0

Música para la panza

Se dice que desde la semana 20 de embarazo, el bebé ya puede oír. Es recomendable hablarle, cantarle, contarle cosas, porque aunque aún no entienda el lenguaje ni lo que se le quiere decir, comprende el lenguaje del amor. El tono y el sentimiento que le dedica la mamá, es su mundo entero.

Pero las palabras no son el único medio que la mamá tiene para comunicarse con el futuro bebé. La música hace mucho por el bebé, permite al niño captar el estado de ánimo de su mamá, contagiarse de su alegría, relajarse, entre muchas cosas más dependiendo del tipo de música que se le ponga. Se dice que el bebé puede recordar hasta el año las melodías que ha escuchado mientras estaba en la panza de su mamá (aunque ayer he probado que no solo es hasta el año).

La música durante el embarazo tiene numerosos beneficios tanto para la madre, como para el bebé: estimula la frecuencia cardíaca en el feto y la producción de endorfinas en la madre. A través del oído, la música actúa sobre todo el ser humano, poniendo en marcha resonancias vibratorias que activan millones de células cerebrales, favoreciendo el desarrollo del cerebro.

Es así como por donde lo veamos, ponerle música al futuro bebé es altamente recomendable. Yo sabía que a partir de las 20 semanas ellos ya podían oír, pero yo les puse música desde la semana 10. Me relajaba a mí y era mi momento mamá y bebes. Les ponía un tipo de música por la mañana y otro tipo de música por la noche.

dia

noche

Recuerdo na canción en especial que me ponía la piel chinita. Buscando música para bebés, encontré una que se llama «BedTime» de un disco titulado «Sleppy Baby». Traté de buscarla en YouTube y no la encontré nunca, no sé porque. Pero prometo mostrárselas en este post.

Una vez se la enseñé a Lalo y fue inevitable, lloré como loca pensando en mis bebitos formándose en mi panza. Obviamente las hormonas x2 estaban haciendo efecto, pero puedo jurar que hasta el día de hoy esa canción me emociona mucho.

Ya cuando nacieron los bebes, el tipo de canciones que les ponían eran diferentes, pero esa en espcial siempre estuvo guardada solo en mi Tablet porque nunca la encontré en otro lugar y por alguna razón no podía pasar el archivo a otro aparato. Mi Tablet se malogró y la canción se perdió. Hasta el día de ayer que me animé a buscar a un amigo especialista en «chistemas» (sistemas) en mi oficina y me ayudó a recuperarla. Una vez más, lloré cuando la escuché y prometí probarla esa noche con mis chukis.

La rutina para dormir es así: Naelle siempre se queda un rato viendo tele en el cuarto de la abue y yo voy a hacer dormir al más duro de roer (Marcel). Generalmente me toma una hora en que caiga y luego me voy con Naelle que la mayoría de veces se duerme tranquila. Marcel se mueve, se para en la cama, salta, se quiere bajar, empieza a cantar, me pide cuentos, etc. Ayer nos echamos en mi cama, luces apagadas y BedTime on desde mi celular. Al principio se quedó muy quieto, con los ojos bien abiertos. Luego pude ver cómo sus ojitos se iban cerrando y abriendo cada vez más despacio, un suspiro, y se sentó pero para echarse en mi pecho. Tres minutos más tarde, estaba profundamente dormido. Yo lloré otra vez pero de la emoción porque nunca durmió tan fácil y rápido. Antes que terminara la canción, estaba seco.

whatsapp-image-2017-03-01-at-9-39-00-pm

Fui por Naelle, y al parecer la música hizo efecto a la distancia, ella también se había quedado dormida. Sería una noche de pelas con papá. Pero, la música también hizo efecto en nosotros y solo vimos 5 minutos de la película. Los cuatro ayer tuvimos una buena noche.

Solo puedo decir que guardaré esa canción en todos mis USBs, mis aparatos tecnológicos y por si acaso en mi memoria externa. Parece que realmente es mágica.

¿Les ha pasado algo así? Cuéntanos qué tipo de música le ponías a tu bebé, tal vez podamos compartir diferentes títulos para intentarlo. Tanto las futuras mamás como las que ya tienen a sus peques en brazos.

*Lo prometido es deuda… les envío el link de la canción que acabo de cargar en Vimeo:

0

¿Pedir o no pedir ayuda?

Pedir ayuda a veces puede resultar hiper complicado. Sobre todo si sabes que estás fuera de tu casa todo el día en el trabajo. Existe eso que se llama «cargo de consciencia» que al menos a mí, me sobra y se me desborda por más que solo salga uno o dos días a la semana (a lugares extra laborales como el cine por ejemplo, o a dar una vuelta nomas).

Resultado de imagen para pedir ayuda

Sé que no tiene nada de malo, y es hasta incluso «sano» hacerlo al menos una vez a la semana. Oxigena tu mente, te saca de lo habitual (que en mi caso es dedicarme a mis hijos y mi trabajo). Además, es bueno para la relación de pareja. De hecho existen personas que no tienen alguien que los ayude en estos casos, pero de todas maneras hay una amiga, prima, tía, mamá, que pueda ayudar al menos una vez por unas horitas.

Pero, y qué con ese remordimiento, con esa culpa por estar dejándolos por divertirte un rato? No sé si seré la única marciana a la que le pasa, pero cuando salgo de mi casa a otro lugar a distraerme, me remuerde pero hasta que duele. Y si a eso le sumamos algunas caras largas al momento de meditar, pensar y ordenar las ideas para lanzar la pregunta del millón: «crees que me puedas ayudar a darles una chequeada? Los dejo bañados ya a punto de dormir…». De pronto silencio, y cara larga. Eso realmente duele más que un «NO PUEDO». Seguido de eso viene la pregunta: «Pero tienes planes?». Y si responden con un «no sé, no creo», es aún más catastrófico. Cómo te vas a la calle tranquila de esa manera? Imposible pues.

No sé, tal vez tengo un trauma o un tema pendiente con los APUS porque siento que todo me choca el triple de lo que debería chocarme. Por eso, en mi caso, no me encanta pedir ayuda. Creo que más que ayuda, le pediría a la vida que el día dure un poco más y mis hijos duerman más temprano. Así estaría más tranquila y podría hacer más cosas sin pedirle permiso a mi cerebro, para pedir ayuda.

Y es que cuando una se vuelve mamá, es cierto que las prioridades cambian, pero cambian para una sola, no para el mundo que las rodea y en ese error a veces caemos algunas. En pensar que el mundo es de caramelo y todos entienden la vida de todos. Sabes cómo cuesta caminar en los zapatos del otros y en línea recta. Y duele darse cuenta que eso solo lo entiende uno mismo en su libro personal de vida.

Tengo algunos puntos a tener en cuenta para ese momento incómodo de pedir ayuda, a ver si así se nos hace un poco más fácil pedirla y empezamos con el pie derecho «la próxima»:

  • “Pedir ” no es lo mismo que “exigir”. Sin embrago, solicitar cooperación cuando lo necesitamos es parte de nuestras interacciones múltiples y facilita la convivencia.
  • Es conveniente identificar el estilo que utilizamos cuando pedimos ayuda. La petición puede ser justa, pero la manera que se utiliza para comunicarla quizás no sea la adecuada.
  • Identifica si: ¿sueles hablar con agresividad, con reproche? ¿te inhibes y hablas a medias, de manera indirecta? ¿o por el contrario, eres asertivo y expresas claramente tus razones para solicitar apoyo, comunicas lo importante que te resulta la ayuda en ese momento?
  • Recuerda que no eres débil por pedir ayuda. A veces eso se piensa y hace imposible el animarse a pedir ayuda.
  • Sé siempre agradecido aunque la respuesta sea negativa. Recuerda que no es su obligación aceptar.
  • Trata de no tomarlo persona. Para algunos, como yo, esto es complicado pero no por el hecho de no poder ayudar significa que no te quiere.
  • Por tu salud mental y emocional no te pongas en los zapatos del otro. No digas «yo sí lo hubiera ayudado», porque todos somos diferentes. Eso duele.

Finalmente, después de leer mucho sobre el tema, encontré un párrafo que me hizo pensar y creo que podemos aplicarlo perfecto a este tema.

En cualquier caso, ofrecer y recibir ayuda es un aprendizaje importante para la vida. Educar en nuestros hijos la idea de solicitar ayuda cuando es necesario, lejos de convertirlos en seres dependientes les dará autonomía y seguridad. Comenzar por esas tareas cotidianas puede ser un buen punto de partida. No haga a su hijo lo que él mismo sea capaz de hacer. Pero ofrézcale recursos desde la más temprana edad, por ejemplo, enseña a tu hijo a pedir ayuda en casos de emergencia, crea situaciones y explícale cómo proceder. Y finalmente, no olvides enseñarle también a expresar el agradecimiento a los demás cuando recibe el bien de quienes lo rodean.

Resultado de imagen para pedir ayuda

Vamos a ver cómo solucionamos la parte del cargo de consciencia. Creo que ese es el punto más grave del tema central de «pedir ayuda», porque si te ayudan y te sientes mal al salir, pues para qué sales???

0

Una mamá también llora

Ayer me encerré y lloré. Lloré por todo lo que llevo acumulado sin poder gritarlo. Por las noches sin dormir y los días sin parar a respirar. Lloré porque no aguanté, no pude contenerlo más, cerré los ojos y exploté sin pensarlo. Lloré como si fuera la primera vez que o hiciera, con el corazón en las manos y el cerebro casi adormecido. Lloré y quise desaparecer unos segundos, lejos de los gritos, lejos de los llantos y pataletas, lejos de todo y de todos. Después me sentí mal.

Resultado de imagen para difícil

Ayer fue un día diferente, en el que a pesar de los buenos deseos y bonitos momentos, todo parecía estar detenido. Creo que después de algunas malas noches y saltos nocturnos de la cama al techo y luego al suelo, ya mi cuerpo pedía un «alto», y no lo supe escuchar.

Ayer me sentí mal de estar cansada. Cansada de los jalones de pelo; de las colgadas en mi espalda; de los jaloneos de ropa; de los manotazos en la cabeza, de los cabezasos en la boca, nariz, etc; de los interminables «MAMAAAAA QUIERO»; de los celos entre los dos; de las peleas; de los avisos de mamá que terminan en golpes y un «les dije que no hagan eso»; de las pataletas; de los gritos en mi oído; de las divisiones en dos partes aunque sea imposible; de las luchas con el pañal; de las discusiones por los engreimientos; de las batallas a la hora de comer; de los «ese es mío» una y otra vez; de las protestas entre ellos; de las noches paraba al pie de dos camas ajenas; de las pesadillas que interrumpen cada uno de sus sueños, y los míos también; de los «mamá quiero pichi» al medio de la noche o apenas me siento a comer; de las peleas por guardar los juguetes al final del día; y además, me sentí cansada de simplemente estar cansada.

Ayer, me encerré en el baño y mientras oída los golpes en la puerta y mi nombre (mamá) a gritos desde el otro lado, lloré. Lloré mucho y me agarré el corazón para tratar de calmarlo, traté de mi mente hablara hacia adentro y que cada fibra de mi cuerpo lo escuchara decir que todo iba a estar bien.

Ayer lloré y al final me dijo a mí misma «cálmate», porque así como leí una vez, lo vuelvo a decir ahora: serás madre toda la vida, ellos serán niños solo una vez.

Llora si lo necesitas, no eres menos mamá por hacerlo. Al contrario, eres una mamá de carne y hueso que merece llorar.

Resultado de imagen para mamá llora

0

La resolución del año 2016

Desde que los bebes nacieron, me recomendaron tener horarios para todo. Para la hora de la leche, para las siestas, para el baño y para irnos a la cama a dormir. Es difícil hacerse una rutina, pero estoy convencida que ayuda tanto a los padres como a los mismos niños a saber que todo en esta vida sigue un orden. No es que sea malo no tener horarios, pero es mucho más beneficioso para todos que así sea.

Resultado de imagen para reloj bebe

Tampoco es bueno ceñirse abrupta e inamovible mente a un horario, porque puede que hayan excepciones a la regla y que un día de paseo almuercen a la 1:00 pm en lugar de las 12:00 del mediodía. Pero siempre alrededor de esa hora. Es mejor tener esa flexibilidad para no estresarnos ni morir en el intento de hacer todo perfecto. Porque si de algo me he dado cuenta, es que la perfección no existe.

Uno de los problemas que mi nerviosa forma de aprender a ser mamá me trajo, fue la Navidad. Recuerdo que la primera vez que la pasamos juntos, ellos solo tenían 4 meses, yo no quería sacarlos de la casa por muchos motivos. Y por mi tranquilidad, la pasamos ahí. El segundo año, ya tenían un año, pero el tema de la logística de llevarlos a otro lugar de noche se me seguía haciendo complicado. Muy a parte de todo lo que tendría que llevar, estaba el tema de dónde iban a dormir. Pues ni hablar aguantarían hasta tan tarde. Y este año, la verdad que me pasa lo mismo. Ellos a las 9:30 pm están a punto de dormir. Me piden su leche y empiezan el ritual de revolcarse en la cama hasta quedarse dormidos. Privarlos de eso ahora, no me gusta mucho. Es por eso que una vez más hemos decidido pasarla en la casa con la familia.

Tal vez muchos piensen que es una exageración, que si ya tienen 2 años no pasa nada. Y es verdad, no pasa nada. Pero yo conozco a mi gente, si ellos se quedaran dormidos en otro lugar que no es su casa, en el carro de camino a la casa se despertarán y no dormirán en muchas horas más. Además, sacarlos a esa hora, con el cuerpo caliente y con un poco de moquitos, no me parece recomendable. Y como siempre digo, es un tanto diferente encargarte de uno solo que verlos a los dos y tratar de tenerlos a los dos cómodos y tranquilos.

Por eso, este año mi resolución de Navidad no serán regalos, perfumes, ropa ni nada material. Será encontrar la fórmula perfecta para seguir siendo atenta y cercana a mis hijos, pero ahora sin hacerme tantas bolas mentales por todo. Es un poco difícil sobre todo con el carácter que tengo , pero estoy segura que saldremos adelante en esto y en los demás problemas que nos tenga deparado nuestro destino.

Sé que es difícil cambiar, sobre todo cuando hemos crecido en un ambiente de sobre protección extremo. Pero desde que me enteré que la sobre protección es un tipo de maltrato, me decidí a serlo cada vez menos. Será duro el camino, pero a veces para crecer es necesario soltar un poco. Tener mucha paciencia pero soltar un poco al final.

Resultado de imagen para feliz navidad bebe

Y mi mejor consejo es: primero empieza por ti, mamá. Si tú no estás bien, ellos tampoco lo estarán. Así que empieza por ti, eso influirá directamente en ellos, te lo prometo.

Y tú… sabes cuál será tu resolución del año?

Feliz Navidad para todos!

0

Mis melli-mamás

Esto de tener un blog es reconfortante por donde lo veamos. Yo empecé con uno dedicado a mi papá, era como una terapia porque le escribía a él, y aunque no me leyera, yo me sentía bien porque desahogaba de una forma bonita. Pues escribir los recuerdos a su lado, anécdotas y algunas historias que no logramos vivir porque se fue antes de tiempo, me hacían sentir más cerca de él.

Luego llegaron los mellis, y aunque sigo escribiendo con menor frecuencia en el otro espacio, «mamá de doble yema» nacía lenta y tranquilamente. Escribía mis dudas, averiguaba respuestas, conocía gente increíble y sentía que poco a poco lograba reunir a más mujeres que estaban en la misma etapa que yo. O también, algunas que se encontraban en el punto en el cual me encontraba yo hacía unos meses: la lucha interna por estar calmadas sin pensar en lo peor y así poder tener un bebé. Mujeres especiales, lindas y de corazón transparente empezaron a llegar poco a poco a mi vida. Yo me sentía feliz porque estaba ayudando de una u otra manera a más mujeres. Es un sentimiento hermoso.

Es así como llegó Joyce, una «futura mamá mellicera» en ese entonces. Tenía dudas y también temores porque aún estaba con los bebes en la panza y todo era incierto. La acompañé durante todo su embarazo, y muchas veces quedamos en vernos para conversar en persona, pero por una u otra razón, ninguna podía el día que acordábamos. El día del nacimiento llegó sin previo aviso. Los bebes se adelantaron y pasaron algunos días difíciles, Bruno salió antes de la incubadora, pero Kiara aún se quedó unos días más. Cómo olvidar ese día que Joyce salió de la clínica sola con su esposo, los mellis tuvieron que quedarse y ella irse a casa con los coches, y con las manos vacías. No habían bebés en sus cunas y llantos de media noche. La ilusión de Joyce había decaído un poco. Yo trataba de darle ánimos y ese mismo día que salió de alta intenté ir a verla. Pero como siempre, algo pasó. Me sentía tan identificada con ella, solo quería que pasaran los días y que por fin esté con sus hijos en los brazos.

Un año más tarde tuve la idea de crear un grupo en Whatsapp bajo el nombre «Melli mamás», aquí empezamos solo 3: Joyce, Claudia y yo. Claudia es una mami que conocí también en el doctor, lo máximo. Pero a Joyce aún no la conocía en persona, ya más de un año de hablar y hablar por teléfono que era extraño no haberla visto jamás. Este chat creció y ahora somos 5 melli mamás que compartimos dudas, alegrías, momentos lindos y también difíciles. Es un gran soporte porque realmente el mundo mellicero es realmente TODO UN MUNDO que solo las mamás que alguna vez tuvieron 3 corazones latiendo a la vez, lo entienden.

Resulta que pasó más de un año y nunca nos conocimos en persona, los bebes cumplieron su primer añito y no pudimos ir por algún resfrío inoportuno. Los míos cumplieron dos años y los mellis de Joyce no pudieron ir porque ella no se pudo escapar temprano del trabajo. Cosas de la vida que uno no entiende.

Pero como todo en esta vida está construido por causalidades y no casualidades, todo ya estaba escrito y con un plan para conocernos mucho más lindo. Hace unas semanas, cuando estaba en una ludoteca con mis chukis, se abre la puerta y entra un chico con un bebé en brazos queriendo bajar a correr, yo lo conocía, los conocía a los dos de algún lugar, esperé para ver quién estaba detrás de ellos y simplemente se me abrieron los ojos, dejé de jugar con el carrito que le estaba mostrando a Marcel y corrí con los brazos arriba como una loca total, no me salían las palabras ni podía cerrar la boca, la vi y me vio, y las dos gritamos juntas. Luego de eso, y con las miradas clavadas en nostras (incluso la de nuestros hijos y esposos) nos abrazamos… y lloramos… sí, lloramos como dos niñas porque es un cariño especial, una conexión distinta que por fin de tangibilizó en un sincero abrazo lleno de cariño y alegría. Pasamos muchas cosas juntas, desde todo su embarazo, sus días en cama, su parto y su difícil salida de la clínica sin sus hijitos. Luego también compartimos mil alegrías que, sin duda, en el momento del abrazo, vinieron a nuestras mentes a la vez!

Fue un momento lindo. Y hoy estoy convencida que la decisión que tomé al abrir este blog es una de las más importantes de mi historia como mamá. Me ha permitido conocer gente maravillosa, y a la vez ayudar a personas que sin conocer les tengo mucho cariño, me ha enseñado, y me sigue retando a mejorar cada día.

Gracias a este espacio vivo momentos como este pequeño detalle que les cuento que pasé con Joyce. Una de mis melli mamás amigas que está en un lugar especial en mi corazón.

14468547_10153926901373443_7965024677790359195_o

La única foto que pudimos tomarnos a la volada, luego de calmar a nuestros hijos asustados por nuestros llantos de alegría!

3

El abuelo que no conocieron

Los mellis no conocieron a su abuelito lito (así llamaban a mi papá todos los nietos chiquitos). No lo conocieron en persona, pero estoy segura que el «Kinwi» que visita a veces a Naelle, es el abuelito lito. Tal vez aún no entienden bien la historia, pero ellos saben de su abue que vive en el cielo y tienen privilegios porque desde allá arriba los cuida todos los días.

papi

Hace ocho años mi papá falleció y fue tan repentino que nos costó mucho a todos asimilar la pérdida. Creo que nadie está preparado para enfrentar la muerte, y menos la de alguien tan cercano como es un padre. Pero los años me enseñaron que uno puede aprender a vivir con un dolor que muta poco a poco, no se va jamás, pero el dolor cambia, y aunque suene un poco ilógico y redundante, no duele igual.

Recuerdo que cuando mi papá se fue, era sábado y yo había salido de mi casa. Me dieron la noticia y tarde horas en entenderlo. Creía que todo era una confusión, pero la confusión solo estaba en mi cabeza. Miles de preguntas e imágenes tontas invadían mi cabeza y fueron varios días que podría jurar que no salió el sol. Poco a poco fui entendiendo que mi nuevo estado de vida era ese, sin él cerca. No estaría el día de mi matrimonio, tampoco el día en que llegaran los hijos, y menos el día el día que yo tuviera que cuidar de él de viejito. Esas historias que nunca pasaron se alojaban en algún rincón de mi corazón, pero con el pasar del tiempo me di cuenta que sí estuviste a mi lado en cada momento importante, y también en los difíciles.

Cómo no verlo de esa  manera si el día que me confirmaron que estaba embarazada (aún sin saber que serían dos) el doctor sacó su calendario y me dio la fecha probable de parto si los bebes llegaban a término: 13 de septiembre. Es decir, de haber llegado al final del proceso del embarazo, los bebes nacían el día del cumpleaños de su abuelo. Qué más «coincidencia» que esa para entender que no existen las coincidencias pero sí las consecuencias.

papi-y-yo-3

Él está presente, y lo estará siempre. Hoy se cumplen 8 años, y dentro de poco los mellis empezarán a contar las historias divertidas de su abuelo pulgarcito. El que volaba aviones y jugaba con las nubes.

3

Los perros y los bebés

Antes de que nazcan los mellis yo ya tenía un hijo. La noticia de la llegada de sus hermanos fue aceptada con el pasar del tiempo y el crecimiento de la panza. A sus casi 11 años ya era manejable la situación, pues él comprendía que la familia debía empezar a crecer. Hablo de Bruno, mi schnauzer renegón y engreído que hasta ese momento pensó que sería hijo único.

Al principio pensamos que se resentiría conmigo, pero todo el tiempo lo integré como siempre. Desde que les ponía música en la panza, él me acompañaba y hasta incluso ponía su cabecita sobre ellos. Era una bella escena. Le hablaba sobre los bebes y él fue parte de cada detalle. Estuvo cuando hicimos el cuarto, cuando abríamos los regalos, cuando armábamos el coche y pack and play, todo lo hacíamos en conjunto.

panza

panza 2

En las últimas semanas, cuando estuve en cama, él era el único que no se despegaba ni un solo segundo de mí. Parecía presentir que algo pasaba y que el día de conocer a sus hermanitos estaba más cerca. La verdad es que no pensé en el momento exacto en el que se verían por primera vez, todo pasó tan rápido que caí en cuenta de esta importante presentación cuando llegamos a la casa con dos personitas más bajo los brazos.

1621913_10154559720600440_3551183025771597305_n (1)

Felizmente todo fluyó perfecto, él respetaba la línea imaginaria que había entre ellos, pero siempre pendiente. Si ellos lloraban, él corría de un lado a otro sin saber qué hacer. Parecía más nervioso que los mismos papás, pero luego se fue acostumbrando a esa nueva situación. Fue casi mágico descubrir que los bebes tomaban de manera natural los ladridos de Bruno. Es que desde la panza escuchaban a diario este sonido, es obvio que se les hizo familiar ni bien lo escucharon en vivo y en directo por primera vez.

Ellos están creciendo juntos. Él ahora con 13 años y ellos por cumplir dos. Sin duda, es su compañero de travesuras y de correderas. Claro que también está la especie de «maltrato» típico de los niños hacia los perritos. Creo que ellos piensan que es un peluche viviente y por eso juegan con sus orejas, bigotes, nariz y hasta incluso quieren montarlo como a un caballito.

Pero lo que sí puedo decir, es que la convivencia de bebés con animalitos es totalmente posible. Lo de las alergias, enfermedades y contagios es relativo. Si tu mascota es limpia, tiene todas sus vacunas al día y ha sido criado entre seres humanos, estás más que adaptado y listo para conocer a sus hermanitos.

Sin embargo, siempre hay que tener un ojo adicional y vigilancia, pues es un animalito, y por más civilizado que sea, su instinto a veces los hace impredecibles. Nunca está demás tenerlos vigilados.

11836915_10155915646525440_8569023398786527163_n

10678691_10154984987145440_4236505099292895813_n (2)

Aquí algunos tips para tener en cuenta al momento de presentarle tus bebés a tus mascotas:

  1. Límites: Enséñale que el cuarto del bebé está fuera de su alcance. Cuando esto esté claro, podrás dejarlo entrar bajo tu permiso y supervisión.
  2. Reconocimiento: Deja que tu perro huela un trapito o prenda de tu bebé. No se lo puede llevar ni morder, esto servirá para que entienda que pueden convivir solo de lejos.
  3. Ejercicio: El perrito estará emocionado de conocerlo pero tú tendrás menos tiempo para él, al menos al inicio. Por eso, asegúrate de que alguien pueda llevarlo de paseo diario para que esté más tranquilo.
  4. Precaución: Al principio preséntalos con correa. Luego él ya entenderá los límites y podrá hacerlo sin ningún amarre. A veces hasta entienden que solo pueden oler sus piecitos.
  5. Presentación: No te pongas nervioso. Acércalo tranquilo y seguro de la situación, si siente tu nerviosismo puede que él también se ponga tenso.
  6. Interacción: Como el bebé recién está incursionando en el mundo, está preparando sus defensas poco a poco. Por eso cuida que el perrito no lama sus manos y carita.
  7. Compañía: No importa qué tan bien se lleven tu bebé y tu perrito. Siempre es importante la supervisión cuando estén juntos jugueteando.
  8. Igualdad: Nunca olvides a tu perrito. Él también necesita amor, tiempo y dedicación igual que tu bebé. Recuerda que él estuvo antes contigo, no debe chocarle mucho este cambio.
  9. Respeto: Conforme vaya creciendo tu bebé, enséñale a tratar a tu perrito con cariño y respeto. Esa es la base de todo en la vida. Y qué mejor que criar hijos amantes de los animales.

Creo que este es un buen tema para tratar porque la mayoría de nosotros tiene perritos en casa. Y si no tenemos, en algún momento nuestros hijos nos reclamarán por uno. Es algo típico y muy lindo.

10906362_10155137062225440_4232446636503819541_n

10345811_10156575065345440_1036721941536199551_n

Así que adelante, a criar hijos que se preocupen por la vida de los animales y los traten con respeto!

0

Todos por Joaquín

Hoy quiero escribirte a ti, papá luchador incansable, quiero decirte cuántos corazones tienes latiendo junto al tuyo. Quiero decirte que por más que no nos conozcamos, me tienes todo el día pensando en ti, en tu esposa y en ese angelito guerrero que día a día se la juega por quedarse en este mundo. Tienes mi mente, mi corazón y todas mis oraciones puestas en ustedes. Y no soy la única, creo que el país entero está en esta misma página de este libro que parece ser tan injusto para ti. Pero lo que los salvará es esa fe enorme, esas ganas y poder de amar a tal punto como se ama a los hijos. Todos somos uno ahora, y nuestras oraciones están para Joaquín.

2015-03-27 16.29.06

Hace unos días leí en el Facebook sobre él, sobre ese pedacito de gente que necesita nada más que toda nuestra energía positiva. Y no dudé ni un segundo en día y noche rezar por él. Es por eso que este post para ti, para ese padre que no se cansa ni pierde las esperanzas, para ese papá de oro que no bajará la bandera ni dará tregua hasta tener a su bebé de nuevo en casa, a su lado, en su cama, en donde realmente debe estar.

Por eso pido, a cada una de las personas que está leyendo este post (por más que ya lo haya hecho en sus redes sociales) pidan una vez más por Joaquín, por sus papás y porque pronto todo este capítulo amargo en sus vidas, quede en el recuerdo y vivan felices y orgullosos de lo bien que salieron de esta prueba tan difícil.

Los invito a leer el Facebook de Rafael Piqueras y unirse a su lucha: copiando las cadenas de oración que pone; enviándole mensajes positivos, de aliento y de fe; pidiéndole a la fuerza más pura y sincera del mundo por este bello ser que merece tener una vida feliz; simplemente disfrutar viendo su sonrisa e imaginar que pronto volverá a sonreír así.

Fuerza Joaquin, tienes a un país entero pidiendo por ti. Estoy segura que saldrás de esta y tendrás la mejor de las vidas. #FuerzaPiqueras #FuerzaJoaquin #Unidostodos

JP

o

5

Carta a esa persona especial

 

Hace muchos años conocí a un hombre que era simplemente ejemplar. Dedicado al trabajo pero a la vez a su familia. Creo que nunca conocí a alguien que se preocupara tanto por el bien de lo que más quería. Siempre con una sonrisa en el rostro y con la mano dispuesta a ayudar. No por nada todo el que lo recuerda menciona la palabra «hombre» y luego «bueno» en una misma oración. Ese tipo de personas tocan el alma y dejan huella para siempre.

Amaba el cielo como ninguno, soñaba con tocar las nubes desde pequeño y por eso se convirtió en un piloto de primera. Muchas veces arriesgo su vida por su país y por llevar en alto siempre el nombre de la institución a la perteneció. Tal vez su espíritu aventurero era un motor para que esa adrenalina que sentía al volar jamás se agotara. Era como su gasolina.

Su sonrisa y ganas de siempre estar al servicio de los demás lo describían de pies a cabeza. Siempre con una broma bajo la manga estaba preparado para hacer reír a quien haya tenido un día gris. Pero hasta los superhéroes más poderosos tienen días amargos, por eso cuando parecía estar nublado en su mundo de aviones y nubes blancas, con algo de ayuda se lograba ver esa gran sonrisa que siempre salía del alma.

Dulcero a más no poder, amaba los regalos simples como un buen chocolate o una caja de pañuelos para su bolsillo. Como todo hombre clásico siempre llevaba un par de pañuelos en el bolsillo por si lo necesitaba alguien. Nunca se sabe cuándo nos cruzaremos con algunas lágrimas en el camino o un poco de alergia también, por qué no.

Siempre pensó que los domingos se inventaron para descansar, pero como era hiperactivo, nada lo hacía pegarse a la cama más de 2 horas durante el día. Si una buena película lo atrapaba, perfecto! pero sino, algo tenían que hacer sus pies para estarse moviendo de aquí para allá.

Sin duda le hacía honor a su «alias» de «polvorita. Pues cuando se molestaba echaba chispas en el acto. Pero también era picante como pólvora al momento de hacer bromas. Creo que no conozco una sola persona que no haya caído en sus redes si de bromas se trataba.

Tuve la oportunidad de conocerlo mucho tiempo, y tuve el honor de decirle papá. Esa persona especial de la que hablo este domingo celebra su día en el cielo, y yo aquí en la tierra prometo seguir manteniendo vivo su recuerdo para que sus nietos conozcan al abuelito lito. Ese que hacía cosquillas imitando el sonido de un perro y jugando como niño cuando podía hacerlo. El abuelito que amaba tanto el cielo que un día llegó allá volando para cuidarnos siempre.

Feliz día del padre papi.

532522_10152945951890440_1495868712_n

1934477_253098300439_1003165_n

 

10689464_10155196957705440_3384063915245940052_n

1934477_258433835439_3513469_n

3

Una mala mamá

Hoy me sentí mala mamá. Mala mamá porque salgo todos los días despacito luego de darle un beso en la frente a cada uno con la señal de la cruz. De puntitas para que no se despierten diciendo «mamá, mamá», y poder irme sin escuchar los llantos a lo lejos. Duele, pero es mejor así.

Me sentí mala mamá porque toda esta semana están de vacaciones en el nido, y yo sin poder pasar tiempo con ellos a unos cuántos kilómetros de distancia. Pidiendo fotos por teléfono y hablándoles por teléfono para que al menos escuchen mi voz prometiendo volver en unas horas.

Me sentí mala mamá porque después de una mala noche, solo quería que se durmieran temprano. Eran las 9:30 pm y aún no tenían intención de dormir, los acompañé en el juego pero luego de un rato ya empezó a incomodarme el tema. Pues con el tercer resfrío en el mes, no me quedan muchas fuerzas para jugar.

Me sentí mala mamá porque no pude llegar temprano del trabajo y jugar con ellos. Siempre hago de todo para salir antes de la hora y poder pelear menos con el tráfico y volar a ellos, pero no siempre la suerte está de mi lado y los minutos me juegan en contra. Y el tráfico también.

Me sentí mala mamá porque quisiera ir al cine y relajarme uno de estos días. Tengo pocas horas al día para estar con ellos y siempre las aprovecho al máximo mientras jugamos, comemos, nos bañamos y hasta cuando nos vamos a dormir con cuentos inventados. Pero hay días en que me gustaría salir, salir y hacer cosas distintas para distraer mi cansado cerebro. Y es ahí donde me siento mal.

Me sentí mala mamá porque todos los días tengo que irme sin verlos a los ojos y decirles que ya vuelvo. Y digo que tengo que hacerlo porque al menos es lo que intento todos los días para no hacer más penoso el sufrimiento. Tal vez ellos ni cuenta se den y solo llaman a su «mamá» durante el día por impulso, por inercia, por costumbre. Me siento mala mamá porque no estoy a su lado de lunes a domingo para lo que sea que necesiten. Me siento mala mamá por no dedicarme a ellos tanto como quisiera.

Pero luego pienso y digo: ¿a caso no merecen tener lo mejor? Solo con mi trabajo y esfuerzo podré darles lo que ellos merecen. El mío y el de su papá que día a día nos vamos dejando parte de nuestra alma en la casa, con la firme promesa de volver y hacer que las horas juntos valgan la pena. Serán pocas al día, pero las mejores. Y los fines de semana realmente son mágicos. A pesar de las rabietas y berrinches, siempre logramos cruzar la ola y ser plenamente felices.

Hasta la mamá más mala siempre tiene unas palabras de amor. Tiene fuerzas para una calmada más de llanto. Tiene fortaleza para aguantar un grito en la oreja y corregir de la mejor manera. Tiene aguante y puede cargar el peso del mundo con sus hombros. Siempre tiene manos a un pañal más y un biberón a destiempo. Tiene ilusión para soñar en lo que será el mañana para sus hijos con ella al mando. Hasta la mamá más mala desborda amor incondicional por quien le dio vida. Porque es el hijo quien hace sentir viva a una mamá, a pesar que se crea lo contrario. Y hasta la mamá más mala del mundo a veces cierra los ojos al lado de su hijo y pide noche a noche que las fuerzas más poderosas del universo lo cuiden y lo resguarden para siempre.

Porque hasta las mamás más malas del mundo, a veces solo quisieran volver a casa para abrazar a sus hijos y sentirse vivas por primera vez en el día.