los mil cuidados que tuve, mi panza ya n podía crecer más y los bebés estaban muy apretados y Naelle fue la que más sufrió las consecuencias. Segundo factor de estrés en mi vida de mamá. Pues tener hijos prematuros no es fácil. Tan chiquitos, tan frágiles y tan luchadores que cualquier corazón se encogía al verlos. Y eso que los míos no fueron prematuros severos, esos sí que son GUERREROS. En fin, cada visita al pediatra para el peso y la talla era una pesadilla una noche antes. Pero qué lindas fiestas y celebraciones hacíamos cuando pasaban a otra talla de pañal, o cuando cambiábamos de talla de ropita, incluso cuando aumentábamos una onza en sus biberones. Eran pasos enormes en pies pequeñitos. Y yo, vivía a su lado cada momento con ilusión.

Por otro lado, vuelve la frase que el doctor me dijo en mi primera ecografía un poco modificada: a más bebés, más estrés. y es verdad, si bien ser mamá es difícil porque es adaptarse a un mundo nuevo, es entregar tu vida por completo y con una sonrisa enrome a otro ser que salió de ti, es cambiar prioridades, vivir sin horarios, y miles de cosas más; ser mamá de varios bebés a la vez, eleva un poquito nada más todas esas sensaciones. Al principio asusta, y hasta una cree que no podrá con esa responsabilidad tan grande. Pero no existe manera de huir. Los métodos para dormir que aplican muchas mamis, o los métodos para comer o para pasar sus días, son distintos cuando hay dos bebés con las mismas necesidades a la misma vez. Y nunca me ha gustado comparar, y ojo que esto no es una comparación, es simplemente los hechos como son desde la mirada de una «estresada» mamá mellicera. Se imaginan la logística para salir de la casa? Eso lo escribo con una sonrisa en la cara, porque tengo unas historias geniales para contar sobre esto.

Y a todo eso le agregamos que tengo dos bebés chukis. No sé cuál es  más terrible que el otro, y ahora con las «pataletas mode on» ya no sé ni cómo hacer para que no me explote una vena en el cerebro. Y aún así, con todo eso, me encantan mis días cargados y a mil, amo ser una mamá estresada que trabaja todo el día y vuela a su casa a ver a sus hijos para comer con ellos, bañarlos y luchar juntos en el intento del sueño.

Veo a veces a mamás super prácticas y siento una envidia sana porque no se hacen bolas por nada. Y me encanta, pero yo no soy así, yo tengo otro estilo y si vivo tranquila y feliz teniendo ese estilo, a quién le hace daño? Entonces, creo que el secreto está en respetar cada estilo de mamá sin críticas ni comentarios amargos.

Yo tengo claro que no todo es perfecto, y tienen que existir esos momentos agrios que tenemos que superar a como dé lugar. Pero, si de alguna manera, puedo evitar que esos momentos llenen mis días, lo haré. Es por eso que por ahora, evito viajes a lugares donde tal vez los bebés no vayan a estar muy cómodos, trato de acomodarme a horarios para no irrumpir con el horario al que ellos están acostumbrados, los respeto en todo momento y me pongo en su posición siempre que pienso en hacer o no hacer algo, y siempre, por sobre todas las cosas llevo más de lo suficiente en el maletín cuando salimos. Si eso es ser una mamá estresada, que me quemen viva entonces. Pero simplemente yo hago lo que mi corazón me dice hacer, y lo que yo creo que está bien para ellos. Porque como lo dije hace un momento, cada mamá con su estilo.

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El tema más temido

Traté de no hablar aún sobre esto, pero creo que al estar en la situación de no saber si poner a los bebes en el nido este año, me llevó a tocar el tema abiertamente. Un tema que me tocan incluso desde que los bebes estaban en mi panza, ¿y ya sabes a qué colegio entrarán? Ellos ni entraban al mundo y ya querían saber hasta qué carrera estudiarían.

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Este año los bebes llevaron clases de verano. Eran solo 2 días a la semana y creo que decidimos que arranquen porque los veíamos a veces un poco aburridos. Fue genial, aprendieron mucho en solo un mes (ya acabó la semana pasada) e incluso ya empezaban a quedarse más tiempo solos en el salón. Al inicio mi mamá y la nana estaban con ellos todo el tiempo. Estaban madurando.

La inversión fue alta teniendo en cuenta que eran solo dos días a la semana. Es un buen nido, buenas instalaciones, buenas profesoras y muy cerca de mi casa (factor principal de elección en mi caso). Nos hicieron descuento por ser dos, pero igual el costo es elevado. Pagar S/. 500 por bebe, solo por dos días a la semana no me parece el precio más cómodo del mercado, pero como lo indiqué, la cercanía a mi casa fue el factor decisivo.

Ahora viene el tema del nido. Ellos tienen año y medio, hablan regular, caminan bien y ya interactúan entre ellos incluso. No sería muy descabellado que ingresen ya al año regular de nido. Me da pena, sí. Pues aún los veo chiquititos y siempre pensé que la edad perfecta para empezar sería a los dos años. Pero ellos cumplen en Agosto, aún falta para eso y en el nido me recomiendan empezar ya. «Recomiendan», ojo al piojo.

 

En el nido también se paga matrícula, cosa que no tenía ni idea. Son S/. 950 por niño y el 50% por el segundo. Es decir S/. 1450 solo en cuota inicial. Y luego S/. 1000 por cada uno de manera mensual. Me quedo calva de solo pensarlo. Me hiperventilo, me desespero y me pregunto qué demonios pasará cuando entren al colegio.

Para muestra un botón:

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Obviamente son las cuotas de ingreso, y mensualidades de los colegios «más caros» de Lima. Pero si nos ponemos a pensar bien, son la mayoría de colegios en Lima. Ahora, la pensión no baja de los S/. 1500 y me parece increíble. No es justo que la educación cueste tan caro en nuestro país. En otros lados el mismo estado incluso paga para que los niños y jóvenes estudien. Aquí, es la excepción.

Los especialistas sugieren que el niño ingrese a una guardería o nido entre los 18 y 24 meses,  porque en esta etapa el niño es más autónomo, dice algunas palabras, camina, y se muestra un poco más independiente.  Sin embargo, el niño podría empezar más temprano si tenemos que trabajar y preferimos este ambiente a dejarlo en casa al cuidado de una sola persona.
Si en cambio el bebe se queda en casa con mamá, siendo estimulando positivamente e interactuando con otros niños con cierta frecuencia, podría postergar el inicio del nido hasta luego de los 18 meses.

Es importante sentirnos seguras del lugar que hemos escogido para nuestro hijo.  Observa cuáles serán los cuidados y  los horarios.  Si es posible, asiste a una clase modelo.  Son frecuentes los casos en que las madres que trabajan fuera de casa se sienten culpables de enviar a sus pequeños al nido, pero no hay razón para esto, el nido lo beneficiará en el desarrollo socio-emocional, así verás que aprenderá a interactuar con otros niños, esperar su turno,  buenas normas de conducta, compartir los juguetes y hasta desrrollará su lenguaje de una manera significativa.  En general aprenderá nuevos hábitos que le servirán para su futura escolaridad.  Sin embargo, es importante respetar los ritmos y los tiempos de cada niño; si pasan aproximadamente 2 ó 3 semanas y el niño no logra adaptarse al nido, analiza la situación y evalúa otra alternativa.  Otra opción es esperar unos meses más para que nuestro niño inicia su etapa escolar.

En fin, de eso se trata la vida. De exprimirte al máximo y hacer que todo parezca perdido, pero en el fondo no es así. Tú tienes el poder y el control de cambiar esto, esforzándote y dando lo mejor de ti. Para ser mejores papás para nuestros hijos.

Me imagino a los papás de trillizos que conocí hace unos días y no me siento tan perdida.

Dios proveerá, dijeron por ahí. Lo espero con FE.

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Peso y altura

La semana pasada fue el control del año y medio de los bebes y su respectivo pinchazo. Como siempre, Marcel lloró un ratito y Naelle un montón, sufro con ellos cada vez que los vacunan. Esta vez tocó el refuerzo de la hexavalente y parece que duele un poco más ahora que están más grandes. No me queda más que abrazarlos y secarles las lágrimas. Todo lo hago por su propio bien y ellos algún día lo entenderán.

Cada vez que vamos al doctor, desde que son bebés, para mí es un poco estresante el tema del peso. Mes a mes luché para que salieran rápido de la prematuridad en cuanto a peso y puedan recuperar y llegar a un buen peso al año. Generalmente, dicen que deberían llegar con promedio 10 u 11 kilos al cumplir el año. Marcel logró el objetivo, pero Naelle no. Ella es chiquita, flaca y encima odia comer. La molestan como bebe light, pero a mí me estresa, me preocupa y me pone ansiosa. Lo reconozco y no tengo problema. Por eso es que a veces nos quedamos más de una hora en la silla intentando que coma (nunca obligándola a abrir la boca) estoy en contra de ello, pero sí distrayéndola y haciendo que juegue para ver si en algún momento abre grande la bocota como buenas veces lo hace feliz.

No pensé que sería necesario el recurrir a vitaminas o estimulantes de apetito, pero esta semana empezamos con el Pediasure y con el Pharmaton Kiddi. Eso y probar con varias cosas hasta encontrar qué le gusta más, muy a parte del huevo. El sábado que fuimos a tomar desayuno comió un platote de huevos revueltos (obvio que con Marcel) y me pareció increíble. Estaba feliz y abría la boca increíblemente grande, como nunca! Yo estaba feliz y un poco extrañada también.

Bueno, el tema es que esta lucha constante no se acabará de la noche a la mañana, y lo tengo claro. Solo me queda armarme de paciencia (tal y como me cargué de ella cuando de bebé no tomaba más que 2 onzas de leche) y seguir de pie en la lucha. Será una historia «linda» para contar cuando sea grande, mi china tendrá que hacer puntos con su viejita por todo lo que la hizo sufrir de bebé.

Y bueno, un mensaje para las mamis preocupadas, no hay que ser tan ansiosa ni esperar con miedo ni temor la hora de la comida, porque así como nosotras nos sentimos, hacemos que ellos lo sientan y sea peor. Solo vivamos un día a la vez aunque cueste, y si en un mes solo subió 100 gr. pensemos que el siguiente será un poco más, y así mes a mes. Total, no seremos las únicas con hijos difíciles para comer no?

Aquí algunos tips para llevar un mejor control del peso y talla de tu bebé:

La herencia genética y el momento de la gestación que el bebé elige para nacer determinan, en principio, su peso y talla. Así, el tamaño de los padres influye en el peso y talla del bebé no sólo en el momento del nacimiento, sino también en su desarrollo posterior. Respecto al momento del parto, hay que hacer una distinción entre los que nacen a término y los que se adelantan a la semana 38 de gestación. En otras ocasiones, una enfermedad materna que no le haya permitido recibir suficiente alimento durante el embarazo o una diabetes gestacional también pueden determinar el peso y talla del bebé al nacer.

Algunas de las preguntas que nos hacemos siempre, tienen respuestas. Por ejemplo

¿Cuándo se considera que un bebé nació bajo de peso? Por debajo de los 2.500 gramos, se considera bajo peso en los bebés nacidos a término, mientras que por encima de los 4 kilos, el peso es evaluado como alto. Un bebé promedio pesa 3 kilos al nacer.

¿Cuánto debería aumentar de peso y talla por mes un bebé? La medición del peso y la talla son controles rutinarios que llevará a cabo tu pediatra en cada visita. Es importante «no obsesionarse» con estas medidas porque los picos de aumento de peso y de crecimiento no son siempre los mismos y, durante el primer año, cambian cada trimestre. Así, durante los primeros tres meses, el aumento de peso oscila entre 750 – 900 gramos mensuales. Entre el tercero y sexto mes, decrece y el aumento gira en torno a 500 – 600 gramos mensuales. Entre el sexto y noveno mes, el aumento de peso es menor, entre 350 – 400 gramos mensuales. Y, finalmente, entre el noveno mes y el año de edad, el promedio mensual se sitúa entre 250 – 300 gramos. Aveces más, a veces menos.

Y ahora, las tablas referenciales de las tallas y pesos que debería tener un bebé a lo largo de sus primeros años. Es referencial totalmente, mi Naelle por ejemplo, no cumple con esta tabla y no moriré del estrés por eso.

cuadro de peso y talla