2

Las mejores señales son las que llegan sin pedirlas

Estoy segura que cuando una persona se siente algo perdida, el universo conspira para darle pautas y señales directas que de alguna manera calman el alma. En mi caso, simplemente me sentía un poco “sin ganas”. Obvio que una mamá no se puede permitir “no tener ganas” porque los hijos esperan, añoran, extrañan y aprenden de todo lo que ven sus ojitos.

Hoy, luego de dejarlos en el nido, volví a mi computadora para arrancar la búsqueda de trabajo y busqué en mi cartera un lapicero. En lugar de sacar este lapicero saqué un libro que me entregaron en la charla que asistí hace unos días sobre “cómo educar a nuestro hijos en la era digital” gracias a Corefo. No le había prestado atención hasta hoy, porque el título decía #Familia, y yo tengo claro lo que es una familia, pero como siempre, la vida me enseña que no todo es lo que parece cuando solo se da una mirada. Saqué el libro, lo abrí y esto fue lo primero que leí:

En el mundo indígena uno de los principios que constituyen el universo es el dolor, sin embargo los ojos de ese pueblo penetran en esta realidad sin miedo y la transforman en algo sublime.

Cuenta esta historia que un guerrero miró a su hija recién nacida, tan hermosa le parecía, que no encontraba un nombre apropiado para ella.

Decidió buscar lo más valioso del mundo y tomarlo como nombre para su primogénita.

Salió temprano a caminar y pensó que podría llamarla Silencio, pues es hermosísima… pero cuando comenzó a amanecer y el guerrero detuvo sus pasos dijo: No, la llamaré Aurora.

Continuó caminando y visitando amigos y así fue cambiando su elección para el nombre de su pequeñita: Luz, Nieve, Mariposa, Paloma…

Encontró al más sabio de los indios que lo orientó a ir detrás de la montaña, a la casa de un pastor muy sencillo y le dijo: Allí encontrarás lo que buscas.

El guerrero esperó afuera de la vivienda y vio salir a una niña, sintió escalofríos, pues se encontraba cubierta de lepra, algo a lo que todos le temían.

Pasaron unos minutos… se escuchó la voz del pastor llamando a su hija y ambos se acercaron. El rudo guerrero vio cómo se abrazaban y cubrían de besos.

Regresó a su casa con lágrimas en los ojos y se dijo: La llamaré Heoma-naesan (Amor en el dolor).

Este, es el amor más grande, el que se da cuando la persona no tiene nada material, cuando se está enfermo del cuerpo y del alma, cuando sentimos la necesidad imperiosa de aliviar el sufrimiento de un ser querido aun a riesgo de nuestra propia vida.

Creo que me quedo con esta historia como una de mis favoritas. Estoy segura que muchos le encontrarán significados diferentes, pero todos, ayudarán a ver el momento porque están pasando, no como una tormenta sino como solo un temporal que es más fácil de afrontar con un buen abrazo.

2

Soplando velitas

Recuerdo que hace un tiempo, cuando llegaba el día el día de mi cumpleaños, siempre al soplar las velas pedía deseos en el momento, lo que se me ocurría o lo que necesitaba. No es que crea que los deseos se cumplen solo con soplar una vela, porque tengo claro que a los deseos cumplidos, se llega con mucho esfuerzo, pero es la cábala la que me impulsa a pedirlos.

Luego esos deseos fueron cambiando junto con el tiempo. Ya no pedía por algunas cosas materiales, sino por más felicidad, salud y amor. Empecé a entender que en la vida las cosas más lindas son las que demandan más esfuerzo y trabajo a todo nivel. Empecé a pensar que sería una buena mamá, y es ahí donde volvieron a cambiar mis deseos. Ahora pedía hijos.

Me quedé un tiempo en el mismo deseo, pues no solo los pedía al soplar las velas sino también cuando salía una sola estrella, cuando se me caía una pestaña, cuando encontraba un trébol de 4 hojas, cuando veía un arco iris y hasta incluso cuando cuando pasaba por una iglesia. Digo que me quedé un tiempo en ese deseo porque no fue tan fácil que me sea concedido, y una vez más entendí que las cosas más lindas y valiosas son las que cuestan más: más lágrimas, más esfuerzo, más dedicación, más positivismo, más todo. Sobretodo, más fe.

Hasta que se me cumplió, y por partida doble. Tanto pedí y tanto lo imaginé que llegaron de a dos, y yo no podía hacer más que agradecer y ser feliz con mi deseo cumplido. Pero creo que de eso se trata, de nunca perder la fe ni las ganas de luchar por lo que uno quiere con el corazón. Me acuerdo que siempre venían las preguntas “y tú para cuándo”, y aunque por dentro quería reventar, solo respondía que cuando llegue el momento, llegará. Se lo dejé al viento y al tiempo, y hoy solo agradezco cada día de mi vida por ello. Porque como dicen, los tiempos de Dios son perfectos. Nadie recibe algo que quiere con ganas ni antes ni después. Aunque no se entienda, los recibe justo a tiempo.

Hoy, mis deseos volvieron a cambiar una vez más. Porque ahora solo pido protección para ellos, y también mucha salud para nosotros sus papás, quienes queremos verlos crecer derechos, y también, verlos pedir sus deseos año a año cuando soplen sus velitas.

Ahora empieza un nuevo año para mí. Lleno de retos y aventuras por vivir. Y ahora que ya soplé las velitas, puedo estar tranquila porque estoy segura que mi deseo se cumplirá, tal como se cumplieron  los que he venido pidiendo cada año.

Vamos por más…

La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas sentadas

5

Se nos casa la madrina

“Ella”, estaba en el colegio cuando lo conoció. Con uniforme y casi con dos colitas llegaba a mi casa después del colegio para hacer sus tareas y después conversábamos por muchas horas cuando yo terminaba mis trabajos de la universidad. Vivía en mi casa porque su colegio quedaba cerca y si se iba hasta la suya nunca llegaría a tiempo o tendría que madrugar incluso a las 4:00 am para estar en punto. Era la engreída de mi papá, pues era la persona ideal para hacer competencias del tipo “quién come más dulce en una hora” y quedar empates, y encima con ganas de más dulce. Luego se mudó con mi abuela, pues se quedó solita y qué mejor que una nieta que le haga compañía. Ya no vivíamos en la misma casa pero siempre estábamos juntas. Incluso estudió lo mismo que yo y cuando nacieron mis hijos ella se convirtió en madrina del hombre. Ella es mi prima, pero realmente es como mi hermana menor.

“Él”, un amigo de años que conocí en clase de inglés en la universidad. Tenía el pelo “largo” pero en forma de libro por su raya al centro, era gracioso las primeras veces que lo veía llegar a las 7:00 am con cara de sueño y un poco más despeinado de lo habitual. Nos reíamos mucho y casi casi hacíamos todos los trabajos en grupo juntos. Gracias a él fue que me pusieron la chapa de “Maria Estres”, todo porque era una chica responsable en la universidad. Pero como toda amistad tiene sus altos y bajos también existieron peleas que nos distanciaron un poco, bastante diría yo. Tanto así que dejamos de hablar un tiempo. Pero siempre quedó ese recuerdo bonito de las risas por horas, trabajos estresantes en los que él siempre ponía el toque chistoso y yo el estrés, las discusiones en grupo por los hueveros que no hacían nada, las noches de tacos y tragadera, y los chismes huevones de universidad. El era mi pata, fue mi enemigo y luego mi amigo del alma.

“Ella y él”, se conocieron en circunstancias que nadie esperaba. Ella llegaba en uniforme a mi casa y él la miraba desde la mesa en donde hacíamos los trabajos de universidad. Yo los miraba y pensaba que sería lindo que estuvieran juntos, pero no era el momento. Hasta que se encontraron luego de unos años, ella ya no llevaba uniforme y él ya no llevaba la mochila pesada llena de piedras que cargó por unos años. Y entonces pasó. Ya no era “ella” y “él”, se habían convertido en “ellos” y ahora lo reconfirman. Se casan en solo unas horas y simplemente no puedo más con la emoción.

La imagen puede contener: 2 personas, personas de pie, gafas de sol y exterior

Quién diría que ese chico cabeza de libro con el que me peleé por mucho tiempo, por cosas “locas” de la vida, ahora vaya a ser mi familia.

La madrina de Marcel se casa, y este fin de semana hay juerga!

La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas sentadas

0

Hoy fui Super Mamá!

Hoy fue un día especial. Un día para que yo entienda una vez más, con un nuevo ejemplo, que después de un día nublado, lleno de lluvia y nubes negras, siempre sale el sol.

Hoy fue la celebración del día de la madre en el nido. Mis mellis estuvieron hermosos desde que salimos juntos de la casa, bailaron y me dedicaron un poema hermoso, que aunque ellos no lo entiendan del todo, significa mucho para mí, sobretodo la última frase que decía algo como “nadie es tan buena como MI MAMÁ”. Escucharlo de su boca, con sus manitos arriba y con la sonrisa en la carita, fue el mejor regalo del mundo porque a pesar de que lo intento, siempre me equivoco en algún momento, y no soy la mamá perfecta que ellos merecen, pero siempre estoy ahí, de pie para seguir aprendiendo y caminar junto a ellos.

Hoy sonreí y también lloré. Lloré porque ver a mis hijos haciéndose grandes y valiéndose por ellos mismos me llena de orgullo. Obviamente da pena que esos cuerpitos estén un poco más pesados y mi columna no aguante mucho tiempo, pero es lindo ver cómo se hacen seres humanos independientes, con valores, con sueños, con gustos diferentes y caracteres únicos. Personitas que a veces se frustran pero poco a poco entienden que la vida no es tan fácil como parecía cuando eran solo unos bebés, es fuerte de digerirlo pero este mundo no es tan color de rosas como los papás lo pintamos en un inicio, y son ellos quienes van dándose cuenta de eso solos. Por eso hoy, cuando bailaban levantando las manos, dando pequeños saltitos y vueltitas buscando la cara de su mamá entre las muchas caras que los veían, me emocionó mucho. Porque aunque crezcan, ellos siempre buscarán a su mamá, para lo que sea, hasta simplemente para verlos bailar.

Hoy recuerdo que hace unos días me despedí de mi abuela y una vez más, recuerdo que la vida es tan corta y tan frágil que no vale la pena detenerse a pensar en las cosas que pueden pasar mañana. Eso solo nos hace perder el tiempo y nos hace pasar por alto momentos lindos que podemos tener frente a nosotros sin darnos cuenta. Puede que una vida se acabe, pero otras recién empiezan y qué mejor noticia que esa, aún quedan muchos años por recorrer y más vale tener la mochila llena de energías.

Hoy tengo la sonrisa grabada en la cara y el corazón llenito de emoción. Pues mis hijos me dijeron que soy la mamá más buena del mundo, y eso me basta. Porque realmente necesitamos esas palabras de vez en cuando y qué mejor que en la semana de la mamá.

Hoy, empezamos a celebrar. Porque el día de la madre, no es solo un día, es toda una vida.

Feliz día mamá!

2

El papel de Olguita

Todavía me acuerdo la vez que llegaron a vivir a la casa. Todos emocionados por la llegada de los abuelos (los que siempre traían King Kong de manjar blanco en la maleta), esos que vivían en el norte y cada vez que venían de visita era una fiesta. Llegaron a la casa a vivir porque ya estar en provincia se hacía un poco difícil para dos señores mayores y con algunos achaques ya por la edad.

El depa que construimos en el tercer piso de la casa, era el nidito de amor. Digo nidito de amor porque realmente eso parecía. Cómo me gustaba subir a su casa, sentarme en sus muebles, gorrear galletas y de paso algunas llamadas por teléfono (era la época en que mi pasatiempo preferido era el telefonito). Era mi escape a la rutina, mi emergencia si es que necesitaba un sol (emergencia) o si simplemente quería subir a respirar ese olor a “casa de abuelos”.

Los chistes y las historias eran infinitas. El abuelo tenía ese mágico poder de hacernos reír en TODO momento que nunca he visto en otra persona. Desde sus frases chistosas y apodos precisos, hasta las muecas que nos ponía a veces. La abuela Olguita era diferente, siempre preocupada y directa también, era la que ponía el orden en la casa. Me acuerdo de la vez que se cayó y se fracturó la cadera, todos pensamos que sería muy difícil pero todo lo contrario. Demostró ser más dura que un roble, hasta ahora que ya tiene 97 años. Quién diría que años más tarde, ya sin el abuelo, ese lugar en el que vivieron juntos algunos años, sería mi primera casa. Mi depa de recién casada.

Antes de que los  bebes nacieran, Olguita vivía con nosotros. Fue como un entrenamiento, porque como se sabe, un abuelito es como un niño pequeño. Es increíble como la vida es un círculo cuando llega a la perfección (a dar la vuelta completa a la vida sin interrupciones), y todo vuelve a empezar. Necesita cuidados especiales, alguien que lo cuide todo el tiempo, que lo ayude a cubrir sus necesidades básicas. Incluso, las malas noches son parecidas. Así vivimos con ella hasta que llegaron los bebes. Los momentos lindos en que estaban juntos eran muchos. A veces hasta hacían siesta juntos. Ella se alegraba enormemente de verlos, pero también se asustaba. Cuando no los veía pensaba que alguien se los había llevado, y se desesperaba, se angustiaba cuando lloraban y eso no era sano para ella. Por eso pronto se mudó con mi tía. Estaba muy bien en su nueva casa y nosotros la visitamos seguido, vive solo a unas cuadras.

Ver cómo se ilumina su carita cuando ve a los bebes es lindo. Ellos le dan besos, le hacen juegos y hasta incluso quieren pasar por debajo de su silla de ruedas y jugar con su bastón. Son como tres niños divirtiéndose. Pero a veces, después de un rato, ella se apaga. Su mente viaja, a algún lugar que nadie sabe, pero debe ser lindo porque se queda en silencio y con cara de paz. ¿Será que sueña con lo que la espera un poco más allá? ¿Con las personas que la están esperando? No lo sé, pero me gustaría que algún día me lo cuente.

Lo lindo de esta historia es que Olguita cargó a 6 bisnietos y está viendo a uno que viene en camino, en la panza de mi cuñada. Ella es el roble hoy, es quien inspira y quien nos enseña que se puede seguir de pie después de todo, por más malo que sea.

Hoy esas fuerzas parecen haber llegado a la meta. Y es que pasar por todo lo que pasó Olguita en su vida, no debe ser nada fácil. El perder a tu esposo, y luego a un hijo, en realidad debe ser una pesadilla, tengas la edad que tengas. No es natural enterrar a tus hijos, no es entendible, no es lógico. Pero por fin vas a ir al encuentro de ellos abuelita, por fin todo lo que pediste se va a cumplir. Y ya arriba te encargarás de poner orden y también a chquear todo desde un asiento privilegiado. Aquí, tus hijos, nietos y bisnietos siempre nos acordaremos de ti, de tu fuerza, y de tu lección de vida.

Por ahora, solo nos queda acompañarte y darte la mano hasta que llegue el momento. Ese momento en que por fin serás feliz como muchas veces lo dijiste. Corre abuela, ahora que puedes hacerlo, hazlo.
3

Como en un cuento de hadas

Este fin de semana, tuvimos nuestra sesión de fotos por el día de la madre. Juro que me encantan las fotos, y más cuando se trata de mis chikis y de verlos sonreír. Pero como siempre, no todo salió como lo planeamos.

Días antes, elegimos qué ropa nos pondríamos, colores pastel, que combinen y que sea de un material cómodo para que no estén fastidiados. Las mochilas con todo lo que podamos necesitar, los tomatodos bien cargados de agua y listo. La locación: Loma Amarilla de Surco Viejo, al lado de la municipalidad. En realidad un lugar hermoso. Las hermanas Paula y Fernanda de Luque Herrera Photography nos esperaban para ayudarnos con algunos detalles. “Paula, mis hijos son medio terremotines. El lugar es bello pero tiene algunas escaleras que me dan un poco de temor, me ayudas no?”. Le dije a quien iba a tomarnos las fotos algunos días previos a la sesión. Confié en su respuesta y entusiasmo cuando me dijo que no me preocupara por nada.

Llegó el día y fuimos al encuentro. Mis tacos no ayudaron mucho pero igual sería una linda mañana. Marcel estaba muy emocionado por investigar y descubrir caminos secretos, Naelle no dejaba de pensar en que el suelo tenía muchas hormiguitas. Inventamos mil historias (que ahí vivía Masha y estaba esperando que venga Oso, que por ahí también había ido Peppa y que si se portaba bien, la podría ver). Gritos, llantos, caídas, embarradas fueron las protagonistas los primeros minutos de sesión; pero luego vinieron las risas, las miradas cómplices y los secretos llenos de amor los que se llevaron los aplausos. Las chicas hiper pacientes, y dulces me ayudaron mucho. Me dio un poco de pena pensar que no les di muy buenas tomas para capturar. Pero sin duda, ellas saben el momento preciso en el que deben disparar. El resultado fue hermoso.

Displaying Foto 920.jpg

Es así como funcionan las “mini sesiones encantadas” por el día de la madre. Pueden participar mamá, papá y hasta 2 hijos en la sesión. Aún quedan algunas fechas disponibles: 29 y 30 de abril y 6 y 7 de mayo, en horarios de 10am a 2pm.  Pueden elegir entre el Pack Dorado o el Plateado en el que se incluyen un número de fotografías en cada paquete, pero si dicen que van por recomendación de “mamá doble yema”, tendrás una foto adicional, por ejemplo en vez de 5 fotos para el pack plateado, te llevas 6 y en vez de 10 en el pack dorado, te llevas 11 fotos. Esta sí que es una buena oportunidad.

A mí me encantó el concepto que manejan las chicas. El nombre, que parece sacado de un cuento de hadas es preciso para el resultado de la sesión. Yo no puedo dejar de ver mis fotos con los mellis. Y prometo regresar al ese lugar, esta vez con zapatillas y en buzo.

0

Yo no soy una mamá práctica

A veces me gustaría ser un poco más práctica, como tantas veces me lo repiten por ahí. Dejar los miedos de lado y las preocupaciones para después. Vivir un poco el día a día sin pensar en los problemas que vienen con ellos. Ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. Renegar menos y reír un poco más. Pero hoy, se me hace un poco difícil.

Mi vida dio un giro brusco cuando nacieron mis hijos. Fue el momento más hermoso pero el más difícil a la vez. Creo que una se prepara para traer sus hijos a un mundo que está muy lejos de ser perfecto, pero si podemos evitar que conozcan sus obstáculos al menos por un tiempito, no está mal, o sí? Ellos nacieron antes de tiempo, no los tuve en mi pecho ni bien nacieron ni tampoco los escuché llorar al segundo que salieron de mi panza, estuve sola durante la operación y finalmente, no me los llevé a mi cuarto esa misma noche. Ellos conocieron el mundo tal cual es desde su primer día de vida: difícil y a veces amargo.

Desde aquel día, soy una mamá nerviosa, ansiosa, un poco estresada, preocupada, con miedo, distintos tipos de miedo, y si a esas características le sumamos el cansancio, falta de sueño, trabajo de oficina y deberes en casa, el resultado es una mamá como yo.

Una mamá poco práctica, que no disfruta de unas vacaciones como bien se conocen (en la playa o en un paseo familiar), porque si bien son “vacaciones” para muchos, para ella representa un constante estado de alerta: desde el momento de hacer dos maletas con todo tipo de ropa, botiquín de medicinas básicas, cosas de comer, comodidades para que no estén aburridos y no tener que escucharlos en concierto a la vez; hasta cuidar segundo a segundo que no se acerquen mucho a la piscina, o al mar, que no se coman la arena, que no les caiga mucho el sol, que no se queden con ropa mojada, que no pase ninguna “cuatri” cerca de ellos, que no hablen con extraños, que no se metan arena al ojo… y miles de cosas más. Todo a la vez y multiplicado por dos. Esas son vacaciones?

Soy esa mamá que cuando va al parque lleva todo en la mochila porque puede ser necesario. Y no le importa cargarla por muchas cuadras y metros empujando un coche con más de 30 kilos encima (por el peso de los dos juntos) a cambio de tener la tranquilidad que sus hijos estarán seguro y contarán con lo necesario. De las que llegan al parque y corren con ellos, los ayudan a pasar el pasa manos, a subir las escaleras difíciles y a ayudarlos a levantarse cuando se tropiezan. Que corren a algún lugar cercano, limpio y seguro para hacer “la pichi” cuando piden (en caso niña), o siempre llevan su vasito a la mano para cualquier urgencia (caso niño). A caso hay algo de malo en tener todo a la mano por si es necesario? Eso no es ser poco práctica señores, es ser precavida. Y algo más, a caso le hago daño al mundo siendo así?

Me encantaría que esas personas que me juzgan de “poco práctica” o tal vez un poco “renegona”, pasen un día en mis zapatos. No justifico que a veces esté de mal humor por el mundo, pero sí creo que puede ser comprensible. A mí, me encantaría estar en mi trabajo siendo 100% productivo con la cabeza íntegramente metida en mis cuadros y coordinaciones, pero mi sentido maternal no me deja. Siempre pendiente de si ya llegaron al nido, si los recogieron, si comieron bien, si hicieron la siesta, si van a ir al parque, si le pusieron bloqueador. Mi cabeza no para.

Soy esa mamá que describí arriba, pero también soy esa mamá valiente, que trabaja por darles lo mejor a sus hijos hoy y mañana, que corre a la salida del trabajo para tirarse al suelo con ellos a crear mil aventuras, que les da de comer y los baña uno por uno (a pesar de solo pensar en su cama y el libro que hace meses tiene en la mesita de noche), esa mamá que cuando la noche lo permite hace dormir a uno por uno y les da el besito en la frente antes de dormir, esa mamá que se ríe y sueña con ellos. Soy esa mamá que lucha y pasa la página cuando le piden ser un poco más práctica de cuando en cuando. Soy esa mamá que aprendió que sus vacaciones duran poquito, pero cada vez que puede las toma: yendo al baño sola, viendo una película de principio a fin, hablando por teléfono con una amiga que no ve hace mucho, en un café con sus amigas, recostando su cabeza en la almohada con una lamparita al lado para avanzar al menos un capítulo de “ese” libro que dejó olvidado, esas con vacaciones cortas, pero de calidad.

Entonces, no soy de esas personas prácticas que a pesar de los mil giros de la vida siguen relajadas porque saben que nada malo pasará (realmente los admiro), están alegres por siempre, cantan cuando caminan y gozan de sus trabajos a plenitud porque es lo mejor que tienen en la vida. Yo soy una mamá nerviosa que aprende cada día a ser mejor. Total, de eso se trata no? De nunca dejar de aprender a ser mejor.

La imagen puede contener: una persona

0

De vuelta a clases!

Mis pollitos iniciaron su segundo año de nido, y yo debo confesar que estuve más nerviosa que ellos. Tanto así, que decidí no llevarlos en su primer día. Sería mucho más difícil porque pensé que no querrían que me vaya y sería un primer día un poco difícil. Por eso fue su papá con la Nana, y fue muy productivo.

Resultado de imagen para cómo enfrentar el primer día de clases de los niños en el nido

A pesar de los 3 meses de vagancia, engreídos en casita con las comodidades y el amor de la abuelita, pensé que sería difícil empezar el año escolar. Pero todo lo contrario, llegaron, saludaron a la miss y a sus amiguitos y empezaron a jugar. Obvio todo monitoreado por fotos de celular del papá y la Nana. Pero en resumen fue un muy buen primer día.

Ese día, le pedí a la Nana que se quedara por si acaso, total en marzo la salida es un poco más temprano por el intenso calor. Felizmente, unos días antes fue la reunión de padres de familia para aclarar cualquier duda o comentario. Ahí aproveche en decir todo lo que tenía en la cabeza por más tonto que suene, total será la misma miss todo el año y ya debemos irnos conociendo. La confianza es de ambas partes así que todo en paz para que sea un año bonito y divertido lleno de aprendizaje.

Y como para todo hay algunos consejos, aquí les traigo los míos en base a mi propia experiencia:
– Darles mucho cariño esos días porque es probable que estén muy sensibles. Hay que entender que es un cambio para ellos.
– Explicarles y anticiparles las experiencias que van a tener en el nido. Hablarle de sus amiguitos, de las cosas divertidas que harán y de lo lindo que la van a pasar.
– Hay que acostarlos temprano para que estén más relajados y aprendan mejor. Naturalmente, caerán más pronto a la cama por el cansancio del día a día.
– Mostrarles siempre una actitud positiva cuando los dejan. Sobretodo si es la mamita quien los va a dejar. Siempre prometer volver a tiempo.
– No se recomienda darles regalos porque una estimulación así va a hacer que ellos se comporten bien para recibir un premio.
– Dejarlos y recogerlos con puntualidad para no generar angustia y ansiedad. Este es un buen punto, ellos esperan siempre por mamá o papá con mucha emoción, tratemos de ser puntuales.
– Mostrar confianza con la Miss y tener un buen trato con ella. Es bueno que los niños la conozcan antes. También pueden conocer el lugar donde van a estar antes que inicien las clases.
– Hablar siempre con la Miss y darles todos los detalles: si ya no usa pañal, si es alérgico a algo, si es que es difícil para comer, etc. La mayor cantidad de información posible.

Ahora, si es el primer día del primer año escolar de la vida de los peques, es recomendable que antes hayan asistido a una clase verano al menos 2 veces a la semana. O tal vez algún tipo de estimulación, esto es para que cuando deban asistir ya todos los días de la semana, se sientan en confianza en un entorno conocido.

Nuestros peques van creciendo, y este es un paso muy importante para ellos. Ayúdalos dándoles esa confianza que necesitan, a que tomen cada vez más autonomía sobre su vida. Ellos son seres individuales que no cuentan ya con ese paracaídas que se llama “la mano de mamá”. Duele mucho, y dolerá aún más cuando lo veas llegar a casa con un raspón o tal vez una marca de algún juguete que voló por los aires y aterrizó en alguna parte de su cuerpo, duele no consolarlos cuando estén llorando, o correr a su rescate si es que se caen y se golpean, duele no verlos aprender cosas nuevas, pero a caso alguien nos dijo que ser mamá sería fácil? Para nada, no es nada fácil y nosotras también estamos aprendiendo. Y ahora nos toca aprender que amar es también “soltar” un poco, es dejarlos crecer para explorar el mundo con sus propios ojos. Pero siéntete feliz porque al final del día regresa contigo, regresa a su lugar seguro y el favorito de su vida. Los brazos de su mamá, esa mamá que siempre estará ahí a pesar de dejarlos solitos en las mañana cuando están en el nido.

Respira mamá, ellos crecen y tú también.

Resultado de imagen para cómo enfrentar el primer día de clases de los niños en el nido

0

Los 31 meses

Ya no son bebés. Definitivamente crecieron y ahora caminan más independientes por la vida. Si necesitan algo me llaman, o piden ayuda a quien pueda hacerlo. Son personitas individuales que ahora pueden sin su mamá. Y eso, me hace un hueco enorme en el corazón porque es la ley de la vida. Seguirán creciendo, y yo me iré haciendo más vieja. Solo espero que cuando sean grandes me quieran como me quieren ahora. Sin críticas, sin prejuicios, solo con amor infinito.

La semana pasada cumplimos 31 meses. Dos años y siete meses de bebés-grandes y yo de mamá. Varios meses de retos y de aprendizaje infinito que costaron lágrimas, risas y también celebraciones. Nos hacemos más independientes y parece que a ellos les cuesta menos que a nosotras el hecho de dejarlos volar. Aquí algunas características de esta etapa en los niños de esta edad. Recuerden que es solo una referencia, si aún no hace aquello o lo otro, no hay problema, cada niño tiene su propio ritmo de evolución, esta es solo una referencia de lo que hace el común de pequeños en esta etapa de su vida.

Motricidad
A esta edad tu peque “dibuja” mejor que antes. Toma los colores y los crayolas entre el pulgar y sus dedos con mucha precisión. Por esta razón en sus dibujos comenzarán a aparecer formas como círculos, lineas y curvas. Asegúrate de comprarle hojas de papel grandes y lápices o crayolas de diversos colores, y recuerda que es importante que estés al lado suyo mientras dibuja, aunque sea por un tiempo. Yo compro papelógrafos y los tiro al suelo, es muy divertido y a ellos les encanta!

Lenguaje
Desde ya es bueno acostumbrarlo a pedir “por favor” y a aceptar con “gracias”. Aunque por ahora complete tus palabras, es bueno que vaya agarrando esa costumbre de ser agradecido y pedir por favor. Felicítalo cada vez que lo haga, lo estimulará a hacerlo habitualmente. Además en esta etapa ya puede prestar atención a los estados de ánimo de las personas, y podrá darse cuenta cómo estas “palabras mágicas” tienen un efecto positivo en el otro. En esta etapa está preparado para reconocer algunas letras y números. Los míos por ejemplo, son un mundo. Marcel sabe contar, decir el ABC y hasta en inglés, mi china es más conversadora y esas habilidades las desarrolla más en el entorno social. Igual tratamos de estimularla y sí resulta. Inténtalo.

Juegos
Su imaginación crece día tras día, esta es una etapa ideal para crear barcos y naves imaginarias. Utiliza el sofá de tu casa y dale algún objeto circular (por ejemplo un plato de plástico) para que lo utilice como el comando de una nave espacial o el timón de un gran barco. Invítalo a recorrer los planetas más lejanos o a buscar tesoros en las islas más inhóspitas. Este juego es importante porque le permite imaginar y crear sin límites, buenísimo para esta edad.

Conducta
Empiezan los famosos “por qué?” y su curiosidad es cada vez mayor y cuestionará todas las reglas del hogar y de su crianza. Pero ten paciencia, sólo tendrás que responderle una y otra vez lo mismo. No te preocupes si se ensucia y es desordenado, es común a esta edad y también muy sano. Te cansarás al final por ordenar y volver a ordenar todo, pero recuerda, solo es una etapa en la que tienes que ayudarlo para evolucionar más rápido y experimentar con todo lo bueno.

Alimentación
En el nido, si es que van a esta edad, es común que empiecen a compartir la lonchera. Aquí también le enseñarán a invitar a los demás y respetar turnos hasta para repartir las galletitas por ejemplo. Es importante reafirmar el hábito del lavado de dientes, 3 veces al día.

Sueño
¿Alguna vez lo escuchaste hablando solo en su cuarto? Puede que ya haya conocido a su “amigo imaginario”. Esta es la etapa del pensamiento mágico y puede durar hasta los seis años. Generalmente aparece en niños que no tienen hermanos. Proporcionan consuelo a tu hijo ya que pueden hacerlos pasar por responsables de las travesuras que hubieran preferido no haber hecho. En esta etapa también muchas veces ya dejaron las siestas al mediodía. Esto es bueno para los que pueden durar y aguantar de corrido hasta la noche, los míos aún duermen a la 1, aunque sea una horita, vamos a ver cómo nos va ahora en el nido.

Control de esfínteres
Si aún tu peque no deja el pañal, no te preocupes! Hay corrientes que han probado de mil maneras que si el niño no está listo, pues no lo está. El día que se saque el pañal y ya no quiera más, lo hará perfecto. Los míos aún hacen de vez en cuando encima, cuando juegan se olvidan y ya está, y además en la noche aún usan pañal. Por mí que lo usen hasta la universidad. Vamos a ver cómo nos va con el “largo entrenamiento” que al menos me está resultando así de largo con Marcel.

Tal cual comentamos, estas son las características en común que tienen los peques a esta edad. Mientras tanto, sigamos aprendiendo juntos a ser cada vez más fuertes, grandes e independientes.

Felices 31 meses!

0

Música para la panza

Se dice que desde la semana 20 de embarazo, el bebé ya puede oír. Es recomendable hablarle, cantarle, contarle cosas, porque aunque aún no entienda el lenguaje ni lo que se le quiere decir, comprende el lenguaje del amor. El tono y el sentimiento que le dedica la mamá, es su mundo entero.

Pero las palabras no son el único medio que la mamá tiene para comunicarse con el futuro bebé. La música hace mucho por el bebé, permite al niño captar el estado de ánimo de su mamá, contagiarse de su alegría, relajarse, entre muchas cosas más dependiendo del tipo de música que se le ponga. Se dice que el bebé puede recordar hasta el año las melodías que ha escuchado mientras estaba en la panza de su mamá (aunque ayer he probado que no solo es hasta el año).

La música durante el embarazo tiene numerosos beneficios tanto para la madre, como para el bebé: estimula la frecuencia cardíaca en el feto y la producción de endorfinas en la madre. A través del oído, la música actúa sobre todo el ser humano, poniendo en marcha resonancias vibratorias que activan millones de células cerebrales, favoreciendo el desarrollo del cerebro.

Es así como por donde lo veamos, ponerle música al futuro bebé es altamente recomendable. Yo sabía que a partir de las 20 semanas ellos ya podían oír, pero yo les puse música desde la semana 10. Me relajaba a mí y era mi momento mamá y bebes. Les ponía un tipo de música por la mañana y otro tipo de música por la noche.

dia

noche

Recuerdo na canción en especial que me ponía la piel chinita. Buscando música para bebés, encontré una que se llama “BedTime” de un disco titulado “Sleppy Baby”. Traté de buscarla en YouTube y no la encontré nunca, no sé porque. Pero prometo mostrárselas en este post.

Una vez se la enseñé a Lalo y fue inevitable, lloré como loca pensando en mis bebitos formándose en mi panza. Obviamente las hormonas x2 estaban haciendo efecto, pero puedo jurar que hasta el día de hoy esa canción me emociona mucho.

Ya cuando nacieron los bebes, el tipo de canciones que les ponían eran diferentes, pero esa en espcial siempre estuvo guardada solo en mi Tablet porque nunca la encontré en otro lugar y por alguna razón no podía pasar el archivo a otro aparato. Mi Tablet se malogró y la canción se perdió. Hasta el día de ayer que me animé a buscar a un amigo especialista en “chistemas” (sistemas) en mi oficina y me ayudó a recuperarla. Una vez más, lloré cuando la escuché y prometí probarla esa noche con mis chukis.

La rutina para dormir es así: Naelle siempre se queda un rato viendo tele en el cuarto de la abue y yo voy a hacer dormir al más duro de roer (Marcel). Generalmente me toma una hora en que caiga y luego me voy con Naelle que la mayoría de veces se duerme tranquila. Marcel se mueve, se para en la cama, salta, se quiere bajar, empieza a cantar, me pide cuentos, etc. Ayer nos echamos en mi cama, luces apagadas y BedTime on desde mi celular. Al principio se quedó muy quieto, con los ojos bien abiertos. Luego pude ver cómo sus ojitos se iban cerrando y abriendo cada vez más despacio, un suspiro, y se sentó pero para echarse en mi pecho. Tres minutos más tarde, estaba profundamente dormido. Yo lloré otra vez pero de la emoción porque nunca durmió tan fácil y rápido. Antes que terminara la canción, estaba seco.

whatsapp-image-2017-03-01-at-9-39-00-pm

Fui por Naelle, y al parecer la música hizo efecto a la distancia, ella también se había quedado dormida. Sería una noche de pelas con papá. Pero, la música también hizo efecto en nosotros y solo vimos 5 minutos de la película. Los cuatro ayer tuvimos una buena noche.

Solo puedo decir que guardaré esa canción en todos mis USBs, mis aparatos tecnológicos y por si acaso en mi memoria externa. Parece que realmente es mágica.

¿Les ha pasado algo así? Cuéntanos qué tipo de música le ponías a tu bebé, tal vez podamos compartir diferentes títulos para intentarlo. Tanto las futuras mamás como las que ya tienen a sus peques en brazos.

*Lo prometido es deuda… les envío el link de la canción que acabo de cargar en Vimeo: