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Dolores de mamá

Cuando nos volvemos mamás no tenemos idea de lo que se nos viene. Eso que pensamos como «maternidad» no se compara ni un poquito a la realidad. Y es que no todas las cosas son como nos las cuentas, en realidad, creo que no todo se cuenta cuando a «ser mamá» se refiere.

Nadie nos prepara para ese golpe fuertísimo que es el salir de la clínica para enfrentarnos «solas» a ese maravilloso ser que salió de nosotras. Y es increíble pensar todo el amor que una puede sentir por una persona tan pequeñita y a nuestros ojos lo más indefenso que existe. Es nuestra responsabilidad y lógicamente, todo nos abruma de golpe. En casa no hay enfermeras que nos ayuden a calmar los llantos, a darles de comer de la manera tan «simple» como se ve, a sacarles el chanchito perfecto y cambiarles el pañal como si fuera un baile divertido.

Igual que eso, nadie nos advierte que los bebes lloran. Y es que es su lenguaje desde que nacen. No saben hablar y por ello solo lloran por hambre, lloran por frío o calor, lloran por sueño, lloran por estar sucios o lloran por incomodidad. Además de todo eso, lloran cuando tienen ganas. Esas fotos de bebitos felices y «tranquilos» durmiendo en cama de sus papás, no es que sea «la familia perfecta» con el «bebé perfecto» que solo se ríe y come feliz, es que son esos momentos perfectos que MERECEN la pena ser plasmados en una foto. Nunca se ha visto una foto de una mamá desesperada tratando de calmar a su bebito que llora hasta ponerse rojo. No! Porque no son cosas que uno ama. Son momentos difíciles a los que tenemos que enfrentarnos alguna vez en la vida. A parte, no todos los bebes son iguales. Y yo puedo dar fe de eso, mientras mi bebito lloraba como si lo aniquilaran en cada cambio de pañal, mi bebita era la más feliz del mundo. Y lo peor que podemos hacer es comparar, porque no son iguales. Cada uno es un mundo y solo nos toca aceptar. Pero eso sí, para una mamá nunca habrá una última mecida para calmar a tu bebé. Siempre habrán ganas.

Tampoco nadie nos prepara para el difícil tema de «la lactancia». Todo es perfecto y una piensa en las miles de bolsas de leche congelada que tendrá en la refri porque sera una real vaca lechera. Y de pronto, al intentar darle teta y no es para nada suficiente. Y es que por más que visualicemos y seamos las más positivas del mundo, a veces a quienes nos toca escasez, nos toca. Solo nos queda aceptar y seguir adelante. Pero cómo duele.

Nadie nos prepara para los sufrimientos de mamá. Esos que nos hacen entender al derecho y al revés a nuestras propias madres. Las caritas tristes y decaídas con los resfríos y virus que mientras vayan creciendo serán más frecuentes. Una parece sufrir más que el mismo bebe, y creo que el deseo más grande que una pide en ese momento es «por favor que me de a mí todo lo malo pero no a mis bebés. Quítales su dolor y pásamelo a mí».

Y menos nos cuentan de los «golpes» típicos de mamá. Como siempre digo, venimos preparadas para ser mamás y tener un aguante enorme cuando de golpes se trata. Patadas desde la panza, jalones de teta para tomar leche, cabezazos contra labios, ojos incluso dientes que hacen temblar, cachetadas, clavadas de uñitas, bañadas de pilas y cacas, jalones de pelo, de lengua de ojo, de pestañas… dolores que luego de llorar a veces, nos hacen reír.

Menos nos cuentan lo difícil que es separarnos de nuestros hijos después de unos meses cuando hay que volver a trabajar. Creo que es la parte más difícil de todas porque cada hora que se pasa lejos de ellos, es una hora menos de verlos crecer. Porque sí, crecen cada hora definitivamente. Nadie nos prepara para tener el corazón arrugado cuando nos perdamos su primer «chau» con la manito, su primer «dale a la mozita», su primer solo paradito  muchas cosas más que debemos conformarnos viendo en foto.

En fin, nadie nos prepara para ese lado difícil de ser mamá. Nadie nos cuenta la realidad cruda y dura porque creo que es algo que nos toca vivir a cada una de nosotras para luego contar nuestra historia y decir «yo pude».

Cada mes de ellos, es un mes nuestro. Un mes nuestro como mamá que sigue y seguirá aprendiendo a ser cada vez mejor por ellos, aunque muchas veces duela.

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Botiquín en casa

Hace unos días estuve revisando todo lo que tenía en mi mesita de apoyo donde coloco los algodones para cambio de pañal, los pañales y una de mis botellas de antibacterial, entre otras cosas. Me encontré con mi maletita salvadora en la que guardo TODO lo que ha sido más que necesario para mí desde que los mellis nacieron y quiero compartirlo con ustedes.

– Para la fiebre: es básico tener PANADOL. Pero si es que toca una fiebre muy alta (más de 38) o que está muy difícil de bajar, es bueno tener REPRIMAN.

– Para los moquitos: muchos recomiendan tener siempre a la mano un goterito de RINOBEBE, que es muy bueno. Pero en una oportunidad probé el RINOKIT y me quedé con él. Es mucho más fácil de aplicar y de asegurarnos que entre por su naricita. El compuesto de este producto no es más que agua con sal, por ende no está mal aplicarlo cuantas veces creamos necesario. Puede ser antes de cada toma de leche por ejemplo, para ayudar a tu bebé a comer mejor.

– Para las escaldaduras: siempre tener HIPOGLOS además de TRIDERM en caso de llagas. Además, tener VIOLETA DE GENCIANA, CHUÑO y VASELINA está más que recomendado.

– Para cualquier alergia: yo conocí HISALER en gotas y nunca más lo dejé. Cualquier picadura de zancudo que empieza a crecer como pan caliente, desaparece con unas gotitas de este antihistamínico que es recomendado por pediatras. A veces también lo recetan cuando hay mucha congestión en la nariz o molestias por el resfrío. Y nunca está de más tener una cremita milagrosa que se llama ALERGIS, también ayuda para picaduras!

– Para el dolor de garganta: hace poco le dio un dolor fuerte de garganta a mi bebé y el doctor por teléfono me hizo algunas preguntas y al toque me recetó DOLO LIVIOLEX. Un éxito porque le pasó en dos días.

– Para los molestos gasecitos: confío a ciegas en el famoso GASEOVET. Es lo mismo que la Simeticona que no es más que el compuesto de la medicina que ayuda a reventar la burbuja del gas. Ojo, no previene sino ayuda a aliviar esas molestias que causan las burbujas de aire que se forman en las pancitas. Ahora, algunos también usan el AERO- OM, muy bueno también.

Otras cositas como gasas, algodones, alcohol, agua oxigenada, bicarbonato, el famoso glucomiel que se mezcla con una onza o dos de aguita para ayudar ese estomaguito cuando está duro, termómetros (plural porque los que son de mercurio se pueden romper fácilmente y hay que tener MUCHO cuidado con ello), y las famosas vitaminas Mucovit y Feranin por supuesto.

Así, estaremos más seguros que misma emergencia de clínica privada y qué mejor enfermera que la que tiene amor de mamá.

Todo lo anteriormente escrito siempre debe ser supervisado por un pediatra que indique la dosis exacta. Pero es mejor tener a la mano que salir corriendo en busca de una farmacia!

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Una receta de la abuelita

Ahora que mis hijos ya tienen ocho meses, el doctor me dio el visto bueno para mezclar de todo. Obvio todo dentro de los alimentos permitidos, que no sean cítricos, ni tengan preservantes y menos colorantes.

El tema clave aquí es preparar las papillas como si fueran para nosotros, es decir super deliciosas dentro de lo que se pueda. Yo prefiero no ponerles sal, es mejor que sientan los sabores de los alimentos tal y cual son. Además, no soy muy fanática de la sal que digamos. Lo mismo con el azúcar para sus compotas de fruta, es mejor así nomas, y en los jugos, le agrego una cucharadita de Glucomiel (amo la marca La Cabaña) que a parte de ser rico, ayuda a mover el estomaguito.

En fin, volviendo al tema de las papillas, les traigo una receta muy rica y nutritiva para sus bebes. Además de ser muy sencilla, alimenta y tiene proteínas y carbohidratos que son esenciales para el desarrollo de los bebes. Lo importante es variar el menú y por qué no, también de colores para que no se aburran. Además, me han dateado que si solo le damos comida de un color (por ejemplo amarillos) la piel se pigmenta un poquito y la idea es que siempre estén de un color normal, sano y vivo. Hagan la prueba y me cuentan cómo les fue!

Puré ZZPs

Hablamos de un rico puré que lleva zapallo, zanahoria, papa y pollo, para el cuál solo necesitas media papa, media zanahoria y 4 cubos de zapallo:
1. Lava, pela y corta todos los ingredientes en trozos.
2. Primero en una olla sancocha la pechuga de pollo (yo lo hago en filete) y cuando esté lista cortarla en trocitos.
3. Echa todos los vegetales en una olla y cúbrelos con agua (la idea es que no sea tanta para que quede como purecito listo para aplastar).
4. Deja cocinar a fuego suave por unos 15 minutos (siempre pendiente porque es mejor observar, en cualquier momento las verduras se ponen blanditas).
5. Con la ayuda de una licuadora, o si prefieres un picador de mano (yo uso el Thomas que es excelente y ayuda a que la papilla no quede tan tan aguada para que permita a los bebes sentir texturas) tritura todo el preparado empezando por el pollo. Sigue con los vegetales por unos minutos y ya está.
6. Coloca el puré en una olla y añade una cucharadita de aceite de oliva extra virgen (es buenísimo para la digestión y además los hace crecer. Yo se lo hecho a TODAS sus papillas), el sabor es diferente y le da el toque saladito que a todos nos gusta.
7. Para que estén bien alimentados yo les agrego una o dos onzas de su leche (ojo, no preparada en agua sino el mismo polvo de la formula entero).
8. Remueve bien, deja que se enfríe unos minutos, y sirve la deliciosa papilla.

Tal vez no es muy novedosa, pero al menos es bueno tener tips de mezclas ricas que nos ayudarán a alimentar bien a nuestros hijos y de una manera rica y nutritiva.

Para cerrar el menú del día podemos elegir de postre una rica papilla de perita asado con plátano. No hay pierde con este postre y además, es muy fácil!

Solo necesitas un plátano y una pera:
1. Precalienta el horno a 200 ºC
2. Lava y pela el plátano y la pera.
2. Colócalos en un papel platino y lo colocas en el horno.
3. Asar durante 25 minutos o hasta que lo puedas aplastar suave con una cuchara.
4. Aplastarlos y mezclarlos hasta que queden suaves.
5. Dejar enfriar y servir.

papilla de frutas de pera y plátano

Creo que no sería una mala idea venir con nuevas ideas para papillas aunque sea una vez al mes no?

Bon Appetit!

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Mi huevo quiero yo mamita!

¿Creencias? ¿Mitos? ¿Costumbres? ¿Fábulas? ¿Chamanerías? ¿Tonterías? Sea lo que sea hay personas que le tienen una fe increíble al huevo, y creo que por algo debe ser. Lo que es yo, crea o no crea en ello, si era algo que podía ayudarme al menos a «sentir» que mis bebitos estaban más tranquilos después de la pasada, bienvenido sea el huevo! Y hasta el cuy también se hubiera pasado. Y como en este blog no se permiten las críticas a creencias o mitos que algunos llaman «de pueblo», hablaré sobre esa «leyenda» o «realidad urbana» que al menos a mí, me ayudó mucho.

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Si no han pasado el huevo alguna vez a un bebito, al menos deben haber escuchado que cuando los bebitos están asustados, puede ser que los han «ojeado» o incluso que una persona que, sin querer queriendo, los asustó un poquito. Bueno, es en estos momentos donde los bebitos lloran, se fastidian, no pueden dormir por más de media hora seguida, entre otras características que puede ser que demuestren que están sufriendo por ello.

Puedo decir que siempre cuando les he pasado el huevo a mis hijos, dormían más tranquilos. Coincidencia o no, sentía que al menos los tres (cuatro con el papá) podíamos respirar un poco más en paz.

Si te llama la atención saber cómo se pasa el huevo, o simplemente quieres conocer el paso a paso óyelo óyelo que aquí te presento a mi amigo el huevo:

1) Debes conseguir un huevo de corral o fresco. No esos que venden ya refrigerados sino deben estar tal cual la gallina los puso en su nidito. Los de la Calera son los que yo compro.

2) Un bebé que va a ser «purificado de malas vibras» por el huevo, debe estar solo en pañales. Por eso yo lo hacía antes de bañarlos.

3) El huevo debe de lavarse super bien para cualquier contaminación que pueda tener al contacto con nuestras manos y su cuerpito.

4) Se pasa el huevo haciendo pequeñas cruces desde la cabeza hasta los pies del bebito mientras se rezan cuantos Padres Nuestros sean posibles. Cabeza, manitos, brazos, pancita, piernas, pies y deditos. Las veces que uno crea necesario antes de acabar.

5) Luego, en un vaso con agua se debe reventar el huevo. Leerlo sí no sé muy bien, pero dicen que cuando se ven picos blancos es susto, y las burbujitas adentro y alrededor de la superficie de agua son los ojitos cuando han ojeado a los bebes.

6) Al terminar dicen que se debe cortar la yema en forma de cruz dentro del agua (que muchas veces parece estar cocida cuando se ve por fuera) introduciendo una tijera. Y al final se va al water y se jala la bomba. Y listo! Fuera mala vibra!

Foto referencial sacada de Google

DICEN, que los mejores días para pasar el huevo son los martes y viernes. Pero yo lo hacía cualquier día de la semana.

No soy de creer en esas cosas, como repito, pero sí lo he hecho y varias veces. Mi hermana lo hacía también con mis sobrinos y ella fue la que me enseñó estas chamanerías para ahuyentar a los ojeadores asustadores.

Si pruebas hacerlo o ya lo has intentado, cuéntame cómo te fue!!! Una amiga hace unos días lo hizo con su sobrina y dice que durmió buenazo! Será cierto eso???

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Cuaderno del saber

Soy una neuro mamá y lo digo con el pecho inflado. No me importa mucho que me vean un poco loca del control, pero creo que es parte de toda mamá primeriza. El querer saber TODO y más cuando no una no está las 24 horas en casa. No es algo malo siempre y cuando no nos vayamos al extremo y seamos unas locas estresadas que no respiran y solo controlan y controlan. Eso no es bueno ni sano por ningún lado.

Es cierto que ahora que somos mamás nada nos alegra más que un plato limpio, un biberón seco sin rastro de leche y un pañal llenecito de caquita (creo que nunca he sido tan feliz de ver cacas en mi vida). Todas esas cosas y más alegran nuestros días porque sabemos que se están alimentando bien y no están sufriendo con su estomaguito. Más aún si tienen una mamá que ha sufrido toda su vida de estreñimiento crónico. Me acuerdo cuando recién nacieron le pregunté preocupada al doctor que yo sabía que los bebés comían y hacían todo el día. Me sacó la venda de los ojos en un segundo «no necesariamente Marité. Depende de cada bebé y además, si toman solo leche materna es probable si hagan así pero si toman fórmula a veces pueden estar sin hacer un día completo y eso no quiere decir que estén estreñidos». Fue en ese momento que comprendí que si la caquita salía formada pero blanda al aplastarla con el mismo pañal, ESO NO ERA ESTREÑIMIENTO. En lugar de eso, si salía más oscurita y dura en forma de bolita, sí era estreñimiento. Tengo algunos tips para este tema tan preocupante para las mamás, lo cuento en otro post de todas maneras.

En fin, todo eso es importante y por ello, TODO lo apunto. He registrado sus días desde que salieron de la clínica y saben una cosa, me encanta! Es un cuadrito simple en donde apunto simplemente las horas del día, qué comieron y cuánto y si hicieron o no hicieron. Así al final del día, cuando sólo tomaban leche sabía cuántas onzas tomaban al día. Como dicen, deberían tomar hasta 25 onzas al día antes de cumplir los 6 meses. No menos de eso y no más de 31 como máximo. Ojo, todo esto es bueno siempre y cuando no nos obsesionemos ni nos jalemos los pelos cuando no lleguemos a la «meta». Vuelvo a repetir, cada bebito es un mundo único e irrepetible. Tal cual como nosotros.

Además, me sirve porque a veces, en la madrugada cuando tomaban cada 3 horas y me tocaba darle primero a él y luego a ella, con el sueño, la mala noche anterior y el cansancio, luego del chanchito lo echaba en su cunita y al irme a lavar la cara de nuevo, volvía y no me acordaba a quién le había dado. Recurría a mi cuadernito del saber y listo. Igual, si es que le daba vitaminas al que estaba despierto, luego cuando el otro se despertaba y le tocaba, muchas veces pensaba en darle nuevamente al que ya había tomado. Recuerden que una cabeza para dos bebitos es un poco complicado. También me servía para ver si en la anterior toma había dejado la mitad del biberón si lloraba antes de las tres horas ya sabía que era por hambre sí o sí. En realidad era de mucha ayuda.

Ahora, hablemos de mi segundo cuadernito del saber. Es uno chico y delgadito, como un cuaderno de bolsillo que hasta el momento solo tiene unas 3 hojitas llenas. Y espero que se llene poquitito nomas porque es el cuaderno de las enfermedades. Y lo digo con voz de uuuu que miedoooo, por que eso sí me da miedo. Pero, es algo por lo que todas las mamis tenemos que pasar, y muchas veces más cuando empiezan a ir al nido. Ahí apunto detalles de lo que les ha pasado y cómo logré curarlos.

Por ejemplo vayamos con el primer episodio feo de Marcel: su alergia a la proteína de leche de vaca. Lo que apunté fue lo siguiente:
– Fecha:
– Síntomas:
– Diagnóstico:
– Tratamiento:
– Tiempo en el que se le pasó o se le debe pasar: (en este caso el tiempo de esta alergia es entre 6 meses y un año, a veces más. Varía de acuerdo a cada bebé, una vez más).

He apuntado resfriados, y ahora ya sé cómo es el tratamiento y solo vuelvo a hacerlo cuando es necesario y se trata del mismo caso. He apuntado también la eruptiva de Naelle que fue la razón y motivo de mi despelucada del año porque casi me muero viendo sus ronchitas, pero bueno lo que no nos mata nos hace más fuertes. Por eso esperamos con los dedos cruzados para que no pase, la eruptiva contagiada para Marcel, pero gracias a Dios nunca llegó. Y si llegaba, ya sabíamos cómo combatirla!

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Bueno, es así como arreglo mis días lejos de ellos. Para llegar y ver cómo se han portado mis chinitos cuando su mamá estuvo afuera pensando en ellos. Si lo quieres intentar, vas a ver que no te vas a arrepentir!

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Contigo

Tú sabes que estas palabras son para ti…

Sin título

Sé que no nos conocemos de toda la vida, tampoco somos las más íntimas del mundo ni conocemos costumbres y manías. Pero desde el primer día que conversamos ese día por mensajes, supe lo especial que eras. Teníamos un título en común, ambas éramos «mamás melliceras», yo una mamá con bebés en brazos y tú una mamá con dos en camino.

Seguí tu embarazo junto contigo paso a paso, parecía pediatra con todas las preguntas que te hacía. La verdad es que no sé ni la mitad de lo que saben las mamás experimentadas pero si en algo podía contribuir y tal ayudaba a que te sintieras más tranquila, ENHORABUENA! Ese era el objetivo principal, darte y transmitirte paz.

Somos tan inseguras las mamás primerizas que todo nos da vueltas en la cabeza. Y a nosotras, nos rondaban dudas dobles encima: que si están subiendo bien de peso, si uno está comiendo más que otro, que si uno patea cómo sé si el otro sigue pateando, que cómo diferencio las patadas, y los hipos en cadena por todas partes en la panza, que el tema del espacio en la barriga, y miles de cosas más. Yo trataba de responderte con toda tranquilidad y a la vez me alegraba al saber que tus bebitos crecían muy parejos.

Llegaste a las 32 semanas, a duras penas porque la viste difícil con las contracciones y descanso médico absoluto, pero yo te entendía más que nadie. Rogaba todos los días porque llegues a las 38 y puedas tener a tus bebés en perfecto estado ya listos para irse contigo a casa. Quería vivir esa experiencia contigo, y sanarme así de mi trauma de haberlos tenido mucho antes de tiempo. Y es por eso que día a día te preguntaba cómo iba todo! Confieso que cuando estuviste internada dude, dudé y temí por ustedes porque en cualquier momento Bruno y Kiara podían llegar al mundo y sorprendernos a todos.

Gracias a Dios, estabas muy tranquila, y felizmente, a más reposo más crecen los bebes! Y esa era la buena noticia dentro de todo ese momento de dudas y temores. Pasaron dos semanas más y me escribiste: Marité, me operan el jueves (era martes). Y lo primero que hice fue preguntarte por las semanas que tenías. Era el mismo tiempo que yo tenía cuando di a luz, 34 semanas. Te dije lo que me dijeron a mí a ver si lograba darte ánimos: mejor afuera bien cuidados que adentro a ciegas. Fue en ese momento que rogué y pedí por todos y cada uno de los bebitos nacidos y por nacer. Todo tenía que salir bien.

Llegamos al miércoles y me escribiste contándome que ya habían nacido. Es en este momento que te quiero decir que entiendo todo lo que estás sintiendo, esas ganas locas por querer abrazar a tus bebés, esa impotencia de estar separados y no poder tener EL DERECHO que tiene toda madre para cargar y amamantar a sus hijos como le de la gana, y esa emoción de decir ME LO LLEVO A CASA. Lo entiendo, más que nadie en el mundo lo entiendo. Pero solo te digo algo: confía. Confía en que todo esto pasa, y que Dios nos ha dado esa prueba a nosotras porque somos especiales, y somos capaces de aguantar y lo mejor de todo de sacar adelante a nuestros hijos que lucharon por quedarse en este mundo que les dio la bienvenida antes de tiempo. Sé y estoy segura que después de esto podrás CON TODO, que todo lo que venga será sencillo y llevadero porque pasaste la prueba más difícil. Esa prueba que te dice: no podrás tomarte esa foto hermosa con tus hijos al dar a luz, pero sí podrás hacerlo todos y cada uno de los siguientes días a su lado. Y mejor aún! Podrás ver los cambios en sus caritas mes a mes y dirás al mundo que gracias a ti y a tus cuidados tus hijos crecieron sanos y fuertes. Podrás ver con tus propios ojos ese cambio, esa evolución tan poderosa que te sorprende con gratitud al darles la mano cuando un día de repente escuches «mama». Todo esto pasa, te prometo que pasa.

Hoy solo te puedo decir que siento lo que tú sientes y cada noche cuando pienses en que quieres que llegue el día en que ellos estén a tu lado será una noche menos separada de ellos. Lo mejor está por llegar, ellos aún están creciendo, fuera de ti, pero creciendo como si estuvieran dentro. Eso es lo que ellos necesitan, y qué mejor noticia que esa! Ellos siguen creciendo aquí afuera, ante tus ojos y dentro de poco tiempo ante tus propias manos.

Sin título

 

Este es un pedido especial por todos los niños que necesitan que oremos por ellos: los que aún están por nacer, los que ya nacieron, pidamos hasta por los que aún esperan en el cielo ser llamados para tener una mamá. Es tiempo de unirnos todos aunque sea a la distancia, estoy segura que uno a uno podemos enviar buenos deseos a estos papás que necesitan fuerzas para continuar en la lucha tanto como sus propios bebés.

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Un día duro

Ayer fue uno de los días que me hicieron entender que aunque crea que soy «super chica» no lo soy. Cada día lucho por cumplir metas y objetivos tanto personales como laborales, pero ayer fue el día que me enseñó que no siempre es posible lograr todo lo que está en la lista de pendientes.

Todos los días trato de salir aunque sea cinco minutos antes de la hora para que el tráfico infernal de lima no me juegue en contra. Trato de hacer lo «extra» a la hora de almuerzo o sino muy tarde pro la noche cuando ya estén dormidos los bebés. Pero ayer no lo logré.

Estuve aquí y allá haciendo y deshaciendo como siempre, volando sin ver el reloj, solo mi celular de cuando en cuando para ver las fotos y los mensajes que me mandan de sus platos vacíos luego de la papilla, de ellos felices en el coche paseando por el jardín, risas y demás cosas lindas que me recargan de energía para seguir. Pero ayer fue distinto.

MINUTO A MINUTO DESDE LA CASA DE LOS CHINOS

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Siempre salgo de la casa no sin antes apapachármelos bien fuerte, llenarlos de besos y hacerles la señal de la cruz en su frente para que me dure hasta la tarde cuando llegue de nuevo y abrazarlos y jugar con ellos hasta que se duerman. Pero ayer no fue suficiente.

Ayer, fue el primer día que hice todo lo humanamente posible y todo lo que estuvo a mi alcance para llegar a la hora. Para darles de comer, bañarlos y jugar un rato hasta dormir juntos. La hora pasaba y por primera vez miraba el reloj y sudaba frío. Las manos me temblaban y mi corazón latía a mil por hora. Tomé un taxi y luego otro pidiéndole al señor que volara. Revisaba mi celular cada dos segundos, salí cogí mi cartera me quité los tacos y entré corriendo a la casa. De nada sirvió porque cuando entré casi a escondidas como siempre para decir «HOLA BEBES», los vi durmiendo en su cunita. El día había terminado para ellos sin ver a su mamá y la noche recién empezaba para esta mamá que no vio a sus hijos despiertos ni le regalaron esa sonrisa del alma con la que día a día la reciben.

Como nunca, se habían dormido más temprano. No durmieron por la tarde por estar jugando y el sueño los venció antes de lo esperado. Pero como dentro de todo lo malo hay cosas lindas, hoy empezó un nuevo día más temprano de lo normal, pudimos jugar cuando aún estaba oscurito, abrazaditos en la cama los cuatro entre sueños y risas esperamos a que llegue la mañana en donde todo vuelve a empezar.

Hoy, será distinto porque así lo quiero y me lo propongo.

Hoy llego para jugar con ustedes así tenga que mover cielo, mar y tierra!

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Música para nuestros oídos

Muchas veces escuché eso de la musicoterapia y nunca pensé que fuera a ser tan cierto. El lenguaje de la música y los sonidos nos permiten viajar y explorar cada rincón de espacio que tal vez nunca hemos conocido en nuestro interior. Y cuando se trata de la familia es un remedio excelente. Los oídos se desarrollan y por medio de ellos el alma se nutre de pasajes y caminos que no conocieron con los ojos. Incluso, desde que un bebé está en la panza de su mamá puede experimentar cosas que, obviamente, no recordarán luego pero sí podrán «volver a vivir» por medio de la música.

Desde que me enteré que estaba embarazada me compré unos audífonos grandes. Tan solo con tres semanas la panza ni se veía y estoy segura que quienes estaban adentro mío eran tan solo unos frejolitos que no oían nada de nada, yo empecé con la musicoterapia. Encontré unas canciones bellas que cada vez que escuchaba me ponían la piel de gallina y sin pensarlo dos veces se las enseñé a mis bebés (o MI bebé porque hasta ese momento solo pensé que había uno). He tratado de encontrarlas en YouTube pero simplemente no existen y me da una pena tremenda porque son hermosas. Lo que puedo decirles es que si las buscan en cualquier bajador de música como artista Sleepy Baby las canciones son hermosas. Son flauta pura y la mejor de todas es Bedtime. Haré todo lo posible por encontrarlas y mostrárselas como sea. Les dejo por mientras dos canciones hermosas en otras versiones parecidas.

Ya cuando mis bebitos se movían en mi panza al ponerle estas canciones ellos sabían que yo les hablaba. A la hora de dormir le ponía este tipo de canciones para que se fueran a dormir conmigo y desde ahí ya les fui haciendo su horario. Se movían al escuchar las canciones y luego ya se quedaban tranquilos. Ahora, se las pongo en la noche para dormir y las dejo corriendo en volumen bajito hasta el día siguiente. En la mañana cuando me despertaba para ir a trabajar les ponía otro tipo de canciones. Para ser más exacta, les ponía diferentes de Babies Go. Es una colección que tiene todo tipo de música, desde Quenn hasta el mismísimo Juan Luis Guerra en versión bebés.

Así ellos solitos desde la panza sabían cuando empezaba el día y cuando llegaba la noche. Eso, acompañado de mucho pero mucho de mi voz para ellos creo que los ayudaron a hacerse una idea de cómo se desarrollaban los días en el mundo real al que ellos se enfrentarían luego.

Era hermoso ver cómo se movía mi panza, eran como olas que iban y venían, literalmente porque uno estaba abajo a la izquierda y la otra arriba a la derecha. Uno le respondía al otro con movimientos.

Cuando ya nacieron, al escuchar esas canciones era increíble ver cómo se tranquilizaban y poco a poco se quedaban dormidos. Ya después fui haciéndolos escuchar a la clásica Miss Rosy, La Gallina Pintadita que aman con locura y las canciones de La Granja. Pero eso será motivo de otro post porque esos dibujos locos están cada vez más de moda y los bebes se alocan cuando los ven por el famoso y tan genial Netflix. A mí me facilitó la vida realmente!

Un último disco que descubrí cuando tenían dos meses más o menos es un disco hermoso que se llama «A child’s gift of lullabyes». Tiene canciones lindas con letras que tienen tanto significado que hacen llorar a cualquier mamá hormonal y no hormonal también. Por ejemplo, yo que tengo el disco completo escuché todas y puedo decir que una de ellas es la canción que les dedicaré a mis hijos toda la vida hasta cuando se casen y tengan a sus hijitos (que no llegue ese momento por favoooor).

 if i could i would give you wings
to lift you way up in the air
and you could find the rainbow then wing would get you there

if i could i would give you wings
to carry you out of the storm
and take you higher than the wind and you’d be safe and warm

wings little wings
wings in the wink of an eye
soon your little wings will be big enough to fly

if i could i would give you wings
to lighten you heart throught the years
thyed flutter soft around you then
and dry up all your tears

Simplemente esta canción me eriza la piel y me hace suspirar mientras los tengo cargaditos y apachurrados al 100%. Me pongo a bailar con ellos frente al espejo y se las canto una y otra vez.

La música es un gran y poderoso aliado, creo que si desde chiquitos les enseñamos diferentes sonidos, ritmos y melodías, estaremos contribuyendo al desarrollo auditivo al máximo.

Y ustedes, les ponían música a sus bebés desde la panza?

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Hoy por ti

Hoy me desperté pensando en ti. Sentí ese cansancio emocional que te pega a la cama sin querer salir de ella por más que el sol esté brillando a solo unos centímetros de tu almohada. Sentí esas ganas locas de llorar escondida en un rincón sin querer ver a nadie nunca más en la vida. Sentí esa impotencia de no poder gritar con los pulmones, el corazón y todos y cada uno de los órganos de tu cuerpo. Sentí esa pena enorme que a pesar que no se vea, te tiene doblada de rodillas por el peso sobre tus hombros. Sentí ese deseo tan profundo que solo tu mente y alma conocen a la perfección.

Hoy quise pedirle al cielo por ti. Para que tus ganas nunca se acaben. Para que esa perseverancia cada inicio de ciclo no se estrelle contra el suelo en el primer portazo. Para que veas e imagines creyendo que todo el posible. Para que cierres esos ojos tan cansados de llorar y por primera vez dejes de pensar. Para que creas y dejes todo en manos del destino pero sobre todo te lo creas. Para que dejes de andar buscando respuestas donde solo hay más preguntas. Para que, sin pensarlo, lo estés volviendo a intentar.

Hoy, quiero desearte muchas cosas lindas «y fuertes a la vez». Quiero que vengan muchas malas noches para ti. Que cuando te veas al espejo pienses en que esas ojeras y ese pelo todo alborotado tienen una razón justificada. Que sientas que no puedes entrar a darte un baño sin pensar o sentir que «alguien» te llama desde afuera. Que los días y las horas se esfumen sin saber siquiera el mes y el año en el que vives. Que tu tema de conversación aunque a muchos les joda sea solo uno (al menos por un tiempo). Que por primera vez sientas que realmente eres de hierro. Que desde ahora tu vida se multiplique y lo sientas desde el fondo de tu corazón.

Hoy me desperté pensando en ti futura mamá. Solo tú sabes lo poderosa y fuerte que eres. Y solo comprendiendo eso serás capaz de empezar tu sueño ahí donde todo empieza: en tu corazón.

Sueña.
Cree.
Siente.
Y vive…